Manual de riqueza consciente

Cristóbal Amo

Fragmento

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Introducción

Todos, en algún momento, hemos sentido que nuestra existencia no tiene sentido. Que no encajamos en ninguna parte. Que hemos llegado a la Tierra no sabemos muy bien cómo. Que, más que vivir, sobrevivimos. Y que lo hacemos dentro de una burbuja, un sueño irreal y monótono. La buena noticia, sin embargo, es que es solamente eso: un sueño. Y podemos despertar.

Yo desperté en este mundo el 25 de mayo de 2013.

En ese momento, estaba en un estado lamentable. Pensaba que mi vida ya no tenía sentido. Creía que todo se había acabado. Y entonces, lo entendí. Entendí que siempre había estado haciendo las cosas de forma desenfocada. Energéticamente mal. Para que mi vida diera un giro, eso es lo que debía cambiar. Y por eso comencé a elaborar mi plan. Porque sin un plan, no vas a ninguna parte, no llegarás muy lejos. Da lo mismo toda la buena intención y la energía que tengas, pues estas tienen que estar bien dirigidas a un objetivo claro.

Entonces, vi que existía una diferencia entre una persona a la que le van bien muchas cosas y otra a la que le van mal muchas cosas. La diferencia está en lo que habita en sus mentes.

Llevo diez años dedicado a estudiar, a entender y a investigar qué es lo que tiene que haber en nuestra mente para vivir bien. Y, por supuesto, cómo conseguimos meterlo allí.

En este libro, yo ofrezco mi visión sobre la riqueza consciente.

Considero que todo el mundo puede ser rico. Yo me defino como un agente colaborador con la riqueza del mundo.

Pero ¡atención! Solo hay dos grupos de personas: aquellos que son ricos conscientes y todos los demás.

La riqueza consciente es el único tipo de riqueza que existe. Tiene que ver con comprender las reglas del juego de esta terrenalidad y conectarla con nuestra divinidad. Consiste en elevar nuestro estado de consciencia al mismo tiempo que disfrutamos de riqueza material, ayudando a hacer de este un mundo mejor.

La riqueza consciente también supone la unión de la riqueza terrenal con la grandeza de nuestro ser. Es posible para todo el mundo y de forma muy rápida. Espero que estas páginas y mi propio testimonio de vida te resulte altamente inspirador.

¿Eres capaz de alcanzarlo todo? ¿Sí o no? La respuesta es que sí. Lógicamente, hay algunos matices importantes en esta cuestión, como, por ejemplo, que todo suele darse de forma progresiva y no de forma inmediata. Siempre me ha llamado mucho la atención aquella famosa frase de Abraham Hicks que dice: «Puedes ser, hacer y tener todo lo que desees», y a mí esto me generaba muchas dudas porque yo quería ser mucho más grande, mucho más fuerte y mucho más rico, incluso también deseaba tener mucha más sabiduría. Pues bien, os tengo que decir algo en relación con el conocimiento y la sabiduría: por fin ahora me he dado cuenta de que esto es prioritario.

Esta experiencia aquí, en la Tierra, es absurda para un ser divino como nosotros. Sin embargo, recordemos que nada se produce por azar, está escrito que hasta los pelos de tu cabeza estén contados. Todo, absolutamente todo, tiene un sentido. Si estamos aquí, es por algo y para algo. Incluso en los momentos en los que no entendamos nada y todo nos vaya fatal, nos interesa mucho recordar esta idea.

Cuando tienes una gran visión, el mundo es mucho más fácil y hermoso. Te animo a incorporarlo en tu vida. También te animo a incorporar, siempre a nivel mental en primer lugar, un camino interior para la grandeza que podríamos llamar «camino espiritual», pero que yo propongo que esté lleno de conceptos sencillos, prácticos y de fácil aplicación diaria.

¿Te sumas al plan?

Palabras mágicas para recordar

Solo hay dos grupos de personas en el mundo:

El primer grupo está compuesto por personas con riqueza consciente.

