PRÓLOGO
No sé si eres padre, abuelo, educador o líder. Lo que sí sé de ti es que tienes en tu vida algún niño que te importa, por eso estás leyendo este libro. ¿Quieres que ese chico crea en sí mismo, que le vaya bien en la vida, que tenga relaciones sanas con los demás, que sepa sobreponerse a los obstáculos y se anime a alcanzar sus sueños? ¿Quieres que adquiera habilidades y tenga actitudes que lo conviertan en la mejor versión de sí mismo? ¿Te gustaría que su crianza o educación sean una experiencia gratificante para ti? En este libro encontrarás respuestas a estas preguntas.
Hay demasiados padres, abuelos y educadores que están completamente perdidos frente a los niños de esta nueva generación. No saben qué hacer con ellos, alternan entre amenazarlos y castigarlos; entre dejarlos hacer lo que quieran o volverse rígidos. Y cuando no saben qué hacer, echan mano de patrones viejos que funcionaban antes pero ya no sirven. Los niños y jóvenes de hoy nacieron en un mundo diferente: en la cultura de la democracia en todo sentido. Son la generación de las redes sociales: les gusta participar, opinar y comentar. Son la generación de «hágalo usted mismo», en la que pueden aprender a hacer muchas cosas con solo un clic. Los chicos de hoy son distintos. Tienen su propia voz y la quieren hacer valer. Por eso necesitamos un modelo de crianza y de educación diferente. Si queremos acercarnos a esta nueva generación y ayudarlos a desplegar su potencial, nosotros —sus padres, sus docentes, sus líderes— necesitamos contar con nuevas herramientas.
Hoy los chicos necesitan modelos de autoridad (que alguien con más experiencia les marque el rumbo y los límites) y a la vez necesitan mucho más apoyo: que los escuchemos más, que los acompañemos más. Este libro ofrece estas nuevas herramientas para educar a niños y jóvenes llenos de confianza total, pero que no perderán el eje ni se volverán rebeldes sin causa ni querrán llevarse el mundo por delante.
Este libro tiene algo que lo hace muy especial: lo escriben una madre y su hija mayor. Conozco bien a Verónica y a Florencia, gozan de un gran respeto entre nuestros colegas a nivel internacional. Las he visto sobre el escenario: lo que hacen es extraordinario. Y más importante aun: las he visto fuera del escenario, he compartido días enteros con ellas y la relación de madre-hija que tienen es de una solidez y un compañerismo que no se puede fingir. Ellas viven lo que enseñan. Su mensaje es auténtico.
Todo lo que plantean Verónica y Florencia en este libro tiene fundamentos académicos y de investigación, que hacen que cada parte sea una verdadera valija de herramientas invalorables. En la primera parte presentan las claves para hacer que los chicos crean en sí mismos, que sean conscientes de sus virtudes y las usen, que sepan corregir sus errores sin frustrarse, que sepan ponerse metas y objetivos que los motiven, que terminen sus proyectos, que resuelvan problemas, que comprendan el valor del esfuerzo. En la segunda parte proponen un viaje hacia el cerebro de los chicos, que les permitirá a ustedes como lectores aprender a expandir la inteligencia natural de los niños, enseñarles a esperar sin desesperar, fomentar su creatividad y enseñarles a estudiar de una manera dinámica. En la tercera parte enseñan los secretos para aprender a disciplinar sin amenazas, gritos, sermones ni desgastes. Disciplinar de una manera moderna, amorosa y efectiva. Explican cómo poner límites sanos y cómo estimular la autonomía, y dan a conocer las bases de la inteligencia emocional. En la cuarta parte están las voces de algunas de las personas que más saben hoy sobre cómo educar a niños y jóvenes exitosos en el mundo… para que a tus hijos, nietos o alumnos les vaya bien en la vida. Tengo el gusto de haber participado en esa sección, junto con otros queridos amigos y colegas como Jack Canfield.
