Introducción
Tras más de veinticinco años dedicado a ayudar a otras personas (a cientos de pacientes en consulta y a más de 40.000 suscriptores de mi canal de YouTube) a afrontar rupturas y crisis de pareja, he comprobado que el final de una relación puede ser tan fascinante como doloroso. La profundidad del desgarro emocional en las rupturas es tan grande en el presente que no puede evitar evidenciar problemas en el pasado. Y muy probablemente en el futuro.
¿Por qué, como psicólogo clínico, me interesa tanto el desamor? No es por morbosa curiosidad, tampoco es porque realmente me divierta con cada minuto de cada sesión. Pero no puedo dejar de sentirme enormemente atraído tanto por explicar el caos de las relaciones como por tratar de devolverles el equilibrio. Descubrir los motivos que hacen sufrir a las personas y que desequilibran las relaciones de pareja es lo que me ha fascinado desde que tengo uso de razón. Desde pequeño esbozaba mis ideas sobre estos asuntos hasta que descubrí la psicología con catorce años y decidí que me dedicaría a ello.
He comprobado que los seres humanos venimos equipados (y hasta programados) para establecernos en pareja, pero no estamos provistos de las herramientas necesarias para construir lazos sólidos. Se tarda más de cinco años en formarse como psicólogo especialista en relaciones de pareja, pero solo unos días en aprender lo necesario para construir vínculos sanos o liberarse del sufrimiento por una ruptura. Es tan poca la información que necesito darte sobre las relaciones que no creo que pueda volver a escribir un libro en el futuro. Mi intención es que tampoco necesites leer nada más sobre desamor. La síntesis siempre ha sido para mí una necesidad.
Este libro pretende ayudarte a mejorar tu relación actual, sí. Pero también será tu aliado para abandonar (de la mejor manera posible) un vínculo que esté resultando tóxico. Entendemos por tóxica una relación que te resta más de lo que te suma en un balance personal.
Y, si ya has sufrido una ruptura, este libro te ayudará a liberarte de la obsesión por tu ex y cortar definitivamente esos lazos emocionales que no se basan exclusivamente en el enamoramiento, sino en la dependencia emocional, la falta de autoestima, la culpa, la frustración o una mezcla de todas ellas.
Con estas páginas, además pretendo conseguir contigo lo que he logrado con miles de pacientes y suscriptores: contagiarte mi fascinación por los asuntos del corazón, una pasión en la que me acompaña mi maravilloso equipo, compuesto por cinco grandes psicólogos que batallan conmigo diariamente contra la inseguridad, los celos, la dependencia, la frustración, la culpa, la duda, la decepción y muchos otros enemigos de la psicología.
Junto a ellos, he desarrollado el Método ABC para salir fortalecido de una ruptura. Y cuando lo conozcas, vas a querer formar parte de nuestro equipo, el equipo de las personas que quieren descifrar sus relaciones y hackearlas para asegurarse el éxito con su pareja actual o con la próxima.
El Método ABC consta de tres partes que suelo trabajar en terapia con mis pacientes. He comprobado, caso tras caso, su infalibilidad.
ANALIZA. Primero has de someter a análisis tu relación actual y tu estado emocional para saber exactamente (y sin posibilidad de autoengaño) en qué punto exacto te encuentras aquí y ahora.
BLOQUEA. Si tras realizar ese análisis con las herramientas que explico en este libro, decides seguir con tu pareja, te enseño a blindarla para evitar que se deteriore. Si, por el contrario, tras el análisis te has dado cuenta de que debes acabar con esta relación, es el momento de bloquear tanto los lazos que te unen con esa persona como con los patrones de autosabotaje que te han llevado a esa relación tóxica. También te ofrezco las herramientas necesarias para hacerlo.
CONSTRUYE. Es la parte más importante. Cómo apuntalar los cimientos para una relación sana con nuestra pareja y con nosotros mismos.
PARTE I
Analiza
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Nada es para siempre
Mi padre fue directivo en una gran empresa durante toda su vida laboral. Y siempre ha estado casado con la misma mujer. Ahora mira estupefacto la fragilidad de los puestos de trabajo y de las relaciones. A diferencia de él, yo, como psicólogo clínico, no me puedo permitir tener una opinión al respecto. Los psicólogos solo describimos la realidad y ayudamos a otras personas a adaptarse mejor a los cambios. Esta adaptación pasa por saber que nada es para siempre. Las cifras son las cifras:
En España, casi tres de cada cuatro parejas se divorcian. Somos uno de los diez países que más se divorcian.
Los matrimonios disueltos por divorcio tuvieron una duración media de 16,6 años, mientras que la de los matrimonios separados fue de 22,8 años. El tiempo medio transcurrido entre el matrimonio y la declaración de nulidad fue de 6,6 años.
Si se analizan los divorcios, que suponen el 95,8 por ciento de todas las rupturas legales, el 33,3 por ciento se produjo tras veinte años de matrimonio o más, y el 19,7 por ciento después de convivir entre cinco y nueve años.
