El poder de desear las cosas

Keiko

Fragmento

A diferencia de la mayoría de los astrólogos, que leen el flujo de todas las cosas principalmente a través de los signos solares, yo utilizo la Luna como lente. Esta es la diferencia fundamental entre la astrología común y mi rama de la astrología, a la cual denomino lunalogía.

La lunalogía es un método para atraer la buena suerte a través de la Luna, y consta de tres elementos:

1. Signo lunar personal

Tu signo lunar personal refleja tu fuerza gravitatoria innata: el poder de atraer cosas a tu vida. Es tu signo lunar, no tu signo solar, el que atrae todas las cosas que conducen a la felicidad, como las oportunidades profesionales y amorosas, las vocaciones innatas, las fuentes de ingresos y las almas gemelas. ¿Por qué? Por la fuerza gravitatoria de la Luna.

Mi teoría es que la clave para alcanzar la fortuna y la felicidad es sacar el máximo partido de tu signo lunar.

Para más información acerca del signo lunar personal, ver «Técnica 1: Aprovecha al máximo la luna nueva y la luna llena en tu signo lunar».

2. Signo lunar diario

La Luna transita por cada uno de los doce signos del Zodíaco cada dos días y medio, completando un ciclo en veintinueve días y medio aproximadamente. Cuando sabes en qué signo se encuentra la Luna en cualquier día dado y tomas las medidas oportunas (en tu forma de vestir, comer, vivir, actuar, ver y pensar), sintonizas con el ritmo del universo, lo cual te traerá buena suerte. Si adquieres la costumbre de vivir en armonía con el signo lunar diario, triunfarás de manera natural.

3. Deseo consciente

El deseo consciente es un método de manifestación que saca el máximo partido tanto de tu fuerza gravitatoria innata (el signo lunar personal) como de la fuerza gravitatoria de la Luna (el signo lunar diario). Es una manera sumamente precisa de manifestar los deseos y sueños utilizando la fuerza gravitatoria de la Luna en su cénit cada mes, con luna nueva y luna llena. En este libro explico detalladamente este método.

Por qué funciona formular deseos a la Luna

La luna nueva, un fenómeno que se produce cada mes, es el día en que la Luna y el Sol se hallan en conjunción perfecta. Mucha gente tiene por costumbre poner por escrito sus sueños y deseos ese día, pero ¿sabes por qué los deseos se hacen realidad cuando los escribes con luna nueva?

La Luna es el único satélite de la Tierra, una presencia que conecta la Tierra con el universo. Imagina un «servicio técnico de la Tierra» que actúa como enlace entre quienes vivimos en la Tierra y los demás planetas del sistema solar. La Luna, nuestro servicio técnico particular, traslada nuestros deseos al universo.

La Luna no es la única que juega a tu favor; en sentido estricto, es el universo el que materializa tu deseo. Aun así, no cabe duda de que la manera más efectiva de transmitir deseos al universo es a través de la Luna, dado que esta ha servido de servicio técnico a la Tierra desde hace más de doscientos millones de años.

La Luna es la intermediaria de la Tierra

Ya sabes que diversas marcas autorizan a minoristas que funcionan como «intermediarios» de dichas marcas. A través de las tiendas podemos encargar el artículo que queremos (pedir un deseo) y posteriormente recibir ese artículo (el deseo se materializa). Formular deseos a la Luna funciona porque se sigue el mismo proceso. La Luna es la «intermediaria» de la Tierra, y traslada los deseos al universo.

Es importante señalar, no obstante, que la sincronización es clave. ¿Por qué? Porque el universo no acepta pedidos las veinticuatro horas durante los siete días de la semana. Del mismo modo que las tiendas tienen horarios de apertura, el universo también restringe los días que acepta deseos por nuestra parte: solamente dos.

¿Qué determina que tu deseo se haga realidad?

