Índice
Introducción
SECCIÓN 1
La raíz del problema
1. Conoce a tu yo ansioso
2. Entiende la adicción a la ansiedad
3. Tú
SECCIÓN 2
Rompe el hábito
4. Cómo desactivar el estado de alarma: el cuerpo
5. Ansiedad: es emocional
6. Cómo desconectarse de los pensamientos ansiosos
7. El bribón: comportamientos de ansiedad adictivos
8. Adicto a controlar la energía
SECCIÓN 3
Cómo recuperar tu vida y prevenir recaídas
9. Libre de adicción a la ansiedad: prepárate para el camino por delante
10. La esperanza y el futuro
Epílogo: Una carta a tu yo ansioso
Agradecimientos
Recursos útiles
Introducción
En mis treinta años de trabajo en salud física y mental, nunca había visto niveles de ansiedad tan altos como ahora. Nos hemos convertido en la “generación de la ansiedad”. Y las investigaciones lo confirman.
En general, observamos una mayor incidencia de ansiedad en niños, adolescentes, padres y personas mayores. Los lugares de trabajo tienen dificultades para enfrentar los niveles de enfermedad relacionados con ella. El ausentismo escolar ha aumentado y, según los titulares de las noticias, los casos de ansiedad clínica están incrementando a nivel mundial.
Nada de eso sorprende luego de una pandemia mundial, desafíos económicos, guerras, inestabilidad política, el cambio climático y un mundo lleno de incertidumbre. En resumen, el mundo parece un lugar aterrador para vivir en este momento.
Pero eso es solo parte del problema. Cómo gestionar la incertidumbre y la ansiedad de la vida presenta un desafío mayor.
¿Alguna vez te has puesto a pensar que podrías ser adicto a la ansiedad? Sí, tómate tu tiempo. Es mucho que asimilar.
He usado la palabra adicto de manera deliberada porque creo que la ansiedad tiene un componente adictivo del que rara vez se habla o se trata. Y, en mi experiencia, eso podría ser parte de la solución. Los hábitos se crean, pero también se pueden transformar.
Hace muchos años, dirigía un grupo de terapia para la ansiedad en un servicio del NHS (Servicio Nacional de Salud). A medida que pasaban las semanas, me di cuenta de que la mayoría de los participantes empezaban a mejorar. Compartí esto con el grupo, pero de inmediato noté que la vacilación y la inquietud se apoderaban de la sala.
Exploré lo que estaba pasando y pronto quedó claro que muchos de ellos se sentían ansiosos ante la posibilidad de no estar ansiosos.
Las respuestas fueron sorprendentes:
“¿Qué pasa si dejo ir lo único que me mantiene a salvo?”.
“No estoy seguro de estar listo”.
“Esto es todo lo que conozco y siento que me estás quitando algo”.
“Pero eso es lo que soy”.
El momento más increíble ocurrió cuando uno de los miembros del grupo, Daryl (un cocainómano en recuperación), bromeó diciendo que superar la ansiedad era más difícil que dejar la cocaína. “Estoy enganchadísimo”, dijo. El grupo se rio y, en ese instante de camaradería y bromas, era evidente que todos entendían a qué se refería. Yo también. La idea de estar “enganchado” con la ansiedad tenía sentido.
Como terapeuta, hay momentos en los que sabes que algo importante te está sucediendo; es como un sexto sentido. Cada fibra de mi ser sentía curiosidad por saber qué podría significar. Tuve que indagar más.
Existen muchos modelos y teorías sobre la ansiedad que ofrecen grandes perspectivas, pero con frecuencia se pasa por alto su componente adictivo. De repente, recordé un dato interesante: las sustancias químicas que el cuerpo produce durante un episodio de ansiedad son comparables a las que se generan cuando sentimos emoción. Por lo tanto, es comprensible que exista la posibilidad de una dependencia inconsciente a esta reacción (si me siento ansioso, eso me mantendrá a salvo).
Cuando las risas se calmaron, le pedí a Daryl que me explicara a qué se refería. Sabía que estaba intrigado, pero al mismo tiempo pude ver que él también estaba experimentando un momento de introspección. Me contó que su adicción a la cocaína era una forma de escapar de la realidad de su doloroso mundo interior. Su infancia fue traumática y llena de sufrimiento. Las drogas le ayudaron a sentir una combinación de entumecimiento, emoción, distracción y libertad durante períodos breves. Eso le provocó dependencia.
Cuando describió su ansiedad, la imagen era similar. Si bien no le producía el mismo efecto que las drogas, el proceso le ayudaba a lidiar con la inseguridad de manera temporal. Abandonar esos procesos le parecía innegociable porque, a corto plazo, eliminaban cualquier sensación de amenaza y le proporcionaban una sensación de control. El problema era que, sin saberlo, contribuía a mantener su ansiedad a largo plazo. Era un tipo diferente de “estar enganchado”. Describía su adicción al proceso de la ansiedad y, en ese momento, nació este libro: Adictos a la ansiedad.
