Espíritu animal

Magalí Tajes

Fragmento

Espíritu Animal

Si pudiera no tener miedo, me rendiría al amor. Pero la vida es con miedo. Miedo a la muerte, miedo al cambio, miedo al fracaso, miedo a la enfermedad, miedo a “perder el control”, miedo a la locura, miedo a la soledad, miedo al vacío, miedo al abandono, miedo al rechazo. ¿Sigo?

Tengo miedo porque soy humana. Viene en el paquete. Corazón que late, conexión que abre, miedo que paraliza. La mitad de mi vida se trató de dejar de tener miedo. Ahora estoy en la mejor mitad: acepté que nunca voy a dejar de tener miedo.

Así empiezo este libro, me duele la panza, me quiero ir corriendo de mí y todos los monstruos tienen ganas de salir de adentro de mi cabeza. Pero respiro. Me acuerdo de respirar. Me acuerdo, también, de que no estoy sola. Toda la humanidad, en este mismo instante, tiene miedo de algo. Yo tengo miedo de entregarme a escribir. ¿Y vos? ¿De qué estás teniendo miedo?

No sigas leyendo sin responder la pregunta, ¿eh? ¡Sería trampa!

Este libro es un viaje, y viajamos de a dos. Si voy a la ciudad Vulnerabilidad, y vos no venís conmigo… ¿Para qué estoy yendo? ¿Para abrir mi alma, conectar con mi autenticidad y darme la oportunidad de que mi vida no sea solo una expresión de un sistema nervioso desregulado con un psiquismo lleno de mecanismos de defensa rígidos y una personalidad con una pobre confianza en los demás por un temor profundo a salir lastimada? Nooo…

Estamos juntas y juntos en esto. Así que este viaje va a tener momentos de feroz turbulencia, momentos de preguntas incómodas, momentos de barro en las zapatillas y en las emociones, momentos de por qué no nos ponemos un bar en la playa, momentos de qué ancestro me dejó este trauma, momentos de Dios, ayudame y en todos, vos y yo, vamos a estar acompañándonos.

Que la luz nos guíe y la oscuridad nos enseñe.

Bon voyage!

—¡Rápido! ¡Hay que armar la valija! ¡Tenemos que llevarnos todo lo que necesitamos! Ropa de abrigo, ropa liviana, ¡vamos a todos los climas! No nos podemos olvidar de nada. ¿Repelente? ¡Puede haber mosquitos! ¡Y nos pueden picar… y contagiar alguna enfermedad terrible! Lentes de sol, protector, pasaporte, el cargador del teléfono, ¿qué tipo de sangre somos? ¡Ay, Dios! ¡No sé nuestro tipo de sangre!

—Cero positivo, Ansiedad. Como vos.

—No sos graciosa, Tranquilidad. Yo soy muy positiva. Pero estoy a cargo de todo. ¡Me tengo que ocupar de que no haya ningún error! Cualquier error puede causarnos la muerte.

—Ahhh, ahí está tu famosa carta de la muerte. ¡Siempre la usás para aparecer y enloquecer a todo el sistema! ¿Llegar tarde puede causarnos la muerte? ¿Que nos vaya mal en un examen puede causarnos la muerte? ¿Que no nos contesten un mensaje puede causarnos la muerte? ¿Que nos olvidemos de la manteca de cacao puede causarnos la muerte?

—¡Uy, la manteca de cacao! ¡Gracias! Los labios resecos me ponen muy mal. Una vez en el sur…

—Ansiedad… ¿por qué no me dejás a mí a cargo de armar la valija?

—Jamás, Tranquilidad.

—¿Por qué no?

—Porque vos… sos demasiado tranquila. ¡Tantos peligros pueden escaparse de tu visión!

—¿Puedo ayudar en algo? Escucharlas me está poniendo inquieta.

—¡Preocupación! ¡Gracias por venir! ¡Me encanta tu compañía! No soy la misma ansiedad sin vos. ¿Qué nos está faltando?

—¡No sé! ¿Guardaste las tarjetas? ¿Chequeaste que no cancelaron el vuelo? ¿Habrá cortes en la autopista? ¿Reservaste bien el hospedaje o te confundiste las fechas? Cualquier cosa podría salir mal. ¡No tenemos control del futuro!

