1.ª edición: febrero, 2015
© Pedro Ruminot, 2015
© Ediciones B Chile, S. A., 2015
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Registro Propiedad Intelectual Inscripción N° 246498
ISBN DIGITAL: 978-956-9339-23-3
Diseño: Francisca Toral
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Dedicado a mi abuela, Sofía Torres.
Solo se vive una vez, ¿verdad? Bueno, excepto por Lázaro. Pobre pelotudo, tuvo que morirse dos veces.
Charles Bukowski
Solo se vive una vez.
Azúcar Moren
Contenido
Portadilla
Créditos
Dedicatoria
Cita
MUERTO
CUÁNTOS AÑOS MÁS
MUERTO DE RISA
NACER EN MAIPÚ
SER MORENO
EL DOCTOR VALLEJOS
EL NIÑO DE LA SELVA
EL COLEGIO
EL SILENCIO
MALA SUERTE
DIOS ESTÁ AQUÍ
DIOS CASTIGA
JORGE GONZÁLEZ
MAMÁ
LAS MAMÁS
RIFAR TUMORES
FUMADORES
SALIR A SALVARSE
QUIMIOTERAPIA
ENFERMERAS Y HELADO DE PIÑ
BERTA Y HUMBERTO
TUS AMIGOS TAMBIÉN TIENEN CÁNCER
GUERRA QUÍMICA
EL COMEDIANTE MÁS FEO DEL MUNDO
EL CÁNCER ES NEOLIBERAL
12.7
LA FAMA
MUERTO CONOCIDO
El CUCO
LA (ÚLTIMA) NOTA HUMANA
JONATHAN
PELO
VÓMITOS
CORRE, PEDRO, CORRE
REÍR CUANDO DUELE
MISERABLE
LOS CAMPEONES
AMOR QUÍMICO
MI ABUELA
LOS ABUELOS
LA OPERACIÓN
VUELVE EL CANGREJO
NO GUARDARSE NADA
SE ACABÓ
AGRADECIMIENTOS
MUERTO
Una tos. Una tos horrible que arrastro durante meses. Cuatro doctores me diagnostican cosas que no creo. Decido ir a un quinto. Le pido exámenes. A la semana siguiente recibo los resultados.
Tengo:
1. Una hernia hiatal.
2. Un soplo en el corazón.
3. Un tumor de 25 centímetros.
Voy al hospital. Entrego los papeles. El doctor los mira y dice:
“Pedro, te vas a morir”.
CUÁNTOS AÑOS MÁS
No sé cuánto tiempo de vida me queda ni cuál es el método para sanarse. Imagino que es este. Al menos conmigo resultó. Quizás tomar la enfermedad con buen humor sea la fórmula. Aunque, la verdad, es que no sé si existe una fórmula. No les puedo decir que rían ni que lo pasen bien si se sienten mal. No quiero dar la idea de que riendo todo estará bien. Sí, eso será menos malo, pero si tienes rabia, entonces putea, enójate… y si tienes pena, llora, llora mucho.
Cuando estaba enfermo, una persona me escribió para decir que si tienes ganas de llorar, hay que hacerlo. Nada le molesta más al cáncer que uno sienta. Sean penas o alegrías, pero que sienta, que saque todo lo que le pasa. El cáncer quiere que uno sea como él, silencioso. Y que uno se quede callado y no haga ni diga nada.
No le hagan caso al cáncer.
Tampoco me hagan caso a mí.
Yo solo cuento mi historia y tomen lo que les pueda servir de ella. Este no es un libro de autoayuda, es solo una historia tragicómica de un tipo que se ha salvado unas cuantas veces de la muerte. En su momento no supe la razón, pero hoy cada vez lo tengo más claro. Este libro es parte de ese por qué.
MUERTO DE RISA
Voy al hospital. Entrego los papeles. El doctor los mira y dice:
“Pedro, te vas a morir”.
Ante tal sentencia, es bien poco lo que puedes hacer o pensar. En todo caso, mi primera pregunta es:
“¿Y qué hago ahora, doctor?”.
“Esperar… en cualquier momento va a suceder”.
Con ese esperanzador diagnóstico estuve más de veinte días hospitalizado en un sitio llamado Instituto Nacional del Tórax. El nombre me era extraño. Estar ahí ya me convertía en un institutano, algo de lo cual se enorgullecen tantas personas en Chile. Claro que del Instituto Nacional salen presidentes, mientras que de acá solo sale gente muerta.
Cuando llegué, fue el día más triste de mi vida. Lloré durante horas y luego me dormí. Rato después despertaba, miraba a mi alrededor y solo veía a muchos abuelos en una sala común. Dormían. Hasta que llegaron unas señoras, las damas de lila, rojo o de algún color similar. Generalmente se trata de veteranas con mucho tiempo y ganas de ayudar a otros, pero poco efectivas en lo concreto. Ellas ayudan a través de un sacerdote que viene a conversar contigo.
“Hijo
