Villanos - El libro completamente inofensivo de Black Hat Vol . 1

Alan Ituriel

Fragmento

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
pag-10

   “Ya ni siquiera sé cuánto tiempo llevo atrapado aquí dentro. Aquí el tiempo pasa diferente, ¡e-es horrible! He intentado escapar desde hace mucho pero no logro salir de este maldito lugar ¡Me estoy volviendo loco!
   —…
   —Oh, por cierto, si me estás hablando, no puedo escucharte. Sólo puedo ver una imagen estática de ti y tus acciones me son descritas a través de una especie de texto extraño que aparece al lado de tu imagen en el cielo. Creo que es similar a como tú debes verme desde tu mundo, una imagen estática y un texto que describe lo que digo o mis alrededores, así que de algún modo creo que ambos nos estamos “leyendo”. Sé que es extraño, no sé cómo explicar este fenómeno, al igual que no puedo explicar muchas otras cosas de esta extraña “dimensión” que contiene el libro.

   - ¿QUIERES SABER SU NOMBRE?
   - SI NO QUIERES SABER SU NOMBRE CIERRA EL LIBRO AHORA Y VETE.

   —¿Qué? ¿Qué pasa? Parece como si hubieras visto algo. ¡¿Qué viste?!
   —El libro te dejó un mensaje, ¿verdad? ¡¿Qué decía?! Espera, ya está apareciendo frente a mí.
   “¿Quieres saber mi nombre? ¡Quieres saber mi nombre! ¡Claro! Qué idiota, estaba tan emocionado porque al fin encontré a alguien que me puede ayudar que olvidé explicarte todo. Discúlpame, debe ser algo abrumador que alguien atrapado en un libro te hable sin explicación alguna.
   “Mi nombre es Kaleb. Solía ser agente de una sociedad cuyo propósito es detener una maligna organización  secreta  que dirige

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
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y financia el mal desde las sombras… Yo estaba en una misión investigándola, cuando logré hacer un hallazgo increíblemente importante…
   “Descubrí algo… Un oscuro secreto acerca de su líder, pero antes de poder compartirlo con mi equipo… él me encontró. Fue ahí que mi vida me fue arrebatada…
   “Lo último que recuerdo fue que lo vi, vi esa horrible sonrisa llena de colmillos y ese lente tornarse completamente negro con un destello rojizo, mientras abría lentamente un libro que sostenía en sus manos. Recuerdo bien cómo las páginas se abrían ante mí y luego una oscuridad abrumadora me cegó.
   “Después desperté aquí… No me tomó mucho tiempo deducir que me había encerrado dentro del libro. Y desde entonces, he estado atrapado entre sus páginas.
   “Como dije antes, intenté escapar varias veces pero no lo he logrado, no he podido encontrar ninguna salida. Sé que en algún lugar del libro existe una, pero a diferencia de los libros comunes, ésta no se encuentra en las últimas páginas, sino que está escondida en algún otro lugar.
   “Hay cosas que yo no puedo ver, por estar aquí dentro, pero tú sí puedes. Tú lo ves desde arriba, de una manera diferente y puedes ayudarme a escapar.
   “Por favor, tengo que salir y darles a mis compañeros la información que descubrí, puede ayudarnos a encontrar una manera de derrotar a la organización. Necesito que me ayudes a salir de aquí.
   “¿Me ayudarás?

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
pag-13

- Si decides ayudarle, ve a la página siguiente ⇒
- ¿No le quieres ayudar? Entonces ve a la página 15 ⇒

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
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   —¡Genial! ¡Sabía que podía contar contigo! Ven, quiero mostrarte algo.
   “No estaba seguro de compartirte esta información hasta asegurarme de que me ibas a ayudar. Pero ahora veo que puedo confiar en ti.
   “Este lugar donde me encuentro no tiene escapatoria, es página tras página en blanco. Entonces, en una de esas ocasiones en las que estaba pensando desesperado en una salida, me dije: “Ojalá hubiera algo, una ventana, un pasadizo, una puerta, lo que sea”. Y, entonces, lo razoné, claro. Son hojas en blanco, ¿no es cierto? ¿Quién dice que no puedo dibujar mi propia puerta?
   “Así que lo que quiero que hagas es dibujar una puerta al lado de mí. Si mi plan funciona, podré atravesarla y salir de aquí. Lo hubiera hecho yo mismo, pero cuando aparecí aquí no tenía nada conmigo más que la ropa que traía puesta. Pero ¡tú puedes hacerlo con algo allá afuera, lo que sea, una pluma o un lápiz, hasta un crayón!
   “Por favor, te pido que dibujes una puerta en esta página".

