¿Eres CEO o líder de una empresa y estás desesperado por multiplicar los beneficios ante los cambios en el panorama tecnológico y empresarial que han dejado obsoletas las hojas de ruta sobre cómo triunfar en tu sector? Mientras das vueltas a estas y otras cuestiones, tus equipos y tu cultura se debaten bajo el peso de los compromisos y el caos constante.
Tu departamento de Recursos Humanos erra en el tiro y fracasa porque su personal está entrenado para tratar a las personas como recursos y no como seres humanos que exigen que se los considere como tales. A esta área de la empresa le iba bien cuando su trabajo consistía en contratar, medir indicadores, ascender o despedir a empleados… quizá, incluso, cuando se encargaba de llevar a cabo encuestas e iniciar programas de formación en sensibilidad. En cambio, muestra dificultades para desarrollar líderes en terrenos que hoy día son más importantes: el emocional, el moral y el espiritual.
Tal vez tú eres uno de esos jóvenes con liderazgo que se sienten desmotivados porque notan que los tratan como un activo o, aún peor, porque quien los dirige es un incompetente. La típica macroempresa está orientada hacia una serie de procesos y tareas sin fin; en su día a día dispone de poco tiempo para edificar una cultura poderosa y, como consecuencia, acaba corriendo el peligro de quedar gravemente herida o morir.
En el nuevo campo de batalla, la energía creativa para vencer vendrá del territorio interior del poder emocional y la mentalidad. Ambas cosas exigen nuevos modelos de desarrollo para enfrentarse de modo eficaz a los cambios rápidos y a la incertidumbre. Tras la Guerra Fría, la Escuela de Guerra del Ejército de los Estados Unidos acuñó un acrónimo para referirse a la volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad del mundo. El término VUCA, por sus siglas en inglés, es desde entonces familiar entre las personas con cargos ejecutivos. Para vencer en la misión dentro del entorno VUCA, los líderes necesitarán una brújula de nueva generación que los ayude a navegar por los picos y los valles con fortaleza emocional, moral y espiritual. Deberán dejar sus egos aparte y subordinar sus necesidades al equipo y a la misión. Tendrán que convertirse en «líderes integrales» que operen desde una conciencia también integrada y centrada en el mundo. Al volverse integrales y autoevolutivos, los líderes logran desarrollar una profunda conexión con sus equipos, y ello repercutirá directamente en sus empresas, que alcanzarán un éxito más significativo en un futuro que ya tenemos encima.
En el mundo en que vivimos todas estas habilidades son imprescindibles, desde ya, para quienes están a la cabeza de las empresas.
Sin embargo, con frecuencia, el lobo del miedo se interpone en sus caminos.
Este lobo del miedo es una metáfora de lo que nos bloquea emocionalmente: esos miedos tan enraizados, esos patrones reaccionarios negativos, los sesgos. ¿Qué te impide ese bloqueo? Te impide recibir al 100 % el apoyo de tu equipo. Te impide identificarte con él. Te impide ser tú mismo.
Este libro pretende ayudarte a mirar a los ojos a tu propio lobo del miedo para que logres superar los persistentes condicionantes negativos y evolucionar hasta alcanzar tu máximo. No hay otro modo de liberar tu verdadero y enorme potencial.
Este nuevo campo de batalla ya no te permitirá buscar beneficios a expensas de las personas. Ahora tu gente y tu cultura son «lo más importante». Todo lo demás está sujeto a los vientos del cambio y, a medida que esos vientos soplan, se vuelve cada vez más irrelevante.
Como líder, no eres una víctima del entorno VUCA. No puedes quejarte del mercado, de la volatilidad, de la competencia, de los inversores, de los clientes. En este nuevo escenario, en el mundo de los negocios, cambiar o morir depende de ti. Piensa en la suerte que tienes: es poco probable que te maten de verdad, un peligro que, en cambio, a mí sí me acechaba cuando estaba en los SEAL de la marina de los Estados Unidos. No puedes permitir que la volatilidad, la complejidad y la adormecedora ambigüedad te paralicen en mitad del camino.