Los fenómenos de la luna nueva y la luna llena se producen en los dos días de cada mes que el universo ha designado para aceptar nuestros deseos. La razón por la que los deseos suelen hacerse realidad coincidiendo con la luna nueva y la luna llena es que el universo ya tiene la predisposición para concederlos. Por regla general, el universo es proclive a materializar los deseos que recibe con luna nueva y luna llena.

Si tus deseos no se cumplen ni siquiera formulándolos en los días adecuados, has de ser consciente de que el problema radica en ti. Quiere decir que no sabes cómo escribir tus deseos correctamente.

Piensa en ello: si envías una solicitud para un puesto de trabajo, la persona responsable es la primera en realizar la criba. Si no da el visto bueno, no hay nada que hacer; en otras palabras, tu deseo no se cumplirá. En ese caso, si quieres que tu deseo se haga realidad, has de redactar una solicitud que atrape a la persona responsable.

Dicho de otro modo, para hacer realidad tu deseo has de redactarlo de tal manera que capte el interés del universo. ¡Aún mejor si con ello te ganas el favor del universo y te conviertes en su favorito! Así es: el hecho de que tu deseo se materialice depende de cómo lo redactes.

Si tu deseo de luna nueva no se ha hecho realidad

Cada vez que actualizo mi blog japonés sobre la luna nueva, recibo la misma petición de mis lectores: «Por favor, enséñame cómo pedir un deseo con luna nueva. Me gustaría mucho saber si tienes un método especial propio para escribirlo».

A pesar de que mis lectores llevan tiempo pidiéndome esto, yo, pensando que no tenía tanta urgencia, lo había dejado en suspenso.

Sin embargo, hace muy poco recibí este correo electrónico de Chikako, una de mis lectoras:

«Llevo más de tres años escribiendo mis deseos con luna nueva, desde el momento en que me enteré de que sirve de ayuda. Aunque algunos de ellos se han cumplido, la inmensa mayoría no. ¿A qué se debe? ¿Los estoy escribiendo mal o acaso el problema radica en mí?».

El truco es poner al universo «de tu parte»

«Así es como normalmente escribo mis deseos —continuó Chikako—. Si los estoy escribiendo mal, ¿podrías aconsejarme acerca de la manera adecuada de escribirlos?».

Mientras leía los deseos que ella había escrito el mes anterior, me chocó lo mucho que su estilo difería del mío, tanto desde el punto de vista de la estructura como de la elección de palabras.

Y pensé: «Mmm..., ¿acaso estas palabras van a poner al universo de su parte para concederle el deseo?».

El universo es el único que tiene la potestad de conceder deseos. De modo que, a menos que redactes tu deseo de forma que pongas al universo de tu parte, de poco sirve, ¿no?

En ese momento me acordé de mi amigo Ken, que actualmente es director de RR. HH. en una importante corporación. Cuando quedé con él para tomar una copa hace poco, se puso un poco achispado y soltó: «Odio decir esto, pero yo nunca reviso todas las solicitudes de empleo. Nunca dispongo de tiempo suficiente para eso; recibo miles de golpe. En vez de eso, selecciono rápidamente las que destacan, y me limito a revisar esas. Hay ciertas solicitudes que me llaman la atención, ¿sabes?».

Al recordar el comentario de Ken, se me ocurrió que los deseos de Chikako no llamaban la atención del universo.

Es más, caí en la cuenta de que seguramente hay muchas más personas como Chikako cuya manera de escribir los deseos pasa inadvertida al universo.

Y si a todas esas personas les entristece que sus deseos no se hagan realidad, bajo ningún concepto puedo ignorarlas. No tengo más remedio que enseñarles cómo redactar sus deseos de la manera adecuada para garantizar que se transmitan al universo. Esa es la razón por la que decidí escribir este libro.

No basta con escribir tus deseos

Un descargo de responsabilidad antes de comenzar: no existe una forma «correcta» como tal de escribir un deseo de luna nueva. En lo que respecta a poner por escrito los deseos, no existe una manera de hacerlo bien o mal.

