Economía para la pipol

La Pipol S.A.S.

Fragmento

Economía para la pipol

Introducción

Pipol, veamos las cosas desde el comienzo: el 15 de abril de 2021, el entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, presentó un proyecto de reforma tributaria. Ocurrió en un auditorio, a pocas cuadras de la Casa de Nariño —habitada en ese momento por Iván Duque—. Eran épocas de medidas sanitarias por la pandemia y por eso el ministro usaba un tapabocas.

Doce días después, en varias ciudades de Colombia —principalmente en Bogotá, Cali y Medellín— comenzaron los cacerolazos y las manifestaciones en contra del proyecto de ley. Las protestas duraron casi dos meses y paralizaron al país. Los bloqueos de vías, las manifestaciones y los posibles desabastecimientos empezaron a verse en los titulares de las noticias.

Meses después, las consecuencias fueron cuantiosas en vidas perdidas, daños materiales y estragos económicos. Hay quienes, incluso, le atribuyen a ese momento los resultados de las elecciones presidenciales de 2022.

Pero ¿cómo pudo una reforma tributaria provocar tanto en el país?, ¿por qué hizo que tanta gente se movilizara y saliera a las calles?

Respuesta corta: porque eran decisiones que tenían que ver con nuestra plata y porque, aunque a la gente le importa la política —a una pipol más que a otra— cuando el Estado o un político nos mete la mano al bolsillo, ahí sí el tema se convierte en algo de todos.

Por eso mismo, seguimos con atención —y, a veces, con algo de angustia— las noticias cuando nos dicen que la economía va mal o que hay desempleo. De vez en cuando, también nos llegan titulares que afirman que todo va viento en popa y que podemos arriesgarnos a invertir.

La economía exige atención urgente en nuestro día a día, aunque a veces nos la cuentan de una forma que nos resulta compleja y enredada, como un asunto de gente experta que sabe un montón.

Pues para que de ahora en adelante puedan entender mejor estos temas, acaban de llegar al libro correcto. Aquí les vamos a desmenuzar esas definiciones que solo entienden quienes las dicen —gente economista y experta—; daremos explicaciones sin enredos y con muchos datos útiles para que no vuelvan a sentir que “les meten los dedos en la boca” cada vez que ven una noticia sobre inflación, tasas de interés, impuestos, pensiones o empleo.

La idea es que aprendan los temas básicos de economía y que, al saber eso —cómo se calculan los intereses de los créditos, qué pasa si la inflación sube o qué sucede si se desploma el dólar—, también puedan manejar mucho mejor su dinero.

Bueno, ¿cómo es que es?

Pero vamos por partes: ¿qué es, exactamente, Economía para la pipol? Podemos dar varias definiciones:

Un espacio seguro para hacer preguntas sobre los temas que afectan su bolsillo.

Un proyecto fundado por tres jóvenes periodistas que nos arriesgamos a pensar por fuera de los medios de comunicación tradicionales para que más gente (más pipol) pueda acceder a la información económica, financiera y de negocios, de manera sencilla y parchada.

Un medio de comunicación nativo digital, o sea, que nació en las redes sociales, pero que busca trascender a otros espacios más allá de internet.

Un recorderis

Volvamos a las épocas de Alberto Carrasquilla. En una rueda de prensa, transmitida en vivo por YouTube, con voz nerviosa, el entonces ministro explicó en sus términos por qué la que proponía era una de las reformas tributarias más ambiciosas de Colombia.

Y sí que lo era. O, al menos, así lo confirmaban centros de estudios como Fedesarrollo o la Comisión de Expertos en Beneficios Tributarios, contratada por el Gobierno de Duque para que sugiriera cómo mejorar el sistema tributario colombiano.

El problema era que en las calles la reforma era vista por la pipol como un atentado en contra de la clase media y de la gente pobre. Los impuestos que se anunciaban a la canasta básica familiar no le cuadraban en las cuentas a nadie en medio de la pérdida de por lo menos 5 millones de empleos en la pandemia.

