Metapolítica

Daniel Estulin

Fragmento

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PRÓLOGO

Jane Wilde Hawking dijo: “Cuando luchamos contra el destino, solo las cuestiones universales —vida, supervivencia y muerte— tienen importancia”. La pregunta que debemos responder con mayor urgencia es si al enfrentar su autodestrucción, la especie humana será lo suficientemente sabia para modificar su destino y renunciar al ruinoso paradigma actual en el que se trata de consolidar un imperio mundial y los conflictos políticos se resuelven a través de la guerra, o si sustituirá dicho paradigma con un ejemplo moral que al mismo tiempo sea la inspiración de la imaginación y la esperanza del Hombre.

Hablo del ejemplo de grandes visionarios como el cardenal Nicolás de Cusa, Leonardo da Vinci, Johannes Kepler, Gottfried Wilhelm Leibniz, Simón Bolívar “el Libertador”, el presidente Benito Juárez García o Gandhi; personajes que inspiraron a la población con su legado, ejemplos de la cualidad imperecedera de logro que va más allá de la muerte del sujeto. Si el liderazgo es moral, la población desarrollará de inmediato conciencia suficiente para rechazar el mal y tratar de alcanzar su propia perfección y la de todo lo demás.

No será fácil ejercer este cambio. No es sencillo, si lo fuera, todos lo harían. ¡Pero es nuestro mundo! No debemos permitir que el estado actual de los asuntos mundiales deprima a la humanidad de manera colectiva. No podemos permitir que esto nos destruya. Hagamos una promesa solemne: preparémonos mejor para enfrentar los cataclismos globales con dignidad, determinación inquebrantable y fortaleza.

¡Debemos hacer una declaración de principios! ¡Esto es lo que somos! ¡Esto es lo que representamos! Defenderemos hasta el final nuestro presente y nuestro futuro, nuestro hogar planetario, el futuro de nuestros hijos y nietos. Defenderemos el derecho a vivir en paz, a sentirnos protegidos en nuestros hogares, en las calles, las ciudades y en nuestros respectivos países. Defenderemos el derecho a educar a nuestros niños y a fundamentar esa educación con ejemplos de héroes, no de pedófilos, asesinos, traficantes de drogas, degenerados y sádicos. Necesitamos creer en algo. Anhelar algo mejor. Necesitamos trabajar con libertad e inspiración para mejorar la vida de todos, en cada kilómetro cuadrado de espacio que haya en la naturaleza. Si no actuamos con sabiduría, si no tenemos una ideología, si carecemos de conocimiento científico y técnico, no podremos construir un mundo mejor.

Necesitamos restaurar la noción de que, como humanidad, pertenecemos al vasto universo que nos rodea; necesitamos restaurar la misión humana y dirigirla hacia una existencia mejor y más fraternal que asuma su responsabilidad por el resto de las especies. Debemos trabajar incansable y resolutamente en la construcción del futuro de la humanidad, incluso si morimos mucho antes de cumplir nuestra misión.

La naturaleza humana es sinónimo de la búsqueda de la excelencia. Los humanos queremos dejar algo para la próxima generación o la que le siga, algo para probar que existimos, para mostrar lo que hicimos con nuestro tiempo en el planeta Tierra. Con este mismo impulso se construyeron las catedrales, las pirámides, la Gran Muralla China y muchas otras cosas que hemos creado como humanidad a lo largo de nuestra existencia.

Solo cuando hacemos las cosas por la más verdadera de las razones, por las razones que benefician a la humanidad, podemos tener los logros más significativos. El verdadero motivo por el que elegimos ir a la Luna, como dijo John F. Kennedy, no fue porque sería sencillo, sino porque sería difícil.

Por último, me gustaría decir que somos el futuro. Lo sé porque la chispa divina de la razón nos hace únicos. Los miembros de la oligarquía podrán poseer una riqueza multimillonaria, pero jamás serán inmortales porque actúan contra los intereses de la humanidad. Nosotros, en cambio, podemos lograr la inmortalidad haciendo algo extraordinario: pensar y trabajar en nombre del bien común.

Dicen que ningún hombre es mejor de lo que su conversación deja entrever, que ningún político es capaz de superar sus discursos. No obstante, hemos llegado a un momento en que la incongruencia está poniendo en peligro el destino de la humanidad. La idea, la palabra y la acción son unidades indispensables de las sociedades con un pensamiento progresivo, y son algo que debemos preservar si es que deseamos superar la fugaz existencia individual y pensar en “el terreno colectivo de la palabra nosotros”, como escribió Enrique González Rojo.

A pesar de que a nuestro alrededor se están formando nubes densas y oscuras, yo miro al futuro y veo razones para tener esperanza. “Estar cerca de una montaña majestuosa es una bendición mezclada —señaló Edward Said—. Uno percibe a la vez la magnanimidad de sus pasturas y la abundancia de sus pendientes”, y sin embargo, nunca se puede ver dónde se está sentado: ¿a la sombra de cuál grandeza?, ¿en el acogedor confort de cuál certeza? Pero sí, hay esperanza.

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INTRODUCCIÓN

Treinta y uno de diciembre de 2019. La noche anterior al año nuevo. Momento de grandes expectativas, de grandes cambios y grandes incertidumbres. Pocos podían sospechar que estábamos ante los cambios más grandes de los últimos 350 años. A mediados de marzo de 2020, se hizo evidente que estábamos ante un momento clave de la historia del mundo. Con la pandemia de COVID-19 la diplomacia se terminó, y la realidad y los riesgos de una crisis sistémica mundial se situaron en el centro de atención inmediato e inevitable de un mundo que ha elegido, en su mayoría, no saber lo que está en juego.

Por ahora, esta guerra no se librará con balas y bombas. Es una guerra económica, una guerra de recursos humanos, una guerra entre naciones y sus sucedáneos, una guerra entre sociedades secretas y la humanidad. Nosotros contra ellos. Casi 8,000 millones de personas contra un puñado de individuos, los más poderosos y despiadados del mundo.

