El arte de la manifestación para brujas modernas

Sarah Bartlett

Fragmento

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Introducción

Todo lo que es abajo es arriba, y lo que es arriba es abajo.

Sir Isaac Newton, físico inglés, astrónomo y alquimista

Ser una bruja moderna no tiene nada de siniestro. En realidad, ya lo eres. Todas y cada una de nosotras tenemos una conexión esencial con la magia del universo solo por haber nacido en este planeta.

La bruja moderna está empoderada, sabe lo que quiere y confía en su capacidad para conseguirlo. Y también posee un don innato para hacerlo.

Quizá durante tu infancia tuvieras amigos imaginarios o guías espirituales. Tal vez, en ocasiones, vieras mensajes en formas, símbolos o cenefas, o comprendieras el comportamiento de la naturaleza y percibieras el mundo invisible que hay más allá. Es posible que ahora no lo recuerdes, pero era así, y puedes volver a hacerlo. Porque ha llegado la hora de que recuperes tu poder accediendo a ese don interior.

La manifestación (la realización o consecución de un objetivo o intención) es intrínseca al arte de la brujería, pues el objetivo de la magia es conseguir que ocurra algo. Y tú deseas que algo suceda…, ¡de lo contrario no estarías leyendo este libro!

Cuando tenía unos nueve años, participé en un concurso de disfraces. Yo quise ir de bruja, así que mi madre compró un montón de papel crepé negro para hacer la falda; después utilizamos una caja de cartón para confeccionar un sombrero puntiagudo en forma de cono, y usamos un cepillo de mango largo decorado con tiras de papel marrón para que pareciera el palo de una escoba. Al acabar el disfraz ondeé mi varita mágica (un pincel), completamente convencida de que podía hacer magia y ganar el concurso. Mi deseo se hizo realidad, y así manifesté mi primer sueño, convertida en una pequeña bruja de papel crepé que ganó el primer premio.

Estoy segura de que en tu vida hay algo que quieres manifestar y conseguir que se haga realidad. Quizá sea el deseo de una nueva historia de amor, tal vez anheles reconectar con la naturaleza, persigas algún objetivo profesional o, sencillamente, quieras lograr una mayor conciencia respecto a tus cualidades o manifestar más seguridad en ti misma. Conectar con tu bruja interior te ayudará a conseguir todo eso y mucho más, y yo te enseñaré cómo hacerlo empleando la sabiduría tradicional con ingredientes modernos y creyendo firmemente en tus intenciones.

La convicción alimenta la intención y es fundamental para conseguir que ocurran las cosas; mi convencimiento de que ganaría ese concurso es solo un ejemplo. Las palabras en sí mismas también tienen poder, y cuanto más creas en tu deseo, y cuanto más lo repitas —y me refiero a hacerlo mágicamente aquí— mejor se canalizará hacia el universo y más probable será que se manifieste en tu vida.

En la primera parte de este libro te servirás de distintos rituales que te ayudarán a conectar con tu bruja interior, mientras que en la segunda emplearás hechizos para manifestar tus sueños. En este libro hemos establecido una sutil distinción entre lo que es un ritual y lo que es un hechizo: un ritual consiste en una serie de pasos que se siguen con el objetivo de alcanzar un resultado concreto, mientras que un hechizo conlleva el uso de palabras específicas, gestos e ingredientes que se alimentan del poder de la magia para alcanzar tu intención.

Algunos de estos hechizos y rituales se hacen con plantas y sustancias a las que algunas personas pueden ser alérgicas, así que debes tener cuidado para no utilizar nada que pueda darte problemas; siempre es mejor que busques la forma de sustituir esas sustancias por otras más seguras. Y, por favor, ten cuidado cuando utilices velas y ramitos de salvia. Asegúrate de que no entran en contacto con nada que pueda prenderse. Prestar atención a la forma de apagarlos correctamente es tan importante para los hechizos como encenderlos.

Y ahora, con un poco de ayuda de la magia exterior y tu bruja interior, ha llegado la hora de hacer realidad tus deseos. Sigue leyendo y descubrirás cómo acceder a tu conexión natural con la magia del universo, para redescubrir y reclamar tu poder y empezar a cumplir tus sueños. Aceptándote y amándote, y confiando en tu afinidad con el universo, puedes conectar con tu bruja interior para manifestar todo aquello que deseas de verdad.

