PRÓLOGO
Me siento a escribir este prólogo justo el día en que mi bebé cumple 7 meses de vida y 7 meses de lactancia materna exclusiva.
Cuando me quedé embarazada, empecé a leer todo tipo de libros sobre embarazo, parto, cómo criar a los niños, pero ninguno de lactancia. Socialmente se habla poco de este tema, y eso que pienso que es el más importante, puesto que de ello depende la supervivencia de nuestro bebé. Efectivamente, cuando nació Amín y empecé a darle el pecho, me surgieron mil y una dudas, y fue entonces cuando conocí a Alba.
La lactancia ha sido lo más duro para mí, sobre todo al principio, por mi ignorancia y las dificultades de agarre que tenía mi bebé hasta que le operaron del frenillo con tan solo 11 días. Por ese mal agarre tuve unas grietas que me dolían cada vez que succionaba el bebé, y lo hacía a cada hora... Afortunadamente, al mes todos los problemas desaparecieron y gozo ahora de una lactancia maravillosa. Me parece un tema apasionante por sus múltiples beneficios tanto para el bebé como para la madre, no solo a nivel físico, sino también emocional. Es un momento único que genera una conexión extraordinaria.
No obstante, he comenzado a plantearme cómo iniciar el destete porque en unos meses tendré que reincorporarme al trabajo. Los rodajes pueden durar de 8 a 12 horas diarias y sería inviable continuar con la lactancia a demanda. Es importante recibir asesoramiento también a la hora de destetar para que no sea ni traumático para el bebé ni para nosotras, ni un cortocircuito para nuestro cuerpo. Y es ahí donde me he dado cuenta de que no hay libros sobre este proceso tan importante. Pero, otra vez, afortunadamente está Alba para resolver todas mis (nuestras) dudas.
Es un honor para mí poder escribir el prólogo de un libro que me apetece devorar ahora mismo. Espero que vosotr@s sintáis lo mismo y, sobre todo, que os ayude a tener un destete de lo más exitoso.
H IBA A BOUK
TODO SE ACABA
Os contaré mi experiencia cuando quise realmente destetar, y digo «quise» porque en nuestro caso fue una decisión mía, mi hijo no quería para nada dejar su teta. Fue cuando me quedé embarazada de nuevo cuando empecé un camino que no tenía vuelta atrás.
M ARIA S ANTALLUSIA
Si en este momento cada una de las que tenéis este libro entre las manos experimentara una ingurgitación mamaria, yo os daría la misma recomendación a todas: en tres pasos podría proporcionaros la información clave para que todas la superarais lo más rápido posible. Y esto no solo pasa en el caso de una ingurgitación, ocurre en la mayoría de las situaciones relacionadas con la lactancia materna. Con pautas «universales», cada una de vosotras puede conseguir resolver, mejorar o avanzar en su lactancia. Pero ¿y en el destete? ¿Qué claves puedo proporcionaros en caso de que queráis empezar a destetar a vuestro bebé? Hay tantos factores que es preciso tener en cuenta en un destete que no existe un único camino y no puedo recurrir a recetas universales para todas, ¡esto del destete va a costarnos un poco más!
Si hay algo que sabemos cuando empezamos a dar el pecho a nuestro bebé es que la lactancia es algo absolutamente temporal y que es muy probable que en su transcurso necesitemos ayuda e información, y lo mismo puede pasar con el destete.
Cuando empezamos a pensar en destetar a nuestros bebés, todas queremos que el proceso sea lo más fácil y llevadero posible. Lógicamente, nadie quiere que su hijo sufra en el proceso y muchas deseáis que deje el pecho con rapidez. En la lactancia hay muchos procesos que deseamos que sean rápidos: que el bebé mame en poco tiempo, soluciones mágicas para curar las grietas, que duerma más por la noche, que el bebé espacie las tomas y demande menos. Todo proceso tiene un camino, unos tiempos, unas emociones y unas necesidades, y el destete forma parte de la lactancia, por lo que también necesitamos entender que es una situación a la que vamos a tener que prestar atención y tiempo.
Es posible que en algunas ocasiones los bebés se desteten de manera relativamente sencilla, que nuestros pechos se regulen sin más dificultad y que todo esté bajo control en pocos días. Este tipo de destete existe, pero no todos son iguales, porque, en muchas otras ocasiones, el bebé o el niño no lo pondrá nada fácil, lo que puede generar muchas dudas acerca de cómo hacerlo, de si se está haciendo bien o quizá tengas la sensación de que se te agotan las ideas; además, el pecho puede doler o tal vez no tengas muy claro cómo dejar de producir leche… En general, mil y una dudas.