Durante más de cuarenta años me he dedicado a trabajar con muchas personas de todas partes del mundo. He investigado con pasión sobre cómo mejorar los vínculos a nivel familiar. He escrito Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus y Los niños son del cielo con más de cincuenta millones de lectores en cincuenta idiomas. Y luego de leer este nuevo libro de Verónica y Florencia puedo decirles que lo que ellas proponen funciona.
Por la enorme riqueza conceptual, las investigaciones recientes y su gran sentido práctico, este libro es el mejor regalo para los padres que acaban de tener un bebé. Es el mejor regalo para padres con hijos pequeños. Es el mejor regalo para padres con niños en edad escolar que empiezan a enfrentarse a todos los desafíos de la preadolescencia. Es el mejor regalo que los padres pueden hacerse a sí mismos y a sus familias, desde que sus hijos nacen hasta que se van a vivir solos.
Pero no es un libro solo para padres. Es también el mejor regalo para abuelos que quieran tener una relación muy cercana con sus nietos. Hoy, con tantas mujeres volcadas al mercado laboral, cada vez hay más protagonismo por parte de los abuelos. Es un libro que también deben leer los educadores: en él encontrarán las claves para que sus alumnos quieran ir a sus clases, para que estén automotivados y para que quieran dar lo mejor de sí mismos.
Es un libro que deben leer los líderes y los políticos comprometidos con un cambio en sus organizaciones y sus pueblos, porque la única manera de crear un futuro mejor es educando a las nuevas generaciones desde esta nueva óptica.
Es un libro que puede leer desde la persona más sencilla —por su estilo ameno— hasta la más sofisticada —por su respaldo académico—, por eso creo que tiene que estar en todos los hogares, las escuelas, los hospitales y las organizaciones. Porque si lo leen todos los padres, los docentes, los médicos y los líderes, van a ver su realidad transformada. Me animo a decir que este libro puede cambiar un país, y el mundo.
Yo me imagino un mundo donde las personas crean en sí mismas, sepan cómo aprovechar al máximo su potencial, puedan realizar sus sueños y vivan una vida feliz. Este libro puede conseguir que esto se haga realidad si educamos a las próximas generaciones en este paradigma. Léanlo, pónganlo en práctica y enséñenselo a otros. Hagamos entre todos un mundo mejor.
JOHN GRAY
Autor de Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, máximo best seller de no ficción de todos los tiempos.
INTRODUCCIÓN
La pandemia de 2020 cambió el mundo para siempre. Cambió la manera de trabajar, de comunicarnos, de relacionarnos y de criar. Cambió la dinámica de las familias. Cambió nuestro mundo y el de nuestros hijos. Y con ese cambio llegaron desafíos inesperados. El confinamiento puso de manifiesto una serie de problemas que ni sabíamos que teníamos. O que sabíamos que teníamos, pero no enfrentábamos.
El tiempo que las familias pasamos puertas adentro, conviviendo durante las 24 horas del día, mostró grietas. Grietas en las familias y en los sistemas educativos. No las generó, porque la mayoría ya estaban ahí, pero las reveló. Teníamos paredes agrietadas, pero estaban en penumbras, entonces casi no las veíamos. El confinamiento encendió la luz y las dejó a la vista.
De un día para el otro descubrimos que nuestros hijos no sabían estudiar. O peor, que no tenían entusiasmo por aprender. Vimos nuestra propia incapacidad como padres para generar en ellos motivación. Nos enfrentamos a la realidad de que la mayoría de los chicos —niños y adolescentes— carecen de sistemas de organización propio. A lo largo del confinamiento nosotras estuvimos en contacto diario con padres de todas partes del mundo, a través de nuestras redes sociales, en donde nos siguen cientos de miles de personas. El mensaje casi unánime de los padres era: «Por primera vez en mi vida paso todo el día con mis hijos… y me doy cuenta de que no saben hacer nada, no se organizan, no tienen disciplina ni automotivación…». Problemas escolares, problemas en la comunicación familiar, problemas de autoestima… De repente empezamos a ver las grietas por todos lados.
