Intro
Barriolecto pa’l mundo
El reggaetón puso a perrear al español.
Además de conseguir que yales y mozalbetes, cangris y bichotas bajaran hasta el suelo sudando caldo de oso, también logró que la lengua se doblara y escurriera con tremenda bellaquera.
Este Diccionario de la Real Academia del Perreo (RAP) que tienes en tus manos es la prueba de las muchas posiciones en que puede acomodarse nuestra lengua pa palabrear con el dialecto del reggaetón: estas páginas son el Kamasutra mundial de la jerga del género urbano, al que a mí me gusta llamar barriolecto: la lengua que se cocina en los caseríos de Puerto Rico, en las comunas de Colombia, en las poblas de Chile, en los barrios de México y República Dominicana; en los callejones de toda Latinoamérica y España, donde las turras y los flaites, los cacos y las yales, los ñeros y las neas josean pa sobrevivir, pa coronar y para tirar labia con los sonidos que nacen, crecen y se reproducen en sus calles; palabras que el mundo “culto” desprecia por ser “vulgares”; pero, sobre todo, por venir de donde vienen: de panas sin privilegios que tienen que rifársela todos los días; comunidades negras, morenas, indígenas, no blancas, que los manes y señoras popis preferirían borrar del mapa.
De las cosas más duras que ha logrado el reggaetón es exportar la jerga de los caseríos de Puerto Rico masivamente y hacer que lo que antes solo se palabreaba en los residenciales de San Juan, ahora se escuche, se entienda y se pronuncie con emoción y amor en todos los lugares donde se habla español: bellaca, corillo, combo, perreo, frontear, gata, bicho y chocha ya están en la boca de todos (mmm, qué rico). Nunca antes un dialecto se había vuelto tan mundial.
Y lo más cabrón es que, así como las palabras de fucking PR han saltado a la lengua de los demás hablantes de español, estos hablantes han empezado a exportar su propio dialecto también; para hacer reggaetón real que conecte con los bellacos y las bellacas del mundo hay que tirar, claro, el palabreo boricua, pero también hay que soltar el flow del barrio propio. Acá la fórmula, como en la buena literatura, es escribir lo local, escribir lo personal, lo tuyo, lo diminuto: el color de una barda en Santurce, el olor de los tacos de suadero en Neza, el ruido del parche en las noches de Medellín. Ser neutro y usar un español “universal” pa que todos te entiendan y volverte famoso no sirve, lo que sirve es ser leal a tu voz, a tu barrio.
Así que este intercambio de palabreos entre países ha hecho que, por ejemplo, Bad Bunny hable de “verga”, “chido”, “naco”; el Malilla desde México de “pololitas”, y El Jordan 23 de Chile, de “morritas”.
Este diccionario es la huella de ese proceso. Un testimonio de lo que el barriolecto está creando y también un pretexto muy divertido pa hablar del género que tanto amamos; un chance de atascarnos con su olor, de guayar sabrosísimo contra su piel.
Cómo leer este diccionario
Si ya lo hojeaste, ya viste que un diccionario fome de la RAE no es. Nel. Aunque tiene definiciones acá bien mamonas, tiene muchas otras secciones divertidas pa conocer a full cada palabra: su origen, formas en las que la usa el corillo, ejemplos de temas donde se tiran esos palabreos, playlists, curiosidades y un chingo de cosas bien a fuego.
Puedes leerlo como se te dé la gana: en orden, de la A a la Z, pa que te mojes chido con tanto pariseo; o puedes abrir alguna página al azar, una por día, y oír las canciones que aparecen en esa entrada; o usarlo pa consulta: si estás oyendo a Kiko el Crazy y este tira que “La pámpara prendí’a y tú quilla’o con mi progreso”, y no sabes qué cojones es pámpara ni quillado, pues vienes al diccionario, las buscas en la letra P y en la letra Q, y te pones a bailar dembow ya que las hiciste tuyas.
Verás, además, que este libro está escrito mezclando la jerga de toda Hispanoamérica, por eso resaltamos ciertas palabras, que son las que también se definen en el diccionario, para que vayas al índice, las busques y no te quedes con cara de “¡Coño, qué es esto!”.