La mayoría de las madres me dicen que les ha faltado información para llevar a cabo el destete, y es probable que no haya más información sobre ello porque pensamos que se deja de amamantar en un pispás, y quizá ahora te ha tocado (o te va a tocar) descubrir que no es lo que parecía. El destete es mucho más complicado de lo que podamos pensar y está claro que lo que se había escrito hasta el momento sobre el tema se quedaba en lo superficial. Cuando escribí Somos la leche, uno de los últimos capítulos estaba totalmente dedicado al destete y pensé, incauta de mí, que era más que suficiente. Hace más de veinte años que acompaño a madres y bebés en su etapa de lactancia, y es cierto que ya había ofrecido información a muchas madres que querían destetar, y tengo que decir que no era uno de mis temas preferidos. No es que no quisiera ayudar a destetar a las madres que me consultaban; ahora he entendido que lo que me pasaba era que es un tema demasiado complejo y solo podía ofrecer recursos básicos que había aprendido, que repetía como un loro y que a la vez me hacían sentir totalmente insegura.
La primera vez que mi editora me sugirió que escribiera sobre el destete fue justo el día que salió a la venta Somos la leche. Y yo le dije que no, que para un segundo libro mejor otros temas no tratados que me gustaban más, que no era necesario hablar del destete, ¿no estaba todo dicho? Menos mal que el tiempo pasa y te abre los ojos.[1] Por suerte, poco a poco y gracias a todas las consultas atendidas de manera virtual en la app de LactApp y presenciales en LactApp Clinic, nuestro punto de atención presencial en Barcelona, me he dado cuenta de la falta de información y acompañamiento que hay y de que muchas madres se sienten abandonadas a su suerte cuando son ellas las que deciden destetar. Parece que solo diciendo lo de «no ofrecer-no negar, distraer y aplazar» ya está todo dicho.
Además, y por desgracia, muchas familias consideran que las asesoras de lactancia, las profesionales de la salud o las IBCLC[2] no brindan este tipo de información y lo peor es que no creen que sea adecuado preguntarnos. Parece que nuestra única labor como expertas en lactancia sea mantener la lactancia materna de cada madre y bebé ad infinitum, casi como si hubiera un solo modelo de lactancia válido y el resto tuviera menos valor.
Cada lactancia es única y dure lo que dure tiene un valor inmenso, y la clave es que haga feliz a sus protagonistas. El destete es un proceso que va a aparecer en cualquier lactancia y si esta no es un placer, si se ha transformado en una obligación tediosa o incómoda, es el momento de que nos preguntemos qué queremos hacer.
Y sí, este libro contiene todo tipo de destetes, a cualquier edad, y tiene en cuenta los métodos existentes y algunos más que espero que os ayuden. Os pido que busquéis la información que más os satisfaga, que encaje en vuestro estilo de crianza o que sintáis afín a vuestros sentimientos y expectativas, y que paséis por alto todo lo demás. Quizá esa información no es para vosotras, pero será el camino que elegirán otras madres que están viviendo otras circunstancias diferentes a las vuestras.
Si habéis llegado a este libro buscando una respuesta concreta o una receta mágica para poder destetar a vuestro bebé, o que os garantice que ninguno de los dos vais a verter ni una lágrima, este no es vuestro libro. Quizá ninguno lo sea o, simplemente, no exista. Os pido que tengáis expectativas realistas sobre el proceso y que os preparéis antes de llevarlo a cabo, os escuchéis, valoréis lo que queréis hacer, lo que necesitáis y los recursos de los que disponéis y que, además, empaticéis con vuestros hijos, que son, sin duda, los otros grandes protagonistas de esta situación. Por último, y sin lugar a dudas, pedid ayuda a vuestra pareja, familia, amigas, expertas en lactancia… si lo necesitáis.
Me propongo ofreceros un libro sobre destete casi a cualquier edad y no sé si voy a lograr lo que quiero ni si cumplirá vuestras expectativas; solo puedo deciros que voy a intentarlo y que aportaré toda la información posible al respecto, para que podáis elegir vuestro camino, sea el que sea, y que de verdad resulte más fácil responder la pregunta «¿cómo lo hago para destetar a mi bebé?».
El destete respetuoso y con amor
En este punto empieza el conflicto, ¡muchas queréis que el destete sea respetuoso! Sé que es un tema polémico y que me meto en un jardín, pero antes de que te adentres en el resto del libro (espero que hayas empezado por orden), tenemos que tratar esta disyuntiva e intentar solucionarla.
Lo primero que hay que decir es que todas las madres mamíferas, de alguna manera, fomentan el destete de sus crías y de manera natural, sin que nadie se lo indique (ellas no tienen presiones del entorno, de los sanitarios, de la publicidad…) van a poner fin a la lactancia. Es cierto que el crecimiento de los bebés humanos es el más lento de entre todos los mamíferos y en ese proceso la lactancia materna es clave para su desarrollo. Aun así, las mamíferas humanas podemos experimentar también la necesidad de que nuestro hijo se destete; lo llamamos «agitación por amamantamiento» y no es más que un rechazo y quizá una señal de nuestro cuerpo o nuestro cerebro más primitivo, que nos indica que tal vez sea el momento de destetar. Por otro lado, debemos tener en cuenta que es altamente improbable que te pongas de acuerdo con tu bebé para decidir una fecha en la que destetar. Es muy factible que uno de los dos quiera hacerlo cuando el otro todavía puede no sentirse listo.