Mientras tanto, nuestra civilización ha llegado a un punto de no retorno. Y al cruzar esas puertas, la pandemia de COVID-19 conjuntamente con el descalabro económico, político y social ha creado la tormenta perfecta, cuyos estragos son visibles hasta en el último rincón del planeta.

***

Lo que estamos viendo en los Estados Unidos y lo que ya hemos visto en todos los rincones del planeta Tierra no es el fin de una fase delirante. Ni siquiera es el principio. Es la antesala del principio. El mundo ha entrado en una recesión de proporciones inimaginables desde marzo del 2020, y muchos de los cincuenta y ocho millones de estadounidenses que perdieron su empleo como consecuencia de la COVID-19 nunca recuperarán sus puestos. Lo que hemos visto en estos meses en las grandes ciudades de Estados Unidos —incendios, destrozos—, pronto va a multiplicarse y a convertirse en tierra arrasada cuando la gente no tenga ni para comer ni para vivir. Cero ingresos significa miseria, enfermedad y eventualmente millones de personas muriendo por el uso descontrolado de drogas, alcohol; suicidios, depresión. Cuando desapareció la Unión Soviética, 25 millones de sus ciudadanos murieron por las causas mencionadas arriba.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) informa que 1, 600 millones de empleos están en riesgo en la economía global. Se trata de la mitad de la fuerza laboral global de 3,300 millones de individuos. En esencia, no tenemos un sistema de orientación para el futuro ni tampoco la hoja de ruta de cómo crear un nuevo mundo. Si creemos que podemos volver a la globalización y al mundo de antes en los próximos meses, les aseguro que aquel mundo no volverá nunca más.

El globalismo es la libre circulación de personas, productos, finanzas y servicios. Pero hoy ya no existe. El mundo sin fronteras está muerto. El colapso significa la pérdida de riqueza, propiedad, dinero, acciones, bonos, cualquier tipo de inversión. Por primera vez en más de tres siglos, desde el XVII, no tenemos un sistema de coordenadas para reemplazar nuestro sistema económico, que hoy está en su lecho de muerte.

El capitalismo es finito, aunque necesita expansión perpetua. En el mundo capitalista, el costo de la innovación está incluido en el costo del producto. En otras palabras, el consumidor de hoy tiene que pagar por la innovación que se va a crear y vender en el futuro. Por esta razón, el capitalismo necesita la expansión de los mercados. Y los mercados son finitos. Hoy en día, hemos llegado al límite de crecimiento. Ya no podemos expandirnos más.

Así que aquí estamos a finales del 2020 con deudas, pasivos no financiados y derivados de alrededor de entre dos y tres mil billones de dólares. Es una suma que es imposible de comprender, pero si decimos que es casi 50 veces el PIB mundial, nos da una idea aproximada con lo que el mundo y los bancos centrales tendrán que lidiar en los próximos años. Lo que pocas personas entienden, incluidos los llamados expertos, es que no habrá recuperación en absoluto ni reinicio alguno económico a corto o mediano plazo. Un declive extremadamente rápido de la economía mundial acaba de comenzar y será devastador en los próximos 6 a12 meses.

Las burbujas de activos solo pueden terminar de una de dos maneras: implosión o explosión. ¿Cuál es el escenario más probable? Una explosión violenta. Las principales burbujas de las que estamos hablando aquí son el sistema financiero, los mercados de valores, los mercados de bonos y los bienes inmuebles.

El riesgo de un final explosivo es muy alto. Lo más probable es que implique problemas agudos en el sistema bancario que conduzcan a una quiebra bancaria importante, por ejemplo la del Deutsche Bank. Esto se extendería por todo el sistema bancario como un incendio forestal y obviamente también afectaría la burbuja de derivados de más de 1.5 billones de dólares. Ocurriría de forma tan vertiginosa que los bancos centrales no podrían imprimir dinero lo suficientemente rápido como para detenerlo. En cualquier caso, todo el mundo financiero sabría en ese momento que cualquier dinero recién impreso tendría un valor cero y, por lo tanto, un efecto cero.

Una explosión de la burbuja claramente sería un cataclismo para el mundo. Conduciría a una depresión deflacionaria global de una magnitud nunca antes vista. También llevaría la vida a un nivel de devastación y privación que sería inimaginable hoy en día. ¿Cuál es el problema?

• A los bancos centrales no les quedan herramientas para salvar el sistema. Lo gastaron todo en la crisis de 2008. Las tasas ya están en cero y hacerlas negativas significa que tendrían que pagar por prestar dinero a un prestatario en quiebra.

• Las empresas, grandes y pequeñas, están quebradas o a punto de quebrar. Se están hundiendo miles de empresas en todos los sectores. Las pérdidas totales rondarán fácilmente los trillones de dólares.

• Antes de finales del año 2020, cientos de miles de empresas, grandes y pequeñas, solicitarán la protección por bancarrota.

• Los préstamos incobrables aumentan a medida que las empresas y los individuos no pueden permitirse pagar intereses o cuotas. Se estima que en los Estados Unidos no se han realizado pagos por más de 100 millones de préstamos.

• Las imprentas globales trabajan las 24 horas, los 7 días de la semana, para salvar al mundo de la perdición. Desde que comenzó la COVID-19, el estímulo fiscal y monetario total hasta el momento ha sido de 18 billones de dólares, que equivale al 22.5% del PIB mundial.

¿Y dónde queda en este discurso el coronavirus? La COVID-19 es una excusa conveniente pero no la causa de los problemas actuales. La actual pandemia fue un catalizador, pero la verdadera crisis esta vez comenzó en agosto-septiembre de 2019 con el pánico de la Reserva Federal y del Banco Central Europeo.

¿Qué es la COVID-19 y de dónde viene? No sé de dónde viene. Los únicos que lo podrían saber son las agencias de inteligencia y los principales gobiernos del mundo. De hecho, para dibujar la imagen del futuro y entender la dirección de la crisis, no hace falta saber de dónde viene la COVID-19. Vamos a aplicar la inteligencia conceptual para navegar por los acontecimientos.