El segundo grupo lo forman personas con riqueza inconsciente y personas con pobreza inconsciente.

El único interés de todos los que habitamos la Tierra es conseguir que cada año pasen más personas al primer grupo.

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¿Estás saltándote las señales de tráfico?

Estamos entendiendo mal las leyes en las que se basa nuestra felicidad. Son reglas sencillas, iguales que las leyes de tráfico con las que todos estamos muy familiarizados.

Por ejemplo, imagina que vas conduciendo un coche y que, en una calle donde pone prohibido ir a más de 40 kilómetros por hora, tú vas a 80. Es muy fácil que, si haces esto con frecuencia, en algún momento, las autoridades de tráfico te pongan una multa. Supón ahora que giras hacia la izquierda donde no puedes hacerlo y que no te paras en un stop o un ceda el paso donde las señales de tráfico lo indican. Seguramente, acumularás muchas multas de tráfico cada día y puedes chocar, sufrir accidentes con otros coches e, incluso, atropellar a una persona.

Luego, no servirá de nada decir «no lo pude evitar» o «fue un accidente».

Las leyes de la Tierra son muy fáciles de entender. Te estás empeñando muchísimo en no aplicarlas, por lo tanto, cada día estás recibiendo multas energéticas terrenales por no hacer caso.

La experiencia placentera de conducir por una carretera en un entorno agradable, un día primaveral, con un paisaje que te alegra el corazón, se puede torcer cuando te empeñas en circular en sentido contrario, chocando con todos.

Solamente eres libre de poder elegir cuando conoces las leyes de tráfico, cuando tienes conocimiento de lo esencial de la vida. Por ello, estudiar es indispensable.

¿Por qué sucede esto?

  1. Nos lo tomamos todo como algo personal.
  2. Nos resistimos a aprender.
  3. No entrenamos nuestra mente ni conocemos cómo funciona.

Cuando te sientes bien, estás creando la vida que deseas. Sin embargo, cuando no te sientes bien, no te hallas creando la vida que quieres. Por ejemplo, cuando juzgas y criticas continuamente a personas que son igual de imperfectas que tú. Tienen igual de buen corazón, simplemente, no están haciendo en este momento lo que tú quieres que hagan, de la forma en que tú quieres que lo hagan.

De este modo, te estás cargando de mala energía. Estás olvidando que son seres energéticos como tú, solo que, con un camino distinto al tuyo, en un momento experiencial y vivencial diferente al tuyo, al menos, en este momento. Además, con todo esto, estás perdiendo la gran oportunidad de aprender lo que hay detrás de esta situación.

Y es que estás atacando a alguien que es como tú en muchos aspectos. ¡Te estás atacando a ti mismo! Por otro lado, te estás olvidando de que todos vamos en el mismo barco y somos gotas del mismo mar. Y luego te extrañas de que tu vida vaya muy mal. Inconscientemente, estás acumulando muchas multas energéticas terrenales.

Como dijo Nikola Tesla, «si quieres entender tu vida y el universo, simplemente debes pensar en términos de energía, frecuencia y vibración». ¡No somos otra cosa! Sin embargo, tú ¿a qué te dedicas? A circular mal, a perder tu energía todo el tiempo y a creerte ilógicamente que eres un cuerpo físico material.

Debes entender que tu mente terrenal te distrae. Te impide ver con claridad el buen camino. Te confunde. Detrás de todo esto, podemos pensar que hay un mensaje, una enseñanza. Esta vida está llena de pruebas, igual que en la escuela. Aprendemos cosas y nos ponen exámenes. Si los aprobamos, podemos seguir aprendiendo más. Y, si los suspendemos, tenemos que continuar estudiando la materia hasta que la superemos.

Cuando lo resuelves, avanzas; cuando no lo resuelves, repites y repites...

¿Y tú, qué quieres? ¿Avanzar o repetir?