Dicho esto, desde luego que hay una fórmula efectiva: poner al universo de tu parte.

Precisamente ese método es el que me dispongo a compartir contigo. Con él, no solo llamarás la atención del universo, sino que también te ganarás su favor.

Si existiese una empresa en la que realmente quisieras trabajar, ¿acaso no adaptarías tu solicitud de empleo para deslumbrarlos con ella? Lo más importante no es en qué medida tienes talento o motivación; por encima de todo, tu solicitud ha de llamar la atención de la persona responsable de contratación.

Una cosa más: aun cuando tu solicitud suscitase su interés, si lo que ofreces no cumple sus requisitos, es una pérdida de tiempo. Si la empresa busca un comercial, ¿acaso hacer alarde de tu talento y experiencia en contabilidad va a propiciar que te contraten?

Por mucho empeño que pongas a la hora de redactar tu solicitud para el puesto, si no satisface las necesidades de la empresa o no llama la atención del responsable de contratación es probable que no superes la criba inicial. Tus aspiraciones de trabajar en la empresa se truncarán.

Lo mismo ocurre con los deseos de luna nueva.

El «resorte» que capta la atención del universo

Al escribir tus deseos con luna nueva, si te limitas a elaborar una lista interminable de lo que quieres, jamás obtendrás resultados. Es el universo el que tiene la potestad de concederte el deseo, de modo que has de adaptarlo a sus gustos. De lo contrario, de entrada no tiene sentido escribir el deseo.

Sin embargo, si redactas tus deseos de tal manera que sean perceptibles para el universo, tienes las de ganar. Como dijo mi amigo Ken, hay un cierto estilo de redacción que atrapa. Es como un «resorte» que pone al universo de tu parte.

Si activas ese resorte al poner tus deseos por escrito, su materialización es pan comido. A medida que le cojas el tranquillo, te encontrarás en tal sintonía con el universo que la materialización de tus sueños te parecerá un juego de niños. Con el tiempo, alcanzarás un estado en el que se harán realidad incluso antes de formularlos. Todo esto es posible cuando sintonizas con el universo.

Condiciones para ganarse el favor del universo

Por si no lo sabías, el universo no es justo. Tal vez Buda o los bodhisattvas ofrezcan la salvación a todos por igual, pero el universo no. Siente debilidad únicamente por personas de su agrado: las que son capaces de acompasar su ritmo al del universo. ¿Te parece eso horrible?

Verás, es que el universo tiene razones de peso para favorecer a ciertas personas. Favorece a las que aportan felicidad a quienes los rodean, a las que dan con generosidad, y a las que ejercen una influencia positiva en el mundo. Como es natural, el universo da prioridad a los deseos de estas personas, porque cuando el universo materializa los deseos de quienes ejercen un impacto positivo en su entorno, cada vez son más las personas que alcanzan la felicidad.

Si tuvieses que elegir entre conceder deseos a alguien que solo se preocupa por sí mismo o hacerlo con quien está dispuesto a compartir la dicha, la riqueza y la felicidad de su materialización con muchas más personas, a ver, ¿qué opción elegirías?

Seguro que la segunda. El universo coincide contigo.

Cuando el deseo se haga realidad, corresponde con amor y gratitud

La voluntad del universo es que la Tierra se colme de amor y que todas las personas que la habitan alcancen la felicidad. Pero el universo no puede hacer todo esto por sí solo. Nosotros, los habitantes de la Tierra, tenemos que poner de nuestra parte.

Esto no significa, no obstante, que tengas que entregar tu vida entera al servicio de los demás. No es que el universo espere que todos nos convirtamos en la madre Teresa de Calcuta. Como humanos, es natural que persigamos nuestros sueños e ideales y que queramos disfrutar de la vida. Albergar deseos no supone ningún problema en absoluto.