La COVID-19 es un elemento vital en el cambio de un paradigma tecnológico a otro. Uno de los elementos clave para entender el coronavirus es comprender las fuerzas que lo promueven y las razones de por qué ha destruido el mundo. Una de estas razones tiene que ver con el cambio de un paradigma tecnológico a otro. Hemos ido del cuarto paradigma —la economía industrial— al quinto paradigma —la economía postindustrial, la tecnología de servicios financieros, IT, telecomunicaciones, entretenimiento—. Con el cambio del cuarto al quinto paradigma, los ingenieros y arquitectos fueron reemplazados por financieros de cuello blanco, banqueros y especuladores.

Ahora, entre 2024-2030, llegará el sexto paradigma tecnológico: la economía transindustrial —la robótica, la Inteligencia Artificial, la realidad virtual, las tecnologías aditivas 3D—. Entre 2040-2050 llegará el séptimo paradigma tecnológico —NBIC (nano-bio-info-cogno), convergencia, transhumanismo, fusión fría, las bases en la luna—.

Hasta ahora, todos los cambios tecnológicos han sucedido de manera natural. El cambio actual, del quinto al sexto paradigma tecnológico, va a producir un cataclismo social. La globalización era adecuada dentro de los parámetros del quinto paradigma tecnológico, pero es absolutamente inadecuada para el mundo que se nos viene encima.

¿Qué significa un paradigma tecnológico y qué relación tiene con la COVID-19 y la crisis sistémica que estamos viendo a nuestro alrededor?

1.° Paradigma pre-tecnológico: Agricultura, animales, economía agraria.

2.° Paradigma tecnológico: Industria textil (hace 300 años). Comenzó aproximadamente en 1772. Cada paradigma tecnológico posterior se volvió más efectivo y vital para el progreso y el desarrollo humano como especie.

3.° Paradigma tecnológico: Vapor, trenes. Aproximadamente en 1825.

4.° Paradigma tecnológico: Maquinaria pesada, factorías grandes, cadenas de montaje.

5.° Paradigma tecnológico: Industrial: petróleo, automóviles, producción en masa.

6.° Paradigma tecnológico: Post-industrial: electrónica, informática, telecomunicaciones.

Un paradigma tecnológico no es un punto en el que se inventa una nueva tecnología. Más bien, hablamos de tecnologías dominantes en el momento en que se convierten en la base del nuevo avance tecnológico, social, político y económico. El cambio de paradigma es también un cambio social dentro de la sociedad. Cuanto más avanzado es el desarrollo tecnológico, menos necesidad hay de los humanos.

¿Cómo se aplica esto a nosotros? La política siempre va detrás del desarrollo tecnológico. La tecnología es exponencial. La política y la economía son lineales. Como sociedad, no podemos resolver los problemas políticos sin resolver los problemas económicos y no podemos resolver los problemas económicos sin primero resolver los problemas sociales. Además, el progreso es imposible sin la modernización y la modernización es imposible sin una visión clara del futuro. El colapso moral de una nación ocurre no por pérdidas materiales sino por la falta de visión de un futuro mejor.

¿En qué consiste el sexto paradigma tecnológico? Estamos hablando de cambios fundamentales en la relación del ser humano y la automatización a escala masiva planetaria. Por ejemplo, los elementos clave del sexto paradigma son:

1. Educación a distancia (eliminación de universidades como espacios físicos).

2. La robótica, Inteligencia Artificial (IA), estructuras económicas que no dependen del trabajo humano. En el sexto paradigma tecnológico, la IA tiene un papel clave en todos los aspectos de nuestras vidas. No se trata solamente de drones o robots, sino de una nueva filosofía para crear un ambiente que no dependa de las personas. Para que los seres humanos sigamos siendo relevantes, tendremos que definir nuestro papel en el mundo robotizado.

3. Mundo virtual: mundo de compatibilidad. No va a ser necesario trasladarse de manera física del espacio 1 al espacio 2 (de hecho, el cierre de fronteras es un ejemplo del mundo virtual en funcionamiento).

4. Criptomonedas controladas por los gobiernos, dinero digital, desaparición de bancos como instituciones financieras.

Antes dije que la COVID-19 es un elemento clave en el cambio de un paradigma tecnológico a otro. ¿Qué significa eso? Primero, la COVID-19 es un golpe contra la clase media. Con el reajuste del sistema planetario, llegará el cambio en el sistema político. La clase media siempre ha sido una garantía de estabilidad y formas democráticas de gobierno. Salvo que en el sexto paradigma tecnológico y con la quiebra del sistema económico mundial, la clase media sobra. La destrucción de la clase media conducirá a la quiebra de las instituciones de gobierno, especialmente en Occidente. La crisis de la democracia será el estado permanente de caos a partir de ahora.

NUEVO RESETEO ECONÓMICO

Para aquellos que no están familiarizados con la frase “reseteo económico global”, debería decirse que ha sido utilizada cada vez más por las élites en el mundo bancario durante varios años. Fue mencionada por primera vez en 2014 por la directora del FMI de esa época, Christine Lagarde. Con frecuencia se hace referencia al “reseteo”, en la misma línea que el “nuevo carácter multilateral”, el “orden mundial multipolar” o el “nuevo mundo”. De hecho, todas estas frases significan lo mismo.

El reseteo avanza como una solución a la crisis económica en curso que se desencadenó en 2008. Desde entonces, el desastre financiero no ha desaparecido. La crisis de hoy simplemente es la fase terminal de lo que empezó en 2008. Pero ahora, después de una década de imprimir dinero por parte de los bancos centrales y crear una enorme deuda, la burbuja ha llegado a límites insostenibles.

Muchos economistas alternativos a menudo describen erróneamente las acciones de la Reserva Federal como “arrogantes” o “ignorantes”. Piensan que la Reserva Federal quiere salvar el sistema financiero, pero ese no es ni nunca ha sido el caso.

