Fundamentalismo e integrismo suelen considerarse dos conceptos estrechamente ligados y las dos formas más evidentes de intolerancia. Si consulto dos excelentes instrumentos como el Petit Robert y el Dictionnaire Historique de la Langue Française, encuentro en la definición de «fundamentalismo» una remisión inmediata al integrismo. Lo cual nos lleva a pensar que todos los fundamentalismos son integristas y viceversa.
Pero aunque fuera verdad, no se derivaría de eso que todos los intolerantes sean fundamentalistas o integristas. Aunque en el momento presente tengamos que hacer frente a diversas formas de fundamentalismo y los ejemplos de integrismo sean visibles por doquier, el problema de la intolerancia es más profundo y más peligroso.
En términos históricos, el «fundamentalismo» es un principio hermenéutico, vinculado a la interpretación de un libro sagrado. El fundamentalismo occidental moderno nació en los ambientes protestantes de Estados Unidos en el sig