- Si aceptas y dibujaste la puerta, ve a la página 18 ⇒
- ¿No piensas dibujar la puerta? En ese caso ve a la página 17 ⇒

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
pag-15

   —¡¿QUÉ?! ¿ESTÁS DEMENTE? ¡¿Qué acaso no sabes lo que está en juego?! —dijo el chico con enojo.
   “¡No! ¡N-no te vayas! ¡Puedo… darte algo a cambio de tu ayuda! —al instante en que detectó tus intenciones de marcharte y cerrar el libro, su enojo cambió a una inquietud que hizo que el chico estuviera dispuesto a negociar—. Qué te parece esto: si tú me ayudas, una vez que salga de aquí, te compartiré toda la información que tengo. ¿Eh? ¿Qué te parece? —exclamó con la mirada puesta en ti y su pecho moviéndose un poco debido a su respiración agitada.

- Si tu respuesta es: “¡Trato hecho!”, ve a cerrar el trato
en la página siguiente ⇒

- Si no te convence y decides no ayudarle, continúa en la
página 17 ⇒

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
pag-16

   —¿Acaso eres un mercenario o caza recompensas? Está bien, persona corrupta… ¡Trato hecho! Pero recuerda, debes ayudarme a salir de aquí y una vez salga te daré la información.
   “Ahora… Te voy a decir algo importante y espero no arrepentirme de hacerlo. Este lugar donde me encuentro no tiene escapatoria, es página tras página en blanco; en una ocasión, cuando estaba pensando en una salida, me dije: “Ojalá hubiera algo, una ventana, un pasadizo, una puerta, lo que sea”. Entonces razoné: “Son hojas en blanco ¿no es cierto?, ¿quién dice que no puedo dibujar mi propia puerta?”.
   “Así que quiero que dibujes una puerta al lado de mí, si mi plan funciona podré atravesarla y salir de aquí. Lo hubiera hecho yo mismo pero cuando aparecí aquí no tenía nada más que la ropa que traía puesta. Pero tú puedes conseguir algo allá afuera para dibujar. Entonces ve a buscar algo y dibuja una puerta en esta página, rápido.

- Si dibujaste la puerta, ve a la página 18 ⇒
- Pero si cambiaste de opinión y no planeas dibujar nada,
pasa a la página siguiente ⇒

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
pag-17

   De pronto todo empezó a temblar alrededor de Kaleb…
   —¡¿Q-Qué está pasando?! ¿Estás leyendo algo, verdad? ¿Qué dice? ¡Dime!
   El estruendoso sonido de algo pesado deslizándose paralizó de miedo al chico, pues sabía muy bien lo que significaba…
   —¡No! ¡Por favor! ¡Espera! ¡Noooo!
   Era el sonido de las páginas cayendo, esto indicaba que el libro se estaba cerrando nuevamente. Kaleb gritaba y gritaba tratando de impedirlo pero era inútil. Que el libro se cerrara sólo indicaba que a Kaleb le había llegado el…

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
pag-18

   Después de que dibujaste la puerta, Kaleb pudo recargar su peso en ella y ésta se abrió, como rompiendo un agujero en la dimensión.
   Kaleb, lleno de emoción, la atravesó mientras expresaba su gratitud hacia ti.
   —¡Sí! ¡Lo sabía! ¡Sabía que funcionaría! ¡Yujuuu! ¡Gracias! ¡Gracias, gracias, gracias! ¡Al fin! ¡Era demasiado blanco para mi gusto! ¡Fiiiu! Ahora… ¿Dónde estamos?
   El lugar donde ahora se encontraba Kaleb parecía la recepción de una aburrida y burocrática oficina. Las paredes eran de un color gris verdoso oscuro, una alfombra, también de color gris, cubría por completo el suelo. No parece haber ventanas y la única iluminación viene de lámparas largas y rectangulares incrustadas en el techo.
   Detrás de Kaleb había dos sillones de piel y enfrente de él un escritorio grande con monitores de computadora y dos sillas vacías, donde debería haber dos recepcionistas. Pero lo que más llamaba la atención en el lugar era el enorme logo empotrado en la pared justo detrás de la recepción:

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
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   Ver ese logo le hizo sentir a Kaleb una extraña inquietud, como si algo no estuviera bien en este lugar. Se notaba en su semblante y más aún en su voz, que sonó seria y directa.
   —Son ellos… —dijo el chico, sin apartar la mirada de ese logotipo en la pared—. La organización de la que te hablaba. Black Hat.
   Su voz se quebró un poco al pronunciar esas últimas palabras, su mirada seguía fija en el logo, como si éste se fuera a mover de un instante a otro y atacarlo.
   —Ellos son los que me encerraron aquí… Tengo que salir, rápido.
   El chico parece haberse puesto alerta y ahora su actitud cambió drásticamente, de alegría a una frenética desesperación. Intentaba buscar la puerta que habías dibujado para él con rapidez, pero ésta ya había desaparecido.
   —¡No puede ser! ¡De haber sabido que la puerta me traería aquí, no te hubiera pedido que la dibujaras! ¿Cómo fue que llegamos aquí? ¿Estabas pensando en esto mientras la dibujabas? —el chico ahora se pone muy tenso y te pregunta con un tono defensivo—: ¡¿Acaso eres parte de ellos?! ¡Dime!

- Si no conoces ese logo y respondes algo como: “¡NO! Jamás había visto eso antes, no tengo idea de que estás hablando”. Ve a la
página 21 ⇒

- Si conoces ese logo y verlo sólo te hace decir: “Salve, Black Hat”.
Ve a la página siguiente ⇒

- Si conoces el logo, pero prefieres mentirle descaradamente y
decir: “No, nunca antes había visto eso en mi vida, creo que te
diría si alguna vez hubiera visto un logo tan bonito como ése”.
Ve a la página 21 ⇒

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
pag-20

   Una siniestra risa se escucha, haciendo eco en el lugar. Kaleb te mira con desesperación y miedo al darse cuenta de lo que está ocurriendo.
   —¡No! ¡Cómo pudiste! ¡Confié en ti!
   De pronto todo comienza a volverse negro de nuevo y la macabra carcajada se hace más fuerte, suena con un retorcido regocijo que sólo indica que has complacido a tu amo.
   Para ti este acto de villanía seguramente significa un ascenso de rango dentro de la organización, tal vez incluso te den uno de esos bonitos sombreros de copa.
   Pero para Kaleb esto sólo significa el…

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pag-21

   Tu declaración suena sincera para Kaleb (ya sea porque es cierta o porque eres muy buen mentiroso). El chico en su interior sabe que eres su única esperanza y decide creerte.
   —De acuerdo. ¡Pero te lo advierto! Si me traicionas, no obtendrás nada a cambio.
   De pronto, el estómago del chico comienza a hacer ruidos.
   —¡Rayos! Tengo hambre… había olvidado cómo se sentía tener hambre, qué extraño, tampoco recuerdo haber tenido hambre mientras estaba atrapado en las páginas donde nos conocimos, pero ahora me dio de golpe, ughh —se queja el chico—. No importa. No tenemos tiempo, debemos continuar… ¡Recuerda! Estaré vigilándote, aún no puedo confiar en ti completamente.
   Kaleb se dirige al escritorio de la recepción, evitando hacer contacto con el logo del sombrero, como si al tocarlo éste le fuera a dar sarna o algo parecido.
   Ya detrás del escritorio decide prender la computadora. El sonido de los ventiladores internos del CPU comienza a resonar y el logo de BH Org aparece nuevamente ahora en la pantalla del monitor, seguido de la palabra:

   Al iniciar el sistema, Kaleb explora el contenido de la computadora. Los ventiladores, el zumbido de las lámparas en el techo y el clickeo que hace con el mouse son lo único que se escucha en el lugar.
   —Sólo hay un archivo. Un tipo de “Directorio” —dice Kaleb. Abre el archivo, en el cual se lee lo siguiente:

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
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   Kaleb da click al archivo “LISTADO DE PISOS” y la pantalla cambia, revelando:

   —Qué extraño… —dice Kaleb. El chico voltea su mirada hacia el costado del escritorio donde nota un archivero con dos cajones.
   Kaleb abre el primero, descubre que éste sólo contiene un montón de papeles y fólders. Decide tomar uno y abrirlo para revisar si tiene alguna información importante. Recuerda muy bien que algunos de los secretos que ha logrado descubrir han sido gracias a hojear documentos, la mayoría de veces sin permiso, pero al intentar leer estas hojas se da cuenta que todos los textos están redactados con enormes líneas negras que evitan su lectura.
   El chico hace una expresión entre un refunfuño y resignación. Su mirada de pronto se fija en otro fólder, pero éste en particular contiene una nota pegada torpemente al frente. Él la despega y lee lo siguiente:

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
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“SI QUIERES SALIR DE AQUÍ
ENCUENTRA EL LABERINTO”

   —El laberinto… No creo que esto haya sido escrito por alguien de Black Hat. Puede ser una pista. Debemos encontrar ese laberinto y ver de qué se trata —dice Kaleb, después arruga la nota en una pequeña bolita de papel y la guarda en su bolsillo. Con la otra mano abre el segundo cajón, revelando una lata, una lámpara y una botella de agua—. Esto puede ser útil —exclama. De pronto un sonido extraño se escucha en la habitación, una especie de gruñido agonizante y burbujeante… Su estómago que empieza a tener hambre.
   Kaleb se agarra el abdomen y luego mira la lata. El chico la toma y observa que en la larga etiqueta amarilla se pueden leer unas letras grandes y rojas que dicen:

   COMIDA PARA DINOSAURIOS de la doctora Rapture.
   “¡Brrrlllghgrhgh!”. El estómago del chico sigue rugiendo.
   —Ugh, realmente tengo hambre… ¿Qué dices? Tal vez sepa bien. ¿Una probada?

- Si opinas que se llama “Comida para dinosaurios” porque le debe
calmar el hambre hasta a un gran T-Rex, entonces seguro se la
calmará a Kaleb y debería comerla sin cuidado en la página
siguiente ⇒

- ¡No! Se llama “Comida para dinosaurios”, no “Para humanos”. Entonces es mejor esperar, capaz que hay una tienda Xoxo aquí
cerca, de ésas hay en todos lados. Así que guarda esa lata y
vayan a la página 26 ⇒

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
pag-right

   —¡Yo tampoco creo que haya problema! —dice el chico mientras abre la lata, emocionado y hambriento. Al ver el contenido, se da cuenta que es una especie de comida de perro, incluso se parece en la consistencia. La olfatea un poco—. ¡Uhh! Huele… algo extraño, pero… Bueno. ¡Provecho! —dice antes de tomar un poco con sus manos y llevársela lentamente a la boca.
   ¡Munch!
   El sonido de su masticar es interrumpido, de pronto, por sus dos ojos, los cuales se abren como platos. Entonces, ignorando por completo cualquier tipo de modales, comienza a hablar con la boca llena.
   —Está… Está… ¡DELICIOSA!
   El chico sigue comiéndola, saboreando cada bocado, incluso recoge los pequeños sobrantes que caen al suelo sólo para comerlos y evitar que esa delicia se desperdicie. Kaleb comió y comió hasta que no quedó más, entonces comenzó a lamer la lata y sus dedos.
   —¡Wow! —exclama—. Es lo más delicioso que he probado en mi vida. ¡BURP! Perdón, jeje… Ughhh… ahora creo que comí demasiado, me duele el estómago. Ouch. Igg. ¡AAAGH!
   En un instante, el chico comienza a retorcerse en el suelo, su cuerpo se contorsiona de una manera extraña mientras sus gritos empiezan a tornarse en una especie de gruñidos. Tiene espasmos en la espalda y de ella emerge lo que parece una larga cola, su ropa comienza a desgarrarse al no poder contener su cuerpo que se estira mientras su piel va tornándose de un tono verdoso. Sus dientes comienzan a afilarse poco a poco hasta que, entre brincos y retorcijones, Kaleb se transforma en un dinosaurio.