Si has buscado información de destete en las redes sociales o simplemente has escrito «destete» en Google, es posible que hayas leído que un destete antes de los 2 años no es respetuoso y que no debe llevarse a cabo, que hay que mantener la lactancia todo lo indicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y así respetar las necesidades del bebé. Las personas que insisten con tanta vehemencia en que no se destete de manera «prematura» y que esperes a que tu hijo decida dejar de mamar para respetar sus necesidades (seguramente lo dicen con la mejor intención), quizá tengan poco en cuenta las necesidades de la madre y su realidad. Y estaréis conmigo en que no tener en cuenta las necesidades y sentimientos de la madre también es muy poco respetuoso.
Personalmente, sigue sorprendiéndome que el término «respetuoso» se asocie al concepto de «destete correcto». Parece que el destete solo es correcto si lo hacemos de una cierta manera.
También es muy importante para mí pensar en quién soy yo para decirle a una madre que no puede hacerlo de una manera concreta si ella siente que no puede esperar y tiene la necesidad de destetar de inmediato.
Por supuesto que los niños tienen unas necesidades muy concretas y, como iremos viendo, el momento final del destete fisiológico en el ser humano debería medirse en años y no en meses; si respetamos sus ritmos, es probable que el destete se produzca cuando el niño tenga varios años, y eso no suele ser un plan válido para muchas madres.
Y sí, ya sé lo que dicen todas las recomendaciones de los organismos que velan por nuestra salud. Todas ellas, sean de lactancia o relacionadas con nuestros hábitos de vida, van dirigidas a que tengamos una vida más saludable y que enfermemos menos. Esto es aplicable a cualquier recomendación que promulguen: estar activos y no ser sedentarios, tener una alimentación óptima, eliminar de nuestra vida el tabaco y el alcohol. Y, por supuesto, también en lo que a la lactancia materna se refiere:
•La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.
•Los bebés deben ser alimentados exclusivamente con leche materna durante los primeros 6 meses después del nacimiento. Después de los primeros 6 meses y hasta que el bebé cumpla 1 año, la AAP (la Academia Americana de Pediatría) recomienda que la madre continúe amamantando mientras introduce gradualmente alimentos sólidos en la dieta del bebé. Después de 1 año, la lactancia puede continuar si la madre y el bebé lo desean mutuamente.
•El Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de vida del niño y continuar con el amamantamiento junto con otros alimentos que complementen la alimentación hasta los 2 años o más, mientras madre e hijo lo deseen.
Ni la OMS, la AAP o la AEP, ni ningún otro organismo oficial nos dicen que llevar a cabo un destete antes de los 2 años no sea respetuoso; solo dice que ellos aconsejan mantener la lactancia materna. En ninguna de sus recomendaciones dicen que sea obligatorio ofrecer el pecho durante 2 años, y mucho menos que el destete respetuoso se inicie a los 2 años.
Creo que en gran parte la confusión surge a partir de las investigaciones de la Dra. Katherine A. Dettwyler en el año 1994. Ella, como antropóloga, investiga cuál sería la duración natural de la lactancia materna en la especie humana[3] y determina que el tiempo mínimo de lactancia serían 2 años y medio. Esto, junto a las recomendaciones de los organismos oficiales, nos lleva a la creencia de que el destete solo puede ponerse en práctica de manera respetuosa y correcta a partir de los 2 años.
Por otro lado, sabemos que las cifras de mantenimiento de la lactancia[4] materna caen en picado a medida que pasan los meses y que solo un 41 % de las madres y los bebés llega a los 6 meses de lactancia. Un 94 % de las mujeres a nivel mundial expresa el deseo de amamantar antes del embarazo. Por supuesto, la cifra de niños que continúan con la lactancia al año o a los 2 años es muy pequeña, casi anecdótica. Simple y raso, los destetes se producen en cualquier momento de la lactancia y todas las mujeres que dejan la lactancia por el motivo que sea necesitan información de cómo hacerlo de la mejor manera posible.
Por tanto, el número de madres y bebés que llegan a la etapa de la mal llamada «lactancia materna prolongada» es muy escaso. ¿Quiere esto decir que las madres que destetan antes de los 2 años recomendados no son respetuosas con las necesidades de sus bebés? Evidentemente, no. La gran mayoría de las madres, por no decir todas, quieren lo mejor para sus hijos y no quieren hacerles daño en ningún caso.
En muchas ocasiones, el destete se produce de forma prematura y no deseada; no podemos olvidar que la sociedad no es respetuosa ni con las necesidades de las madres ni con las de los bebés, y estos son algunos de los principales motivos:
•No se ofrece a las mujeres la atención adecuada en la lactancia, lo que podréis ver en algunas de las historias de destete en el capítulo final de este libro. El sistema falla en la resolución de las situaciones de conflicto más habituales en la lactancia.