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PARTE UNO

Principios básicos de la brujería moderna

En esta parte del libro encontrarás una visión general sobre la brujería y la manifestación, y lo que en realidad implican. También incluye una breve introducción a las distintas clases de brujas, y podrás leer acerca de la historia de la brujería y la wicca, y sobre cómo conectar con tu bruja interior empleando los rituales. Además, hay varios capítulos acerca de cómo trabajar con ingredientes como minerales, extractos naturales, deidades, los planetas y empoderamientos simbólicos. Manos a la obra.

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CAPÍTULO 1

El universo de la brujería

Todo aquello que puedas o sueñes hacer, comiénzalo. La audacia contiene en sí misma genio, poder y magia. Empieza ahora.

Johann Wolfgang von Goethe, poeta alemán, dramaturgo y científico

La brujería, por definirla de la manera más sencilla posible, es la práctica de utilizar la magia inherente al universo con el propósito de conseguir un objetivo concreto. Esta magia es una energía, si prefieres verlo así, creada para envolver y dar forma al universo, y es una fuerza divina o motivadora.

El «oficio» de bruja se ha desempeñado durante miles de años y, en función de las tradiciones de distintas partes del mundo, se ha visto con orgullo, desdén y, mayoritariamente, miedo, en especial durante las cazas de brujas patriarcales propias de la Europa medieval. Sin embargo, en muchas culturas indígenas y tradiciones de la antigüedad, se consideraba que la brujería era una práctica beneficiosa que servía para sanar, superar los miedos y la pérdida, potenciar fortalezas, atraer el amor y manifestar los deseos de los individuos.

Hoy en día, en la brujería moderna se emplean distintas clases de magia, como la simpática, la natural, la ceremonial y la tradicional. A continuación encontrarás una breve guía:

• La magia simpática se sirve de objetos y símbolos que representan tu objetivo. Por ejemplo, si dejas algunas monedas de oro, lazos dorados o algún objeto de oro en el pasillo de tu casa, atraerás la manera de que llegue más «oro» a tu vida. Esta es la forma más común y sencilla de ayudar a que se manifiesten tus objetivos.

• La magia natural trabaja con toda la naturaleza para concentrar y amplificar la energía de tu deseo, usando hierbas, otros extractos naturales, símbolos, planetas, deidades (los dioses y las diosas que encarnan todas las facetas del mundo natural), los ciclos de la naturaleza y los minerales.

• La magia ceremonial (o magia superior, como se la denomina en algunas ocasiones) se sirve de rituales concretos y elaboradas interacciones con una deidad, una entidad espiritual y/o un sistema de creencias específico. A menudo conlleva hechizos complejos, códigos o fórmulas secretas y conexión con un aquelarre (un grupo de brujas) o con algún grupo secreto.

• La magia tradicional es la mezcla de magia simpática y natural, pero suele estar conformada por la sabiduría tradicional, supersticiones y creencias.

La bruja moderna emplea una combinación de magia simpática, natural y tradicional, además de una buena dosis de autoestima, autocuidado y buenas intenciones respecto a todo. En realidad, la magia siempre ha sido una forma de proyectar las energías de la naturaleza, la colaboración entre tus deseos individuales, tu bruja interior y el mundo exterior. Y solo conectándote con el universo de esta forma conseguirás manifestar tus objetivos.

Las brujas a lo largo de la historia

Durante el Paleolítico, los humanos grababan en las rocas talismanes protectores y toda clase de símbolos para convocar a los espíritus, proteger las cosechas, favorecer la caza, invocar la fertilidad y deshacerse de las influencias malignas o los clanes enemigos. En las civilizaciones babilonias, egipcias, griegas y romanas, las deidades se asociaban a los planetas y sus correspondientes cualidades y poderes. Por ejemplo, las diosas griegas Selene y Hécate se identificaban con la luna, mientras que Afrodita, la diosa del amor, se identificaba con Venus. Mediante el trabajo con talismanes, símbolos y sus correspondientes energías, nuestros antepasados conseguían provocar cambios en sus vidas y en las de los demás.

Algunos magos y hechiceras empezaron a escribir sus hechizos en libros especiales para anotar recetas, ingredientes, amuletos y talismanes, y empezaron a establecer sus propias tradiciones y códigos. Dos de esos textos mágicos, el Papiro de Ani (1250 a.C.), también conocido como el Libro de los muertos, y los papiros mágicos griegos (200 a.C.-400 d.C.), son colecciones de fragmentos de papiro repletos de hechizos maravillosos y, en algunos casos, espeluznantes. (Si sientes curiosidad, ambos están traducidos a distintos idiomas). Los hechizos recogidos en estos libros incluyen remedios para la impotencia, maldiciones y amuletos y talismanes para atraer el amor.