Saquemos un aprendizaje de todo esto: tienes grandes capacidades. Tu primera tarea es entender y gestionar tu mente terrenal. Si suspendes esta asignatura, no esperes que te salgan bien otras: entrega, renuncia, confianza, desapego, gratitud, dejar ir, aceptación, hábitos de amor incondicional, metas terrenales y divinas...

¿Quién ha creado esta mente terrenal?

¿Por qué esta mente terrenal no funciona con una mayor facilidad?

Hacerte estas preguntas es tan absurdo como empezar a plantearte que las señales de tráfico deban ser las que tú quieres que sean. Quiero circular a 100 kilómetros por hora dentro de la ciudad... ¡imposible! Deseo poder estacionar en cualquier parte... ¡imposible! No puedes estacionar bloqueando salidas de garaje o en las zonas reservadas para carga y descarga de vehículos de transporte, ni aparcar en medio de la calle impidiendo la circulación del resto de conductores.

Pero lo estás haciendo.

Solo tienes un camino: entender y seguir las leyes. No te resistas más y deja de sufrir.

Frase mágica para no olvidar

Primero, la transformación; luego, los resultados. Tenemos invertida la fórmula del éxito, queremos hacerlo al revés y así no funciona.

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¿Somos solo un cuerpo?

Yo he pasado por muchas fases en relación con este asunto. Al principio, por supuesto, pensaba que no había nada más que el cuerpo, independientemente de que existiera la reencarnación o no y de que viviéramos otras vidas. Por lo tanto, me identificaba mucho con mi físico.

Continuamente, tenía pensamientos extraños asociados a una mejor o peor evolución de mi cuerpo. Todo esto ocurría en mi vida inconsciente, anterior a mayo de 2013. Y pensaba, por ejemplo, ¿qué haré cuando sea viejo? ¿Y si me enfermo de algo grave? ¿Y si me quedo paralítico?

Al comienzo de mi reciente vida consciente, yo intuía que nuestra mente tiene que ser muy superior a nuestro cuerpo, pero como no lograba avances significativos ni entendía el juego físico y mental absurdo que existe en la Tierra, les daba muchas vueltas a estas ideas en mi cabeza, sin llegar a ninguna parte.

Escuchaba a numerosas personas hablar de la Matrix, de la 3D y de la 5D. Intuía que por ahí había muchas más cosas, aunque yo no viera nada. En el verano de 2017, empecé a integrar la idea de que estamos aquí en cuerpo y alma (que tampoco es cierta, pero ya era un avance). Aun así, seguía viendo un cuerpo indómito al que me costaba mucho llevar al gimnasio y al que le gustaban mucho los dulces, las galletas y el azúcar en general.

Tomaba dos o tres cafés al día con varias cucharadas de azúcar; ahora me he quitado de la cafeína y de la teína, y todo lo tomo sin edulcorantes.

Algunas conclusiones que ya podemos ir viendo son que el cuerpo no piensa, el cuerpo está asociado a toda la programación que tenemos escrita en el inconsciente y está ligado a nuestro ego. Todo esto forma una alianza muy loca que es imprescindible entender y aprender a gestionar.

¿Cómo y de dónde sacamos voluntad y disciplina para tener una alimentación mejor y realizar un ejercicio físico coherente si previamente no tenemos una disciplina?

Recuerda que solo somos energía.

Recuerda que nos interesa adquirir conciencia y conocimiento de muchas cosas importantes. Sin embargo, esto es imposible cuando estamos muy bajos de energía.

Este camino negativo nos lleva de forma irremediable a desperdiciar mucha energía física, que necesitamos para vivir mejor en la Tierra y sacar adelante nuestros proyectos. Además, nos afecta a otros niveles. Tendremos menos defensas contra las enfermedades. Empezaremos a acumular más grasa de la que nos viene bien y sobrepeso. Nuestra autoestima empeorará y no nos sentiremos orgullosos de nuestro cuerpo ni de nosotros mismos ni de nuestra vida.

Nuestro cerebro es el órgano del cuerpo que más energía gasta. Cuando no somos capaces de gestionar eficazmente nuestro cuerpo, tenemos menos energía y el cerebro piensa y decide peor, pues le llega menos oxígeno, estamos más cansados.