En el caso de las separaciones, el 53,4 por ciento de las parejas tuvo una duración de veinte años o más, y el 15 por ciento entre diez y catorce años.
Se podría decir que es más fácil que te toque la lotería a que sigas con tu pareja después de veinte años de relación, especialmente si eres un hombre de cuarenta y nueve años o una mujer de cuarenta y seis.
Si esto te parece mucho, te diré que acabas de leer las cifras de años anteriores. Desde 2020 la tendencia no ha hecho más que dispararse, hasta el punto de que hemos llegado a una situación de déficit nupcial: hay más divorcios que matrimonios.
Pero la cifra que más asusta es la que no aparece en el Instituto Nacional de Estadística. No existen datos sobre las rupturas de parejas no inscritas en los registros civiles (las que no se han casado o no han formalizado legalmente su relación no tienen reflejo en las estadísticas), pero sabemos que serían abrumadores.
Los psicólogos vemos un número creciente de personas que acuden a terapia por problemas de pareja y rupturas. Rafael Santandreu, un excelente psicólogo y comunicador, nos dice que es sano cambiar de pareja cada tres o cinco años, una tendencia que cada vez es más habitual.
Debido a estos aplastantes datos no podemos apartar nuestra mirada de la ruptura cuando hablamos de relaciones de pareja.
No te cuento esto para que te pongas a anticipar la separación y te inunde el miedo, sino para que mires la ruptura como una posibilidad más que real dentro de tu relación de pareja. No quiere decir que todas las relaciones tengan fecha de caducidad, pero hay que entender que no existen garantías absolutas
Este libro va a ayudarte a mejorar tu situación en cualquier escenario sentimental en que te encuentres: tanto si quieres seguir con tu pareja de una manera más saludable como si descubres que te encuentras en una relación tóxica (que deberías abandonar), y, por supuesto, también te servirá para aliviar el malestar emocional si ya estás atravesando una ruptura.
Sea cual sea tu situación, debes recordar nuestra máxima: una relación no es una obligación, y tampoco lo es ningún comportamiento que se dé dentro de la relación.
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Las herramientas que necesitarás
Son varias las estrategias desarrolladas en mis años de experiencia como terapeuta que he comprobado que funcionan y ayudan a mis pacientes sea cual sea el estado de la relación en la que se encuentren con otras personas. Tenlas siempre presentes y te ayudarán a tener una perspectiva más clara (y, sobre todo, saludable) de las relaciones.
A. Lupa del desamor
Cuando acabas de sufrir una ruptura (la hayas motivado tú o no) y mientras estáis juntos, tienes una idea inexacta de quién es o era tu pareja. No conoces de verdad a esa persona. No te preocupes, porque la vas a conocer para bien o para mal.
En consulta, me expresan que sienten confusión porque, tras la ruptura, los pacientes no reconocen a su pareja, es como si se tratara de dos personas diferentes.
Por un lado, recuerdan a su expareja como un ángel que casi roza el cielo. Esto es natural cuando el enamoramiento estaba activo, porque las personas cuando estamos enamoradas invertimos una gran cantidad de tiempo y esfuerzo en el otro procurando alcanzar la excelencia relacional aunque seamos el mismísimo demonio. La bioquímica también tiene mucho que ver con esta confusión.
Por otro lado, la ruptura ha revelado a su expartenaire como un ser maligno asiendo un tridente. Es lo lógico cuando el conflicto está activo. En ese momento, evocan las actuaciones de una persona irresponsable que quiere hacer daño y recortar su psicología. Son los momentos en los que el enamoramiento ha dado paso al rencor y la frustración.
Si te ha pasado o te está pasando, e incluso si todavía no has llegado a una ruptura, te recomiendo que uses la lupa del desamor. Esta poderosa herramienta te mostrará con claridad a tu pareja o tu expareja corrigiendo estos problemas de estrabismo relacional.
Ahora coge con fuerza la lupa del desamor y acércala a esa persona a la que deseas desnudar. Descubrirás a través del cristal de aumento que uno no es su enamoramiento, sino su comportamiento en el conflicto. Acerca la lupa a ese momento en el que se produjo ese incómodo conflicto de intereses.
Quiero decir que una persona es la manera en la que resuelve un conflicto. Por eso, siempre que tengas dudas por las discrepancias entre lo que tu pareja te dice, o escribe en sus wasaps, y sus conductas, debes tener en cuenta únicamente estas últimas. Es el único camino para conseguir una imagen nítida y no distorsionada de su perfil.
Con la lupa del desamor te animo a observar con otros ojos a esa persona con la que estás empezando y parece tan maravillosa. O a la pareja con la que ya llevas un tiempo. O a ese o esa ex a quien no pareces ser capaz de olvidar. La lupa del desamor funciona respondiendo a las siguientes preguntas:
→ ¿Cómo aborda los conflictos esta persona?
→ ¿Cómo habla de sus exparejas?
→ ¿Tiende más al rencor o a la compasión cuando alguien comete errores?
→ ¿Cómo trata a personas con las que no tiene la necesidad o la obligación de ser amable, como camareros, empleados…?