Dicho esto, en primer lugar has de entender que el hecho de que tu sueño se cumpla o no es solo gracias a las personas que te rodean —y a su apoyo material y moral—. El universo marca las pautas, pero son otras personas las artífices de la materialización de tu sueño.

Cuando tu sueño se cumpla, expresa tu agradecimiento con amor, y trasmite tu felicidad al mundo. Si mantienes este ciclo durante el resto de tu vida, no habrá límites en la cantidad y envergadura de los deseos que el universo te conceda.

El método del deseo consciente de luna nueva y luna llena según Keiko

Hasta la publicación de este libro, el método de petición de deseos que me dispongo a presentar solamente lo había compartido con amigos íntimos. Antes de comenzar, permíteme puntualizar algo: yo no denomino a estos deseos simplemente deseos de luna nueva (o llena), sino que empleo el término deseo consciente.

Deseo frente a deseo consciente

Hace mucho tiempo que comencé a denominarlo deseo consciente en vez de deseo sin más. Me preocupaba que la vibración de la palabra deseo sonase algo débil; simple y llanamente, no me parecía un sustantivo a la altura del increíble poder de la luna nueva y la luna llena. Cuando me planteé cómo llamarlo si no, inmediatamente me vino a la cabeza deseo consciente.

No te imaginas la cantidad de amigos íntimos que comenzaron a realizar grandes progresos en la manifestación de sus deseos en cuanto les dije que lo denominaran deseo consciente en vez de deseo sin más. Y lo único que hicieron fue usar un término diferente.

Sin embargo, tiene toda su lógica, porque las palabras poseen vibración. Ya se trate de poner un nombre a alguien o de escribir un deseo, lo importante es la vibración. La clave de la manifestación es emplear palabras con la vibración más potente y elevada.

Por eso lo denomino método del deseo consciente. Es una manera extraordinariamente poderosa de hacer realidad tus sueños. Plantéatelo como una herramienta para materializar tus deseos, mucho más allá de conformarte con desear y quedarte a la expectativa.

Ejemplos de deseos conscientes

¿Qué entraña un deseo consciente? ¿En qué se diferencia de escribir un deseo normal y corriente?

Antes de entrar en materia, me gustaría ponerte algunos ejemplos. Uno es un deseo consciente que yo misma escribí recientemente. El otro lo escribió mi amiga Wakako.

Ejemplo 1 de deseo consciente

Yo llevaba más de un año buscando un buen fabricante para lanzar un nuevo producto.

No había logrado encontrar uno bueno, tal vez porque tenía el listón muy alto. «Supongo que a fin de cuentas no es fácil», pensé, casi a punto de darme por vencida. Pero entonces caí en la cuenta de que al día siguiente había luna nueva. «Un momento: ¡es la ocasión perfecta para un deseo consciente!».

La luna nueva estaba en Piscis. Las virtudes de Piscis son el amor incondicional y la conexión con lo invisible, así que este signo no es precisamente adecuado para peticiones relacionadas con los negocios. Sin embargo, con el método del deseo consciente, eso no supone el menor problema, porque puedes comunicarte con el universo por medio de palabras especiales a las que denomino frases de anclaje y anclajes. (Explico pormenorizadamente ambos conceptos en «Regla 3 del deseo consciente»).

Este es, textualmente, el deseo consciente que escribí en aquella ocasión:

Tengo la certeza de que el deseo que estoy formulando está totalmente alineado con la voluntad del universo, y que es la forma más elevada e idónea para traer amor y prosperidad al mundo. Mediante el deseo que estoy formulando, pongo la intención en que mi amor y poder se extiendan rápidamente a todos los seres del planeta.

Actualmente tengo previsto desarrollar un nuevo producto. Pongo la intención en encontrar al mejor fabricante para que me ayude a producirlo y crear un producto rebosante de vibración de amor.

Además, pongo la intención en que el amor se extienda a todos aquellos que reciban mi producto, bendiciéndolos a ellos y a sus familias con la felicidad.