En mi trabajo con directivos y equipos he descubierto que la mayoría de ellos experimentó la sensación de tocar techo hace más o menos cinco años. Todos se bloquearon. De un día para otro, empezaron a sentirse incompetentes. De repente, todo lo que hasta entonces les había funcionado perdió su importancia; las armas que tan bien habían manejado dejaron de hacer daño. Ahora, sus aptitudes profesionales, desarrolladas tras años en escuelas de negocios, cursos, interminables seminarios y sesiones de formación, ya no les proporcionan los resultados deseados. Aunque observan y perciben con agudeza los elementos de este nuevo campo de batalla, no saben cómo actuar.
La reacción de lucha, huida y parálisis se ha instalado entre las tropas aliadas. Se ha apoderado de ellas.
¿Dónde están los Eisenhowers y los Pattons ahora que tanto los necesitamos?
Lo siento, pero esta vez no hay salvadores por ahí. No hay líderes del cambio externos ni consultores que puedan «solucionar» esto, ni para ti ni para nadie.
El único líder del cambio eres tú.
Tú eres quien debe transformarse. Y tú debes transformar también a tu equipo.
No puedes continuar aplicando medidas que no funcionan y esperar que los resultados mejoren. Este libro no te va a proporcionar un paquete de estrategias curiosas y tácticas brillantes para resolver tus problemas. En lugar de eso, lo que te dará son perspectivas sobre cómo desarrollar tu propio carácter y el de tu equipo. Esta nueva actitud se demostrará mediante la valentía moral y espiritual, la confianza y la confiabilidad, el respeto y la respetabilidad, la excelencia a través del autoliderazgo y la adaptabilidad, el crecimiento constante, la excelencia, la resiliencia y la convergencia alrededor de un propósito, una visión y una misión comunes. Estos son los siete principios que conducirán al compromiso total del equipo.
Desarrollar tales habilidades te exigirá hacer un examen profundo para superar cualquiera de las cualidades negativas que te están impidiendo potenciar tu capacidad para sacar el máximo provecho de tu intuición, tu creatividad y tu conexión. Francamente, no puedes pretender ser el líder perfecto, no trates de reunir todas las cualidades positivas sin tener ninguna de las negativas. Ya hace tiempo que tu gente ve a través de la máscara que llevas puesta. E igualmente importante: tienes que dejar de proyectar tu sombra sobre tu equipo. Tu sombra es tu comportamiento condicionado negativo, la mayoría de las veces vinculado a experiencias emocionales traumáticas de tu juventud que ahora perjudican tus relaciones y el trabajo de tu equipo. Se muestran en forma de proyección, transferencia, comportamiento agresivo, pasivoagresivo o pasivo, o sencillamente espantosas habilidades comunicativas. Tu equipo ni confiará en ti ni te respetará mientras no hayas hecho este trabajo. Tu sombra te convierte en el factor limitante de tu propio éxito.
El camino a través de la VUCA significa poner empeño, tú y tu equipo, para incorporar los siete principios por los que aboga este libro. Una vez que lo hayas hecho, acelerarás tu crecimiento hasta los estadios más elevados de desarrollo y completitud. Esto se consigue tomando conciencia de la sombra de tu lobo del miedo y practicando a diario el autocontrol. Así conseguirás despojarte de tu sombra emocional, despertar tu naturaleza esencial en tanto que ser espiritual y crecer para convertirte en un auténtico líder. La tarea es ardua, pero debes hacerla. Tu futuro y el futuro de tus equipos, tal vez incluso el futuro de toda la humanidad, si nos paramos a pensar en nuestros retos globales colectivos, dependen de ello.
Tienes que mirar a los ojos del lobo del miedo.
Tus cinco mesetas
En psicología del desarrollo es bien conocido que operamos con distintos mapas internos de la realidad. Esto hace que el liderazgo sea complejo, porque no solo el territorio externo es cambiante debido a la VUCA, sino que los territorios internos de los miembros del equipo también son diferentes de los nuestros, y ello conlleva mapas de la realidad inconsistentes y variados. La mayoría de los líderes ignora dicha realidad, bien porque no ha aprendido a reconocer los diferentes territorios, bien porque se halla atrapada en un mapa incompleto y los árboles le impiden ver el bosque. Para activar la autotransformación se necesita tomar conciencia de las perspectivas dominantes sobre la realidad.
