Sincrodestino

Deepak Chopra

Fragmento

Sincrodestino

Introducción

Los milagros ocurren todos los días, no sólo en pueblos remotos o en lugares sagrados al otro lado del mundo, sino aquí mismo, en nuestras vidas. Brotan desde su fuente oculta, nos rodean de oportunidades y desaparecen. Son las estrellas fugaces de la vida cotidiana. Estas estrellas son tan poco frecuentes que nos parecen mágicas, pero la verdad es que surcan el cielo de manera constante. Sólo que no las notamos durante el día porque estamos deslumbrados por la luz del sol, y en la noche únicamente son visibles si volteamos hacia el lugar correcto, en un cielo oscuro y despejado.

Aunque los consideramos extraordinarios, los milagros también surcan nuestra conciencia todos los días. Podemos optar por percibirlos o ignorarlos, sin reparar en que nuestro destino puede pender de un hilo. Sintoniza con la presencia de los milagros y al instante la vida se transformará en una experiencia deslumbrante, más maravillosa y emocionante de lo que jamás imaginaste; ignórala, y una oportunidad se habrá ido para siempre. La pregunta es: ¿reconocerías un milagro si lo vieras? Si lo reconocieras, ¿qué harías? Y si de alguna forma pudieras orquestar tus propios milagros, ¿cuáles elegirías?

Más allá de tu ser físico, más allá de tus pensamientos y emociones, en tu interior hay un reino que es potencial puro; desde este lugar, cualquier cosa y todas las cosas son posibles. Incluso los milagros, en especial los milagros. Esta parte de ti se entreteje con todo lo que existe y existirá. He dedicado mi vida a explorar y enseñar formas para aprovechar este campo infinito de posibilidades, con el fin de redirigir y mejorar nuestras vidas en los aspectos material, emocional, físico y espiritual. En libros anteriores, me he concentrado en consecuencias específicas, por ejemplo: he escrito exhaustivamente sobre cómo obtener una salud perfecta, cómo encontrar el camino hacia el amor y cómo conocer a Dios. Este libro fue escrito con un objetivo más amplio: mostrarte una manera de ver la profunda verdad que yace detrás de la ilusión de la vida cotidiana, para que descubras tu verdadero destino y cómo forjarlo. Éste es el camino hacia la realización y, en última instancia, hacia la iluminación.

Durante más de una década he estado fascinado por la idea de que las coincidencias dirigen y dan forma a nuestras vidas. Todos hemos experimentado sucesos que pueden considerarse increíbles o asombrosos. Estamos ordenando un armario y encontramos un regalo de una persona con la que no hemos hablado en años; una hora después, sin motivo aparente, esa persona nos llama por teléfono. Leemos en el periódico un artículo sobre un tratamiento experimental para el cáncer de piel y, por alguna razón desconocida, decidimos guardar ese diario. Un mes más tarde, un familiar nos llama para decirnos que acaban de diagnosticarle cáncer en la piel y la información del artículo que guardamos influye en sus decisiones y termina por salvarle la vida. Nuestro auto se descompone en una carretera desierta y el primer vehículo que pasa, justo cuando nos resignamos a pasar varias horas varados, es una grúa.

¿Es posible considerar estos momentos como meras coincidencias? Por supuesto que sí, pero en un análisis más detallado también podemos decir que son atisbos de lo milagroso. Cada vez que tenemos estas experiencias, podemos considerarlas sucesos azarosos en un mundo caótico y desecharlas, o podemos reconocerlas como acontecimientos potencialmente cruciales. No creo en las coincidencias sin sentido; creo que cada coincidencia es un mensaje, una pista sobre un aspecto particular de nuestras vidas que requiere atención.

¿Has escuchado alguna vez esa voz tranquila y sosegada en tu interior? ¿Alguna vez has tenido un sentimiento visceral respecto de algo o alguien? Esa voz y ese sentimiento visceral son formas de comunicación a las que debemos hacer caso. Las coincidencias también son mensajes de ese tipo. Si prestas atención a las coincidencias de la vida, podrás aprender a escuchar sus mensajes claramente; si comprendes las fuerzas que moldean las coincidencias, puedes llegar a influir en éstas y crear un conjunto propio de coincidencias significativas, aprovechar las oportunidades que te ofrezcan y experimentar la vida como un milagro en constante desarrollo que inspira admiración en todo momento.