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
pag-25

   Un velociraptor, para ser exactos. El Dino-Kaleb comienza a hacer un ruido extraño y a gruñir, para luego olfatear la lata y lamer lo último que queda de ese delicioso manjar.
   No importa qué tanto lo llames, parece no escucharte más y sólo lo ves rugir y echar la carrera fuera de la recepción con una velocidad jurásica.
   Pasado un momento en el que solamente se escucha el sonido de las lámparas en el lugar, te das cuenta que, al igual que la comida de esa lata en el suelo, parece que la misión de rescatarlo en la que te habías involucrado a llegado a su…

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
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   —De acuerdo… De verdad tengo hambre, pero creo que tienes razón. Será mejor esperar a algo más convencional como un sándwich o una quesadilla.
   Kaleb guarda la lata en la mochila junto con la botella de agua y la linterna. Camina un poco, dejando atrás la recepción y llega a otra habitación, donde hay un escritorio vacío y una silla.
   Tras no encontrar nada, decide avanzar y salir de esa habitación, pero al entrar en la siguiente se da cuenta de que es exactamente igual, pero sin muebles. Esto comienza a alterarlo a tal grado que sus pasos se trasforman en un ligero trote.
   —No puede ser. No…
   Kaleb comienza a correr al descubrir las mismas habitaciones una y otra y otra vez, hasta que el cansancio lo hace parar y jadear.
   —¡Es infinito! No puedo creerlo, ¡debería haber una salida! ¿Qué hacemos?
   Tal vez estabas a punto de contestarle, pero un gruñido interrumpe el momento nuevamente.
   —Esta vez… no fui yo —dice el chico temblando un poco.
   Kaleb voltea para encontrar una de las esquinas del cuarto completamente negra, como si la luz no tocara ese punto exacto. El rugido se vuelve a escuchar y ahora sí pueden estar seguros de que viene de esa oscuridad…
   —Tengo… que salir… —susurra Kaleb, mientras da algunos pasos para atrás.
   Dos luces verdosas emergen lentamente de la esquina ennegrecida, tienen figuras extrañas que parecen unos ojos alargados, seguidos de lo que podrían ser dientes, cientos, no, miles de ellos, derramando lo que parece saliva.

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
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   De pronto, la monstruosidad en la esquina suelta un grito, cuyo sonido sólo se puede comparar a aquel que hace un taladro de dentista. Y eso es suficiente para que Kaleb se eche a correr nuevamente, pero ahora adquirió una velocidad más rápida, una que sólo el combustible del miedo puede proporcionar.
   —¡¿Qué rayos es esa cosa?! —exclama el chico mientras corre, pasando cuarto tras cuarto. La bestia lo perseguía y apenas estaba unos metros atrás.
   Aun estando fuera de la esquina, alumbrada por las lámparas del techo, su forma era errática y difícil de distinguir. Las que parecían ser sus patas se deformaban a cada paso haciéndolas ver como tentáculos. Su cuerpo era grande y parecía estar cubierto de pelos que más bien simulaban espinas y se movían de manera muy extraña.
   Lo más distinguible de esa bestia eran los dientes, esos sí que se veían bien. Esos dientes parecían dagas, eran afilados y daban la impresión de remplazarse anormalmente entre sí, dentro de su hocico, como si se movieran de uno en uno avanzando y haciendo lugar para otra fila de colmillos, todas en dirección interior hacia el hocico. Kaleb pensó que esto debía ser un método para que al morder a su presa los mismos dientes sólo la jalaran cada vez más profundo en el hocico, para devorarla más fácilmente.
   Kaleb no paraba de correr y a pesar de esto, poco a poco empezó a notar que la bestia lo alcanzaba. En un momento de lucidez, en medio del pánico, sacó la lata de “Comida para dinosaurios” de su mochila y la arrojó a la criatura, quien la atrapó en su hocico y la mordió, lo que hizo que la lata explotara, y embarró  comida  en   toda  la  habitación.  A  la   criatura pareció

