QUIOSCO COMPLICADO
Estudiar es aburrido, ¿verdad? Las bibliotecas son un tostón, ¿no? ¿Qué te parece acabar para siempre con esos mitos con una buena tanda de bromas en la biblioteca? Además de libros, en las bibliotecas de barrio disponen de un amplio abanico de revistas de todo tipo que la gente puede consultar de forma gratuita. Como los libros, están ordenadas por nombre y por fecha, con sus relucientes portadas expuestas para que sea más fácil encontrar el número que más te guste. Sería una pena que en lugar de verse las portadas solo se mostrasen las contraportadas, ¿no? Y aún peor sería que ninguna revista estuviera en su sitio, jejeje. Pues ya sabes lo que te toca. ¡A desordenarlo todo! Y si quieres una broma todavía más perfecta, pon los últimos números al final de todo y los más antiguos al principio. Será prácticamente imposible encontrar el número de la revista que el usuario desea. Te llevará un rato, pero valdrá mucho la pena.


Reservado, lo siento
Si te fijas, en época de exámenes, la población de una biblioteca se multiplica por mil o por un millón. Entonces, pillar una mesa libre resulta algo complicado, muy complicado. La siguiente broma iría por ese camino.
Si vas a una biblioteca en época de exámenes, intenta llegar lo más temprano posible y dedícate a reservar tantos asientos como puedas con libros y algunas prendas de ropa. La gente pensará que están reservados. Si alguien te pregunta si las cosas son tuyas, ¡hazte el sueco!


¿Reservado? Lo siento
Y este es el reverso perfecto de la situación anterior. Como sabrás, en algunas bibliotecas la gente reserva su silla con su carpeta y después se va durante un buen rato sabiendo que, cuando vuelvan, podrán ocupar su asiento y seguir estudiando. Pues andan equivocados. ¡Tú serás el héroe bromista de esta situación!
Cuando veas que un grupo de gente reserva un sitio y se va, coge sus cosas y guárdalas debajo de la mesa, para que no estén a la vista. No tardarán mucho en ser ocupados por otras personas. Cuando los antiguos ocupantes regresen, pensarán que se han equivocado de sitio o que les han robado, jejeje, pero por poco que busquen descubrirán que todo está bajo sus pies.


Libros complicados
Esta broma la puedes hacer tú mismo, o bien llevarla a cabo a través de una inocente víctima (que siempre es mucho más divertido). Se trata de redactar una lista de unos diez libros completamente inventados. Si sabes de alguien que tenga que ir a la biblioteca, pídele que te los traiga. ¡Imagina la conversación de besugos que tendrá con el bibliotecario!
Cuando te explique que no ha conseguido traer ni un solo libro, la carcajada que pegarás resonará en varias calles a la redonda. Si eres tú el que lo haces, sobre todo, mantén la compostura y evita reírte porque, si no, te pueden expulsar de la biblioteca para siempre. Pero solo por hacer ruido, no por la broma.


CARRITOS APARCADOS
Como sabes, los bibliotecarios tienen unos carritos para llevar y recolocar los libros consultados en su sitio durante su jornada laboral. Pero imagínate lo que pasaría si todos los carritos desaparecieran de repente… Vale, no podemos hacer magia, pero sí que podemos asustar un poco a los empleados de la biblioteca. ¿Cómo? Escoge el lugar más escondido del edificio y, poco a poco, sin que te vean, deja todos los carritos aparcados ahí. Uno detrás de otro, ¡como en el súper! Tardarán un rato en encontrarlos y no sabrán quién los ha dejado ahí ni con qué motivo… Pero seguro que, a partir de ahora, ¡prestarán más atención!
Otra idea sería concentrarse en un solo carrito e ir cambiándolo de sitio durante todo el día. El pobre bibliotecario no entenderá por qué, cada vez que se gira, el carrito ¡cambia de lugar! Está claro que estás hecho un mago de las bromas…


Música variada
Pero no solo existen libros en la biblioteca, no te preocupes. También hay películas y discos. Estos últimos serán el objeto de nuestra próxima broma. ¿Qué vamos a hacer? Muy fácil. Dirigirnos a la sección audiovisual y allí, sin que se note, comenzar a intercambiar los CD dejando cada disco en una caja diferente a la que le corresponde. Después de varios días haciendo esto, será casi imposible encontrar un CD que se corresponda con su funda. Un pequeño caos provocado por el joven bromista lector de este libro. ¿Ves como no es tan malo culturizarse un poco? Aprendes cosas como esta…


Libros para llevar
Otra zona típica de cualquier biblioteca es el rinconcito donde la gente deja libros usados para que otros usuarios se los lleven de forma gratuita. Si ya has terminado un libro o tienes algunos viejos que ya no quieres y no sabes qué hacer con ellos, puedes llevarlos a la biblioteca para que otros los aprovechen. A diferencia de los libros de préstamo, esos no tienen alarma. ¿Me sigues, pequeño bromista? Pues bien, nuestra broma consiste en lo siguiente: pon libros que pertenecen a la biblioteca y sí tienen alarma junto a los que son gratis. Seguro que algún despistado no se da cuenta y se acaba llevando uno de los prohibidos sin querer. ¿Cómo lo sabrá? Cuando al salir del lugar le suene la alarma, para su sorpresa.