La verdad es que la Reserva Federal es un saboteador que está listo para destruirse a sí mismo como institución para hacer estallar la economía de los Estados Unidos y abrir el camino para un nuevo sistema mundial centralizado y unificado. De aquí proviene el término “reseteo global”.

Ya en 2015, hablaban de que el “reseteo global” no se fija el objetivo de detener el colapso en curso. Por el contrario, el colapso es un instrumento o base para crear un zigurat globalista o una estructura/edificación globalista. Un desastre económico sirve a los intereses de la élite.

Ahora, en 2020, vemos que el plan globalista se está implementando, y las élites están revelando sus intenciones de restablecer todo el orden mundial en 2021. Según el FMI, el reseteo es el siguiente paso en la formación de un sistema económico mundial único y un posible gobierno global. Esto parece ser consistente con las soluciones propuestas durante la simulación de la pandemia del “Evento 201” (simulación de la pandemia del coronavirus), que fue realizada por la Fundación Bill y Melinda Gates y el Foro Económico Mundial solo dos meses antes del inicio de la corona-histeria en 2020.

Los eventos que tuvieron lugar mostraron que los arquitectos del reseteo nos llevan a la necesidad de una decisión importante: la creación de una autoridad económica global centralizada que pueda manejar la respuesta financiera al virus. Obviamente, los acontecimientos actuales coinciden exactamente con el modelo del “Evento 201” de Bill y Melinda Gates, así como con los planes del FMI y el Foro Económico Mundial para una aprobación global.

En relación con los disturbios civiles que los globalistas buscan propagar en todas las partes del mundo, incluido Estados Unidos, y la segunda ola de la pandemia programada para agosto-septiembre, la economía mundial se está acercando al colapso.

El objetivo de los globalistas es obvio: asustar a la población con pobreza, conflictos internos y rupturas de la cadena de suministro. Después, se propondrá una “solución”, basada en la tiranía médica con la introducción de pasaportes de inmunidad, ley marcial y un sistema económico global basado en una sociedad digital sin efectivo con la destrucción de la confidencialidad.

Al mismo tiempo, se formará un gobierno global multilateral impersonal que hará lo que le plazca, pero no será controlado ni responsable ante nadie. Hoy, muchos ya entienden que el Nuevo Orden Mundial a través de un reseteo global es un esquema a largo plazo de centralización del poder, que debe mantenerse durante siglos.

Las élites saben que un solo poder no es suficiente para establecer una gobernanza global; ya que tal intento solo conducirá a la resistencia y la confrontación eterna. Quieren que el mismo público exija una gobernanza global como una forma de deshacerse de los horrores del caos mundial, y que sea económico, político, financiero, social, ideológico, etcétera. Entonces los arquitectos del Nuevo Orden Mundial tendrán la oportunidad de evitar una rebelión de la población contra su poder.

De acuerdo con este esquema, este plan insidioso y profundamente conspirado se lleva a cabo creando un problema, desarrollando una reacción por parte de la población y finalmente llevando a la población a una solución.

Con respecto a Estados Unidos, debe entenderse que la élite no acabará con la pandemia, sino por el contrario, se reanudarán los bloqueos, las medidas draconianas y los controles de la población. Con las nuevas restricciones, la economía estadounidense desaparecerá de manera segura, y con ella se planea quebrar al mundo entero. Las pequeñas y medianas empresas están destinadas a morir, habrá desempleo a gran escala planetaria con miles de millones de personas con nada que hacer. En las condiciones de este caos creado artificialmente, las corporaciones transnacionales (propiedad de los globalistas) saldrán ganando.

¿Hay salida? Sí. Los planes siniestros de la élite pueden romperse por la gente común. La solución real es crear comunidades más independientes y libres de la economía principal. La solución real debería ser la descentralización y la independencia, no la centralización y la esclavitud. Los globalistas buscarán intervenir cualquier intento de salir de su programa.

Sin embargo, esa élite no podrá hacer mucho si millones de personas al mismo tiempo hacen esfuerzos para, en vez de globalizarse, fortalecerse localmente. Este principio funciona de la siguiente manera: si las personas no dependen del sistema, entonces no pueden ser controladas por él.

Por supuesto, la verdadera prueba será el colapso final de la economía existente. La estanflación ganará aún más impulso. Los precios de los productos esenciales se duplicarán o triplicarán, y el desempleo aumentará a niveles nunca antes vistos. En estas condiciones, hay una sola pregunta a la que es difícil encontrar una respuesta: ¿cuántas personas o países construirán sus propios sistemas independientes del poder centralizado y cuántos globalistas pedirán eliminar el caos mediante el establecimiento de una dictadura? ¿Cuántas personas se inclinarán ante las élites y cuántas estarán dispuestas a luchar contra ellas?

BILL GATES, VACUNAS, MICROCHIPS, BIG DATA

¿Qué viene?

1. Vacunación forzada (el Estado es parte principal del gobierno en la sombra). Microchips como “sistemas de alerta temprana” (según la élite) para prevenir la próxima ola de virus mortales.

2. Big Data/nuevo pasaporte electrónico de vacunación (será obligatorio tener pruebas de estar vacunado para poder comprar alimentos, viajar, comprar casa, pedir préstamos bancarios, tener permiso de conducir, etcétera).

3. Control total. Es sorprendente cómo en semanas hemos renunciado a nuestras libertades a cambio de nada (nos encerraron en casa y nos obligaron a poner el bozal).