He detectado cinco puntos de vista diferentes con los cuales se identifican mis clientes ejecutivos (sus territorios y los mapas de sus realidades), y los he bautizado como las cinco mesetas. Estas mesetas enmarcan sus visiones del mundo, sus reacciones respecto a los demás y sus creencias preferidas. Las mesetas son, cada una de ellas, visiones del mundo consistentes internamente, mas incompletas en alcance en cuanto a inclusión o completitud hasta que se llega a la quinta, que las engloba a todas. Por otra parte, los elementos de la sombra propios de cada uno se muestran de diferente modo en cada meseta y pueden tener un impacto negativo en el desarrollo. Estas mesetas son fluidas, porque el líder puede mantener una creencia intelectualizada en un nivel, pero reaccionar con un patrón de sombra subconsciente en otro. La buena noticia es que, mediante la práctica disciplinada con un «ritmo de combate» diario, semanal y anual, los líderes pueden destruir su sombra y crecer rápidamente para ascender hasta la quinta meseta: la fase completa o integrada de desarrollo. Otra manera de decirlo es que la integración en la quinta meseta aporta una conciencia y una visión del mundo más amplias e inclusivas, y transciende e incluye todas las fases previas. Esta integración hace que la conexión, el potencial, el desempeño y el sentido de servicio sean aún mayores. Naturalmente, también permite un liderazgo más eficaz y la consecución de mayor éxito, relevancia y satisfacción.
Los líderes que se tomen en serio su evolución y crecimiento hasta esta quinta meseta tendrán una visión cada vez más clara y se despojarán de sus sombras. No es un trabajo que se haga de una sola vez; es continuo y no se cruza ninguna cinta que marque una meta final. Los expertos también aceptan que el crecimiento sigue más allá de la quinta meseta, pero, por desgracia, solo un pequeño porcentaje de la humanidad adoptará alguna vez esa perspectiva a lo largo de su vida. Precisamente esto contribuye a explicar por qué la sociedad ha creado unas condiciones tan sarcásticas y violentas. Impongámonos la misión de conducir a nuestros equipos y a sus nuevos líderes a esta quinta meseta, y transformemos en el proceso no solo a ellos, sino a la cultura global.
Si conoces el trabajo del filósofo estadounidense Ken Wilber, en la idea de las cinco mesetas percibirás tanto su influencia como la de otros psicólogos del desarrollo. En mi caso, he tenido el honor de estudiar y trabajar con Ken y algunos de sus primeros acólitos. Ken es el creador de la teoría integral, un marco de crecimiento que empareja los modelos de desarrollo psicológico occidental y transpersonal oriental para elaborar un mapa completo de la experiencia humana. Dicho mapa incluye aspectos tanto subjetivos como objetivos del individuo y la colectividad. Es importante tomar conciencia de todos esos campos porque, cuando los mapas internos de la realidad se convierten en objetos de estudio por parte de uno mismo, pueden resultar psicoactivos, es decir, su mero conocimiento es capaz de impulsar el crecimiento para incluirlos.
Tras casi toda una vida estudiando el zen y practicando yoga y artes marciales, después de veinte años de terapia, estoy ahora llegando a comprender en profundidad a qué se refiere Ken cuando dice que nuestra misión como humanos es «despertar, crecer y limpiar para poder mostrarnos como lo que realmente somos». Con «despertar» se alude a la experiencia de separarnos de la historia de nuestros propios orígenes, de nuestros pensamientos y emociones, para reconocer nuestra naturaleza eterna y nuestra unidad con todas las cosas. El camino para despertar se halla en todas las tradiciones espirituales imperecederas. Al despertar llegamos a apreciar el ingente potencial que reside en cada uno de nosotros. «Crecer» es otra cosa. Significa evolucionar hacia fases de desarrollo personal más completas e inclusivas, para lograr así una mayor inclusividad y capacidad de liderazgo. Finalmente, con «limpiar» hablamos de trabajar la sombra emocional. Esta es en realidad la parte difícil, pues en ella has de enfrentarte al lobo del miedo. Este libro no pretende sino servirte de inspiración y acercarte las herramientas que necesitas para limpiar, de manera que puedas continuar creciendo hasta alcanzar el auténtico liderazgo que te brinda la quinta meseta.
¿Cuál es tu meseta?