Casi todos vamos por la vida con un poco de temor, de preocupación y nerviosismo. Somos como niños que juegan al escondite: queremos que nos hallen pero esperamos que no lo hagan, y nos comemos las uñas de los nervios. Nos preocupamos cuando las oportunidades se acercan demasiado y nos ocultamos en las sombras cuando el temor nos desborda. Ésta no es la manera adecuada de vivir. Las personas que comprenden la verdadera naturaleza de la realidad, aquéllas a las que algunas tradiciones llaman iluminadas, pierden todo temor o aflicción. Las preocupaciones desaparecen. Una vez que comprendemos cómo funciona la vida —el flujo de energía, información e inteligencia que dirige cada momento— empezamos a percatarnos del increíble potencial de ese momento. Las cosas mundanas simplemente dejan de molestarnos. Nos volvemos alegres y nos sentimos llenos de dicha. Además, encontramos más coincidencias en nuestra vida.

Cuando vivimos valorando las coincidencias y sus significados, nos conectamos con el campo subyacente de posibilidades infinitas. Aquí empieza la magia. Éste es un estado que llamo sincrodestino, en el que es posible alcanzar el cumplimiento espontáneo de todos nuestros deseos. El sincrodestino requiere que ingresemos en la profundidad de nuestro interior y, al mismo tiempo, que tomemos conciencia de la intrincada danza de coincidencias que hay afuera, en el mundo físico. Requiere comprender la naturaleza profunda de las cosas, reconocer la fuente de la inteligencia que crea, sin cesar, nuestro Universo y mantener la intención de aprovechar las oportunidades específicas de cambio conforme se presenten.

Antes de explorar este tema, hagamos un pequeño experimento. Cierra los ojos y piensa en lo que hiciste durante las últimas 24 horas. Vuelve con tu memoria desde donde estás en este momento, a donde estabas hace exactamente un día. Recuerda con el mayor detalle posible lo que hiciste, los pensamientos que pasaron por tu cabeza y los sentimientos que afectaron tu corazón.

Ahora elige un asunto o tema de las pasadas 24 horas y concéntrate en él. No tiene que ser algo especialmente importante o espectacular; sólo algo que recuerdes haber enfrentado durante el día. Si fuiste al banco, puedes elegir el dinero o la situación económica; si tuviste una cita con el doctor, puedes elegir la salud; si jugaste golf o tenis, puedes concentrarte en los deportes. Piensa en este tema durante unos segundos.

Ahora vuelve cinco años atrás. Concéntrate en la fecha de hoy y retrocede año por año hasta que llegues a la misma fecha cinco años atrás. Observa si puedes recordar más o menos dónde estabas y qué estabas haciendo en esa época. Intenta imaginar tu vida en ese momento, lo más claramente posible.

Una vez que hayas creado una imagen mental nítida de tu vida, tal como era hace cinco años, introduce el tema o asunto de las pasadas 24 horas en el que hayas elegido concentrarte: situación económica, salud, religión o lo que haya sido. Intenta recordar la mayor cantidad de sucesos relacionados con esa área de tu vida. Por ejemplo, si el tema que elegiste es la salud, podrías recordar las enfermedades que has padecido, cómo éstas te llevaron de un médico a otro, cómo decidiste dejar de fumar y cuánto pudo haber afectado esto a otras áreas de tu vida, o la dieta que escogiste. Realiza este ejercicio ahora mismo.

Mientras pensabas en el tema de tu elección, en cómo se desarrolló y afectó tu vida actual, estoy seguro de que descubriste muchas coincidencias. La vida depende en gran medida de los encuentros fortuitos, los giros del destino o los caminos que súbitamente doblan en una nueva dirección. Es probable que ese tema se haya conectado pronto con otras áreas de tu vida, pese a que al principio parecía totalmente insignificante. Al rastrear tu historia personal de este modo, puedes llegar a comprender el papel que las coincidencias han desempeñado en tu vida. Puedes ver que si un pequeño detalle hubiera sido diferente, la historia sería otra, con otras personas, en otro empleo o con una trayectoria de vida totalmente distinta.

No obstante que concibas a tu vida como completamente planeada, hay sucesos que moldean tu destino de una manera que, quizá, nunca imaginaste. Las coincidencias y otros pequeños milagros que ocurren de manera cotidiana son pistas de que el Universo te reserva planes mucho más grandes de lo que jamás soñaste. Mi vida, que para los demás parece tan bien planeada, es una sorpresa continua. Asimismo, mi pasado está lleno de notables coincidencias que me convirtieron en quien soy ahora.