Quiero que entiendas que las vacunas no tienen nada que ver con la salud ni con el coronavirus. El primer y más importante objetivo es reemplazar el sistema del dólar estadounidense utilizado por la población en general por un sistema de transacción digital que se puede combinar con identificación digital y seguimiento electrónico. El objetivo es poner fin a las monedas tal como las conocemos y reemplazarlas con un sistema de tarjeta de crédito que puede integrarse con varias formas de control, entre ellos el control mental. La “desdolarización” amenaza el sistema global del dólar como la unidad de reserva planetaria. ¿Por qué no hay hiperinflación si la masa monetaria (lo que se llama M1 y M2) ha aumentado en dobles dígitos a lo largo del último año como resultado de una nueva ronda de flexibilización cuantitativa por parte de la Reserva Federal? La razón por la que no hemos entrado en hiperinflación se debe a la dramática y veloz caída del valor del dinero. ¿Cómo lo han hecho? El COVID-19 llevó a un cierre organizado de la actividad económica significativa y la bancarrota de millones de pequeñas y medianas empresas. Los administradores del sistema del dólar están bajo presión urgente para usar nuevas tecnologías para centralizar los flujos económicos y preservar su control del sistema financiero.

Así como Gates instaló un sistema operativo en nuestras computadoras con Microsoft, ahora el proyecto es instalar un sistema operativo en nuestros cuerpos y usar un “virus” para ordenar una instalación inicial seguida de actualizaciones regulares. ¿Por qué Gates y sus colegas quieren llamar a estas tecnologías “vacunas”? Si pueden persuadir a la burocracia política de que las tarjetas de crédito inyectables o los rastreadores de vigilancia inyectables o las nanotecnologías inyectables de la interfaz cerebro-máquina son “vacunas”, y no los “elementos de la dictadura electrónica”, entonces pueden disfrutar de la protección de decisiones legales y de leyes que respalden sus esfuerzos para ordenar lo que ellos quieran hacer. Además, pueden insistir en que los contribuyentes estadounidenses lo financien a través del Programa Nacional de Compensación de Lesiones por Vacunas, así quedarían libres por los daños que de otra manera serían responsables como resultado de sus experimentos y violaciones del Código de Nuremberg, y numerosas leyes civiles y penales sobre población general.

Hay que reconocer que el esquema es bastante inteligente. Hacer que la población general acepte la definición de sus nuevos brebajes inyectables de alta tecnología como “vacunas”, y que puedan centralizarlo a través de la ONU, la OMS y el gobierno estadounidense. No hay necesidad de preocuparse por la enfermedad y la muerte que resultarán de algo tan antinatural como la inyección de estas “vacunas” en el cuerpo humano. La libertad de responsabilidad garantizada por la ley a través de la declaración de emergencia, y la capacidad de mantener la emergencia a través del rastreo de contactos, puede protegerlos de la responsabilidad por miles, sino millones, de muertes y discapacidades que serían la consecuencia directa de tal experimentación en humanos.

Pero esto no es todo. Gates y las industrias farmacéutica y biotecnológica están literalmente buscando crear una red de control global al instalar componentes de interfaz digital y conectarnos a la nueva nube JEDI con un valor de 10 mil millones de dólares, perteneciente a Microsoft en el Departamento de Defensa, así como al contrato multimillonario de nube de Amazon con la CIA. Estos proyectos se comparten con todas las agencias de inteligencia de Estados Unidos.

Recuerda, el ganador de la carrera de la Inteligencia Artificial de las superpotencias será el sistema de IA que tenga acceso a la mayor cantidad de datos. Acceder a tu cuerpo las 24 horas del día, los siete días de la semana, genera muchos datos. Si los chinos lo hacen, los estadounidenses también querrán hacerlo. De hecho, el despliegue de los “sistemas operativos” humanos puede ser una de las razones por las cuales la competencia en torno a Huawei y las telecomunicaciones 5G se ha vuelto tan frenética.

DINERO DIGITAL PLANETARIO

Otro elemento clave en el cambio al sexto paradigma tecnológico, es la introducción del dinero digital. El dinero físico tiene los días contados. China lleva mucho tiempo ejecutando planes para hacer del yuan una moneda mundial, como primer paso, y ser líder en el uso de moneda digital, como segundo paso. Con la ayuda del renminbi digital, Beijing espera desdolarizar la economía y las relaciones económicas exteriores.

La tarea de emancipar a China del dólar estadounidense se ha vuelto particularmente relevante debido al hecho de que Washington comenzó a imponer sanciones económicas contra Beijing en relación con los acontecimientos en Hong Kong. Hasta ahora, las sanciones se expresan en la lista negra de funcionarios chinos, pero no hay garantía de que en un futuro Washington no bloqueará las operaciones de pago y liquidación de bancos y empresas chinas a través del sistema SWIFT.

Para China, el factor tiempo es muy importante en la implementación del proyecto del renminbi digital. Beijing busca ser la primera nación en introducir una moneda digital oficial, y con ello sus operaciones serán invisibles para la inteligencia financiera de Estados Unidos.

Este proyecto presta mucha atención a las tecnologías blockchain (un registro distribuido de protocolos de transacción), que se utilizaron originalmente en proyectos privados de criptomonedas (bitcoin, ethereum, etcétera). El economista ruso Valentin Katasonov comenta que en los proyectos privados las tecnologías blockchain sirven a las relaciones horizontales de todos los participantes, garantizándoles el anonimato, mientras que esta tecnología debería permitir al Banco Central de China ver todo lo que sucede en el mundo del renminbi digital en dimensiones verticales y horizontales.

La transición a la moneda digital fortalecerá dramáticamente la posición del Estado en el mundo del dinero. Y con la introducción de la moneda digital, estaríamos entrando de lleno en el mundo del sexto paradigma tecnológico. Los bancos, para realizar transacciones con la moneda digital oficial, serán innecesarios. Las cuentas para los titulares de moneda digital se abrirán directamente en los bancos centrales, y las transacciones entre los titulares de cuentas en moneda digital serán más rápidas que antes. Y se excluirá la posibilidad de la malversación del dinero. La gigantesca infraestructura de monitoreo y evaluación que ha surgido alrededor de los bancos privados será innecesaria: agencias de calificación, firmas de auditoría, supervisión bancaria, monitoreo financiero.