En la Edad Media, la bruja solía ser una persona de la comunidad local que sabía mucho sobre hierbas medicinales, pociones, elixires amorosos, amuletos protectores y talismanes beneficiosos. Sin embargo, en Europa, las Iglesias protestantes y católicas, temerosas de las creencias paganas subversivas que circulaban entre el pueblo llano, y en un intento por captar nuevos seguidores, promovieron una obsesión por la caza de brujas que culminó con la persecución y el asesinato de miles de personas inocentes. Cualquiera que estuviera relacionado con el ocultismo de alguna forma no tuvo más remedio que enfrentarse a la Inquisición y acabar en la hoguera, o vivir en la clandestinidad.

A finales del siglo XIX, un renovado interés por la espiritualidad, originado en Inglaterra, resucitó la magia. Un grupo ocultista conocido como la Orden Hermética de la Aurora Dorada reactivó el esoterismo hermético (un antiguo sistema filosófico basado en las enseñanzas del legendario Hermes Trismegisto). Uno de los miembros de la orden, el famoso, extravagante y controvertido ocultista, escritor y alpinista Aleister Crowley, fundó su propia religión alternativa. Conocida como Thelema, su doctrina principal «Haz tu voluntad» incluía la práctica de ceremonias sexuales y magia con drogas para sus iniciados. Crowley fue un personaje inconformista y desafiante que, independientemente de sus cuestionables creencias, tuvo una gran influencia en la magia del siglo xx (y no menos en Gerald Gardner, el apodado Padre de la wicca).

Brujería moderna

Hoy en día la brujería está relacionada con las distintas formas de ayudarnos a nosotros mismos y a los demás de un modo positivo, sanador y compasivo; no tiene nada que ver con controlar o negar la voluntad del individuo.

Las brujas modernas no pretenden manipular las fuerzas del universo, sino que les piden ayuda. Bendicen y expresan su gratitud al cosmos, y se apoyan en su propia autoestima comprendiendo que forman parte de un todo, y que aquello que ofrecen al universo o aquello por lo que piden ayuda también es por el bien común de todo y todos.

Una bruja moderna de cualquier tipo respeta, honra y conecta con la naturaleza, sabiendo que la magia del universo fluye a través de todas las cosas. Es posible que muchas brujas no se ciñan a rituales preestablecidos, sino que utilicen su propia integridad intuitiva para hacerse con el control de sus vidas y así manifestar sus deseos y sanar, nutrir y restaurar la bondad en el mundo que las rodea.

¿Qué clase de bruja soy?

Vamos a dejar una cosa bien clara: no tienes por qué haber tenido una abuela que fuera bruja o cualquier otro ancestro que se interesara por la brujería. (Aunque si cualquiera de nosotras quisiera viajar atrás en el tiempo tres, cuatro o más generaciones, es muy posible que encontrara algún miembro de su familia que supiera mucho sobre plantas, flores, hierbas y recetas curativas).

Se suele utilizar el término «wicca» para hablar de la brujería en general. Pero la wicca es un sistema de creencias en sí mismo, y no necesariamente tiene por qué involucrar las prácticas mágicas, aunque también puede ser así (si quieres más información al respecto, consulta el Capítulo 1). También están muy extendidos los términos «brujas eclécticas», «brujas del cerco» y «brujas verdes», así que: ¿con qué bruja te identificas tú, en caso de que te identifiques con alguna?

La bruja solitaria

Al practicar brujería puedes comprometerte con algún grupo establecido (como las distintas ramas de la wicca), pero quizá prefieras practicarla por tu cuenta. Tal como sugiere el nombre, una bruja solitaria tiene sus propias normas, elige el momento que más le conviene para practicar su oficio y no depende de la participación en ningún grupo ritualista.

La bruja ecléctica

Se trata de una bruja solitaria que practica una gran variedad de métodos de brujería y creencias neopaganas para manifestar sus objetivos.

La bruja verde

Es otra clase de bruja solitaria que trabaja, principalmente, con magia natural.

La bruja del cerco

Antes de los movimientos en favor de la igualdad de las mujeres en las sociedades patriarcales occidentales se daba por hecho que una mujer debía asumir el papel de esposa, madre, enfermera, cocinera y limpiadora. Pero al elegir los ingredientes para sus guisos, no hay duda de que descubrieron valiosa información acerca de las distintas formas de emplear dichos ingredientes con diferentes finalidades. Es muy probable que esas mujeres fueran lo que ahora conocemos como brujas del cerco.

La brujería del cerco la practican brujas solitarias e implica trabajar con plantas medicinales, hierbas y

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