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gustarle, pues se quedó entretenida “lamiendo” (si así se le puede decir a lo que estaba haciendo) las paredes y el suelo.
   —¡Eso nos dará un momento!
   Kaleb corría angustiado buscando una salida con desesperación. Al dar una vuelta drástica se encontró en un pasillo con dos puertas de madera en las largas paredes laterales. En la pared del fondo del pasillo había un enorme y plateado elevador, un panel con dos botones estaba empotrado en la pared a su lado esperando ser activado.
   —¡Es el elevador! ¡Del que había información en la computadora!
   Los ojos del chico se abrieron y corrió rápidamente hacia el elevador. Al acercarse más a las grandes puertas metálicas se dio cuenta de que de los dos botones que él creía son los típicos para indicar si el elevador sube o baja, únicamente había uno, y donde debería ir una flecha apuntando hacia arriba no había nada. Debajo de éste, dónde debería haber un botón hacia abajo, había una cerradura.
   Kaleb presionó el único botón para llamar al elevador, pero no hubo respuesta alguna del enorme aparato. Lleno de nervios lo tocó nuevamente varias veces (como todos aquellos impacientes lo hacemos).
   —¡Vamos! ¡Rápido! ¡Maldita sea!
   De pronto el agudo rugir de la bestia sonó una vez más a lo lejos y Kaleb volteó con rapidez a ver tras de sí. Sudando, no pudo evitar pensar que la criatura estaba por terminar de lamer toda la comida. En su desesperación abandonó el elevador y acudió a las dos puertas de madera. Ambas eran idénticas con la excepción de que tenían escritas dos palabras distintas.

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
pag-29

   En la puerta de su izquierda estaba escrita la palabra:

   En la puerta de su derecha estaba escrita la palabra:

   El rugido de la bestia se volvió a escuchar, pero ahora el sonido era más cercano. Parecía como si esa cosa estuviera buscando a Kaleb, quien volteó a verte en desesperación y exclamó:
   —¡¿Qué puerta?!

- Si crees que Kaleb debería entrar a la puerta “Sala de apuestas”, ve a la página siguiente ⇒
- Si crees que Kaleb debería entrar a la puerta “Sala de copias”,
ve a la página 68 ⇒

El Libro Completamente Inofensivo de Black Hat
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   El sonido de la bestia rugiendo volvió a escucharse y esta vez parecía venir de la vuelta de la esquina. Kaleb no necesito más justificación que ese sonido para hacerte caso, rápidamente abrió la puerta y entró a la habitación, cerrándola de golpe tras de sí.
   Una vez dentro se encontró con una habitación igual a las anteriores, pero con una pequeña carpa en medio del lugar. Ésta era sumamente extraña y desentonaba mucho con la monotonía burocrática clásica de las oficinas de BH Org. La extraña carpa parecía sacada de una feria o un circo, con rayas laterales dibujadas en su exterior. Había tiras de focos de Navidad, atadas al poste de una pequeña banderita colocada en la cima y caían alrededor de la carpa como si fueran largas enredaderas de plantas.
   —Bienvenidos… —dijo una voz proveniente del interior de la carpa.
   —¡¿Quién eres?! —respondió Kaleb
   La carpa se abrió y reveló a un hombre, o al menos parecía un hombre, vestido de manera elegante: con una camisa cubierta de un chaleco ajustado y un moño en el cuello. La piel del hombre era extrañamente azulada y tenía una sonrisa grande, llena de dientes perfectos, pero de un tono amarillento igual que sus ojos. Su cabello muy bien peinado se veía más como el de un muñeco de plástico, pues no parecía estar hecho de pelos individuales sino de una “sola pieza”. El hombre estaba sentado frente a una mesa que parecía estar hecha por la mitad de un círculo y estaba tapizada de un material verde.
   Gentilmente, el hombre hizo un gesto con su mano, mientras se dirigía a Kaleb.
   —Oh, excuse moi, garçon. Qué tonto de mi pagte —decía

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con un acento francés que solamente hacía un poco más extraña su gentil, pero variante voz, tal pareciera que su voz ondulaba entre tonos graves y tonos agudos sin sentido.
   —Je suis monsieur Crupier, pego también me llaman “El Apostadog”.
  &

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