China está más preparada para introducir una moneda digital oficial que la mayoría de los otros países del mundo, incluidos Estados Unidos, Alemania, Francia y Gran Bretaña. En China, un programa de desarrollo tecnológico ha estado funcionando durante ya varios años, cuyo objetivo es hacer de China una superpotencia en el campo de las tecnologías avanzadas para el año 2025. La robótica, la Inteligencia Artificial, la tecnología blockchain son parte de las áreas donde Beijing quiere dominar.

Y hay otra razón por la cual China puede adelantarse a otros países en la introducción de la moneda digital. Los chinos lograron romper el hábito del uso de dinero en efectivo. Los pagos electrónicos son comunes para la población china. No solo en las ciudades, sino también en las zonas rurales, los residentes casi nunca usan papel moneda, hacen pagos con sus teléfonos móviles a través de los sistemas de pago Alipay o WeChat Pay. El Banco Central de China ha declarado expresamente que el renminbi digital está destinado a reemplazar el renminbi en efectivo.

SISTEMAS DE CONTROL

Lo importante que debes saber es que el sistema de gobierno que describo opera y controla por la fuerza. La fuerza es el principio y el fin de cómo controla. La fuerza es la roca madre. Tenemos que aclarar eso, ya sea que estemos hablando de Bitcoin, drogas o mercados financieros.

La fuerza es el último mecanismo de control. Las personas que controlan, lo hacen porque pueden matar con impunidad. Eso significa que pueden matar sin tener en cuenta la ley. En el mundo occidental, la fuerza bruta rara vez muestra su rostro. Siempre es mejor usar sistemas financieros, legales y políticos para hacer el trabajo sucio.

Una de mis citas favoritas es de Samuel Huntington, quien dijo: “Occidente ganó el mundo no por la superioridad de sus ideas o valores o religión, a la que se convirtieron algunos miembros de otras civilizaciones, sino por su superioridad en la aplicación de la violencia organizada. Los occidentales a menudo olvidan este hecho; los no occidentales nunca lo hacen.”

El control comienza con el hardware, no con el software. Hemos vivido en un mundo donde la gente piensa que el poder proviene del software. Hemos estado en un mundo basado en el software. Creemos que el control son las computadoras. No. El control se basa en la capacidad de matar y regular nuestro mundo físico con la fuerza bruta.

Por ejemplo, la moneda de reserva global, uno de los mayores controles jamás creados, es controlada por las personas que dominan los flujos físicos de información y comercio analógico, no digital. Controlan los cielos y los cables en el fondo del océano. Controlan los satélites y los drones que vuelan sobre ellos. Controlan los medios para producir la fuerza física necesaria para proteger y mantener estos activos duros. Este control les da la posibilidad de aplicar sanciones financieras a los países que dependen del acceso a esos flujos comerciales.

Dije que el control se basa en la fuerza física, pero la fuerza física no es una técnica de control efectiva. La fuerza es cara, asusta a la manada e inspira venganza. El sistema de control más efectivo y económico es el control mental. Si tú eres capaz de pensar de manera independiente, puedes navegar caminos sinuosos. Si no controlas tu propia mente, si crees todo lo que te rodea en los medios de comunicación, en el entorno empresarial, a nivel político, estarás en una grave desventaja y te aseguro que estarás trabajando para el Estado profundo.

Me encanta la escena en The Matrix donde Morpheus dice: “La Matrix es un sistema, Neo. El sistema es nuestro enemigo. Pero cuando estás dentro, miras a tu alrededor y ¿qué ves? Empresarios, maestros, abogados, carpinteros: las mentes de las personas que estamos tratando de salvar. Pero hasta que lo hagamos, estas personas siguen siendo parte de ese sistema, y eso las convierte en nuestro enemigo. Debes entender que la mayoría de estas personas no están listas para desconectarse, y muchas de ellas están tan inseguras, tan desesperadamente dependientes del sistema, que lucharán para protegerlo.”

Eres el único que puede ser libre y liberarse a sí mismo de las ataduras que nos rodean. Hazlo.

Título

PRIMERA PARTE

PROYECTOS GLOBALES

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Capítulo 1

EL CAPITALISMO COMO
CONSPIRACIÓN SISTÉMICA

Uno de los puntos más débiles de los estudios de la conspiración es que, incluso considerando la abrumadora cantidad de información que con frecuencia es material empírico que pone de cabeza nuestro entendimiento sobre muchos sucesos históricos, los autores no son capaces de conceptualizarlos adecuadamente, lo cual hace que dichos estudios se transformen en una disciplina especial y/o que sean una reconstrucción a partir de cierto ángulo de disciplinas ya existentes. Para lograr esto fue necesario incorporar las conspiraciones a los problemas de análisis histórico y teórico del capitalismo como sistema, dado que las estructuras supranacionales cerradas (“secretas”) de los acuerdos globales y el control, y la posibilidad de que pequeños grupos sean capaces de dirigir el curso de la historia o, al menos, traten de hacerlo, fluyen lógicamente de la naturaleza social del capitalismo debido a su especificidad.

Asimismo, el sistema capitalista (y solo a tal escala) es lo que da paso a las estructuras supranacionales cerradas del gobierno mundial y a la coordinación existente en el área de la “conspiración”. De hecho, sin ellas su existencia sería imposible. Son un rasgo del sistema capitalista como los ciclos de acumulación del capital o como los ciclos de batallas por la hegemonía y las guerras mundiales. Además, el desarrollo del capitalismo está fuertemente vinculado con los ciclos económicos y políticos del sistema mismo; se puede usar para juzgar a todo el sistema, ya que encarna los aspectos integrales (espacio) y de largo plazo (tiempo) de su funcionamiento.