—¡Ahhhh! ¡No digas eso, no digas eso!

—¡No podemos negarlo! ¡El mundo es caos! Cambio climático, terroristas, ladrones, accidentes, los Illuminati, cualquier cosa podría estar al acecho para derribar nuestros planes. ¡Tenemos que poder anticiparnos a lo que sea!

—¿Illuminati? ¿En serio? ¿Cómo es que eso tiene algún sentido?

—Tranquilidad, vos no entendés la gravedad de vivir tranquila. Con Ansiedad salvamos la vida de Magalí miles de veces.

—¿Creando escenarios que jamás sucedieron?

—¡Sí! Pero que de haber sucedido, no la hubieran tomado por sorpresa, gracias a nuestro trabajo. Nuestra misión es causarle todo el sufrimiento posible para evitar que sienta dolor. Y te guste o no, existimos.

—Preocupación…

—¿Qué?

—Inhalá…

—Tranquilidad, no juegues sucio.

—Exhalá…

—Tranquilidad, no me gusta la respiración.

—Inhalá…

—¡Ay, no! ¡Ay, no! ¡Vamos a sentir lo que sentimos! ¡Vamos a sentir lo que sentimos!

—Exhalá…

—¿Me llamaron?

—Resistencia… siempre sos bienvenida. Inhalá…

—Odio este juego.

—Exhalá…

—¿Podemos sentirnos tranquilas después?

—Inhalá…

—Resistencia, ¡apretá bien el estómago o no vamos a poder reprimir nada! ¡Hay que comer algo! ¡Hay que tomar algo! ¡Hay que agarrar el teléfono! ¡Todo está mal! ¡Todo va a estar peor!

—Ansiedad…

—¡¿Sí?!

—Exhalá. Respirá una… y otra… y otra… y otra vez…

—Creo que… me estoy… calmando… Voy a sentarme… un… ratito… acá… solo un ratito… puede estar bien…

—¿Narradora? Estamos listas para empezar.

¡Bienvenidas y bienvenidos a bordo! Sean tan amables de abrochar su cinturón de seguridad porque el vuelo está a punto de despegar. Esta aeronave está principalmente a mi cargo, la voz dentro de Magalí que interpreta, explica, y relata cualquier experiencia en su vida. Magalí me llama “La Narradora”. Me descubrió en un viaje psicodélico, mientras intentaba calmar a Ansiedad. Todas las voces que encuentres en este libro se le fueron revelando a Maga en meditaciones y ceremonias. Decidió hablar de ellas para devolverles el amable favor de que a ella le hayan hablado toda su vida. Estas voces, fue aprendiendo, están dentro de todos los seres humanos. Conforman lo que solemos creer que es nuestra inevitable personalidad. Viven todas en nuestra mente, y la mente, hábil y tejedora de ilusiones como es, las disfraza de unidad. Así-soy-yo. Y-bueno-es-mi-manera-de-ser. Esta-es-mi-esencia.

Cada voz tiene sus pensamientos, sus formas de comunicarse, sus estrategias para engañar, sus alianzas para volverse más fuerte. Cada voz lleva distinto tiempo hablándonos. Algunas nos repelen y a otras las amamos. Todas nos cuidan y nos mantienen, a la vez, esclavos de sus palabras. Solo ante la observación se rinden y nos dejan verlas.

Yo soy la voz que habla de las voces. ¿Me podés reconocer en vos?

Te calmo, te guío, te ordeno. Te cuento lo que te está pasando.

Estás asustada.

Te duele la panza porque comiste algo que te cayó mal.

Eso que te dijo es incómodo. Respirá.

Te haría bien dormir una siesta.

Necesitás tiempo para procesar esto.

Estás escuchando a Angustia. Pero no es real. Solo es una voz más.

Estoy a tu servicio.

—Todas estamos a su servicio.

Eu, Miedo… estoy hablando yo.

—Estabas.

—Ay, ay… ¿Qué necesitás?

