Mujeres visibles, madres invisibles

Fragmento

Palabras preliminares

Las personas vivimos encerradas en nuestros dramas personales, creyendo que deberíamos encontrar una solución. Paradójicamente, esas supuestas soluciones no aparecerán si continuamos pensando aisladamente y desde un único punto de vista. Esa lente a través de la cual observamos —creyendo comprender el estado de las cosas— es el resultado de un sistema de ideas para adaptarnos a aquello que nos aconteció siendo niños. Es decir, no son buenas ni malas; simplemente nos sirvieron para sobrevivir del desamparo infantil. Recordemos, entonces, que nuestra visión suele ser acotada, fraccionada y relativa.

Por otra parte, las mujeres estamos atravesando una época especial, en plena crisis respecto a nuestra identidad. Quizá tendremos que asumir la reciente revalorización de la energía femenina integrada. Ojalá seamos capaces de abandonar el autoritarismo desgastado y las ideas preconcebidas del pasado y logremos saltar al vacío, aunque no sepamos qué es lo que nos espera del otro lado.

Desechar los prejuicios, dejar de repetir las mismas frases que hemos escuchado hasta el cansancio, atrevernos a pensar en libertad —cada uno a su manera y con el compromiso de hallar la concordancia con nuestras realidades internas— nos permitirá llegar a conclusiones, aciertos, propuestas y desafíos diferentes. Y de ese modo, elevar el pensamiento a favor de los intercambios amorosos con el propósito de generar más amor y compasión en nuestro entorno.

A diferencia de otros textos

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