Toma librazo
Como ya sabes, querido bromista, las bibliotecas son lugares de silencio y de paz donde las personas de bien suelen acudir para relajarse leyendo algún libro o revista de su interés. ¡No todo va iba a ser estudiar la semana antes de los exámenes! La gente también va allí para gozar de una calma que en otra parte de la ciudad les sería imposible hallar. Pero acaban de toparse contigo, pobrecitos. Tú sabes qué hacer con esos librazos de casi mil páginas que abundan en todas las bibliotecas. ¿A que sí? Llévate uno (pero solo uno, ¡que te conozco!) al pasillo más solitario que puedas encontrar y súbelo lo más alto posible con tus brazos. Luego, déjalo caer al suelo para que impacte bien fuerte y haga un ruido superestruendoso. ¡A más de uno se le saldrá el corazón por la boca del susto! Luego, como el ninja bromista que eres, desaparece de allí lo antes posible.


Regalo inesperado
Cuando no sepas qué regalar, siempre tienes dos opciones que te salvarán del apuro: colonia o libros. Y como en una biblioteca no vamos a encontrar botes de colonia para probar, mejor nos quedamos con el libro, jejeje. Pero directos al grano: ve a la biblioteca y toma prestado uno chulo, que creas que va a gustar a tu colega. Luego, vuelve a casa y envuélvelo para regalo (cúrratelo y ponle también un lacito y hasta una tarjeta de felicitación). Cuando veas a tu víctima, dale el regalo con toda la inocencia del mundo. Al principio le hará mucha ilusión, pero enseguida verá que es un regalo con fecha de caducidad: va a tener que devolverlo a la biblioteca al cabo de un par de semanas… jejeje. Y recuerda: no tiene por qué ser una ocasión especial para hacer un buen regalo, cualquier día es un buen día.


ORDENADORES FUERA DE SERVICIO
Una parte fundamental de la buena organización de una biblioteca son los ordenadores, con los que la gente puede consultar si los libros que busca están disponibles sin necesidad de esperar a que un bibliotecario les atienda. Es decir, que, gracias a los ordenadores, los bibliotecarios pueden vivir plácidamente sin esforzarse demasiado. ¡Pues se acabó! ¡Todos a trabajar! Cual ninja de la broma, acércate de forma sigilosa a cada uno de los ordenadores de consulta que veas y apágalos. ¡Pero no te detengas ahí! Esto lo vamos a mejorar todavía más con un buen arsenal de carteles con el texto de “NO FUNCIONA” estratégicamente colocados sobre las pantallas de los ordenadores. Seguro que a los bibliotecarios les encantará tener que ponerse a trabajar de verdad. ¡Muajajaja!


Intercambio de lugares
¿Verdad que, cuando te pasas muchas horas estudiando, entras como en un estado de irrealidad? Se te calienta tanto el cerebro que no sabes ni cómo te llamas, ni dónde vives, ni qué estás estudiando realmente. Bueno, quizás esté exagerando un pelín, pero el caso es que uno se queda un poco atontado y podemos aprovecharnos de esta sensación para nuestra broma. Cuando veas a un estudiante que se levanta de la mesa para descansar, coge todas sus cosas y déjalo todo exactamente como lo tenía (y en la misma silla en la que estaba) pero en la mesa de al lado. Luego, siéntate en tu mesa disimuladamente y espera a ver la cara de WTF que se le queda cuando vuelva a su sitio. Al final pensará que lleva todo el rato en la otra mesa y que al volver es cuando se ha equivocado… Eso, o que alguien le ha gastado una broma y ha jugado un rato con su mente, que tampoco está mal ;)


Carros pesados
Por si no lo sabías, uno de los trabajos principales de un bibliotecario es ordenar los libros que los usuarios han ido dejando por ahí. Pero, para ahorrarles la faena, las buenas personas los dejan en unos carros habilitados para tal fin. Hemos quedado en que el trabajo de bibliotecario es demasiado tranquilo y poco estresante, ¿no? Pues será mejor que les des algo de trabajo para que no se aburran. Por ejemplo, coge los libros más pesados que tengan y déjalos en los carros más apartados que encuentres. Otra opción es coger los libros más pequeños, o los más alejados, o los de los estantes más altos. Por tu culpa se van a pasar un buen rato yendo de arriba abajo transportando libros que nadie ha leído para devolverlos a su sitio. Pero, oye, lo estás haciendo por su bien: un poco de ejercicio nunca viene mal a nadie.


LIBRO CON REGALO
Antes ya la hemos liado parda un ratito en la zona de CD, pero creo que todavía podemos hacerlo mejor… ¿Verdad que a veces algunos libros vienen acompañados de un CD? Suelen ser sobre todo los libros de texto y los cuadernos para aprender lenguas. Sin embargo, en la biblioteca generalmente los guardan y tienes que pedirlos a la bibliotecaria, ¿no? Pues, ¿por qué no innovamos un poco? En lugar de intercambiarlos de funda, esta vez te propongo que cojas los CD que quieras de la sección de música y los introduzcas entre las páginas de libros al azar. Cuando alguien saque o consulte ese libro, enseguida se dará cuenta de que hay algo de más y devolverá el CD a su sitio, pero hasta que eso pase pueden estar mucho tiempo sin encontrar una sola pista, jejeje.


Carpetas y carpetas
Los estudiantes universitarios tienen muchas cosas en común, y si son de la misma universidad, casi parecen clones, porque todos usan la misma carpeta. Aprovechando esta feliz casualidad, te propongo una bromilla que los pondrá realmente nerviosos en época de exámenes (o en época normal, si eres más benevolente). Espera a un despiste o ausencia de dos o más estudiantes con la misma carpeta, y luego, simplemente, cámbiaselas sin que se den cuenta. Cuando