—Asustar un poco, para no perder la costumbre. Permiso, a quien está leyendo este libro… ¡No siga! ¡Regálelo! ¡Dónelo! ¡Déselo… a su peor enemigo! ¡Cosas terribles pueden pasarle si continúa esta lectura!

—¿Cosas como ser más consciente de los mecanismos de su mente?

—¡Claro! ¿No es maravillosa la inconsciencia? Si empezaras a darte cuenta de que todo es una ilusión… ¡ahhh, perderías el sabor de la existencia!

—¿No será que vos perderías un poquito de protagonismo?

—¿Yo? ¡Jamás!

—Miedo…

Mmmm…. Quizás un poco.

—¿Y eso? ¿Quién está atrás tuyo?

—Nadie.

—¿Quién está hablando?

—Esa pregunta es m… mu… muy desagradable, Narradora.

—A Maga le gusta mucho esta pregunta. ¿Quién está hablando en mí? Las voces podemos engañar, pero no escondernos. Así que… ¿quién está ahí detrás de vos?

—Qué falta de empatía al revelarme.

—Resistencia… ya me parecía raro que estuvieras dos segundos sin aparecer. Se produce algo de movimiento y ¡zas! Vieja amiga, ¿cuándo vas a dejar de luchar?

—Nunca, mi querida. Soy parte del proceso. Sin mí, no hay transformación.

Ansiedad. Preocupación. Tranquilidad. Miedo. Resistencia.

¿Quién está hablando?

Las voces tienen historias que contar. Tu verdadero ser está detrás de todas ellas. Las historias son temporarias, vos sos infinito. Las historias son creaciones de la mente. Vos no sos quien las inventa, vos sos quien las escucha.

¿Querés mirar adentro?

¿Qué historias te duelen?

¿Qué historias te consuelan?

¿Qué historias te seducen?

¿Qué historias te capturan?

¿Qué historias dan vueltas y más vueltas

para llevarte siempre al mismo lugar?

Dejalas ir…

¿Querés mirar adentro?

No tenés que hacer nada, solo estar presente.

No hay algo que arreglar en vos, eso solo es otra historia.

Dejate ir…

¿Querés mirar adentro?

Este viaje va a ser intenso.

Estoy acá con vos.

Gracias por estar acá conmigo.

Me dejo ir…

¿Querés mirar adentro?

Empieza este viaje.

¿Adónde vamos?

Bueno… creo que es obvio, ¿no?

El destino sos vos.

Esperá, esperá, esperá. Antes de seguir con el libro, tenemos que explicar un poco cómo está organizado. Hubo gente que pagó por esto, ¿me entendés? No podemos manejarnos a nuestro antojo. Permiso, soy la voz del Orden. Sí, la misma de Caos. ¿Me extrañaron? No me interesa. Sorry. No vivo del amor ajeno.

La cabecita de Magalí sigue bastante desorganizada por lo que veo. Tantos años de terapia y mirá cómo está esta chica, Dios mío... Se entera Freud y resucita para volver a morir. ¿Qué es el despliegue de todas estas voces nuevas? Qué espanto. La multitud es enemiga del orden. Ansiedad, no me respires en el oído, please. Me ponés nerviosa. Sí, ya sé que a vos tampoco te gusta la multitud. Hablalo con otra voz, ¿dale? Estoy remil ocupada.

Vamos a lo que nos convoca. Este libro es un viaje y va a estar dividido en las cuatro estaciones del año. ¿Por qué? Porque así lo quise. Maga dice que tiene unas razones relindas, tipo recordar que somos naturaleza, pensar cómo nuestra propia vida atraviesa cíclicamente todas las estaciones, y cómo cada sentir tiene su tono temporario, bla bla bla, pero, honestamente, yo no toleraba no dividir el libro en secciones. ¡Orden, gente! ¡La clave de la existencia!

¿Qué? ¿Por qué no dividí en ciudades? Ay, qué viajado tu comentario. Porque no tiene sentido. ¿Qué vas a decir? Ay, soy re Oklahoma yo. Re estoy en Madrid en esta etapa de mi vida. Estoy viviendo un Montevideo tremendo. Un poco de coherencia, por favor. ¿Si hay co

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