Tu fase de desarrollo estará fuertemente influenciada por las circunstancias de tus progenitores y la cultura en que creciste. Las personas con un pasado idílico pueden desarrollarse de manera natural a través de las cuatro primeras fases o mesetas, las cuales reflejan el desarrollo de la propia conciencia humana a lo largo de la era industrial. Como se viene mencionando, cuando las personas progresan a través de cada meseta, su sentido de sí mismas y de los demás se vuelve más amplio e inclusivo. La primera meseta es puramente egocéntrica, solo gira en torno a las necesidades de uno mismo. La segunda es etnocéntrica, su foco está en la tribu. La tercera también es principalmente etnocéntrica, si bien quienes viajan y trabajan por todo el mundo pueden ampliar sus miras y abarcar todo el globo. Las mesetas cuarta y quinta tienen su centro en el mundo, por lo que exhiben su atención y cuidado para con todos los seres humanos y el planeta en general. Por desgracia, Wilber calcula que únicamente alrededor del 5 % de la población mundial se halla en la quinta meseta.
El siguiente gráfico muestra un mapa de cada fase:


Nota: Las personas que están familiarizadas con el trabajo de Wilber observarán que he fusionado sus primeros tres niveles en el de la meseta del superviviente. Esas tres fases se relacionan con los niveles de crecimiento arcaico, mágico y mítico, los cuales a menudo no se observan en los líderes exitosos de Occidente. En general, vemos sobre todo actitudes de liderazgo que se corresponden con las mesetas segunda, tercera y cuarta.
Tal como he mencionado, los líderes y los equipos son capaces de situarse en las cinco mesetas, pero acostumbran a encasillarse en una, aunque no lo reconozcan… Viven dentro de una botella y no logran leer su etiqueta. Esto puede ser evidente para los de afuera, pero no para ellos, pues desconocen el manejo de los mapas. Muchos carecerán incluso de los conocimientos, del deseo, del tiempo, de la oportunidad o de la energía para trabajar en pos de esta importante transformación psicológica. La mayoría de las personas se encuentra a gusto en sus mesetas. Tanto sus relaciones como sus puntos de vista políticos, religiosos y de otra índole cobran sentido desde su óptica. Y no están equivocadas; solo son incompletas. En este caso, la ignorancia es dichosa. La gente se siente cómoda en su zona de confort, por lo que pocos mostrarán intención de salir de allí aun estando sobrecargados, deprimidos, fuera de juego o impasibles. Habrá incluso quien permanezca anclado allí sin más motivación que sobrevivir. Tampoco buscarán crecer las personas profundamente acomodadas en su entorno y hechas a las situaciones que las rodeen. Es posible que ni tan siquiera estén dispuestas a aceptar que los puntos de vista y las vidas de los demás tengan el mismo valor relativo. Se trata de la clásica «mentalidad fija» de la que habla Carol Dweck en su libro Mindset. La actitud del éxito. Esta mentalidad fija no es infrecuente en los equipos, pues el trabajo con la sombra y el liderazgo integral son aspectos novedosos para la mayoría de los líderes. Desde el momento en que tienes este libro en las manos, doy por descontado que no tienes una mentalidad fija y que sí deseas crecer… Y crecer rápidamente.
Aunque nuestra forma de pensar sea favorable al crecimiento, es estadísticamente probable que no todos nos hallemos en la quinta meseta, por lo que siempre podemos crecer más. En mi opinión, yo pasé años estancado en lo que al crecimiento se refiere por culpa de mi mapa incompleto y de las sombras que me mantenían bloqueado en la tercera meseta, la del triunfador, y en los mecanismos protectores de la segunda. Solo el entrenamiento diario en autoconciencia y el hecho de enfrentarme a mi lobo del miedo me permitieron romper esas limitaciones autoimpuestas y progresar hacia la fase más elevada de mi propia evolución.
Ahora ha llegado el momento de que tú también despiertes, crezcas, te limpies y te expongas ante tu equipo. La pregunta es sencilla: ¿Con qué meseta te identificas más ahora?