•«Conciliación»[5] es una palabra que estamos a años luz de poder entender y aplicar; eso lleva a las mujeres a tener que renunciar, muchas veces sin quererlo, a la lactancia: por falta de tiempo, espacios adecuados para extraer la leche en el trabajo, jornadas de trabajo maratonianas, bajas de maternidad ridículas y apoyo económico casi invisible.
•Por supuesto, hay mujeres que quieren destetar para seguir con su vida laboral, cosa que es igual de respetable; para dejar la lactancia con las mínimas complicaciones necesitan ayuda. También pueden acusarlas o reprobarlas por esta elección.
•El poco valor, casi menosprecio, de la maternidad, que sigue viéndose como un problema. En un reciente informe del Banco de España,[6] se detalla que las mujeres, cuando se convierten en madres y durante el primer año de vida de su bebé, dejan de ingresar, de media, más de un 11 % de su salario, mientras que para los hombres la pérdida solo supone el 0,15 % de sus ingresos. Cuando una mujer busca un empleo se le pregunta, aunque no es legal hacerlo, si es madre o si quiere tener hijos, y si alguna de las respuestas es afirmativa, supone una desventaja en sus probabilidades de obtener el trabajo; cuando a un hombre le preguntan lo mismo, una respuesta afirmativa le proporciona mejores oportunidades de trabajo al entender que será más responsable en su desempeño.
La lactancia y el destete son inherentes al amor que sentimos todas por nuestros hijos. Cuando nos planteemos el destete, lo haremos con todo el amor del mundo hacia nuestros hijos y también hacia nosotras. Si estás leyendo esto es que quieres a tu hijo y quieres hacerlo lo mejor posible dentro de vuestra situación. Vas a acompañar a tu bebé en este proceso, vas a confortarle cuando esté frustrado o enfadado por tener que dejar el pecho; es posible que lloréis juntos, y recorreréis de la mano toda esta aventura… Y eso, sin duda, es amor del bueno.
Pero ¿qué es el destete?
En castellano entendemos como «destete» el momento en el que el bebé deja de amamantar o la acción progresiva de favorecer que el bebé deje definitivamente el pecho. Pero el concepto es bastante más amplio y quizá en otros idiomas[7] se entiende y asume que el destete empieza a producirse de manera irremediable a partir de los 6 meses de vida, cuando el bebé empieza a comer otros alimentos, lo que llamamos «ablactación». Por tanto, a partir de ese punto y en adelante, sabemos que en cualquier momento puede terminar nuestra lactancia. ¿Cuándo llegará el final? Pues no lo sabemos, ya que esto va a depender de muchos otros factores.
Vocabulario básico en el destete
Antes de seguir, hay muchos grandes palabros y conceptos en el mundo del destete; irán apareciendo a lo largo del libro y es importante que los domines para que no te generen dudas cada vez que los leas. Los dejo todos aquí:
Ablactación: Hace referencia a la administración de alimentos diferentes a la leche que se le proporcionan al bebé cuando sus necesidades nutricionales son mayores que las que puede cubrir la leche, lo que suele pasar sobre los 6 meses de vida del bebé.
Agitación por amamantamiento: Se trata de un cúmulo de emociones y sentimientos: rechazo, rabia, enfado, cansancio, odio, que suelen aparecer en ciertos momentos de la lactancia y que hacen que la madre no quiera seguir amamantando. Pueden aparecer si se mantiene la lactancia durante el embarazo, en lactancia con niños mayores, durante la lactancia materna en tándem… Son una acumulación de emociones muy negativas que solemos callar por miedo a expresarlas en voz alta y a que nos juzguen. ¿Quién es capaz de expresar que siente odio hacia su hijo? Que no quiere que esté cerca, que quiere que se vaya o desaparezca, que tiene ganas de apartarle de manera violenta. Todos estos sentimientos y muchos más pueden llevar a la madre a querer destetar a su hijo.
Confusión tetina-pezón: Existen aún muchas discrepancias sobre si existe o no la confusión tetina-pezón, que suele llevar al bebé a rechazar el pecho materno. Es una situación que se produce bastante a menudo cuando se inicia la alimentación con fórmula y se administra en biberón. La cantidad de leche que el bebé recibe en poco tiempo es muy superior a la que consigue con el pecho; además, la succión con la tetina es muy diferente a la que hace cuando tiene el pecho en la boca. Estos dos aspectos pueden hacer que el bebé llegue a rechazar el pecho, lo que muchas veces conlleva un destete prematuro.
Destete: En castellano entendemos por «destete» el momento en el que el bebé deja el pecho o el proceso que se produce para que deje de mamar.
Destete dirigido: Tipo de destete en el que la madre o el bebé toman la iniciativa en el proceso para conseguir, en más o menos tiempo, dejar la lactancia materna.
Destete parcial: Tipo de destete en el que solo se eliminan ciertas tomas del día o de la noche. Lo más habitual es un destete parcial nocturno, en el que se deja de ofrecer el pecho por las noches para que la madre pueda descansar más.