La pandemia pasará, pero la experiencia cambió el panorama mundial para siempre. Por eso es más urgente que nunca preguntarnos: ¿para qué mundo estamos educando a nuestros hijos y alumnos? Con esa pregunta en mente, con el nuevo panorama mundial por delante y con las grietas expuestas en las paredes de nuestras casas y nuestras aulas, es que creemos que este libro es más necesario que nunca.
Este es un libro de tono práctico, que brinda soluciones a problemas reales y a necesidades de hoy. Los chicos y jóvenes de hoy necesitan desarrollar su autonomía, su capacidad de adaptación, su flexibilidad para enfrentar un mundo cada vez más cambiante, su creatividad para encontrar soluciones, y su confianza en su capacidad para salir adelante.
No podemos seguir mirando para otro lado. No podemos seguir esperando que el sistema educativo resuelva todo. No podemos ignorar las grietas. O sí. Sí que podemos. Pero el precio es altísimo. Y las nuevas generaciones merecen entrar a este nuevo mundo equipadas con nuevas herramientas mentales y emocionales.
No te asustes por el volumen del libro, es largo y somos conscientes de que los padres de hoy no tenemos tiempo de sobra. No fue escrito para que tengas que leerlo de corrido, como quien lee una novela. Es posible pensar en este libro como una gran caja de herramientas: cada vez que lo necesites, puedes ir al índice y buscar la solución para el desafío que enfrentas en ese momento.
¿Tienes que poner límites, establecer reglas o hacer que tus hijos cumplan con lo que se ha establecido en la familia? Puedes ir a las primeras páginas. ¿Tu hijo está sufriendo por temas relacionados a su autoestima? ¿Tiene alguna crisis con su imagen corporal? Hay un bloque dedicado a esto. ¿Les está resultando difícil la comunicación familiar? En el capítulo 1 hay un segmento dedicado a cómo evitar los errores más comunes en nuestra comunicación familiar.
Quizás tiene un tema con sus estudios: ¿le cuesta recordar lo que estudia? ¿Se siente poco inteligente? ¿Le cuesta la ortografía, la escritura o la lectura? En el capítulo 2 encontrarás soluciones concretas a todo lo relacionado con temas escolares.
En algún momento, puede que te preguntes: ¿cómo hago para que mi hijo sea autónomo, que sepa tomar sus propias decisiones…? Básicamente, que no tenga que estar yo atrás suyo todo el santo día diciéndole qué hacer. Hay estrategias concretas en el libro que te ayudarán a estimular su autonomía y su sentido de responsabilidad.
Y muchas veces los problemas tienen que ver con las emociones. «Mi hijo está siempre enojado», «Mi hija es muy miedosa»… Saber cómo gestionar las emociones requiere de cierta práctica, pero si consultas el tercer bloque de este libro, encontrarás técnicas muy valiosas.
Desde que este libro fue publicado, todos los días recibimos mensajes de lectores que nos conmueven: «Me dieron las soluciones que necesitaba», «Todos los días lo consultamos», «Lo estamos leyendo en pareja y nos cambió la manera de educar a nuestros hijos». Y hay un mensaje que recibimos casi a diario, es fuerte, y se repite una y otra vez: «Este libro es la biblia para padres». Nos honra que le tengan tanta estima. Y, sobre todo, nos encanta saber que hay tantos padres que están encontrando en estas páginas soluciones reales para la crianza de hoy.
Porque convertirse en padres es uno de los cambios más abruptos para un ser humano. Y a veces es un camino solitario. Uno de cada tres padres se siente solo al enfrentarse a la tarea de educar a sus hijos. Las investigaciones muestran que los hijos causan más peleas entre los padres que ningún otro tema —más que el dinero, el trabajo, la familia política, el sexo o la comunicación—. En la actualidad, ser padres implica además un gran desafío: hay cada vez más obligaciones y menos tiempo.
