Las alergias no existen

Dr. Salomon Sellam

Fragmento

Creditos

Título original: Les Allergies

Traducción: Michele Jolibert

1.ª edición: marzo, 2014

© 2014 by Salomon Sellam

© Ediciones B, S. A., 2014

Consell de Cent, 425-427 - 08009 Barcelona (España)

www.edicionesb.com

Depósito Legal: B 9719-2014

ISBN DIGITAL: 978-84-9019-802-5

Maquetación ebook: Caurina.com

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Contenido

Contenido

Portadilla

Créditos

 

Prólogo

Introducción

Advertencia

PRIMERA PARTE

1. La versión tradicional de la alergia

2. Las otras versiones de la alergia

La versión freudiana de la alergia

La versión psicosomática de la alergia

SEGUNDA PARTE

Casos clínicos

Alergia a las plantas

Alergia a los animales

Alergia a los elementos

Las alergias domésticas

Las alergias oculares

Las alergias del ámbito ORL

Alergias estacionales

Cambios en el modo de vida

Las alergias «transgeneracionales»

TERCERA PARTE

Conducta a seguir frente a una alergia

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Prólogo

por Txumari Alfaro

Me causa una gran satisfacción escribir el prólogo de Las alergias, del doctor Sellam, pues coincido con él en que las alergias son algo más fácil de tratar de lo que parece.

Mi experiencia en psicosomática clínica de las alergias me permite animaros a leer este libro y comprobar que es posible sanar de cualquier alergia que estéis padeciendo. En los ejemplos que expongo, basados en decenas de casos clínicos, tendréis una clara muestra de lo que intento explicaros. Mi intención en este prólogo es hacer un adelanto del profundo estudio que el doctor Salomon Sellan ha hecho durante los quince últimos años sobre las alergias y su tratamiento a través de la psicosomática, y en el que ha demostrado que la mayor parte de las alergias constituyen duelos simbólicos.

La versión médica oficial tiene razón. No hay ninguna discusión posible porque los médicos han estudiado, como se debe, las reacciones alérgicas; han estudiado todos los procesos al milímetro y han concluido que es siempre el mismo. Entonces tienen razón, es correcto.

No hay ninguna discusión posible con los guardianes de nuestra salud. Pero aun así vamos a ir un poquito más allá para buscar la causa de la causa.

Encontrar la respuesta a estos temas es un camino para la sanación y la cura defiitiva de las alergias. Si sufrís alergias y leéis este libro, comprenderéis por qué de buenas a primeras desarrolláis una alergia a determinadas frutas, ciertos alimentos, metales, pelos de animales, polen etc. Cuando por primera vez, oí que para que alguien padezca una alergia, primero tiene que sufrir un psiochoque, comprendí perfectamente qué ocurre cuando un agente externo entra en nuestro organismo y produce una hipersensibilización al mismo. La primera vez es muda, exenta de síntomas físicos. Durante esta primera fase el cerebro ha detectado que mi estrés ha superado el limite tolerable. Esto para la biología significa peligro, y cuando hay un peligro, voy a poner en marcha un programa de supervivencia y lo voy a grabar todo y a registrar cuanto pueda, para evitar así encontrarme de nuevo con una situación similar.

Si hacéis un ejercicio de memoria, hallaréis que antes de sufrir la primera crisis alérgica estuvisteis en contacto con el agente causante de ésta y descubriréis que en un momento de vuestra vida se ha producido un:

PSICOCHOQUE - EMOCIONAL - DESESTABILIZADOR:

¿Qué es esto?

1.o Acontecimiento de la vida cotidiana que llega de improviso, brusco, que no lo vemos venir, nos coge por sorpresa, nos pilla a contrapié, nos desestabiliza, y a menudo tiene día y hora.

2.o Vivido de una manera aislada y sin compartirlo con nadie, en soledad, sólo nosotros lo sentimos y experimentamos íntimamente. Aun cuando lo contemos a los demás, no nos sentiremos respaldados.

3.o Sin solución satisfactoria para nosotros, aunque quizá sí para otros. El sufrimiento nos muestra la falta de adaptación a la realidad.

