Agradecimientos
Este libro me ha supuesto enfrentarme a unos cuantos retos. He tenido que repasar todos los conceptos de biomedicina que estudié en su día, los que me sonaban, los que había olvidado y los que no conocía; condensarlo en apenas unas páginas; escoger si cuento esto o mejor lo otro; sintetizar en uno o dos párrafos conceptos que ocuparían capítulos enteros. Y a pesar de ello, esta es una de las partes que más me cuesta escribir.
Me cuesta porque, desde mis primeros pasos en la divulgación, estoy agradecida por tantísimas cosas que me da miedo simplificarlo demasiado y quedarme corta. Pero aquí va mi humilde intento.
Gracias a ti, por leer este libro y confiar en él y en mí.
Gracias a los que, desde el primer momento, quisisteis escuchar lo que tenía que decir, y a los que seguís haciéndolo cada día, en especial aquellos que optáis por contármelo en vuestros mensajes.
Gracias a mis compañeros, por inspirarme, por vuestro increíble trabajo, por hacer que la ciencia (y divulgarla con vosotros) sea infinitamente más divertida.
Gracias a Miriam, por darle vida a este libro con sus ilustraciones.
Gracias a mis amig@s, por aceptar que me divorciase de mi vida social durante los últimos meses, y recibirme con los brazos abiertos al final de este camino.
Gracias a mi familia, por todo su amor en los momentos fáciles y en los que no lo son tanto, por aguantar mis noches de llorera por miedo a un examen, y luego por miedo a hablar delante de cientos de personas.
Gracias a Ignacio, por haber hecho de este libro, de la divulgación y de todo lo demás un camino de muchas más rosas.
Este libro es también vuestro. ♥
Os quiero,
SANDRA
Introducción
Se habla mucho del milagro de estar vivos: por qué, de entre todos los planetas, surgió vida en este; de entre todas las especies, evolucionó la tuya; de entre todas las personas que pudieron haber nacido, naciste tú. A mí me gusta pensar en ello de modo un poco más literal. El cuerpo humano es un sistema increíblemente complejo formado por toda una red de células distintas que, mientras lees este libro despreocupadamente, captan nutrientes y los transforman, fabrican proteínas, secretan hormonas, transmiten impulsos nerviosos, se contraen e incluso nos defienden contra las amenazas de fuera, y que gracias a todo ello consiguen hacer funcionar un organismo entero. Es precisamente por eso, por su complejidad, por su enjambre de moléculas, por tantísimos elementos que lo componen y que interaccionan entre sí, que es fácil que alguno meta la pata. Desde el momento en que fuiste concebido hasta este preciso instante hay muchas cosas que podrían haber salido mal: una infección que comienza con una bacteria despistada y se nos va de las manos, una pequeña mutación que termina en un ejército de células inmortales, o un gen que se activa en un momento de tu vida y te la cambia para siempre. Y aun así, aquí estás. Para mí, ese es el verdadero milagro de la vida: que a estas alturas no hayas muerto.
Pero debo reconocer que, cuanto más conoces el cuerpo humano y cómo funciona, mejor entiendes que sea capaz de hacer frente a todo eso. Porque lejos de un milagro, lo que te salva es tu propia biología: no eres consciente de hasta qué punto tu organismo está preparado para enfrentarse a casi cualquier cosa, por muy mal que pinte. De que, a pesar de no ser siempre así, cuando un gen muta, lo reparas; cuando una bacteria entra con malas intenciones, la destruyes; y cuando una célula pierde el control, a veces, incluso se suicida por el bien del resto. La cuestión es que encontré en esta reflexión una excusa perfecta para hablar de lo que más me fascina: la biomedicina. Esta disciplina estudia lo que eres y cómo funcionas, tanto a pequeña escala (genes, proteínas o células) como en su conjunto, entendiendo el organismo como un todo. La biomedicina trata de comprender qué es lo que te hace estar vivo, cuál es la causa y el efecto de cada pequeña alteración en tu cuerpo, y de qué modo puede, o no, arreglarse. Y si podemos estudiar eso es porque, de algún modo, todos somos parecidos.
Entre tú y yo existe una enorme cantidad de diferencias, y sin embargo muchos de nuestros procesos biológicos se rigen por las mismas normas. Hay muchas formas de vida, pero todas utilizan los mismos bloques de construcción como base: los elementos que se encuentran en la naturaleza. Es como si tuvieses que construir una sociedad en miniatura con piezas de LEGO. Crearías árboles, ríos y personita