Una de las reglas del método del deseo consciente es escribir deseos no solo dirigidos a la luna nueva, sino también a la luna llena (aunque el estilo de redacción difiere bastante). Para deseos conscientes de luna llena te centras en la gratitud y los redactas como si ya se hubieran hecho realidad. (Explico esto con más detalle en «Regla 3 del deseo consciente»). He aquí el deseo consciente que escribí dos semanas después, cuando la luna llena se encontraba en Virgo:

Agradezco que mi deseo se haya cumplido de la forma más rápida posible según los designios del universo. Prometo compartir esta felicidad con el mundo con todos los medios que tenga a mi alcance. Agradezco que el amor y la luz del universo me acompañen en todo momento.

Encontré un maravilloso fabricante de alimentación que reúne los requisitos con creces y he firmado un contrato con ellos. Estoy muy agradecida por este milagro. ¡Muchas gracias!

Mi idea se ha llevado a la práctica sin el menor contratiempo, y se ha creado un producto absolutamente perfecto. ¡No doy crédito por la abrumadora respuesta de mis clientes! Muchas gracias.

Estos deseos conscientes fueron escritos a finales de febrero, con luna nueva en Piscis, y a mediados de marzo, con luna llena en Virgo. Nada más comenzar el mes de abril, recibí un correo electrónico de mi amigo Osamu, a quien hacía mucho tiempo que no veía. «¿Te apetece tomar algo este jueves? —decía—. Me acompañará un amigo».

Cuando llegué a nuestro lugar de encuentro aquel día, Osamu estaba con su amigo, el señor Uchida, el cual era, según Osamu, «un colega para salir de copas». Sin embargo, cuando comenzamos a charlar, ¡descubrí que era el director ejecutivo de una empresa de fabricación de alimentos! Y cuando le describí el producto que quería producir y le comenté que me había resultado imposible dar con un fabricante, él dijo: «Mi empresa puede hacer eso perfectamente. Es fácil».

Osamu no tenía ni idea de que yo andaba buscando un fabricante de alimentación. Simplemente mediante el método del deseo consciente, logré encontrar el fabricante ideal por las buenas, a pesar de que me había resultado imposible a lo largo de más de un año.

Ejemplo 2 de deseo consciente

Cuando vi a mi amiga Wakako hace un tiempo, me dijo: «Me gusta alguien del trabajo, pero no se ha producido ningún avance. La verdad es que no quiero ser la que tome la iniciativa, pero si me quedo de brazos cruzados él no va a dar el paso. Me pregunto si debería tirar la toalla sin más».

A decir verdad, mientras la escuchaba, yo pensaba: «Esto no tiene pinta de funcionar». Sin embargo, tres días después la luna llena iba a entrar en Acuario, y a las dos semanas se iba a producir un eclipse en Virgo. La sincronización no podía haber sido más perfecta.

A veces se dice que un eclipse solar es una versión especial de una luna nueva. Se trata de una ocasión asombrosamente poderosa en la que tus intenciones pueden entrañar un significado aún mayor de lo habitual. Debido a esa sincronización, me dio la sensación de que mi amiga tenía posibilidades de volver las tornas, de modo que le pregunté: «Oye, Wakako, ¿te gustaría probar una cosa llamada deseo consciente?».

Y ella respondió entusiasmada: «¡Sí! ¡Sí! ¡Claro que sí!».

He aquí el deseo consciente de luna llena en Acuario que Wakako escribió:

Agradezco que mi deseo se haya cumplido de la forma más rápida posible según los designios del universo. Prometo compartir esta felicidad con el mundo con todos los medios que tenga a mi alcance. Agradezco que el amor y la luz del universo me acompañen en todo momento.

Fumito y yo ahora salimos por ahí a todas horas como si fuéramos uña y carne. ¡Soy inmensamente feliz! Muchas gracias.

Fumito y yo estamos construyendo una relación libre e estimulante a nivel intelectual, en la que compartimos una profunda cone

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