Este libro no pretende dar respuesta a todo. Mucho se ha escrito sobre cómo hacer que un niño duerma de noche y coma verduras, sobre los conflictos maritales, sobre análisis sociológicos de la vida familiar… y no podríamos superar la calidad ni la cantidad de lo escrito al respecto. Nuestro enfoque es diferente.
¿En qué es diferente este libro? En que somos una madre y una hija escribiéndolo. Una madre y una hija que desde hace más de cuarenta años viven en carne propia la filosofía de crianza que proponemos aquí. Las dos hemos estudiado mucho, investigado, y tenemos credenciales universitarias para avalar nuestra propuesta. Pero lo que más nos motiva es que vivimos lo que enseñamos. Y al vivirlo, vemos los efectos.
Yo, Verónica, veo los efectos en mis hijos. Los tres son adultos ya, y tienen sus propias familias. No son perfectos y son los tres muy diferentes entre sí —en su forma de ser, sus profesiones e intereses—, pero comparten algo en común: los tres tienen una gran confianza en sí mismos. Por eso mis hijos —Florencia, Sol y Agustín— son para mí una credencial mucho más importante que mi título en Educación de la Universidad de Oxford Brookes. ¿De qué me serviría haber estudiado tanto sobre este tema si al mirar a mis hijos los vieras inseguros, irresponsables y sin sueños que los motiven?
Yo, Florencia, traigo a este libro la mirada de «la hija», que ha sido criada bajo esta filosofía. Por un lado, siento que fui preparada a lo largo de mis más de cuarenta años de vida para escribir este libro, pero creo que fue recién a partir de convertirme en madre —y vivir en carne propia los desafíos de educar hijos— que llegó el momento de hacerlo. En el momento en el que escribo estas líneas mis hijos —Dante y Olivia— tienen 8 y 6 años respectivamente. Paso largas horas hablando con otros padres que, como yo, se enfrentan a nuevos desafíos, nuevos problemas y necesitan soluciones. Los padres de hoy tenemos poco tiempo, pero muchas ganas de darles a nuestros hijos la mejor preparación para el mundo de hoy.
A diferencia de otros libros que se enfocan exclusivamente en los primeros años de vida, Confianza total para tus hijos no tiene como único foco la niñez. Si bien es importante que los padres apliquen los principios y las técnicas que les proponemos durante la infancia de sus hijos, sepan que el efecto no termina allí. Nuestra garantía es que estos principios quedarán grabados en sus hijos para el resto de sus vidas. Que las semillas que siembren en la infancia seguirán dando frutos en la adolescencia y en la adultez de sus hijos.
¿En qué más es diferente este libro? En que en él participaron algunas de las mentes más brillantes de la actualidad en temas de crianza y educación. En la cuarta parte ofrecemos los diálogos que hicimos con profesionales como Jack Canfield, John Gray y Bobbi DePorter, entre otros. Cuando los lean verán cuánta generosidad hubo en estos casi veinte expertos que pasaron horas contándonos sus mejores secretos para criar hijos felices, responsables y exitosos.
Este libro también es diferente porque tuvimos en cuenta los deseos más profundos de los padres, a nivel universal. Cada vez que le preguntamos a alguien qué es lo que más desea para sus hijos, la respuesta suele ser «que sean felices». En estas páginas brindamos los cuatro pilares sobre los que es posible construir a diario ese deseo legítimo. ¿Cuáles son esos cuatro pilares sobre los cuales sostener la felicidad?
- Que crean en sí mismos.
- Que aprovechen al máximo su inteligencia natural.
- Que sean responsables.
- Que tengan éxito en lo que se propongan.
