Las frases matonas de César Lozano

Dr. César Lozano

Fragmento

Las frases matonas de César Lozano

1
 … 

Frases matonas sobre …
amor y desamor

La magia del amor …
y sus misterios

“Ensalzar acciones e ignorar omisiones es el primer signo para idealizar a una persona.” ¡Dosis de ubicatex!


Ubicatex es un medicamento imaginario que te ayuda a poner los pies en la tierra, y a recordar que todos tenemos cualidades y virtudes, defectos y errores. Y que creer que encontramos a la persona perfecta es una trampa de la mente. Reconocer sus acciones es saludable e incrementa el amor. Conocer sus defectos y omisiones te ubica para conocer con quién estás realmente. Es irónico, pero cuando una relación termina, empezamos a extrañar ensalzando sus acciones y olvidando sus omisiones.

“Iniciar una relación con diferentes carencias afectivas es una decisión de alto riesgo. Corres el peligro de exigir el amor que te ha faltado.”


¿Cómo desear que te quieran si no te quieres? ¿Cómo determinas tus necesidades si las desconoces? Date tiempo para sanar las heridas, curarte, aprender y superar lo necesario antes de iniciar una nueva relación. Evita tropezar con la misma piedra por no analizar en qué fallaste o qué permitiste. Exigir que te quieran es la máxima prueba del vacío existencial.

“Si he cambiado, no significa que ya no te quiera, sino que ¡ahora me quiero!”


¿No reacciono igual? ¿No me esfuerzo como antes? ¿Me dedico más a mí? Quizá tu mundo, tus cosas, tus pendientes y tus prioridades —en las que por cierto no figuro—, fueron las alarmas que me despertaron del letargo y me ayudaron a ver que necesitaba quererme más.

“Si en el amor hoy te conformas con migajas, mañana no te quejes de andar hambreado.”


Nos acostumbramos a lo bueno y a lo malo. Nos podemos habituar fácilmente a la falta de detalles y a la poca expresividad. Si hoy te conformas con poco en el amor, no se necesita ser adivino para saber que en el futuro te espera muy poco o nada de ese sentimiento.

“Si no te quieren como mereces, ¿no será que mereces algo mejor?”


Lo mejor es quererte, valorarte y recordar que tu felicidad no puede depender de factores externos. Mientras no encuentres la paz y puedas llevarte bien contigo mismo, será imposible llevarte bien con alguien más.

¿No te aman como mereces? ¿No te valoran ni apoyan tu crecimiento personal, profesional o espiritual?, analiza qué has hecho o dejado de hacer para atraer a ese tipo de especímenes a tu vida. Te recuerdo que en el amor, gran parte de lo que sucede, lo provocas o lo permites.

“Focos rojos en una relación: pocas actividades juntos, rutina, falta de interés en la vida del otro y hacer comparaciones.”


¿El amor acaba? Sí, generalmente cuando lo permites. El amor es una decisión cotidiana que conlleva una gran responsabilidad. Es natural que haya momentos de aburrimiento; no todo es emoción y novedad. Lo que no es natural es dejar que esos momentos predominen en la relación, y que por la razón que sea, deje de preocuparme por el bienestar de quien digo amar.

Las comparaciones son odiosas y más cuando se trata de personas con diferentes talentos y habilidades. Comparar la belleza, las cualidades, las aptitudes y actitudes de tu pareja con las de otra persona, es desmoralizante y aniquila el amor que queda.

“Sufrimos con el afán de cambiar a alguien, sin saber que la clave es: aceptar la realidad, adaptarse en lo posible y modificar lo que sí depende de ti.”


Creer, con el paso del tiempo, que podemos o debemos cambiar a alguien, sólo provoca un desgaste tremendo. La gente cambia algunos hábitos, generalmente los que desea, mientras que otros o no quiere renunciar a ellos, o están fuertemente arraigados. Es conveniente aceptar la realidad y dejar de hacer castillos en el aire esperando que alguien sea como quieres. Identifica con qué características de la forma de ser del otro puedes y quieres vivir, y con cuáles no. Como primer paso, cambia tu estándar si es posible con el fin de que tengas mayor tolerancia; recuerda que mucho de lo que criticamos tiene una razón que puede ser analizada y superada.

“Sus asuntos son los únicos que importan, su tiempo es el único que vale y tú a segundo plano … ‘pero en el fondo me quiere’ …, ‘Ajá’.”


Cuando decimos en el fondo me quiere, evitamos ver una realidad que va en contra de la razón. Justificar una y otra vez actitudes injustificables con argumentos basados en la compasión o el miedo a la soledad es limitar el poder de tus decisiones para una vida mejor. Si sus asuntos, sus historias y sus acciones son las únicas que importan y tú vas a segundo plano, ¿qué haces ahí? Si te demuestra una y otra vez que no eres prioridad, ¿por qué él o ella sí es una prioridad para ti? Basta de rendir culto al sacrificio desmedido. Es tiempo de valorarte.

“La rutina destruye el amor. Cuando empiezas a ser rutinario en tus actividades diarias, empiezas a serlo en tus relaciones.”