Destete respetuoso: Tipo de destete que se realiza a partir de cierta edad del niño y en el que la madre toma la iniciativa de dejar de dar el pecho a su hijo, intentando que se produzca de la manera más considerada, respetando los tiempos y necesidades del bebé o del niño para que la transición sea lo más fácil posible. Como ya hemos comentado, a pesar de ser un concepto ampliamente usado, no tiene en cuenta las necesidades de la madre en el proceso de destete.
Disminución fisiológica de la producción de leche: Con este término hacemos referencia al descenso del volumen en la producción de leche, que se efectúa de manera gradual y escalonada. De esta manera, se regula la producción de leche y en pocas semanas el pecho deja de producir leche de manera paulatina[8] y no es necesario volver a realizar extracciones. Este tipo de bajada de producción láctea permite a la glándula regular de la manera más adecuada la leche sin sufrir obstrucciones o mastitis indeseadas.
Huelga de lactancia: Etapa o situación en la que el bebé se niega a mamar o solo quiere mamar en unas determinadas circunstancias o en una posición concreta. Se puede confundir con un destete total, pero si la madre no lo desea, suele ser posible reconducir el proceso.
Lactancia durante el embarazo: Cuando una mujer que está lactando se queda embarazada, puede optar por seguir con la lactancia o destetar al bebé. Si el embarazo va bien y la madre no quiere destetar, no hay razón para hacerlo.
Lactancia diferida: Este término hace referencia al hecho de sacarse leche y ofrecérsela al bebé con biberón o con otro sistema de alimentación, sin que el bebé mame nunca directamente del pecho.
Lactancia irrestricta o lactancia no interrumpida: Términos acuñados para sustituir el término anterior «lactancia prolongada». Desde hace ya unos años se ha optado por hablar de lactancia irrestricta, puesto que el término «prolongado» podía dar a entender que la duración era excesiva.
Lactancia mixta: Forma de alimentación que se basa en combinar la alimentación del bebé con leche materna y leche artificial.
Lactancia prolongada: Término que hace referencia a la lactancia con bebés mayores. Se ha usado durante muchos años y actualmente se tiende a evitar su uso, puesto que la lactancia prolongada no es aquella que va más allá de los 2 años si tenemos en cuenta que el destete natural se sitúa entre los 2 años y medio y los 7.
Lactancia seca o en seco: Este término se refiere a la succión que realizan el bebé o el niño sin conseguir leche o succionando muy poca cantidad de leche, ya sea por estar llegando al final del destete, por un nuevo embarazo de su madre u otras situaciones particulares.
Lactancia en tándem: Se define como la lactancia que se hace al amamantar a la vez a dos hermanos de diferentes edades.
Situaciones o razones para destetar
La lactancia materna es un proceso social, cultural, político e histórico que también forma parte de la sexualidad femenina y que se ve modulada por muchas de estas situaciones y procesos. Cuando empezamos a amamantar, no solemos tener una fecha para el destete, aunque es probable que tengamos alguna idea general: voy a destetar para volver a trabajar, voy a destetar a los 6 meses, destetaré a los 3 meses o también es posible que no tengamos una expectativa concreta. Luego, a medida que avanzamos, llegan las razones y las situaciones por las que queremos destetar. No podemos olvidar, como decía antes, que se producen destetes tempranos relacionados con factores para los que a veces es complicado encontrar soluciones efectivas.
No sé cuál será tu situación y en realidad no importa: si lo has decidido, seguro que está bien. Si me lo permites, solo te diría que si te duele y destetar no es lo que quieres pero no ves otra solución, hables de ello con una experta en lactancia para asegurarte de que destetar es, de verdad, el único camino.
SITUACIONES POR LAS QUE H ABITUALMENTE SE DESTETA DE MANERA PREMATURA:
Por sentir dolor al amamantar
Por percibir que se sufre «falta de leche» o que el bebé no tiene suficiente
Por tener que volver al trabajo
Por sentir o experimentar que el bebé rechaza el pecho
Por no querer amamantar
No podemos olvidar que hay toda una serie de circunstancias, algunas de ellas injustificadas, en las que se te puede sugerir o indicar que dejes la lactancia. La recomendación se realiza, en la mayoría de los casos, tomando como referencia la falta de información y los prejuicios sobre la lactancia materna. Por ello incluyo este apartado, por si es tu caso y necesitas más información antes de decidir qué hacer; más aún si realmente no te apetece destetar o sientes que aún no ha llegado el momento.
Situaciones en las que puedes buscar una segunda opinión antes de iniciar un destete:
•Enfermedad materna o medicaciones: Antes de tomar ninguna decisión, revisa la web de los pediatras de APILAM[9] www.e-lactancia.org. En ella puedes resolver las dudas que tengas sobre un medicamento o prueba diagnóstica a la que tengas que someterte. Los prospectos y los vademécums médicos no suelen ser una buena fuente de información con relación a la lactancia y, en muchas ocasiones, se recomienda un destete cuando las medicaciones o pruebas diagnósticas son compatibles con seguir amamantando.
