No es amor, es taquicardia

Fragmento

El escritor y el poeta, que son diferentes por poco, se han encomendado a la tarea de contar la historia de la humanidad, cada uno por su lado, cada uno desde su trinchera. Aquellos que escriben la historia también la crean. El escritor tiene la complicada labor de dar sentido y proveer de orden. Son en su conjunto un equipo, por mucho que se odien o celen, son una extensión del soplo divino, el cual no cesa con la creación, sino que se extiende con ella.

Esta lectura te hará preguntarte si te pasó a ti, si es posible que la autora te espíe (te expíe) desde las esquinas o si eres tú quien ha estado espiando. Si viajar por las escenas cotidianas, por los recuerdos de algún romance, de un tierno amante o de un momento de reflexión nos hace reescribir nuestra historia, es la autora la que nos sostiene la mano para ayudarnos, para darle orden y sentido a lo que se ha sentido, para que la victoria no sea exclusividad de una de las partes sino resultado de la resolución.

Cada poema es un parpadeo desde los ojos de la escritora. Este libro nos lleva de paseo entre memorias y recuerdos, de ahí que no se puede prever si nos llevará al cielo, al infierno o tiene escalas en ambos y sus visiones principales. Maru es una suerte de Virgilio que nos acompaña en este memorial donde el lector hace de protagonista, observador y, si se quiere, transeúnte voyerista.

Alguna vez me dijeron que toda historia es la misma historia, que el amor no habla con el individuo sino con la vida a quien corteja para alimentarla, para fertilizarla; que todos somos el mismo cristo que redime los pecados de la raza, que todos somos el mismo amante explorando las dimensiones del sentimiento, que cada gota de agua salada en el mar cuenta la historia de un marino. Si te aventuras a navegar con estoico valor, con ganas de que el oleaje de las páginas te bañen de agua salada las mejillas, darás cuenta de que navegas en tu propia historia. Pero ten cuidado si no has explorado del todo tus recuerdos, ten cuidado al navegar en los mares del llanto, ten cuidado si consideras que eres exclusivo y único campeón en el coliseo de los amantes porque puede que descubras que lo tuyo no fue una batalla, ni una escaramuza, puede que descubras que lo tuyo no es amor, es taquicardia.

A veces lo único que necesitamos son un par de cachetaditas con hojas blancas para despabilarnos y comenzar de nuevo. El libro fue inclemente en la disección que hace de Maru y la posterior exposición de las partes, de los recuerdos. Esta obra no tuvo reparo con su autora, tampoco lo tendrá contigo al hacerte sentir y vivir los pasajes que llevaron al nacimiento de No es amor, es taquicardia.

José De la Serna

Siete

Tengo la tijera

pero si corto la soga ahora te caés

y no te quiero barro

te quiero flor.

Puedo desalojarte de mi pecho soplando

a mí la soledad no me da vértigo.

Coser este siete sería hacer magia

y ya no me queda hilo.

Vos plantás

regás

y yo me dejo crecer.

Si te doy un beso se te doblan las piernas

si te invito a la cama se te dobla la vida.

Te estiro la mano

mientras te ahogás

con lo que no decís

hay cuchillos

que cortan palabras.

Tengo tu boca en la espalda

tengo el acero frío en la espalda.

Este balcón no se aguanta otra copa

o corremos los dos

o nos quemamos acá.

Reencarnación

Cuando yo

no era yo

y vos

no eras vos

nos queríamos

tanto.

Es muy sano

comprender

que ya no somos

lo que fuimos.

No es

que ya no te quiera

ni que ya no me quieras

es que

ahora yo soy esta

y vos sos ese.

Crisis inexistencial

No puedo pedirte la fuerza que no tengo

ni darte el coraje que me falta

ni autocompletarte las ganas

ni borrar

lo que ni siquiera

te dije.

No puedo pedirte

que olvides lo que no

recordás

ni preguntarte qué textura

tiene una piel

que nunca tocaste.

Ni mostrarte lo que te quiero

si no quiero.

No puedo darle vuelta la cara

a lo que no me mira.

No puedo volver

si no me fui

si nunca llegué.

Lindo limbo.

Solo nada se puede generar

a partir de nada.

Nada y una poesía.

Once

Te llené de poemas

en todos te quise

como si nunca

me hubieses lastimado

menos en uno

uno solo dijo la verdad:

Te amo como si nunca

me hubieses lastimado.

Emancipación de sentimientos

Hoy te vi

y otra vez

me quedé callada.

Quiero que sepas

que lo que yo siento por vos

no es tuyo

es mío

y que es hermoso

y que no quiero

que hagas algo

al respecto

porque es mío

que no quiero

que te hagas cargo

solicito

emanciparme

de las responsabilidades

que creés

que tenés conmigo

para que veas a mi amor

crecer

y no tengas

que mover ninguna pieza

jamás.

Que no

que no quiero

que me cuides el corazón.

El que esté libre de piedras

que arroje el primer pecado

el que esté libre de amor

que se arroje

primero

al vacío.

Nadar

Es demasiado específico para ser amor

y revoltoso no necesariamente

es algo malo.

El mar es revoltoso

y hasta se cansa

de ser contemplado.

No me importa el tamaño de tus olas

yo no puedo

tampoco

dejar de contemplarte

y no es que busque un mar quieto

busco un mar amigable

con el aire que respiro

porque yo nadar sé

aprendí mientras me ahogaba.

Quiero que las líneas de mi cara

con los años se vuelvan

cauce de río

pero no quiero

que ese río

llore por vos.

Quiero dejarte reposar

en las ranuras de mi memoria

para recordar

que también se renuncia

a lo que se ama

si lo que se ama

no amansa.


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