Mi padre sirvió en el ejército hindú como médico personal de Lord Mountbatten, último gobernador general del Imperio Británico en India. Mientras cumplía con sus obligaciones, mi padre convivió estrechamente con Lady Mountbatten, con quien entabló amistad. Ella lo exhortó a solicitar una beca para convertirse en miembro del Colegio Real de Médicos, motivo por el cual mi padre partió a Inglaterra cuando yo tenía unos seis años de edad. Poco después, mi madre también dejó la India para reunirse temporalmente con mi padre, y mi hermano menor y yo quedamos al cuidado de nuestros abuelos.

Un día, mi padre envió un telegrama desde Inglaterra en el que anunciaba que finalmente había aprobado todos sus exámenes. Fue un día memorable para todos. Mi abuelo, orgulloso del éxito de su hijo, nos llevó a celebrarlo. ¡No habíamos experimentado un día tan emocionante, como ése, en nuestras jóvenes vidas! Nos llevó al cine, a una feria ambulante y a un restaurante familiar. Nos compró dulces y juguetes. El día entero fue una gloriosa vorágine de felicidad. No obstante, por la noche mi hermano y yo despertamos por el sonido de unos gemidos. Aunque no lo supimos inmediatamente, mi abuelo había muerto, y el sonido que nos había despertado era el angustioso llanto de las mujeres dolientes. El cuerpo de mi abuelo fue incinerado y sus cenizas se esparcieron en el Ganges.

Esto nos afectó profundamente a mi hermano y a mí. Yo permanecía despierto por las noches, preguntándome en dónde estaba mi abuelo, y si su alma había sobrevivido de alguna forma después de su muerte. Mi hermano tuvo una reacción distinta: su piel empezó a despellejarse, como si tuviera quemaduras graves de sol. No había una explicación física para esto y consultamos a varios doctores. Un acertado médico reconoció que los recientes acontecimientos traumáticos podían haber dejado a mi hermano desprotegido y en un estado de vulnerabilidad, y que aquel síntoma era una manifestación externa evidente. También predijo que la exfoliación desaparecería cuando nuestros padres volvieran a la India, y así fue.

Cuando reflexiono en estos acontecimientos tempranos, me doy cuenta de que fueron la semilla del trabajo de toda mi vida: investigaciones sobre la naturaleza del alma y estudios de la conexión mente-cuerpo en el campo de la salud. La elección de mi profesión dependió de una larga serie de coincidencias cuyos orígenes encuentro en cualquier dirección a la que mire, en este caso, en la amistad de mi padre con Lady Mountbatten.

Hubo otros acontecimientos aparentemente fortuitos que influyeron todavía más en mi vida. Cuando estaba en la escuela, mi mejor amigo era un compañero que se llamaba Oppo. Él era muy hábil con las palabras. Cuando en la clase de inglés teníamos que elaborar un reporte escrito, él siempre obtenía las mejores calificaciones. También era muy divertido. Quería imitarlo en todo lo que él hacía. Cuando Oppo decidió que quería ser escritor, tomé la misma resolución.

Sin embargo, el sueño de mi padre era que fuera médico. Cuando nos sentamos a platicarlo, le dije: «No, no quiero ser doctor; la medicina no me interesa en absoluto. Quiero ser un gran autor. Quiero escribir libros». No mucho después, en mi cumpleaños número catorce, mi padre me regaló algunos libros maravillosos, entre ellos: Of Human Bondage de W. Somerset Maugham, Arrowsmith de Sinclair Lewis y Magnificent Obsession de Lloyd C. Douglas. Aunque no lo mencionó en el momento, todos estos libros son sobre médicos y me dejaron una impresión tan profunda que despertaron mi deseo de convertirme en uno.

El estudio de la medicina me pareció una manera ideal de iniciar la exploración de la espiritualidad. Pensé que si desentrañaba los misterios del cuerpo humano, tal vez algún día llegaría al alma. Si no hubiera conocido a Oppo, quizá nunca hubiera desarrollado mi amor por la literatura y la escritura. Si mi padre hubiera actuado diferente y se hubiera opuesto a mi decisión de ser escritor en vez de alentarme con libros sobre médicos, tal vez me hubiera convertido en periodista. Pero estos sucesos aparentemente inconexos y esta red de relaciones —de Lady Mountbatten a mi padre, a mi abuelo y a mi hermano, y con Oppo— estaban sincronizadas entre sí

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