→ ¿Tiene a menudo enfrentamientos con amigos y familiares por asuntos económicos, personales y hasta triviales?
→ ¿Asegura que le tienen manía?
→ ¿Es de esas personas que aseguran cosas como «No he venido a hacer amigos», «Yo siempre voy con la verdad por delante caiga quien caiga» o «Se van a enterar»?
B. Traductor palabras/hechos
Otra poderosa herramienta que te permitirá alcanzar la mayor objetividad posible por si aún albergas dudas sobre quién es la persona con la estás actualmente o de la que te estás separando: el traductor. Para mí, es un imprescindible que uso en mi relación actual y con todas mis exparejas, además de con cada amigo y paciente.
Seguro que tú ya has escuchado la afirmación de que no eres lo que dices, eres lo que haces.
Seguro que ya has desnudado a tu actual pareja o a tu ex, pero no de la forma en la que ahora mismo nos interesa. Seguro que el conflicto en tu relación o la inevitable ruptura han descolocado tu cabeza y te encuentras en una neblina psicológica algo desorientado. Necesitas asidero para no acabar de perder la cabeza. En ese momento tu apoyo será sin duda el traductor.
Nada de teoría. Vamos al ejemplo. Tu pareja o expareja te dice o te decía que siempre va a estar ahí. Pero luego no hace el esfuerzo de estar cuando lo necesitas. Activa tu traductor y el resultado es que no siempre va a estar ahí. Ya lo tienes, esa es la verdad al desnudo de polvo y paja.
Si tu pareja o expareja te decía que eres lo más importante para él o para ella, pero luego no te da prioridad frente a otras personas, significa que no eres lo más importante para él o para ella.
Si se describe o describía como una persona responsable, pero luego toma o tomaba malas decisiones, significa que no es una persona responsable. Lo cierto es que el autoinforme que hacemos las personas sobre nosotras mismas no es fiable y se suele alejar mucho de la realidad.
Sé que estás pensando que así vas a convertirte en una persona paranoica y desconfiada. Tranquilidad, lo único que quiero es que desconfíes de lo que las personas dicen o escriben en sus wasaps y que abraces la verdadera religión que será para ti la veneración de la conducta como tu único y verdadero dios: tu guía, que no te va a permitir volver a sufrir por una persona manipuladora, egoísta o irresponsable.
La próxima vez que alguien te diga que te echa mucho de menos y te quiere con locura, pero después de activar tu traductor compruebas que no hace el esfuerzo de verte, significa que no te echa de menos realmente y que no te quiere.
De esta forma vas a poder concluir de forma objetiva si tu pareja era responsable, detallista, generosa, buena, respetuosa, fiel o sincera. Puede que no estés avanzando porque todavía tienes dudas sobre quién era tu pareja y por eso crees que todavía tienes una conversación pendiente. Esto es peligroso porque paralizarías tu vida emocional a la espera de esa conversación que puede no llegar nunca. Además, tú no vas a obtener nuevos datos en esa conversación. Y tampoco es necesario porque tú ya tienes suficientes datos de su pasado junto a ti para finalizar tu investigación, concluir quién era tu pareja y seguir avanzando. Una conversación que solo contiene palabras no te va a aportar más información valiosa, e incluso te puede confundir más aún. En su lugar, usa el traductor.
Te propongo un ejercicio para que puedas desarrollar tus habilidades con el traductor: escribe qué cosas te decía o escribía y, al lado entre paréntesis, cuáles eran sus comportamientos. Por ejemplo:
→ Me dice que su corazón es mío. Pero no le apetece quedar.
→ Que siempre va a estar ahí para mí. Pero lleva desaparecido dos días.
→ Que soy lo único en lo que piensa. Pero ha tenido sexo o citas con otras personas.
Escribe en un cuaderno las tuyas de la misma forma.
Cosas que te decía o escribía:
¿Cuáles eran sus comportamientos realmente?
Conclusiones que has sacado con el traductor:
C. La bola de cristal
Sea cual sea tu caso, te encuentres en una relación de pareja o hayas sufrido una ruptura, seguramente estás delante de tu bola de cristal intentando adivinar cuál va a ser tu futuro. Y es posible que le estés dando una veracidad absoluta a esa adivinación.
El ser humano necesita predecir el futuro. Lo hacemos todos en cada uno de nuestros ámbitos porque nos parece que de esta forma tenemos las cosas bajo control. Pero una adivinación no aumenta la probabilidad de que algo ocurra, solo te aparta de tu presente.
Las cosas solo suceden en el tiempo actual. Cualquier otro tiempo pasado o futuro solo consigue desconectarnos de lo que está pasando en el aquí y ahora.
Y créeme que esto es especialmente habitual cuando se trata de la adivinación de resultados negativos, ya sea en la recuperación de tu duelo o en el futuro de tu relación.
Anticipamos que nuestras parejas pueden ser infieles, abrazamos la idea durante tanto tiempo que la acabamos convirtiendo en una realidad. Llegamos a sentirlo como algo real, pero este es un recurso muy humano que nos d
