Vosotros, jóvenes, no podéis y no debéis
estar sin esperanza, la esperanza
forma parte de vuestro ser.
Un joven sin esperanza no es joven,
ha envejecido demasiado pronto.
No tengáis
miedo de
soñar cosas
grandes
o miréis la vida desde el balcón.
Implicaos allí donde están los desafíos,
que os piden ayuda para llevar adelante la vida,
la lucha en favor de la dignidad de las personas,
la lucha contra la pobreza,
la lucha por los valores.
s necesario jugarse la juventud
por grandes ideales.
Pregunta a Jesús qué quiere de ti
y sé valiente.
