INTRODUCCIÓN
En cada generación nace una estrella que resplandece con tanta intensidad que sobrepasa a todas las demás que brillan en el firmamento. Zendaya es una de estas supernovas. Es tan especial que es como si perteneciera a otro mundo, a otro sistema solar, o directamente a otra galaxia, una en el que sus seres celestiales son bendecidos con múltiples dones y gran belleza. Si Zendaya hubiera demostrado un único talento, habría llegado a la cima de todas formas, porque parece que no hay nada que esta chica nacida en California no sea capaz de hacer. Su capacidad de interpretación le ha hecho ganar incontables premios, incluidos algunos de gran prestigio: dos Emmy y un Globo de Oro; su álbum debut llegó a disco platino y cuando baila es imposible dejar de mirarla. Y eso no es todo, en cuanto a moda se refiere, Zendaya no tiene ningún miedo. Si se pone una tela de arpillera sin forma, es probable que se convierta en la nueva tendencia. Hace suya cualquier alfombra roja que pisa: es la reina de las alfombras rojas, impera con sus vestidos de diseño exquisitos que exhibe con estilo, garbo y desenvoltura, como si hubiera nacido para llevarlos.
Y, sin embargo, nada podría alejarse más de la realidad. Zendaya Maree Stoermer Coleman no nació en el seno de una familia privilegiada ni rica. Es la única hija de la unión entre un hombre afroamericano y una mujer californiana de raíces escocesas y alemanas. Los dos eran profesores que se esforzaban mucho para ganarse el sueldo. No pudieron colmarla de riquezas materiales, pero lo que le ofrecieron fue mucho más valioso. Le inculcaron una gran confianza en sí misma, una sólida autoestima y la habilidad de quererse a sí misma, aunque no de forma narcisista ni autoobsesiva, además de apoyar su talento. También le enseñaron a ser humilde, a tener los pies en la tierra, a trabajar de forma concienzuda, con gratitud, y a tener la valentía para alzar la voz por aquello que ella crea que es lo correcto.
Como hija de una pareja interracial, Zendaya ha vivido de primera mano el racismo sistémico. Sin embargo, estaba decidida a abrirse puertas para poder brillar tanto como debía, y, una vez las abrió, ha mostrado la misma determinación por mantenerlas así para quienes vienen después de ella. Defiende esta iniciativa con vehemencia, así como su carrera, que, en efecto, empezó en cuanto tuvo un momento de iluminación siendo pequeña. Sus neuronas chispeaban de placer mientras se pasaba horas observando a los actores que ensayaban en el teatro shakespeariano donde su madre, Claire, trabajaba. Se avivaban asimismo cuando miraba a Miley Cyrus interpretando a Hannah Montana en televisión. Zendaya se moría por ser Hannah, tanto que a menudo se echaba a llorar mientras veía su serie favorita. Pero ¿podía? ¿Podía una niña de etnia interracial como ella llegar a ser una actriz de éxito? Gracias a su talento, trabajo duro, dedicación y una determinación impropia de su edad, ella misma lo hizo posible. No obstante, también tuvo que hacer sacrificios personales y vivir lejos de su querida madre mientras ella y su padre, por sugerencia de la propia Zendaya, se mudaba con su padre al sur, a Hollywood, para cumplir su sueño. Solo tenía trece años cuando consiguió el papel de Rocky Blue en la serie de Disney Channel Shake It Up. Así fue como cumplió su sueño y, en los años siguientes, se dedicó a hacer muchos más realidad, y no solo los suyos. Zendaya demostró tener muy presentes a sus fans, a sus seguidores y a las niñas pequeñas y, con solo diecisiete años, se negó a formar parte de un segundo proyecto televisivo de Disney a menos que se llevaran a cabo mejoras significativas. El hecho de que en la serie apareciera una familia de color era una condición innegociable. Los productores no tuvieron otro remedio que ceder: de haberse negado, la habrían perdido. A pesar de su éxito, Zendaya tuvo que responder a un comentario racista sobre sus rastas durante la ceremonia de los Oscar. Con solo dieciocho años, respondió con tanta elegancia, madurez y sensatez que Estados Unidos —y el mundo entero— prestó atención y tomó nota. Esta chica es especial. Muy especial.
Con una inteligencia y una sabiduría superiores a los que uno esperaría a su edad, acompañadas de un sentido de la moda único y de la ingeniosa colaboración con Law R