Todos los demás libros que leas sobre el tema te dirán que es algo que te sucede.
Es normal. No es tu culpa.
No discutiré ninguna de esas proposiciones porque hay verdad en todas ellas.
Dicho eso, creo que existe el peligro de que, si crees sin reservas que la ansiedad es algo que te sucede o que está fuera de tu control, te puedes sentir impotente o sumiso. Pero no es así.
Si vives con ansiedad y experimentas los síntomas debilitantes que conlleva, te prometo que hay una salida. Pero implica empezar a liberarte de manera activa de los muchos patrones a los que eres adicto y que alimentan tu ansiedad. Sí, es una experiencia que te sucede, pero es muy posible que muchas de tus acciones, comportamientos y respuestas le estén echando más leña al fuego y manteniéndolo vivo. Tal vez las veas como una forma de lidiar con ella o aliviar los síntomas, pero es muy posible que estés avivando su fuego.
Sin saberlo, eres adicto a mantener un proceso que te da una sensación de seguridad a corto plazo, pero una vida de sufrimiento. Sé que es mucho para asimilar, así que respira profundo y tómate tu tiempo.
Espero que hayas hecho una pausa para comprender lo que acabo de decir. ¿Listo para la siguiente noticia?
- Creo que hoy puede ser el comienzo del cambio para ti.
- Creo que puedo ayudarte a alcanzar un punto de recuperación.
Por qué creo que puedo ayudar
En primer lugar, debo decir que la ansiedad no es algo nuevo para mí. La gente suele pensar que los terapeutas ya lo tienen todo “bajo control” y poseen todas las respuestas. No te dejes engañar. Somos humanos y todos estamos en constante evolución. Los terapeutas también pasamos por momentos difíciles. Creo que algunos de los mejores terapeutas con los que he trabajado han experimentado distintos niveles de adversidad en sus vidas.
Crecí en Irlanda del Norte durante la época conocida como el “conflicto norirlandés”. Fue un período de grave violencia sectaria entre paramilitares protestantes y católicos. En resumen, una zona de guerra con algunas de las peores atrocidades de la época moderna. Una vez di una charla TED titulada “Bombas, balas, acoso y un piano”. Crecí en una cultura del miedo. Aprendí a sentir ansiedad. Tocar el piano me ayudó a tranquilizarme.
Además de una infancia en una zona de guerra, también fui un niño gay sensible que creció en un país donde la sexualidad fuera de la “norma” era considerada pecaminosa y vergonzosa por las iglesias. Pensaba que estaba defectuoso. Además, sufría mucho acoso escolar y los desafíos habituales de cualquiera que ha crecido en una zona económica y socialmente desfavorecida. Mentiría si dijera que fue una infancia sencilla.
Pero sí debo reconocer que el amor siempre estuvo presente, así como algunas personas en extremo amables tanto en mi familia como en mis redes sociales.
Pues avancemos rápido hasta la edad adulta. A pesar de la presencia del amor, mi sistema nervioso estaba programado para la amenaza. En resumen, entiendo la ansiedad. Estoy seguro de que muchas personas tendrán historias similares, en diferentes contextos.
Pero ya no me quejo ni me compadezco de esta parte de mi historia (créeme, antes sí lo hacía). Mi experiencia me permitió comprender mejor la ansiedad, lo cual fortalece mi trabajo. Por eso escribo libros. Por eso me apasiona la recuperación. Creo que uno puede hablar con sinceridad cuando ha recorrido el camino, sabiendo que la esperanza está a la vuelta de la esquina.
Además de la experiencia personal con la ansiedad, debo mencionar que soy psicoterapeuta y especialista en cuidados paliativos con treinta años de experiencia en salud física y mental. Fui director de Salud Mental del NHS y autor de tres bestsellers sobre el bienestar mental. Participo como ponente en congresos y eventos corporativos, incluso colaboro en un programa de radio de la BBC como terapeuta residente. Hago de todo, como dicen.
Amo mi profesión y siento la responsabilidad de usar todas esas plataformas para el bien común de aliviar el sufrimiento humano. Sé que suena exageradamente moralizador, pero en última instancia creo que todos tenemos algún papel que desempeñar, sea cual sea.
La ansiedad y el trauma son mis áreas clave de interés.
Todo mi trabajo está influido por la formación clínica, la experiencia personal y un enfoque muy humano hacia la condición humana. Evitaré la palabrería psicológica, los sermones, los discursos de gurú y los clichés siempre que sea posible. Esas cosas me sacan de quicio, así que no haré que pases por ello.
¿Cómo será el camino hacia la recuperación?
Este libro se divide en tres secciones:
Capítulos 1-3: La raíz del problema
Capítulos 4-8: Rompe el hábito
Capítulos 9-10: Cómo recupe