Hacia el final de su vida, Karl Marx señaló que si hubiera reescrito El capital, habría comenzado con el Estado y con el sistema internacional de los Estados. Hoy, yo añadiría: si reescribiéramos El capital, tendríamos que comenzar con lo que se llama el elemento “invisible”, es decir con la administración y las estructuras cerradas de coordinación supranacional, ya que el mero hecho de que existan elimina una de las contradicciones más importantes y esenciales del capitalismo. Sin este elemento invisible y sin las estructuras que lo personifican, sería imposible que el capitalismo funcionara. La conspirología como proceso y realidad (“como voluntad y representación”), es una condición necesaria tanto para la existencia del capitalismo como para el proceso de dicha existencia. En términos económicos, el capitalismo es un sistema supranacional de todo el orbe porque el mercado mundial no conoce límites. Su locus standi y su campo de empleo es el mercado mundial. En el plano político, sin embargo, el sistema capitalista no es un todo, sino la totalidad, el mosaico de Estados, su organización internacional, es decir, la organización de los Estados nacionales. Esta es una de las contradicciones más serias de dicho sistema: la contradicción entre el capital y el Estado, global y doméstico.

Para mediados del siglo XIX, cuando el capitalismo se integró a un sistema para sí mismo, es decir, cuando se llevó a cabo la adquisición de una base material adecuada para el mismo —fuerzas productivas industriales—, el sistema adquirió una sólida base de manufactura. Las fuerzas productivas industriales, sin embargo, son regionales porque están concentradas en el Atlántico Norte; y en cambio, las relaciones industriales son globales por naturaleza, entran en conflicto con las formas político-estatales y tratan de romperlas.

Así pues, la contradicción entre el carácter mundial integral de la economía y el carácter nacional de mosaico total de la organización político-estatal adquiere aún otra dimensión: las relaciones de producción mundiales (y las entidades que las personifican) no se oponen a fuerzas productivas mundiales sino regionales, y a las estructuras nacionales político-estatales y las entidades que las personifican.

El resultado de esto es que, en primer lugar, los intereses de los Estados suelen estar, por regla general, relacionados profundamente con los intereses de los industriales, es decir, con el capital real y “físico” de la economía; en tanto que los intereses de los expertos en finanzas se oponen de manera objetiva a ambos. Naturalmente, la realidad es más complicada y a veces presenta varios giros y combinaciones que forman una artera interconexión de líneas de probabilidad generadas por la coyuntura y las circunstancias, tanto históricas como familiares y personales. No obstante, la contradicción fundamental mencionada anteriormente y las maneras para eliminarla continúan determinando toda la evolución y la movilidad del capitalismo. Pero me estoy adelantando un poco.

En primer lugar, la gran burguesía y su segmento financiero, independientemente del país en que viva (en especial si se trata de un país grande), siempre tiene intereses que van más allá de las fronteras nacionales, de las propias y de las de otros. Y estos intereses solo se pueden consumar con la violación de las leyes del Estado de uno o de otro, y con mucha frecuencia, de las leyes de ambos. Además, no se trata de una violación que se lleve a cabo una sola vez, es constante y sistemática y, por lo tanto, debe ser frenada de alguna manera. Porque, después de todo, una cosa es cuando al capital se oponen políticas débiles o no tanto, en Asia, y ni mencionar en África, ya que la contundente versión de la “diplomacia de cañón” basta para ponerlo en su lugar. Pero, ¿qué hay del mundo de los países iguales o relativamente parecidos como Gran Bretaña, Francia, Rusia, Austria —a partir de la segunda mitad del siglo XIX—, Alemania, Estados Unidos y Japón? Es un asunto completamente distinto. En este caso no es sencillo, aquí no se necesita un arma de fuego sino una herramienta organizativa que formalice los intereses de las élites capitalistas de varios Estados, que elimine las contradicciones de estas con el Estado y que se convierta en una expresión de sus intereses integrales (extra/supranacionales) a largo plazo.

Por consiguiente, como las cadenas de productos en el mercado mundial violan constantemente las fronteras político-estatales y con frecuencia entran en conflicto con los intereses de los Estados “afectados”, se necesita, en primer lugar, que exista el nivel superior de la clase capitalista, las estructuras/organizaciones supranacionales. En segundo lugar, si bien no es necesario que estas estructuras sean completamente secretas, sí es indispensable que por lo menos estén cerradas al público en general. Y en tercer lugar, dichas organizaciones/estructuras deberán ser capaces de influir sobre los Estados y sus líderes, quienes a su vez deberán estar por encima del Estado y el capital.

Estas estructuras están involucradas en algo a lo que no se le puede llamar de otra manera que conspiración permanente e institucionalizada. Es por ello que deberíamos hablar del “sistema de conspiración”. Los sistemas capitalistas incluyen todo tipo de estructuras cerradas y operantes dentro de sus límites que, aunque no siempre, pero sí con frecuencia, son de carácter supranacional, como las logias masónicas, los clubes de caballeros o las sociedades secretas. La masonería liberal y la cuasimasonería no agotan en ningún caso los sistemas de conspiración, sin embargo, en el siglo XVIII y en buena parte del XIX, fueron la forma dominante de organización del sistema capitalista. Desde finales del siglo XIX y en particular en el siglo XX, surgen formas nuevas y más modernas de los sistemas de conspiración, las cuales no dejan sin efecto a las anteriores, con las que con frecuencia están relacionadas; pero sí establecen un vínculo mucho más directo con la política, la economía y la inteligencia.1

De acuerdo con la teoría de historiador Andrei Fursov, el sistema de conspiración es el tercer “ángulo” del capitalismo como sistema y, de hecho, ocupa la punta superior del triángulo, por encima del capital y del Estado, que están ubicados en el mismo plano. Cuando la historia de la era capitalista solo se escribe y se cuenta como la historia de un Estado o Estados y el capital, se convierte en un reseña incompleta y falsa porque presenta una historia bidimensional, cuando en realidad estamos hablando de un sistema tridimensional. Sin el sistema de conspiración, es imposible comprender o explicar la historia de la era capitalista. Es más, esta historia debería estar inscrita en la del capital (de sus ciclos de acumulación) y la del Estado (en su lucha por la hegemonía). Asimismo, sus relaciones deberían analizarse como sujeto y como sistema porque solo así obtendremos una historia holística e integral de la era, y no nada más un esquema para satisfacer a los profanos.