Cuando afirmamos que ser padres en la actualidad conlleva un desafío enorme, lo decimos con conocimiento de causa. No somos madres perfectas. No todo nos resulta fácil ni todo nos sale bien. Sabemos que ser padres a veces se parece a una carrera de obstáculos desenfrenada para llegar al final del día: despertarse temprano, preparar mamaderas, cambiar pañales, revisar mochilas y uniformes, ordenar cartucheras, preparar la comida, ordenar cuartos, llevarlos al dentista, elegir escuela, cambiarlos de escuela, pagar cuentas… Más que padres, muchas veces nos sentimos robots que llevan, traen, ponen, sacan, arreglan, limpian y dicen que no. Más de una vez nos miramos al espejo y nos preguntamos: ¿quién es esa persona ojerosa y agotada? ¿Dónde quedé yo? ¿Qué pasó con mi pareja? ¿Qué hice con mi vida social? ¿Cuándo voy a volver a tener tiempo para mí?
Ser padres puede ser agotador y, a la vez, un viaje de transformación: son nuestros hijos los que nos convierten en padres. Ellos no son nuestras posesiones; sin embargo, son un tesoro que Dios pone en nuestras vidas durante unos años para que mantengamos viva la llama de la confianza total con la que han nacido. Nos son «prestados» para cuidarlos, amarlos y ayudarlos a ser la mejor expresión de sí mismos. Ellos nos proyectan hacia un futuro que tendrá nuestra huella, como dice el poeta Kahlil Gibran, y nosotros somos el arco desde el cual ellos serán lanzados como flechas vivas: «Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea para la felicidad». Y si nuestra experiencia como hijos no fue buena, ¿cómo disimulamos esas heridas? Ser padres es, en esos casos, la segunda mejor oportunidad que nos da la vida para tener la experiencia de una infancia feliz, la posibilidad de crearla; porque somos, en gran parte, los creadores de la infancia de nuestros hijos.
Quizás al leer este libro te conectes con tu propia infancia. Quizás pienses que tus padres podrían haberlo hecho mejor. Todos los padres podríamos hacerlo mejor. Nuestro postulado es que los padres siempre hacen lo mejor que saben y pueden hacer. Lo que no quiere decir que no haya errores. Te sugerimos que si, al leer estas páginas, piensas en tus padres sientas gratitud por todo lo que hicieron bien y compasión por lo que pudieron haber hecho mejor. Y que en todo caso hoy, como adulto, puedas proponerte hacer las cosas mejor, porque tendrás herramientas que generaciones anteriores no tuvieron. Las herramientas de este libro están para eso.
Criar a un hijo es como embarcarse mar adentro. Va a haber momentos de tormenta, de tambaleo, de miedo. Y son esos momentos en los que los padres salimos a izar velas y, contra viento y marea, capeamos juntos el temporal. Luego hay momentos plácidos, de sol, de calma, de disfrute. Hay otros momentos donde todo parece igual, rutinario y casi aburrido. Todos esos días —los plácidos, los de tormenta y los rutinarios— son parte de la aventura. Sin embargo, normalmente nos embarcamos en esta aventura sin conciencia. Por eso, este libro tiene la intención de ser, además de una guía, un despertador para tomar conciencia de la magnitud de esta tarea. ¿Cuál es nuestra misión como padres? ¿Qué cosas funcionan y cuáles no? ¿Qué aspectos cambiaríamos a la luz de las investigaciones más recientes en el campo de la transformación humana? ¿Para qué mundo los estamos educando?
La postura de este libro es optimista. Un optimismo que nada tiene de light y mucho de investigación académica y de experiencia en carne propia. Damos fe de que nuestra postura es practicable, positiva y duradera. Practicable: los miles de mensajes que recibimos de los lectores nos confirman día a día que todo lo volcado en este libro se puede aplicar a la vida diaria, de manera fácil y efectiva. Duradera —subrayamos esta palabra— porque sabemos que las buenas semillas que se plantan en la infancia dan frutos hasta el último día de vida de un ser humano.