Las siguientes conclusiones que empecé a sacar de todo esto son que podemos avanzar mucho a través de la adquisición del conocimiento que nos permita entender y abordar toda esta compleja situación.

En primer lugar, el cuerpo no piensa, el cuerpo es rehén, es un títere de nuestro inconsciente y de nuestro ego.

En segundo lugar, nosotros hemos creado nuestro ego en otros planos para poder vivir en la Tierra. Es un autoego y las trampas que nos pone son también nuestras autotrampas.

El ego es nuestro gran aliado a la hora de ayudarnos a salir de nuestra zona de confort. En nuestro formato terrenal, nos cuesta avanzar y evolucionar. Por eso, nos hemos buscado este truco terrenal que es el ego. Así, cuando queremos quedarnos en nuestra zona cómoda, nos aprieta y nos ayuda a salir de allí; en realidad, cuando nos resistimos, nuestro ego tiene permiso para apretarnos cada vez más. Esto hace que podamos vivir bien o que podamos vivir muy mal; simplemente, tenemos que seguir las reglas de la vida que nosotros mismos hemos creado en nuestro plano divino.

Somos seres divinos, así que, inevitablemente, todo lo que ocurre aquí lo hemos creado nosotros y nada de lo que sucede aquí puede dañarnos.

Ahora que ya sabemos que en la Tierra se puede vivir muy bien, entenderemos mejor cómo el ego nos ayuda a mantenernos vivos y nos ayuda a que podamos disfrutar de esta terrenalidad, evitando que veamos nuestra divinidad, lo cual le quitaría toda la gracia a este parque de atracciones que es la vida.

El ego nos hace creer que existe el tiempo, el espacio y la materia. Curiosamente, la física cuántica nos dice, desde hace ya más de cincuenta años, que vivimos en un universo sin materia, atemporal y aespacial, tal y como la metafísica nos venía diciendo hace miles de años.

Nada material existe. Sin embargo, como tiene una apariencia muy real y además estamos aquí por algo y para algo, prestaremos atención con amor a todo lo que aquí pase.

Otro dato importante: nuestro cuerpo existe y no existe a la vez. Ya hemos dicho que solo existe la energía, la frecuencia y la vibración. Además, aparentemente, en primera instancia, no es un cuerpo divino. Pero podemos trabajar conscientemente para que llegue a serlo, una de las claves está en nuestro inconsciente y en enfocarnos en cosas buenas.

Nuestro inconsciente tiene un poder inconmensurable, pero tampoco es capaz de pensar ni de enfocarse ni de decidir ni de elegir. Al mismo tiempo, es nuestra mejor conexión con nuestra divinidad, lo sabe todo y está conectado a todo. Dirige esta experiencia material a través de los programas que tiene allí escritos. La clave está en que lo podemos gestionar de forma emocional con nuestro consciente.

Nuestro inconsciente nos muestra con amor todos los pensamientos erróneos que, con nuestro consciente, hemos grabado allí. Esto lo hace afectando principalmente a nuestro cuerpo con dolores y síntomas de todo tipo, que corresponden con conflictos emocionales concretos.

Si entendemos estas claves sencillas, tendremos una gran capacidad de gestión.

Nunca podremos realizar una buena gestión de nuestro inconsciente y de nuestro cuerpo si no es a través del conocimiento sobre cómo funciona todo para, posteriormente, ponerlo en práctica, adquiriendo sabiduría y maestría.

No somos un cuerpo, no tenemos físicamente un cuerpo; tampoco estamos aquí en cuerpo y alma. Tan solo somos energía divina soñando con un cuerpo para poder disfrutar de todas las cosas maravillosas que esta experiencia terrenal puede ofrecer cuando espabilamos un poco.

Palabras mágicas para recordar

Las tres trampas mentales que nos hacen creer que somos un cuerpo y que estamos teniendo una experiencia terrenal son la trampa del tiempo, la trampa del espacio y la trampa de la materia.


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