Otra forma de perrear con este diccionario es ir al sitio web del libro www.elaletz.com/diccionariodelperreo, buscar la playlist de la A a la Z de todas las canciones que aparecen aquí y oírlas mientras lees. La plena es que este diccionario sirve también para oír más reggaetón, redescubrir clásicos del género y enamorarse de nuevos artistas.
Explicaciones no pedidas
Las palabras que encontrarás serán en un 80% del reggaetón, pero, al chile, también hay voces del trap, del dembow dominicano, del reparto de Cuba, del cumbiatón de México, del RKT y del turreo de Argentina, entre otros géneros que se han inspirado en el mítico dembow original, o que conviven dentro de la misma escena urbana y comparten palabreo. Casi en un 99% hemos omitido el popetón y otras formas que, aunque tienen el típico tumpa-tumpa, no son reggaetón. Y otra cosa: cuando un artista típicamente reggaetonero tira un tema de otro género, como hip hop o salsa, le damos chance de aparecer aquí. La regla es simple: están en este libro los reales del género urbano, no los que se suben a la ola nomás por los chavos.
En cuanto a la nacionalidad de los términos, pues a webo el 80% de las palabras es de PR (no podía ser de otra forma); el resto, de los países que más se están pegando en el reggaetón. Aun así, intenté poner un poco de to’s la’os, pero si me faltó, no se entristezcan, no es imperialismo lingüístico, solo necesito conocer mejor la escena de varios países.
En construcción
Aunque le eché unas ganas brutales a la investigación de este diccionario (para no abrumarlos las fuentes no están en cada entrada, sino al final, en la bibliografía), no es un libro definitivo, está siempre en construcción. No pretende ser LA LEY que diga “Este es el significado y ya, se aguantan y lo usan así o si no, serán expulsados de las élites del perreo”. Nel. Las acepciones solo responden al uso dentro del género urbano. Por ejemplo, si la palabra morra en México significa también niña, pero en la totalidad de las canciones se usa solo con el significado de mujer, entonces en este diccionario solo encontrarán el significado de mujer.
Y obvio, aunque casi me quemo las pestañas de tanto estudio y casi me derrito de la bellaquera de oír reggaetón 24/7 por muchos muchos, muchos meses, puedo equivocarme. Este libro no es la police, y si ustedes, lectoras bellacas, lectores sátiros, tienen alguna otra teoría sobre el origen de alguna palabra, o creen que estoy bien wey porque fantasmeo no significa eso, pues díganmelo. Tírenme un mail a escribele@elaletz.com para incluir correcciones, sugerencias y todo lo que quieran en las siguientes ediciones del libro, ¿va? También, si encuentran una letra de canción más a fuego que ejemplifique mejor el uso de alguna palabra, me la mandan; si creen que sobraron términos y faltaron otros, me dicen; si creen que estoy bien pendejo por no incluir “Despacito” de Fonsi, ahí sí, mejor ni me digan nada (jajaja). Al chile, estoy seguro de que a partir de esta primera versión iremos haciendo un mejor diccionario entre todo el corillo, ¿no?
¿Listas mis gatas satas y mis flaites ñeros pa marronear bien sabroso con estas páginas?
¡Zumba!
A
ABAYARDE (PR) 1. sust. m. Alias adoptado por Tego Calderón. | 2. sust. m. Hormiga diminuta de color rojo cuya picadura causa un intenso ardor.
“¡Aja yo! Déjate llevar, carnal,
lo diferente, el Abayarde, Tego Calde”.
–TEGO CALDERÓN, “COSA BUENA”
ACAPELLA/ A CAPELA (PR) loc. adv. Sin uso de condón al tener relaciones.
“Contigo yo me voy acapella,
tú sabe’ que es más rico chingar sin condón,
ese totito está lindo y te huele cabrón”.
