Gatarzán

Nik

Fragmento

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No había mucho más que hacer en la cabaña, así que Gatarzán salió. Afuera, un sonido lo alertó.

A unos pocos pasos estaba Bolgani, el gorila, que le clavó sus crueles ojos.

—¿Qué hacés aquí, insecto? —dijo el simio—. ¿Acaso no sabés que esta es la zona prohibida?

—¡Si es la zona prohibida, usted tampoco debería estar aquí!

—Es cierto… Nunca lo había pensado…. —contestó el gorila, confundido—. ¡Un momento! ¡Solo yo puedo estar aquí! ¡Esta zona está prohibida para todos los monos que no son Bolgani!

—¿Y cómo sabe que yo no soy Bolgani, señor?

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