Puede ser que en tus mejores momentos te identifiques con la quinta meseta. Quizá te veas a ti mismo como un ser pacífico y amante de todo, pero, cuando tu lobo del miedo aúlla, es posible que retrocedas hasta la tercera meseta y te vuelvas un supertriunfador insensible. Incluso que llegues hasta la segunda y te descubras como alguien tan emocionalmente bloqueado ante una derrota de su equipo de fútbol que sea capaz de ponerse a chillar como un loco y meterse en una pelea a puñetazos.
Ya he señalado que los aspectos relacionados con la educación que recibiste y con tus sombras influirán enormemente en tu desarrollo a través de esas mesetas, y eso no es algo sobre lo que puedas tener mucho control. Es importante que no te juzgues a ti mismo; no te desanimes ni te tomes esto como una clasificación por jerarquías. Nadie se gradúa en desarrollo personal. De hecho, reaccionar de esa manera sería normal, y únicamente te indicaría que tienes trabajo por delante. El primer paso para el crecimiento y la limpieza consiste en concienciarse de los mapas incompletos y de los elementos de sombra que te paralizan. Entonces puede que hasta aparezca la integración completa de una manera trascendente e inclusiva. A medida que avances, irás adquiriendo nuevas habilidades para seguir atravesando mesetas aun cuando en tu vida vayan apareciendo personas y circunstancias distintas. Solo mirando a los ojos del lobo verás cómo tu conciencia no deja de evolucionar mientras tus sombras se vuelven cada vez más pequeñas.
Mira a los ojos del lobo
En resumen, enfrentarte al lobo significa contemplar tus cualidades negativas o tus miedos más profundos, y luego hacerles frente para reducir el impacto que tienen en tu vida. Deben morir de hambre para que no impidan ni tu crecimiento ni tu integración total en la quinta meseta. Una vez te liberes, te convertirás en el líder más influyente posible.
Llegados a este punto, ya sabes que las sombras de tu ser son los sesgos, los patrones subconscientes y los comportamientos automáticos negativos que sabotean tus mejores esfuerzos y perjudican tus relaciones. En tu vida hay sombras, quieras admitirlas o no, y son ellas las que te impiden convertirte en el líder centrado en el corazón que tanto ansías ser.
Durante mi largo viaje autodescubriéndome, experiencia que compartiré en estas páginas, me he dado cuenta de que mi éxito como líder, sobre todo dentro del entorno VUCA, ha aumentado exponencialmente cuando he conseguido derrotar a mis propias sombras. Gracias a ello he logrado una gran autenticidad que luego me ha permitido formar equipos de élite, los cuales demuestran con su proceder los siete principios en que insiste este libro y que yo también he asumido e incorporado plenamente a mi vida. Y es que, en asuntos del corazón, debemos predicar con el ejemplo.
Muchos de los miedos que experimentamos en la vida son de naturaleza existencial, en especial el miedo a la muerte, o, para un miembro de los Navy SEAL, el miedo a los espacios submarinos oscuros. Sin embargo, otros miedos, como el miedo al riesgo, al fracaso, a las críticas, al malestar, a la singularidad o a los obstáculos, suelen tener que ver con recuerdos traumáticos de la infancia. Ahí están los sentimientos de abandono, inseguridad, irrelevancia o falta de merecimientos. Existen tácticas para gestionar el primer tipo de miedo, y somos muchos los que las empleamos. Sin embargo, estas tácticas de fuerza bruta para el control emocional no funcionan con el segundo tipo de miedo, el de sombra. Esos temores continuarán aflorando a la superficie para sabotear tu progreso. Entre los ejemplos de problemas de sombra que se manifiestan en cada meseta, podemos mencionar:
• PRIMERA MESETA: pasar por víctima de tus traumas; tener un pensamiento de supervivencia a corto plazo; presentar un comportamiento impulsivo; ser exageradamente supersticioso o ritualista; ser vengativo; avergonzar a los demás y avergonzarse de uno mismo fácilmente; mostrar comportamientos pasivo-agresivos y adictivos; sentirse inseguro, invisible, no valorado, falto de merecimientos; recluirse o desconectarse de los demás.
• SEGUNDA MESETA: asumir fácilmente culpas y culpar a otros; envidiar el éxito, el cuerpo, la riqueza o la posición de otras personas; mostrar comportamientos agresivos, pasivo-agresivos o controladores; generar absolutismos morales; exhibirse; mostrarse arrogante,
