¿QUÉ DICE, ARTA? —Guille me tira de la camisa.
—¿Adónde nos vamoooooos? —Sergi me chilla al oído—. ¡VENGA, CUENTA!
VALE, VALE. ¡VALE!
Os pongo en situación: la Máximo Squad y yo estamos aún en el aeropuerto de Hawái, donde hemos pasado unos días IMPRESIONANTES participando en un concurso de pruebas extremas.
Sergi, Unai, Guille, Valeria, Abril y yo íbamos a volver a casa, pero, de repente, nos han entregado un sobre misterioso que contiene un flyer con un QR. ¡Como el que nos dieron para invitarnos a Hawái!
Eso significa… ¿QUE LA MÁXIMO SQUAD SE VA VIAJE OTRA VEZ?
PUES SÍ. Y por lo que pone en el QR… otra vez tenemos un destino MEGAFLIPANTE.
Me doy la vuelta de tal manera que les pueda ver la cara a todos.
—Gente. —Bajo la cabeza en señal de saludo—. Señoritas, caballeros… Nos vamos a… JAPÓN.
Valeria y Abril abren mucho los ojos, Sergi aprieta los dientes mientras contiene el llanto y Guille… Bueno, Guille se desmaya encima de Unai.
—¿Con Japón te refieres al…, hum…, Japón del manga y del anime? —Sergi ayuda a Unai a quitarse a Guille de encima—. ¿Al Japón Japón?
—¿Es que hay otros Japones? —susurra Unai.
Giro el móvil para que todos vean el mensaje que ha aparecido tras escanear el QR.
—QUE SÍ, QUE ES DE VERDAD: ¡JAPÓN NOS ESPERA, CHAVALES!
El grupo salta y baila por la terminal.
—¡POOOPOROPOPOPOOOPO! —También cantan, sí.

La alegría en el grupo es máxima. ¡No es para menos! Después de una megaaventura increíble en Hawái, nos lanzamos de cabeza a conocer otro país.
—Espera, espera. —Valeria se detiene en seco, entorna los ojos y señala el mensaje de mi móvil—. Ahí pone que nos vamos a Japón, sí, pero porque estamos invitados al ZampaFest.
—¿El… qué? —Guille se recupera poco a poco y se pone de pie como puede.
—¡Yo lo sé! —Sergi levanta la mano y deja de bailar—. ¡Es el festival de comida más salvaje del mundo y se celebra todos los años en Tokio!
—¡Exacto! —interviene Abril—. Allí puedes comer udon, soba, ramen, sushi…
—Y todo esto nos va a salir gratis —añado—. GRA-TIS.
—¿Gratis? ¿Gra… gratis?
¡Vaya! ¡Se nos ha vuelto a desmayar Guille!
—¡Esto es una auténtica pasada! ¡LA MÁXIMO SQUAD EN JAPÓN! ¿Sois conscientes de los vídeos topeguapos que nos van a quedar para el canal?
—¡Me muero de ganas de viciarme a videojuegos que aún no han llegado a España! —Unai aprieta los puños—. ¿Y cuándo dices que nos vamos?
—Er… Pues, según el mensaje, YA MISMO.
—En realidad es lo mejor. Si volvemos a Madrid y cogemos un nuevo avión, podemos estar dos días de viaje. —Consulto el itinerario en el móvil—. Pero si salimos desde Hawái, solo serán ocho horas y media de vuelo.
—Desde luego, prefiero escuchar los ronquidos de Unai ocho horas en lugar de dos días.
—¡Que yo no ronco! Es que… tenía la cabeza en una mala posición.
—En ese caso, Arta, comprenderás que tengamos que comprar una maleta extra. —Abril asiente al oír el comentario de Valeria—. Las nuestras ya van hasta arriba y no vamos a volver de Japón con las manos vacías.
—Kimonos, yukatas, haoris… Pienso probármelos todos.
—¡Lo primero que hay que hacer es ver cómo nos quedan los vestidos kawaii!
—¡Por supuesto! ¿Nos dará tiempo de ir a algún concierto de J-POP?
Los demás asentimos sin comprender demasiado a las chicas.
—¡Yo quiero probar videojuegos! ¡Y las motos! —interviene Sergi.
—¡Eso! —Unai le sigue entusiasmado— ¡En Japón fabrican algunas de las máquinas más potentes del mundo!
—Chicos, por favor, no nos desviemos de la misión —Guille toma la palabra—. No perdamos de vista el mensaje que ha escaneado Arta. ¡Lo que hay que hacer es comer hasta reventar!
¡Se me hace la boca agua!
Todos discuten intentando convencer al resto de por qué su plan es mejor. Empiezan a alzar la voz y la gente nos mira raro en el aeropuerto.
—Chicos, tranquilos.
Nada. Ni caso.

—Chicos, tranquiiiiiilos. Relax, que llamamos demasiado la atención.
Me ignoran con la fuerza de Hulk.
—¡Haya paz, que han venido agentes de seguridad del aeropuerto y no parecen muy conteeentos! —Sonrío a dos agentes que medirán, así, a ojo, dos metros de alto y otros dos de ancho.
Oye, ahora sí que ha funcionado. Ya nadie habla. Pero ni mis colegas ni el aeropuerto entero. No se oye ni una mosca. A los de seguridad los he dejado con cara de susto.
—Nos han invitado al ZampaFest, en Tokio —digo lo más calmado posible—. A todos nos apetece muchísimo ir, a
