Nik: “La historieta es una puerta de entrada a la lectura y funciona casi sin que se den cuenta”
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Nik: “La historieta es una puerta de entrada a la lectura y funciona casi sin que se den cuenta”

El creador de Gaturro, uno de los personajes más queridos de la historieta argentina, repasa sus inicios, el vínculo con sus lectores y por qué el cruce entre imagen y texto sigue siendo clave para formar nuevos lectores en la era digital.

EQUIPO PENGUIN KIDS

@penguinkidsar

Desde hace más de dos décadas, Cristian Dzwonik —más conocido como Nik— es una de las voces más influyentes del humor gráfico en Argentina. Creador de Gaturro, el gato que conquistó a millones de chicos y chicas con su mirada curiosa, sensible y divertida del mundo, publicó más de 40 libros, desarrolló novelas, formatos interactivos y construyó un universo que también se expandió al mundo digital, incluyendo juegos y la película Gaturro.

Pero antes de convertirse en un fenómeno editorial, todo empezó con un chico tímido que encontró en el dibujo una forma de decir lo que no podía poner en palabras. En esta entrevista, Nik recorre ese camino, reflexiona sobre cómo cambiaron los lectores en los últimos años y explica por qué la historieta —lejos de perder vigencia— sigue siendo una herramienta poderosa para iniciar a chicos y chicas en la lectura: una experiencia donde mirar y leer se combinan para aprender, imaginar y, sobre todo, disfrutar.

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¿En qué momento sentiste que querías dedicarte a dibujar y contar historias?
Desde muy chico, a los 3 años, agarré un lápiz para dibujar y nunca más lo solté. Mi abuelo hacía macetas y enanos de jardín, y crecí entre pinturas y materiales. Yo era muy tímido e introvertido. A los 6 años hice mi primer chiste dibujado y tuvo mucha repercusión en mi familia y en la escuela. Ahí me di cuenta de que dibujar era mi forma de comunicarme con los demás y de decir lo que pensaba.

 

¿Cómo nació Gaturro y qué creés que hace que conecte tanto con chicos y chicas?
Gaturro nació medio jugando, mirando a mi gata Manchita y pensando “¿qué estará tramando?”. Creo que conecta mucho porque es como nosotros: está bastante humanizado. Se equivoca, se enamora, hace lío, sufre, se divierte, quiere ser visto y dice lo que todos pensamos pero a veces no decimos.

Publicaste más de 40 libros (acaba de salir Gaturro 42) y desarrollaste distintos formatos. ¿Qué cambió en los pequeños lectores a lo largo de los años?
Los chicos hoy van más rápido, están acostumbrados a mil estímulos. Pero cuando algo les gusta de verdad, se quedan igual que antes. Cambió la velocidad, no la emoción. Y el rol de los adultos es clave: limitar las pantallas y estimular la lectura y el pensamiento es el mejor acompañamiento que podemos ofrecerles.

 

¿Cómo es tu vínculo con esos lectores más chicos? ¿Cómo te mantenés actualizado con sus referencias?
Estoy muy cerca de mi público: en redes, en ferias, en los mensajes que me llegan. Escucho mucho y converso con ellos. También me escriben muchos padres, contándome que sus hijos se van a dormir con Gaturro o que los escuchan reírse desde el cuarto. Son cosas que te hacen muy feliz y te muestran que lo que hacés vale la pena.

 

¿Cómo pensás el ritmo de lectura en una historieta? ¿Qué buscás que pase en ese ida y vuelta entre ver y leer?
Hoy, con el uso y abuso de pantallas, hay muchos problemas de comprensión lectora. La historieta abre una ventana muy importante: al combinar imagen y texto, el chico entiende desde un lugar más intuitivo y placentero. Ese ida y vuelta ayuda a sostener la atención y a comprender mejor.

 

Muchos chicos empiezan leyendo tiras o cómics. ¿Qué tiene este género que se vuelve una puerta de entrada tan potente?
La historieta es una puerta de entrada a la lectura porque es más amigable y divertida. Te invita a entrar a los libros sin darte cuenta. Tiene algo mágico: mezcla ver y leer al mismo tiempo. Además, la coleccionabilidad ayuda mucho: el chico lee uno y quiere ir por el siguiente. Eso genera hábito lector.

¿Creés que leer historietas es “leer distinto”? ¿Qué habilidades desarrolla?
Sí, es distinto, pero súper valioso. Te hace leer entre líneas, imaginar, completar lo que no está. Es una lectura activa, no pasiva, que suma humor, ironía y distintos tipos de texto: diálogos, cartas, fragmentos. Es muy versátil.

 

¿Cómo dialogan el texto y la imagen en tus libros para acompañar a los lectores que recién empiezan?
Trabajan juntos, como un dúo. La imagen te lleva de la mano y el texto te guiña el ojo. Eso permite que el lector no se pierda y vaya ganando confianza.

 

¿Qué lugar ocupa hoy la historieta en la formación de lectores, en un mundo hiperdigitalizado?
Hoy, donde los chicos acceden a pantallas desde muy pequeños, la historieta está más viva que nunca. Es rápida, visual y directa, como el mundo de hoy. Es la puerta de entrada a los libros y a la librería, y sigue creando lectores casi sin que se den cuenta.

 

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