–BRYANT MYERS, “ACAPELLA”
ACHO (PR) 1. interj. Expresión usada para interpelar a un interlocutor y reclamar su atención. | 2. interj. Expresa un estado emocional intenso de sorpresa o frustración. | 3. interj. Expresa orgullo por la identidad puertorriqueña.
“¡Acho, PR es otra cosa!”.
–BAD BUNNY, “VOY A LLEVARTE PA PR”
AL CHILE (MX) loc. adv. De manera honesta y directa, sin omisión ni rodeos.
“Ya sabes que te cojo vestido de diputado,
Ya sabes que al chile me sobra varo”.
–DANI FLOW, “MARTILLAZO”
AL GARETE (PR) loc. adv. De manera descontrolada, desordenada o irresponsable.
“‘Tamo’ a lo loco
nos fuimos al garete”.
–JULIO VOLTIO, EN LA PELÍCULA TALENTO DE BARRIO
ALICATE (PR) sust. m. Subordinado que acepta y ejecuta sin cuestionamiento cualquier tarea asignada.
“Es que no meten cabras ni su novio ni sus gordas
ni sus alicates que roncan de tropas”.
–DON OMAR, “INTOCABLE”
ARREBATADO, DA (PR) 1. adj. Alterado por el consumo de drogas, alcohol u otras sustancias. | 2. adj. Desinhibido y sin control. | 3. adj. Eufórico.
“Y es que estoy arrebata’o
Pensando en to’a’ las veces que te lo metí”.
–BAD BUNNY, “SI VEO A TU MAMÁ”
A FUEGO
(PR)
1. loc. adv. De manera extraordinaria o con una calidad superior a la habitual. | 2. loc. adv. De conformidad con algo. | 3. loc. adv. Con intensidad.
Origen
La vuelta de este palabreo viene de lejos, de cuando el fuego no era pa prender un bluntcito, sino el focus latino, la hoguera, ese sitio sagrado donde se cocinaba y se juntaba la family pa calentar el alma. De ahí salieron las palabras foco y enfoque. Gonzalo de Berceo lo soltó ya en su forma de fuego en sus poemas por allá en los 1200.
Okey. Ya tenemos el fuego, ¿y luego? ¿Cómo pasó a significar “algo con una calidad muy cabrona”? Una teoría dice que a fuego es una copia caribeña del on fire gringo. ¿Será?
El manifiesto
Vivir a fuego es quemarlo todo, pero con estilo, sin miedo a sudar la polera ni a romper la pista. Es esa intensidad que te sacude en cada beat, te deja sin frenos y te lleva directo al corazón del dembow, donde todo se siente. Es el perreo pegado, el coro que se canta con el cora, y la disco que parece un volcán que ya va a reventar. Es el grito del parce, de la morrita que sabe que pa coronar hay que prenderlo todo sin chillar. Es una filosofía de vida: si no lo haces con fuego, ¿pa qué lo haces?
“Avísale a to’ el mundo que llegue con el martillo, sopita de sandunga pa to’ el corillo a fueguillo”.
–Vico C, “Échale”
¿Y cómo se usa?
Este palabreo tiene muchas variantes, así que si te encuentras con a fueguillo, a fueguembel, a fuegote, a fuegoski, es lo mismo, ¿va?
Entonces, si una canción está durísima de tan buena, está a fuego. Si el coro está activado y la noche promete, nos fuimos a fuego. También sirve pa dar el okey más pesa’o del mundo:
—¿Me dejas probarte, mami?
—Dale, a fuego.
Si te sientes el más ficha del barrio, tiras “ando a fuego”. Es aprobación, intensidad sin filtro que arde de tanta emoción.
El fyah sagrado
Fyah es fuego, dicho en patois jaimaicano; o sea que las llamas ya estaban presentes en uno de los papás del reggaetón, el dancehall: allá en la isla del reggae, el fyah es una fuerza espiritual que purifica el alma: es la verdad y la justicia. Para la cultura rastafari el fuego es una herramienta de limpieza interior. Cuando escuchas el famoso “Fayah bun dem” (“Que el fuego los queme”), el corillo está pidiendo la destrucción de toda la mala vibra y lo negativo que representa Babilonia.