•Vuelta al trabajo: No es raro que nos digan o que imaginemos que la vuelta al trabajo es incompatible con mantener la lactancia, cuando a veces es solo cuestión de organización y conocimiento. Por ejemplo, a muchas madres que trabajáis manejando materiales o productos potencialmente tóxicos se os anima a destetar por si pasara algo. Por suerte o por desgracia, si ocurre algún accidente en tu lugar de trabajo tendrás tiempo para destetar. Y si tu centro de trabajo cumple las medidas de salud laboral y tu salud no está en riesgo, es difícil que lo esté vuestra lactancia. En otros casos parece imposible mantener la lactancia estando muchas horas fuera de casa, pero tal vez ni siquiera se haya tenido en cuenta la posibilidad de llevar a cabo un destete parcial.
•Para buscar un nuevo embarazo: No es necesario destetar para buscar otro embarazo. Es posible que no tengas la regla y desees conseguir un nuevo embarazo. En este caso, suele recomendarse un destete parcial nocturno para conseguirlo, pero también puedes estar atenta a las señales de tu cuerpo[10] para detectar que estás ovulando de nuevo.
•Nuevo embarazo: En muchas ocasiones se nos invita a destetar cuando nos quedamos embarazadas otra vez. En todo caso, la decisión es solo tuya; amamantar no aumenta el riesgo de aborto o parto prematuro[11] ni supone un perjuicio para ninguno de los tres. Solo en el caso de que amamantar te produjera contracciones sería mejor, si quisieras, que dejaras la lactancia.
•Para someterte a un tratamiento de reproducción asistida: Esta es otra de las situaciones en las que suele recomendarse destetar sin que haya evidencia de que sea necesario. La recomendación de destetar se hace esencialmente por dos motivos: el primero es disminuir los niveles altos de prolactina en sangre, que suelen dificultar un embarazo, y el segundo es la incompatibilidad con la lactancia de los medicamentos que van a recetarte; la mayoría son tratamientos hormonales. Vamos a ello: a partir de los 3 meses, los niveles de prolactina en sangre suelen ser bajos y solo experimentan un pico puntual cuando el bebé succiona el pecho; de la misma manera que si tienes relaciones sexuales con tu pareja durante el proceso de reproducción asistida nadie te dice que sea mejor que no te toque, succione o manipule los pechos para no generar prolactina, no hay razón para aconsejar un destete. Y respecto a los medicamentos, la mayoría, por no decir todos, son compatibles con la lactancia. Puedes revisarlos tú misma en la web de la página www.e-lactancia.org. Al final del libro, en el capítulo de testimonios y experiencias, creo que hay un par de ellas que te gustará leer.
•«Porque tu hijo es mayor»: Sí, esto se recomienda con mucha facilidad cuando alguien considera que tu bebé es «demasiado» mayor y que ya no tiene sentido que le des el pecho. Este tipo de opiniones está fuera de lugar; si tú disfrutas de la lactancia, no hay razón para destetar. Tú y tu bebé sois los únicos que tenéis voz y voto en este proceso.
•Porque te lo recomienden: Se recomiendan muchas cosas y muchas fuera de lugar. No siempre las recomendaciones son apropiadas y a pesar de que pueden venir de todo el mundo, a veces este tipo de opiniones procede de boca de profesionales de la salud con escasa formación en lactancia materna.[12] Por otro lado, a veces la familia insiste en que dejes la lactancia si te ven cansada o tienes dolor; seguramente que dejes la lactancia no es lo que quieres oír.
•Porque tu hijo tiene caries o cualquier problema dental: La lactancia ha pasado a ser una de las acusadas principales cuando el niño presenta caries, hipoplasia dental o algún tipo de situación estructural en la cavidad oral. La caries, que quizá es la enfermedad periodontal más conocida y más frecuente en niños, es un proceso multifactorial y a pesar de que hay niños mayores de 12 meses que presentan caries durante la lactancia, la evidencia científica[13] concluye que esta observación no debe dar lugar a la interrupción de la lactancia materna, sino más bien a la mejora de la higiene oral.
•Porque la leche ya no alimenta: Mito absurdo donde los haya. Tenga la edad que tenga, tengas la cantidad de leche que tengas, tengas dificultades para producir leche y estés haciendo lactancia mixta, la leche siempre va a ser de la mejor calidad y nunca va a transformarse en agua o en una sustancia que no sea nutritiva para el bebé.
Situaciones de dolor en el pecho que se pueden producir en el destete y cómo puedes solucionarlas
Es importante que prestéis máxima atención a este apartado, independientemente del tipo de destete que elijáis.
El destete no debería producir dolor a la madre. Se manejan aún muchas recomendaciones en el destete que pueden dañar nuestro pecho y que están absolutamente fuera de lugar: vendarse los pechos con fuerza, no sacarse leche, no beber líquidos, no tocar el pecho durante el proceso de destete… Aplicar alguno de ellos, o todos a la vez, puede ocasionarte más problemas que otra cosa.