El sistema de conspiración no elimina solamente la subyacente contradicción política y económica que se discutió, sino también la contradicción entre las diversas formas del capital y, de la misma manera, entre las fracciones de la clase capitalista y entre los Estados. Los sistemas de conspiración representan tanto al capital como al Estado y los vinculan de una forma organizativa que se encuentra fuera de ellos mismos. Es por ello que los sistemas están por encima del Estado y del capital; expresan los intereses holísticos y de largo plazo del sistema capitalista, y actúan como una personificación de dichos intereses de la clase capitalista, como su columna vertebral. Aquí es necesario dar la definición elemental de capitalismo que estaré usando porque, como solía decir Cicerón, “Es necesario definir el significado de las palabras”.

Si en el estricto sentido sistémico de la palabra, “Capital” significa labor materializada, es decir, realizarse como un valor que aumenta por sí mismo en el proceso de intercambio por la mano de obra viva, entonces el capitalismo es el sistema social basado en este proceso. Sin embargo, esta definición no es lo suficiente correcta. El capitalismo no es solo capital, el capital existía desde antes del capitalismo y, seguramente, seguirá existiendo después del mismo. El capitalismo es un complejo sistema social que institucionalmente (Estado, política, sociedad civil, educación masiva) limita al capital en sus intereses holísticos y a largo plazo (y por lo tanto extiende su tiempo) y provee expansión (espacio) para el mismo.

La expansión es necesaria porque el capitalismo es un sistema que se orienta de forma extensiva: en cuanto el índice mundial de ganancias descendió, el capitalismo desgarró esta o aquella parte de la zona no capitalista y la convirtió en la periferia capitalista, en una fuente de insumos y mano de obra baratos. El agotamiento de las zonas no capitalistas (1991) significó la asfixia y la muerte relativamente rápida del capitalismo o, mejor dicho, su desmantelamiento. En este sentido, la globalización fue lo que dio fin no solamente a la Unión Soviética, al anticapitalismo sistémico, sino también al capitalismo como sistema, y de una manera muy sintomática. Dialéctica: la globalización es, en gran medida, producto de las actividades del “sistema de conspiración”.

Por último, hablaré de otra contradicción esencial de la sociedad burguesa para cuya destrucción se ha apelado al sistema de conspiración. En la sociedad burguesa, el poder oficial no es sagrado; la secrecía no es su rasgo inherente. En las culturas “precapitalistas” de Asia, África y la América precolombina, este secreto era una característica inherente del poder, pero este se encontraba a plena vista. La gente sabía respecto al poder secreto, y el secreto del poder. En otras palabras, el poder mismo se percibía en muchos sentidos como algo misterioso y sagrado.

Con el capitalismo como sistema, la situación es completamente distinta. Como en una sociedad capitalista las relaciones de producción son económicas y la explotación se lleva a cabo como un intercambio obvio de mano de obra por mano de obra materializada; el proceso social es casi transparente: el mercado, el dominio de las relaciones entre insumos y dinero; la separación institucional del poder y la propiedad, de la economía y la moralidad, de la religión y la política, de la política y la economía (la administración económica se separa del proceso político administrativo) y de la economía y la esfera social. Todo esto expone las relaciones sociales y de poder de la sociedad burguesa. La racionalización de las áreas y las relaciones económicas, sociales y políticas, abren al máximo los procesos que tienen lugar en estas esferas, los hacen legibles de forma fundamental, y los convierten en objeto de estudio de disciplinas especializadas como la economía, la sociología y las ciencias políticas.

En este sentido, podemos decir que la teoría de conspiración es el análisis de uno de los aspectos más importantes, si no es que el más crítico, de la Modernidad, así como un proceso para compensar lo que la ciencia de la sociedad moderna no hace. El sistema de conspiración en sí mismo es también una reacción compensatoria del sistema capitalista ante la desviación, forzada por las circunstancias históricas, de su naturaleza. A través de estas organizaciones, en los intereses de lo más elevado de la clase capitalista, las contradicciones más importantes del sistema son: la básica entre integridad económica/capital y entre fragmentación político-estatal/Estado; y la contradicción entre el tiempo social y el espacio social (aunque debido a la globalización en esta lucha de tiempo y espacio terminó venciendo el tiempo, el precio de la victoria ha sido el agotamiento del capitalismo y la obligación de sus propietarios a desmantelarlo en consecuencia). Un capitalismo cubierto más allá del alcance de la sociedad dada como un tipo y como realidad, para que la otra contradicción —entre la mano de obra y el capital— no conduzca a una explosión porque la solución de una contradicción siempre la dicta la necesidad de resolver otra, y viceversa.

Así, la creación de los sistemas de conspiración, las estructuras supranacionales del gobierno mundial y la reconciliación, son un imperativo para la cima de la clase capitalista, la cual incluye a los operadores del mercado mundial que se han convertido en capitalistas en contra de su voluntad. No obstante, la burguesía y la aristocracia orientada al capitalismo en el siglo XVIII —cuando esta necesidad y esta tarea ya habían sido reconocidas por completo—, no estaban listas ni podían prepararse para usar las organizaciones capitalistas “naturales” de nivel supranacional. Esto fue favorable para los judíos que vivían “en los poros” del mundo moderno —de la manera en que los fenicios vivieron “en los poros del mundo antiguo”—, porque pudieron aprovechar el sistema familiar y de parentesco como la estructura supranacional, así como lo hicieron los Rothschild a finales del siglo XVIII y principios del XIX, y porque de esta forma resolvieron el problema de organización en el nivel supranacional.

Así se explica la cercana conexión entre los judíos y el capitalismo señalada por muchos académicos, comenzando por Karl Marx y Werner Sombart; y la sincronía de un acenso que comenzó a principios del siglo XVI y que se aceleró profundamente en el XIX. Naturalmente, fue por esta razón que la burguesía y la aristocracia orientada al capitalismo usaron en primer lugar las organizaciones

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