Los chicos no necesitan padres perfectos, necesitan padres presentes. Necesitan que les prestemos más atención a ellos que a nuestros teléfonos celulares, que nos conectemos con ellos profundamente, que entendamos que el mundo cambió y nosotros tenemos que cambiar también. Necesitan vernos como autoridades. ¿Autoridades? ¿En qué siglo estamos? La palabra autoridad significa —nada más ni nada menos— que «ayudar a crecer». Para convertirnos en autoridades debemos decidir ser adultos y ser padres de nuestros hijos. Ni amigos, ni compinches ni hermanos. Pues si hacemos eso, dejamos a nuestros hijos sin padres, huérfanos.
Ese es el espíritu que nos movió a escribir este libro: brindar todas las herramientas, casos prácticos y reflexiones que nos ayuden a guiar a nuestros hijos para que confíen en sí mismos y tengan una autoestima fuerte, para inculcarles valores, para que se destaquen, para que sean inteligentes y responsables, para que sean felices y tengan éxito en lo que emprendan. Por sobre todas las cosas, este libro tiene como misión que los padres disfrutemos de nuestros hijos, porque nosotros seremos sus padres durante toda su vida, pero ellos no serán niños para siempre.
Nuestra garantía es que, si ustedes aplican las enseñanzas de este libro en sus familias, llegarán a conocer a sus hijos —y a ustedes mismos— de una manera mucho más profunda. Nos animamos a decir que, si ustedes se comprometen a llevar esto a la práctica, verán milagros en sus hogares. Sus hijos les prestarán más atención, porque ustedes les habrán dado más atención. Se volverán más responsables, porque ustedes habrán respondido mejor a sus necesidades. Se mostrarán más seguros, porque ustedes les habrán brindado bases sólidas. Serán más comprensivos, porque se sentirán mejor comprendidos por ustedes. Disfrutarán más del aprendizaje, porque habrán aprendido a explorar sin miedo a equivocarse. Se sentirán más felices, porque verán a sus padres disfrutando más. Se volverán más inteligentes, porque ustedes les habrán enseñado a usar mejor su cerebro. Tendrán más éxito, porque ustedes los habrán motivado correctamente para alcanzar objetivos. Creerán en sí mismos, porque tendrán la certeza de que sus padres creen en ellos. Si sólo se limitan a leer este libro, será uno más en su biblioteca. En cambio, si lo leen en familia y ponen en práctica lo que les proponemos, verán transformaciones.
Aunque lo titulamos Confianza total para tus hijos, mientras escribíamos estas páginas, no pensamos sólo en los padres. Este es un libro para ser leído y practicado también por los educadores, que tienen frente a sí el desafío de motivar a sus alumnos para que se interesen por el aprendizaje, para crear ambientes de responsabilidad y excelencia en sus aulas. Es para los entrenadores deportivos que quieran motivar a sus jugadores a dar lo mejor de sí mismos y a no perder el entusiasmo frente a las derrotas. Es para los pediatras que deseen acompañar a los padres en los desafíos diarios que plantean los hijos. Es para los políticos que estén comprometidos en generar transformaciones positivas en las bases de la sociedad; como decía Mandela, «Nada revela más el alma de una sociedad que la forma en la que trata a sus niños». En síntesis, este libro va dirigido a cualquier ser humano que esté interesado en transformar la sociedad, aportando verdadera calidad de vida a niños y jóvenes.
Escribir este libro nos transformó. Nos enfrentó a nuestras imperfecciones. Nos conectó con nuestros sueños y con nuestras pasiones. Nos comunicó con miles de padres de todas partes del mundo que empezaron a usar este libro como un compañero de ruta en el día a día de la crianza. Y, por sobre todas las cosas, nos llenó de amor. Amor por todos los chicos y por todas las personas que aman a los chicos. Estas páginas son para ustedes.
FLORENCIA Y VERÓNICA
Buenos Aires, febrero de 2021<
