Cocina simple

Yotam Ottolenghi

Fragmento

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IntroducciónviiBrunch3Verduras crudas 25Verduras cocinadas 49Arroz, cereales y legumbres 155Fideos de arroz y pasta 177Carne201Pescado241Postres267Sugerencias de menú 294Banquetes297Ingredientes «ottolenghianos» 299Índice303Agradecimientos307Contenido
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SIMPPLEOttolenghiSegún el tipo de cocinero que seas, hay infinitas maneras de preparar una comida. Lo que una persona entiende por «no liarse en la cocina» puede ser la peor pesadilla culinaria de otra. Para mí, por ejemplo, consiste en pasar por la verdulería del barrio de camino a casa, comprar un par de cosas que me llamen la atención y tener la cena lista veinte o treinta minutos después de haber entrado por la puerta. Mi marido, Karl, por el contrario, tiene una idea totalmente distinta de lo que significa «no liarse en la cocina». Si invitamos a unos amigos a comer el fin de semana, querrá planear y cocinar con antelación todo lo que pueda para que apenas haya que hacer nada cuando lleguen los invitados.Pero hay más formas de entender la simplicidad. Esme, que se encargó de probar las recetas de este libro, prefiere pasar el fin de semana entre plantas que entre fogones. Su idea de «no liarse en la cocina» es meter algo en el horno el sábado por la mañana y dejarlo asándose a baja temperatura o durante cuatro o cinco horas, tras las cuales estará a punto para comer. Por el contrario, Tara, que ha llevado la voz cantante en la parte de los textos, no es capaz de relajarse del todo si la comida no está poco menos que lista veinticuatro horas antes de que se vaya a servir: las salsas en la nevera, los estofados en el congelador, las verduras blanqueadas o asadas y todo a punto para montar el plato.Sea cual sea nuestra forma de abordar la situación, coincidimos en el hecho de que, cuando los amigos o la familia vienen a comer a casa, todo parece fácil, sin esfuerzo aparente por nuestra parte. Pero eso se debe a que hemos desarrollado una serie de pautas adaptadas a nuestra forma de ser para que cocinar resulte sencillo, relajante y, por tanto, divertido. Cada cual tiene las suyas. Así que esa idea —la de que hay más de una forma de poner una comida sobre la mesa y todo el mundo entiende algo distinto por «no liarse en la cocina»— es la base y el meollo de COCINA SIMPLE.Y, por si alguien se lo está preguntando, ¡no!, ¡«simple» y Ottolenghi no son términos contradictorios! Lo sé, lo sé... He visto el arqueo de cejas, me han llegado las bromas. Como esa del lector que, al comprobar que tenía todos los ingredientes necesarios en la despensa, dio por sentado que la receta estaba incompleta. O el que dice: «¡Voy un momento a la tienda de la esquina a por el diario, leche, ajos negros y zumaque!»Me declaro culpable de todos los cargos. Sé que habéis tenido que hacer listas y buscar ingredientes, pero, con la mano en el corazón, debo decir que no hay una sola receta que me arrepienta de haber publicado. Para mí, cocinar siempre ha sido sinónimo de abundancia, gratificación, frescura y sorpresa. Palabras mayores cuando estamos hablando de las expectativas puestas en un plato de comida, así que una solitaria ramita de perejil nunca estaría a la altura de las circunstancias. El motivo por el que COCINA SIMPLE me ilusiona es que está repleto de recetas que, sin dejar de ser característicamente «ottolenghianas», son también en cierto sentido —y a menudo en más de uno— recetas sencillas.viiIntroducción
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