4.o De intensidad dramática real, o sentido como tal. El inconsciente puede vivirlo de una manera simbólica, pero no sabe distinguir entre lo real y lo simbólico, entre lo virtual y lo imaginario.

De intensidad extrema, por encima de nuestro LST (Límite Superior de Tolerancia); esto es, que supera nuestro sistema psíquico de protección.

Hablarlo y expresarlo en el momento del psicochoque anula la impresión, pues todo aquello que no es hablado, contado o llorado, será hablado, contado o llorado por el cuerpo con dolor, pues tarde o temprano nuestro cuerpo nos devuelve la memoria del drama, del dolor o del conflicto vivido, ya que ha habido una emoción secuestrada, bloqueada, no liberada.

Veamos un ejemplo de las características de las alergias al polen y las gramíneas, las más comunes, a fin de ilustrar el mecanismo de aquéllas.

¿Que simboliza el polen?

El polen simboliza el amor, la reproducción, el amor. Es la parte masculina de las plantas.

Detrás de la alergia al polen a menudo encontramos historias de separaciones amorosas, desencuentros afectivos, desamores etc.

Recuerdo el primer caso de alergia al polen (específicamente del sauce llorón) que se solucionó con la psicosomática. En sólo una sesión se encontró el psicochoque emocional desestabilizador causante de la alergia.

Imagnaros que estoy sentado en un banco debajo de un árbol, con una chica de la que estoy enamorado. Estoy tranquilo, hasta que mi estrés supera el LST. En ese momento el polen de un árbol cualquiera se adhiere a la piel o la mucosas de la nariz y ojos. El polen sigue cayendo, y aunque no lo veo, de pronto se produce el biochoque: «Hoy es el último día que nos veremos. Mañana me voy a Canarias: a mi padre, que es militar, lo han destinado allí y la familia se va con él», dice la chica.. Pero nuestro cerebro registra: el polen del sauce llorón (en este caso el árbol bajo el que estábamos) que ha caído sobre mí se encuentra en su «fase muda», lo que significa que no nos afecta. Pero al año siguiente voy sufrir una crisis alérgica, me van a picar los ojos, voy a estornudar y tener problemas respiratorios, pues el inconsciente prefiere que me preocupe de los síntomas a recordar la agresión, el drama y el dolor de la separación.

Recuerdo también un caso de alergia al pelo de caballo. La padecía un amigo de la infancia con el que hacia mucho tiempo que no nos veíamos. Curiosamente, nos encontramos un 14 de febrero , San Valentín, haciendo las compras en tan señalado día. Me contó que llevaba muchos años intentando contactar conmigo para a ver si podía ayudarlo. Le pregunté qué le pasaba. «Sufro una terrible alergia al pelo del caballo.» Me mostró los brazos, se levanto la ropa para que viese el resto del cuerpo, y la verdad es que impresionaba. Allí mismo empecé el interrogatorio de psicosomática, y la mecánica es la misma. Si resultaba que hacía catorce años que mi amigo padecía esta clase de alergia, eso me llevó a preguntarle qué había ocurrido en su vida anterior a esos catorce años, qué acontecimiento dramático e inesperado, que lo cogió a contrapié, y lo vivió en soledad, guardaba relación con un caballo o con el pelo del caballo.

Y de pronto su mujer exclamó: «¡Percheron!» Él, con claros signos de haberse emocionado, no podía articular palabra. Pasados unos instantes, procedió a contarme la siguiente historia: «Mi padre me dejó en herencia un caballo de raza percherona con pedigrí. Era el orgullo del valle donde vivo, enviaban a las yeguas para que las cubriese pues era un pura raza y, además, muy bonito.» Le pregunté: «¿Que ocurrió con ese caballo?» Se mociona de nuevo, y es su esposa la que contesta: «Un día se lo robaron y nunca más supimos de él. Dos años estuvo en tratamiento con un psiquiatra, pues no podía superar el drama que supuso el robo del caballo que su padre le dejo en herencia.»

Mi amigo recordaba perfectamente que antes de ese suceso nunca había tenido problemas de alergia con los caballos, pues con apenas cinco años ya montaba los de su padre. Para protegerlo y no vivir el drama que supuso el robo del caballo, el inconsciente generó una alergia al pelo de éste. Así, nunca más tendría que relacionarse con ca

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