No conozco a una sola persona que sea metódica y, al mismo tiempo, feliz. Quien hace de su vida una rutina, tiende a hacer lo mismo con sus relaciones. Una cosa es ser ordenado y responsable, y otra muy diferente es ser rutinario y cuadrado. No dejes que la rutina arruine tus relaciones. Sé flexible y sorprende frecuentemente con palabras y hechos que le den sentido y emoción a tu vida y a la vida de quienes amas.

“Si amas verdaderamente, dale espacio a tu pareja, apoya su crecimiento, controla tu carácter y escucha más de lo que hablas.”


En nombre del amor solemos cometer muchas tonterías. ¿Quién no lo ha hecho? Deseamos estar el mayor tiempo posible en contacto con el ser amado y, sin querer, sofocamos la relación. La agresividad se puede hacer presente por el exceso de confianza, y el egoísmo toma el escenario al hablar más de lo que escuchamos. ¡Astucia e inteligencia ante todo!

“Con hambre, cualquier taco callejero y desabrido te sabe a gloria. Igual pasa cuando hay soledad y urgencia por ser amado.”


La carencia de amor nos hace creer que los sapos o las ranas son príncipes o princesas. El hambre por ser amado nos lleva a ver lo que no es, y a creer las mentiras de la mente. Ensalzamos mínimas cualidades y minimizamos enormes defectos. ¡El hambre es canija! Incluyendo ésa que provoca la carencia de amor después de un gran sufrimiento y soledad. El hambre de sentirse amado puede ser la puerta de acceso a tu vida para quien no lo merece.

“Analiza las prioridades de quien dices amar. Si no estás dentro de ellas, es momento de que identifiques y consideres tus prioridades.”


¡Pero por supuesto! Si no estoy entre tus prioridades, no estarás en las mías. Me quiero y me valoro tanto que analizo en qué lugar me tienes para colocarte en un lugar similar. Por más amor que te tenga, identifico y analizo en qué lugar me tienes para colocarte allí. No es aplicar el ojo por ojo, sino tomar una dosis de ubicatex.

“La soledad será tu fiel compañía si: celas sin motivo, deseas cambiar a quien dices amar y dices lo que sientes sin considerar al otro.”


Espera la soledad que tarde o temprano te acompañará si incluyes en tu actuar estos tres ingredientes. Las tres acciones tienen que ver con la inmadurez y la ausencia de tacto; acciones maquilladas generalmente con polvos de sinceridad. Vale la pena el esfuerzo de controlar nuestras emociones para preservar el amor y el trabajo ya que en estas dos áreas de la vida, las palabras desempeñan un papel fundamental para tu aceptación o tu rechazo.

“En gran medida el desamor, indiferencia, agresividad o infidelidad, suceden porque lo provocas o lo permites.”


Lo provoco cuando no me valoro, cuando no controlo mi carácter, cuando no te doy espacio, cuando te celo tanto que ciego mi entendimiento, cuando no te respeto. Lo permito cuando no me respeto y cuando por tanto dejar que seas tú, dejé de ser yo. Lo permito cuando paso por alto las faltas de respeto leves y que se han acrecentado al paso del tiempo. Lo permito cuando pisoteé mi dignidad a costa de tus gustos, tus manías y tus traumas.

Hay casos extremos en los que la infidelidad se provoca o se permite, me recuerda la frase que dice: La primera vez que me engañaste la culpa fue tuya. La segunda vez, la culpa fue mía. Permitir malos tratos, indiferencia y agresividad, provoca que sigan las ofensas y atraigas el desamor en tu vida.

“El poder afectivo en una relación lo tiene quien cree o siente que necesita menos del otro.” ¡Zas!


¡Duro y a la cabeza! Pero es la verdad. El poder afectivo es la capacidad que tienes de poner tus tiempos y límites en una relación. Generalmente lo tiene quien menos necesita del otro, por el tipo de personalidad, la seguridad que manifiesta o simplemente porque así es su forma de amar. Tiene su vida tan resuelta o su autoestima tan desarrollada que siente que todo el amor que recibe es añadidura. ¿Es bueno o malo? Depende de cómo te haga sentir.

“¡Evita la rutina! En el amor no es bueno ni saludable ser tan predecible. Sorprende positivamente y avivarás la flama.”


Desde niños nos gustan las sorpresas porque generan emoción de recibir lo inesperado. Rompen la monotonía por la llegada de algo no programado. Del mismo modo, sorprender en el amor espanta la rutina y el aburrimiento. ¿Cuándo fue la última vez que sorprendiste favorablemente a quien tanto dices amar?

“¿Intentar aceptarte como eres? ¡Claro! Siempre que no destruyas mi alegría, dignidad y respeto en el intento.”


Por supuesto que tenemos derecho a la autenticidad y a ser aceptados como somos. Pero exigir eso cuando no hay reciprocidad es rendirle culto al sacrificio por amor. Imposible aceptarte si destruyes mi alegría y me faltas al respeto una y otra vez. Acepto tus debilidades y fallas naturales, mas no las que van en contra de mi dignidad.

Los griegos utilizaban dos palabras para referirse a la intensidad del amor: eros y ágape. Eros se refiere al amor ap

Suscríbete para continuar leyendo y recibir nuestras novedades editoriales

¡Ya estás apuntado/a! Gracias.X

Añadido a tu lista de deseos