Si te han recomendado alguno de estos métodos, estás siguiéndolos o por lo que sea vuestro destete se complica, aquí tienes la solución a los problemas más habituales. Pero no te asustes al leer esto, porque es más que probable que no padezcas ninguna de estas situaciones durante el destete; este apartado es solo «por si acaso». Prefiero que estés preparada si experimentas alguna de ellas, para que puedas actuar lo antes posible y evitar dolor y sufrimiento, que es mejor no añadir al proceso de destete:
Ingurgitación: Puede producirse en las 48-72 horas posteriores al nacimiento del bebé, hayas tomado la medicación para reducir la leche o no. El pecho está duro, caliente, la piel muy tensa, puedes sentir mucho dolor y hasta es posible que tengas el tejido de las axilas inflamado e incluso que no puedas bajar los brazos.
La ingurgitación es una complicación posterior a la subida de leche, que es un proceso fisiológico y que no suele ser doloroso. Si en el pecho, además de la leche, se acumulan líquidos, se produce un edema, que causa esta molesta sensación. Por suerte, tiene fácil solución con tres medidas clave:[14] frío, masajes de presión inversa suavizante y sacar en cada extracción un poco de leche. No tengas miedo a extraer leche cuando lo necesites; el problema en la ingurgitación no es la leche, es el edema que se ha producido en el pecho. Si sigues estas indicaciones, el pecho se normalizará en las 24-48 horas siguientes.
Sensación de tener el pecho lleno: Si tu bebé ya no es un recién nacido, no vas a tener una ingurgitación, pero sí puedes padecer acumulación de leche. Si notas que tienes zonas del pecho «llenas» pero no tienes dolor, es posible que, sin hacer demasiado, consigas normalizarlo del todo. Si no te molesta ni notas bultos, aplica solo frío y consulta con tu médico o farmacéutico para que te indique qué antiinflamatorios puedes tomar. Controla el pecho durante 3-4 días y observa si poco a poco dejas de experimentar esta sensación de plenitud.
Obstrucción o retenciones de leche: Puede aparecer en cualquier proceso de destete, con independencia de la edad del bebé. Vas a notar una zona del pecho inflamada, un bulto definido que puede ser muy doloroso si lo tocas. Aplica frío en la zona afectada y evita el calor, que es poco adecuado en esta situación. Extrae la leche de la manera que mejor te vaya: con sacaleches, a mano o incluso, si te ves apurada,[15] puedes colocar al bebé, que sin duda es el mejor sacaleches del mercado. Cuando estés realizando la extracción, aprovecha para hacer un masaje sobre la zona donde sientas el bulto; primero dibuja círculos sobre la zona afectada y luego, con los dedos, «dirige» la leche hacia el pezón. Súmale los antiinflamatorios que tomes habitualmente cuando tengas dolor y repite la operación cada 2-3 horas. Deberías notar que el bulto disminuye durante las extracciones y que luego, a las horas, vuelve a «llenarse»; no pasa nada, forma parte del proceso habitual y debería desaparecer en un máximo de 72 horas; si no es así, no dudes en consultar con tu médico de cabecera o comadrona.
Mastitis: Por desgracia, una mastitis aguda puede aparecer en cualquier momento de la lactancia y también en el destete. ¿Qué vas a notar? Lo primero es un dolor agudo en un cuadrante del pecho; a esto se le puede unir una mancha roja sobre la zona, fiebre, malestar general, náuseas, dolor de cabeza.
La mastitis es una de estas situaciones que nadie desea experimentar y menos en un destete, y que es relativamente fácil de solucionar con las indicaciones oportunas: aplicar frío en la zona (nada de calor), vaciar el pecho con frecuencia (sí, lo estás leyendo bien: aunque quieras destetar, es mucho más recomendable que saques toda la leche posible que evitar hacerlo; de esta manera, las bacterias implicadas en la formación de la mastitis no van a quedarse dentro del pecho agravando la situación. Además, un efecto secundario de la mastitis es de por sí una bajada de la producción de leche), tomar los antiinflamatorios habituales para el dolor o consultar con tu farmacéutico qué puedes tomar, y mucho descanso (como si tuvieras gripe).
La gran mayoría de las mastitis remiten al poner en práctica estos pasos y solo en el caso de que durante el proceso la fiebre no disminuya en ningún momento, aumente o pasen más de 24 horas necesitarás tratamiento antibiótico para evitar que la situación se complique.
RECUERDA:
Cuando durante el destete aparece dolor en el pecho, bultos o inflamación, podemos empezar lo antes posible a solucionar la situación con 5 simples pasos:
•Aplica frío en la zona afectada.
•Consulta con el médico o farmacéutico si puedes tomar algún tipo de antiinflamatorio.
•Extrae leche del pecho, la cantidad justa para que te alivie y para que la glándula sepa que se ha pasado con la producción y tiene que reducirla.
•Observa el pecho durante al menos 72 horas; si el dolor o las molestias decrecen, es muy buena señal.
