Cuándo robar un banco

Stephen J. Dubner

Fragmento

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Créditos

Título original: When to rob a bank

Traducción: José Labrador, 2016

1.ª edición: junio 2016

© Steven D. Levitt y Dubner Productions, LLC., 2015

© Ediciones B, S. A., 2016

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

ISBN DIGITAL: 978-84-9069-470-1

Todos los derechos reservados. Bajo las sanciones establecidasen el ordenamiento jurídico, queda rigurosamente prohibida, sin autorización escrita de los titulares del copyright, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamo públicos.

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Contenido

Portadilla

Créditos

Dedicatoria

¿Qué tienen en común los blogs y el agua embotellada?

1. Solo intentábamos ayudar

2. Limberhand, el masturbador, y los peligros de Wayne

3. ¡Viva la gasolina cara!

4. Concursos

5. Cómo temer lo que no es temible

6. Hecha la ley, hecha la trampa

7. Pero ¿es bueno para el planeta?

8. ¿Tengo 21? Pues pido carta

9. Cuándo robar un banco

10. Más sexo, por favor, somos economistas

11. Caleidoscopio

12. Hasta la médula

La mejor alabanza que puede dar nadie

Agradecimientos

Notas

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Dedicatoria

Este libro está dedicado a nuestros lectores.

Nos debemos eternamente a su energía

y les agradecemos su interés.

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¿Qué tienen en común los blogs y el agua embotellada?

¿Qué tienen en común los blogs y el agua embotellada?

Imagen1.jpgHace diez años, cuando nos disponíamos a publicar un libro llamado Freakonomics, decidimos crear un sitio web complementario. Huérfanos de imaginación, registramos el dominio homónimo Freakonomics.com. Resulta que la web incluía un blog.

Levitt, que siempre va unos años rezagado, no había oído hablar de los blogs, mucho menos había leído o escrito en uno. Dubner le explicó en qué consistía, pero Levitt no quedó convencido.

«Vamos a probar al menos», le dijo Dubner. Nuestra asociación era tan reciente que Levitt aún no era consciente de que aquellas cinco palabras eran la manera que tenía Dubner de conseguir que hiciese todo aquello que nunca se había propuesto.

De modo que decidimos probar, y esta fue la primera entrada que publicamos:

Echamos a andar al niño

Todos los padres están convencidos de que la suya es la criatura más hermosa del mundo. Al parecer, la evolución nos ha moldeado el cerebro de tal forma que, si contemplamos el rostro del bebé propio día tras día, terminamos por encontrarlo hermoso. Cuando los niños de otros padres tienen la cara pringada de comida, nos parece asqueroso; en cambio, si se trata de nuestro hijo, conseguimos encontrarlo mono.

Pues bien: hemos releído tantas veces el manuscrito de Freakonomics que a estas alturas nos parece hermoso, pese a las verrugas, la comida pegoteada y todo lo demás. De modo que nos hemos planteado la posibilidad de que otras personas también quieran leerlo y, a continuación, expresar sus opiniones. Por eso hemos creado esta web. Esperamos que sea un hogar feliz (al menos felizmente polémico) durante un tiempo.

¡Y vaya si ha sido un hogar feliz! Nuestras entradas suelen ser más informales, más personales y sesgadas que nuestros libros; es tan probable que demos una respuesta concreta como que dejemos una pregunta en el aire. Hemos escrito cosas sin pensarlas lo suficiente y, después, nos hemos arrepentido. Y hemos escrito cosas meditadas concienzudamente de las que, sin embargo, también nos hemos arrepentido. Pero, en general, el blog nos ha dado una buena razón para mantener despierta la curiosidad y permanecer abiertos al mundo.

A diferencia de aquella primera, la gran mayoría de las entradas del blog están escritas por uno de los dos, no por ambos, como en los libros. En ocasiones hemos pedido a amigos (e incluso a enemigos) que escribieran para el blog; hemos realizado sondeos entre expertos (esto es, hemos pedido a un puñado de personas inteligentes que respondieran una pregunta difícil) y entradas de «preguntas y respuestas» (con gente como Daniel Kahnerman y una prostituta de lujo llamada Allie). Durante vari

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