Tampoco ayudó la pobre comunicación de Carrasquilla, quien no hablaba con periodistas, más allá de las limitadas ruedas de prensa que convocaba. Y cuando hablaba, la embarraba, como ocurrió tres días después de radicar el proyecto de ley, cuando en una entrevista con la revista Semana dijo que la docena de huevos costaba $1.800, una información que claramente desconocía, pues estaba lejos de los $7.000 y hasta $8.000 que en realidad se pagaban por 12 huevos en 2021.

Ese dato del precio de los huevos significó un golpe letal para la reforma tributaria y labró el camino para la renuncia del ministro Carrasquilla, un mes después. “El paro va hasta que encontremos la docena de huevos a $1.800” y “Esta reforma nos rompe los huevos”, se leía en los carteles de la gente en las calles.

La entrevista de Carrasquilla fue la gasolina para quienes se oponían a la reforma, pero también las primeras luces en el horizonte de lo que después fue Economía para la pipol. En un trino, una de nosotras preguntaba por qué era tan difícil aterrizar los temas de la reforma tributaria a la gente, a la pipol.

El 21 de abril de 2021, seis días antes de las primeras manifestaciones, nació Economía para la pipol con sus primeras publicaciones sobre qué eran los impuestos, para qué servían las reformas tributarias o por qué las necesitábamos (tema que, en efecto, explicaremos en este libro).

Pero en aquel momento lo más revelador fue notar que miles de personas estaban en las calles protestando por cosas que en realidad la reforma no proponía.

Claro, también protestaban por otras que sí pasaban desde hace años, y que era necesario revisar, y también por algunas propuestas que no estaban bien explicadas. Todo, en medio de una nube de noticias falsas, de cadenas de WhatsApp que desinformaban y de términos complejos que no ayudaban al debate.

En ese momento también nos encontramos con prejuicios, algunos con buenas razones y otros infundados, sobre el trabajo que estábamos haciendo desde los medios de comunicación tradicionales. Ahí se afianzó la idea de explicar a través de las redes sociales.

Primero quisimos llegar al público que está fuera del alcance de los medios tradicionales —las tres conocemos la lógica de las noticias a la manera antigua, pues en ese momento trabajábamos en medios—. Quisimos, entonces, aprovechar el espacio virtual porque permite un lenguaje más relajado, más fresco, más cercano a la pipol. Nos lanzamos al agua primero con una cuenta en Twitter (ahora X) y otra en Instagram. Así abrimos el camino.

Más de cuatro años después, Economía para la pipol es un medio alternativo consolidado —en la versión 2024 de la encuesta “Panel de opinión”, de Cifras & Conceptos, ocupamos el tercer lugar en la categoría “Líderes nativos digitales”, o sea, tercer medio digital con el que se informa la gente líder de opinión del país—, y ahora es un libro con los conceptos que encontramos en las noticias y en los discursos de la pipol experta.

Saber de economía es importante no solo para nuestras finanzas personales, sino también para no votar a ciegas, planear el futuro o asegurar una pensión. Les proponemos un recorrido que nos dé el contexto suficiente sobre la política económica, monetaria y fiscal, así como sobre otras cuestiones de números que son claves, vainas que les van a resultar útiles para el día a día.

Por ejemplo, vamos a entender cuál es el modelo económico que tenemos en Colombia y explicar qué otros existen en el mundo. Veremos algunos de esos términos que, a pesar de oírlos casi a diario, no son tan cercanos. Por ejemplo, inflación. ¿Alguna vez se han preguntado por qué si dicen que la inflación baja, no todos los artículos y servicios están más baratos?

También hablaremos de la famosa ley de la oferta y la demanda: les vamos a explicar qué tiene que ver con el crecimiento del país y con el empleo. ¿Por qué a veces hay más pipol que busca trabajo y en otros momentos parece que toda la gente encuentra algo que hacer?

A muy pocas personas les enseñaron en el colegio que la economía está todos los días en nuestras casas y también cuando salimos, aunque sea a la tienda de la esquina. Para preparar el almuerzo de ayer, tuvimos que comprar el mercado y calcular para cuántas personas íbamos a cocinar, si comen en la casa o llevan coca (o portacomida) al trabajo. Eso es economía. Calculamos, además, cuántos ingredientes n

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