•Si aparece fiebre o no parece que la situación mejore, busca ayuda profesional.
Absceso: El absceso mamario se produce habitualmente después de un proceso de mastitis. Un absceso mamario no es más que la formación de una colección de pus dentro de la glándula mamaria. Cuando lo tocas, se siente un bulto muy determinado; a veces, según el tiempo que haya pasado desde el inicio del proceso, es blando y la piel sobre él presenta un color rojo amoratado; otras veces está descamada o muy fina y brillante. Un absceso es una situación grave que requiere atención médica y tratamiento adecuado, ya que pone en riesgo tu salud. Dependiendo del momento en el que se encuentre el absceso y de su tamaño, se pueden intentar diversos abordajes, puesto que va a ser necesario extraer el pus, ya que no hay manera de que este salga a través de la leche y del pezón.
Si el absceso es pequeño (menos de 5 cm) y la evolución no es total, se puede eliminar el pus existente mediante una aguja guiada por ecografía. Este proceso es mucho más respetuoso con el pecho y facilita su recuperación. Puede ser necesario repetir el proceso varias veces para eliminar toda la cantidad de pus acumulada. Si el absceso es mayor de 5 cm o está muy avanzado, no queda otra opción que intervenir en quirófano. Se realiza un corte en la zona afectada, lo más lejos posible del pezón y la areola; se elimina el pus; se limpia la zona y se coloca un drenaje para facilitar la salida de pus y los restos de sangre en los días posteriores. Va a ser necesario hacer curas casi diarias al inicio y seguir con la higiene de la zona. La herida puede rezumar leche; es normal. Y algo muy importante: si te toca experimentar esta compleja situación, la mejor recomendación que te pueden dar es que sigas con la lactancia hasta que se haya curado la herida, lo que puede demorarse unas semanas. Si por la razón que sea el abordaje del absceso ha sido por la areola, la situación puede complicarse un poco, ya que es realmente difícil colocar al bebé para mamar o sacarse leche.
Si tienes un absceso mamario, dejar de amamantar en este momento puede producir abscesos en otros puntos del pecho. Y, por supuesto, una vez superado este proceso tan duro, si quieres destetar, ¡adelante!
Controla tu pecho en el proceso de destete; aunque creas que no tienes leche o le des muy poco pecho al bebé, no pasa nada por ser prudente y estar unos días pendiente de la reacción de la glándula mamaria con el destete.
El destete a través de los siglos y en el mundo
En nuestra sociedad occidental contemporánea, parece que lo normal y habitual es que los bebés se desteten a las pocas semanas o pocos meses de haber empezado la lactancia. Que aquí (cada una allá donde esté) se haga de manera habitual a una determinada edad no implica que se haga igual en otras partes del planeta, y así nos lo indican las pocas encuestas de lactancia que se hacen en el mundo. La edad del destete varía por los motivos citados antes y se relaciona con las opciones y realidades que vive cada madre. Lo que integramos como la edad «normal» del destete quizá no lo es tanto en otra parte del globo o incluso dentro del mismo país. Conocer estas otras realidades actuales, pasadas o cómo se ha modulado el destete a lo largo de la historia nos permite tener una visión menos reduccionista de esta realidad en el crecimiento y desarrollo humano.
Hace 6 millones de años, los primeros homínidos poblaron la tierra y la lactancia aseguraba el mejor desarrollo de las crías; como veremos a continuación, a lo largo de estos millones de años, la lactancia y el destete se han visto modulados por diferentes circunstancias. Esto de mamar y destetar no es una moda, y a través de los estudios realizados en los dientes y los huesos de los fósiles encontrados en la cueva de Atapuerca[16] se determinó que la leche materna era el alimento más importante en la dieta infantil durante los primeros 4 años de vida. Observaron las modificaciones del esmalte que presentaban los dientes de los cráneos infantiles encontrados en el yacimiento y concluyeron que dichas modificaciones podrían indicar una modificación en la dieta de los niños, lo que los investigadores interpretaron como que se los destetaba.
En el mundo antiguo, tanto occidental como oriental, las mujeres han dado pecho mucho más tiempo y han destetado mucho más tarde de lo que ahora consideramos «normal». En el antiguo Egipto,[17] las mujeres amamantaban a sus hijos de manera irrestricta y se daba mucha importancia a la lactancia materna. Los niños empezaban el destete sobre los tres[18] años: «Cuando naciste, ella te llevó a su cuello y durante tres años te amamantó», se puede leer en un papiro egipcio. La importancia que otorgaban los egipcios a la leche materna era notable y también se usaba en la preparación de remedios farmacológicos.
En la antigua Grecia, durante las épocas arcaica y clásica,[19] lo habitual era que las mujeres amamantaran a sus hijos, a pesar de que las nodrizas desempeñaban también un papel fundamental y reconocido en la crianza de los niños, y colaboraban en sus cuidados y su educación. Avicena es el nombre por el que se conoce en la tradición occidental al médi
