Horóscopo chino 2020

Fragmento

PRÓLOGO 2020

Música de las ballenas de Puerto Pirámides.

AHAU autoexistente en el TZOLKIN.

La mañana voló como un galope a pelo en la pampa sin rumbo, con los avatares que me guiñan el tercer ojo para que confíe en que durante el año del chancho todo es imprevisible, denso, hocico con hocico, con humores intempestivos y reloj de arena.

Es tanto lo que viví desde que puse punto final al año del perro, que siento que tuve cien reencarnaciones en nueve meses, que intento ordenar psíquicamente antes de reencontrarme con el año de la rata al que presiento como un cohete al espacio sideral.

El viaje es diferente; tuve que adaptarme como las plantas, los animales y los mortales a los ciclones, huracanes, tempestades que me cayeron sin que tuviera escafandra para resistirlos.

Argentina y su devastación más espiritual que económica.

Intento no prender la televisión hasta casi la noche, para preservarme del alud tóxico que envenena a la población. Inevitable; algunas noticias llegan infiltradas por el chancho, amigos, vecinos o víctimas del fin del mundo.

Vacío la mochila entre ceremonias de sincretismo que son mi “alineación y balanceo” para salir íntegra a la calle.

Fue un verano raro.

No solo por los antojos del cambio climático sino por el desconcierto de la gente ante la CRISIS más globalizada que se ha conocido en la historia de la humanidad.

Siempre hubo grandes ciclos y cambios, pero esta vez, aunque busquemos un paraíso donde refugiarnos, como Cerdeña, encontraremos −en la orilla de su mar turquesa y playas paradisíacas− una ballena muerta por ingerir toneladas de plástico, un snorkel y botellas de detergente, lo que produjo −además− el aborto de su cría.

¡¡Y aún hay gente que cree que quedan paraísos en la Tierra!!

La búsqueda de la felicidad pasó de moda.

Nos queda transitar el CAMBIO DE CONCIENCIA, de off a on.

Y CON LA RATA DE METAL ENTRAREMOS EN ESA DIMENSIÓN, COMENZANDO UN CICLO DE 60 AÑOS.

Observo el paralelismo entre el afuera y el adentro.

La velocidad, hasta viviendo en la montaña, es acelerada.

El eje de la tierra se está moviendo y corre como una maratón.

La desorientación abarca a todos los reinos de la naturaleza.

Y LA INFLUENCIA CÓSMICA, mayormente ignorada, es lo que nos está mandando fuertes señales para que nos conectemos y aceptar que somos parte del insondable universo.

¿Cómo lograr tener salud holística?

CONECTÁNDONOS CON LO QUE NOS DA MIEDO: EL CAMBIO INEVITABLE DEL TIEMPO-ESPACIO.

La rata de metal viene con velocidad de tren bala japonés.

Por eso, hasta que comience su reinado, el 25 de enero de 2020, debemos prepararnos como samuráis.

La gira del año del chancho fue un chopsuey agridulce. Intentaré recordarla.

La situación de la Argentina hace mucho tiempo que no da para big party, y propuse que la presentación del libro fuera en Villa Ocampo, el edén de Victoria,1 mi musa inspiradora desde hace años.

Parecía un sitio muy lejano, difícil y a trasmano; pero quienes son los responsables de dichos eventos se jugaron una vez más por LSD: Rodolfo Blanco, Juan Pretini, Nadia y Francisco.

Beccar, sobre el río, la casa que construyó el papá de Victoria para la familia, cuando vivir allí era una aventura para los porteños del asfalto.

El jardín tiene el FENG SHUI de una villa italiana, y los aromas que destilaban los jazmines y las madreselvas en noviembre enamoraban a un marciano.

Todo fluyó, en una semana acuática en la que parecía que la lluvia no se detendría.

El día de la presentación, el sol asomó temprano, secó el pasto y el mal humor porteño para recibir al zoo que, con invitación o sin ella, estaba esperando que se abrieran las compuertas del templo cultural, de los pocos bastionses que quedan en la provincia de Buenos Aires.

Fuimos a la fiesta con Claudia, Gabriel y Catman, para producirme. Espiábamos por los ventanales la llegada de amigos, fanes, gente de prensa que con gran cariño tomaron el tren, algún auto compartido o el clásico colectivo 60.

Invité a mis sobrinos a participar con canciones, performances en las míticas galerías antes de mi aparición en 4D.

La noche recién preñada estaba deliciosa; aun cantaban pájaros, se veía la luna creciente y una brisa nos envolvía como una gasa.

Agradecí la historia cultural de quienes pasaron días, horas allí. Se vibraba a Borges, Sabato, Bioy Casares y Silvina, Tagore y otros escritores de gran prestigio que dejaron su huella invisible, y al fantasma que muchos ven y presienten.

Comencé la disertación con: “Gracias, cambio climático”.

Porque se portó, y después de una fiesta que realmente quedará en la memoria celular de los que estuvimos allí, al despedirme de cada uno, las primeras gotas cayeron suavemente para continuar con un diluvio del génesis.

Los días previos había ido a la TV pública, al programa de entrevistas a medianoche, a la mesa de la inefable Mirtha Legrand, a lo de Pampita, a programas de radio, y realicé notas en diarios de papel y virtuales que promocionaron el clásico del horóscopo chino.

El 4-12-2018 cumplimos quince años de la Fundación espiritual de la Argentina, y lo celebramos con libro incluido, entre amigos, fundanautas, Fernando Manguz y su poesía musical, y con otro aguacero que es común en el lugar.

Miguel y Flavia Grinberg estuvieron “ausentes con aviso” por la salud del búfalo ecológico que bajó defensas en el cruel año del perro.

La felicidad de compartir con los amigos de la comarca −Juan Marchesi, Jeanette, Eduardo y Silvana, los sponsors de puentes del Sur, Miguel y Tanya, y los amigos locales, Carla y sus chamanas− fue una recompensa a nuestra siembra de quince años.

Mario y Luna, creadores de la Triac2, nuestra médium del valle, dieron el presente junto a Elbio y el zoo de la pulpería. Los seminarios de una semana, y luego partir rumbo a Montevideo, con una breve escala en Buenos Aires, saludos agridulces de diciembre y el cruce en el Papa Francisco, que a pesar de su nombre es un crucero de lujo.

Allí me esperaba Fernando, el gallo conductor que me acompaña en giras, para depositar mis siete cuerpos en el Radisson antes de la rueda de prensa.

Dos días en programas entrañables de TV y radio y la presentación en un salón del hotel al que llegaron fanes, lectoras y amigas como Ago Páez, Myriam, Adriana y su zoo.

Con Ana Isabel Veny, colaboradora uruguaya del libro, dimos nuestra cosmovisión del año del chancho de tierra.

La estadía se compensó con el premio al libro de oro, una tradición que ya tiene más de quince años, y en la cual soy la autora extranjera b

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