Así que cuando dices que algo está a fuego también estás invocando toda la fuerza de los profetas de Jamaica.
Guía práctica pa vivir a fuego
1. Playlist a fuego: Llena tu lista con temas bien pegados, como “Flow violento” de Arcángel, “Quiero bailar” de Ivy Queen y “Déjale caer to’ el peso” de Héctor El Father.
2. Outfit encendido: Saca la gorra plana, las gafas oscuras y el blinblineo pa que tu presencia diga “a fuegote” antes de que abras la boca.
3. Actitud sin miedo: No importa dónde estés, lleva tu flow. Si alguien te mira raro, suéltale un “¡Parce, estás viendo a la realeza!”.
Momentos perfectos para decir a fuego
1. Cuando estás perreando tu sola: ¡La más dura del bloque! Al espejo se le cae la baba de tan bellaca que te ves. Te guiñas un ojo y le tiras al reflejo: “¡A fuego!”.
2. Cuando estás viendo el nuevo video de Tokisha, ves cómo se escurre perreando con un flow brutal y tirando unas líricas bien vergotas, y dices: “¡A fuego!”.
3. Cuando tu morro te tira: “Qué lo que, mami, ¿vamos a darle al maltrato?”: “¡A fuego!”.
ANORMALES
(PR)
sust. m. pl. Grupo que demuestra gran habilidad y superioridad en el área en que se desempeña.
Origen
Mera, la raíz de esta vaina viene del latín norma; o sea, la regla. Con el prefijo (la partecita de la palabra que va hasta el principio) griego a-, que significa sin. La palabra es, literalmente, sin regla, fuera de lo normal. Los otros diccionarios te van a decir que ser anormal es ser bobo, alguien que no es como los demás, para mal. Pero al chile, el reggaetón agarró ese insulto que le tiraban a los del caserío por su perreo lascivo y sus letras sin bozal, y lo convirtió en una corona. Un acto de alquimia del barrio: cogieron el plomo del desprecio y lo transformaron en el oro del poder.
“Se activaron los anormales,
‘tamos esperando que uno se resbale,
al que se tire, no repare y dale”.
–Divino y Daddy Yankee, “Se activaron los anormales”
¿Y cómo se usa?
Esta palabra es el fulete que usas pa nombrar al combo de élite, al corillo que cuando llega apaga las luces de los demás. La frase “Se activaron los anormales” es la señal de que los duros salieron a cazar y van a tomar control de la noche, ya sea pa la joda o pa la tira’era. El mismo Tego Calderón, el Abayarde, la usó pa decir que no llegaba cualquiera, llegaban “los generales”, o sea, los meros meros, los chingones.
El dream team
Óyeme, en el 2004 el reggaetón estaba tan pega’o que levitaba, y uno de los que más flotaba era el disco de Héctor El Bambino, Los Anormales, con canciones del dream team del género. El Father, que de bambino ya no tenía un pelo, se puso en modo padrino y juntó en el mismo álbum a los cangris que la rompían en la radio: Yankee, Don Omar, Tito, Alexis y Fido y él mismo. En el centro de todo, la filosofía de Héctor, el verdadero anormal: “Es difícil entender cómo personas que te desean lo peor tienen que soportar que te suceda lo mejor”, tiró Héctor. Ellos eran la realeza del género y en ese disco frontearon con ganas.
Se activaron las anormales
Al frente iba la líder, con unas Jordans que parecían escupir fuego a cada paso. Atrás su corillo: una con el pelo azul eléctrico, otra con unas chapas que desafiaban la gravedad y otra que se movía con la calma de una pantera. El sonido de sus tacos contra el cemento era un dembow propio. Se detuvieron justo bajo un poste de luz que parpadeaba, como si la ciudad les estuviera tomando una foto. La líder miró a su combo, y sentenció:
—¿Están listas? ¡Que se activen las anormales!
Los primeros anormales
¿Crees que el combo de anormales nació con el reggaetón? ¡Qué va, mi pana! Mucho antes, la Fania All-Stars ya er
