PRÓLOGO
James Franco
Cuando yo estudiaba en Paly, trabajaba en el diario escolar, The Campanile, que supervisaba Esther Wojcicki, conocida entre los estudiantes como “Woj”. Eso fue antes de que Woj se convirtiera en la suegra de Sergey de Google, pero teníamos a Lisa Brennan-Jobs (hija de Steve Jobs) y a Ben Hewlett (nieto de Hewlett de Hewlett-Packard) en nuestro grupo. Yo era James Franco a secas, de los Francos de Palo Alto del Sur, hijo de dos graduados de Stanford, uno tenía algún puesto en Silicon Valley y la otra era autora de libros infantiles.
Permítanme hacerles un retrato de Woj, porque en mi niñez ella fue la representante de un método especial de aprendizaje participativo. Ella es una alta exmodelo de trajes de baño, con una risa profunda y divertida que le brota fácil. La conozco desde hace veinte años y no ha envejecido desde aquella primera clase de periodismo básico, en la que nos enseñó a estructurar una noticia. Se siente a gusto entre sus estudiantes y los trata como iguales, lo cual no es difícil porque se consigue a los más inteligentes de la escuela. Sus hijas fueron a todas las escuelas Ivy League, y ahora dirigen la mitad de Silicon Valley mientras son madres. Woj es lo más relajada del mundo y daría su alma por mejorar el estado de la educación. Probablemente ya lo hizo.
Hoy en día, hay un imperio mediático en Paly: el periódico, unas cinco revistas, un canal de televisión y un centro de medios de comunicación que compite con el de la Escuela de Periodismo de Columbia. Básicamente, Paly tiene una minioficina de Google en el campus. El edificio representa, y es, todo aquello a lo que Woj ha dedicado su vida: la enseñanza por medio de clases basadas en proyectos.
En 1995 y 1996, cuando yo todavía estaba en The Campanile y no teníamos el edificio que hoy es el centro mediático, nos reuníamos en un viejo auditorio extrañamente tapizado de pósters de la película sobre rodeos 8 Segundos, de Luke Perry, y Ángeles sin cielo, el extraño filme de Matt Dillon y Danny Glover, ninguno de los cuales he visto. A pesar del lugar, el núcleo del enfoque educativo de Woj estaba firmemente instalado: el periódico lo supervisaban cuatro editores jefe (Lisa Brennan-Jobs era uno de ellos, yo no estaba ni cerca), bajo quienes trabajaban más o menos 15 editores de secciones diversas (yo tampoco era uno de ellos), los cuales a su vez supervisaban el trabajo de unos 40 estudiantes redactores (yo sí era uno de éstos). Cada tres semanas esta organización estudiantil armaba un diario y todos en la escuela lo leían.
Mi año en el diario fue especial porque sí tuvimos una primicia antes que los diarios comerciales. El buen Ben Hewlett, del linaje Hewlett-Packard, descubrió que el distrito escolar malversaba fondos. Debían haber visto el destello de alegría/picardía en los ojos de Woj mientras motivaba a Ben y al personal estudiantil a publicar la historia. Dos décadas más tarde, Woj todavía cuenta esa anécdota porque representa su filosofía educativa en acción: los estudiantes ya no estaban haciendo ejercicios en clase. La historia de Ben Hewlett ya no sólo sería leída por un maestro y engavetada, sino que conectaría con el mundo exterior. Era una historia importante fuera de las aulas.
En The Campanile yo no era Ben Hewlett ni Lisa Brennan-Jobs. Era un niño extraño y callado que quería ser profundo, pero no sabía cómo.
Mi lista de historias me hace sonar como un aspirante a Jack Kerouac, y lo era: escribí historias sobre budismo, fenómenos de circo y rutas de senderismo en The Baylands, la reserva natural local. Pero el aspecto pedagógico importante de trabajar en el diario, que yo entendía subconscientemente entonces, y que entiendo explícitamente como maestro ahora, es que mi trabajo estaba siendo leído por un público, y eso hacía que el trabajo cambiara. No estaba escribiendo para ser evaluado como estudiante, sino para ser leído por lectores independientes. En Paly los lectores no pagaban por The Campanile, pero si no les gustaban las historias, no lo leían; estábamos a un paso de lo que significa escribir para The New York Times: si a los lectores no les gusta, no van a comprarlo.
Hoy, después de dos décadas como actor profesional, y de múltiples programas de posgrado en Bellas Artes, donde me entrenaron para hacer un trabajo que supuestamente sería consumido por un público (ficción, poesía, dirección, arte), me di cuenta de que Woj ya me había entrenado en esas prácticas en la prepa. Sus clases tenían un pie en el aula y otro en la vida real.
Ahora doy clases de dirección, redacción, actuación, en la Universidad de California, la Universidad del Sur de California y el Instituto de las Artes de California. Mis clases siempre son colaborativas y están basadas en proyectos. Todos los alumnos trabajan en una película juntos o montan un espectáculo en vivo, y eso los convierte en una unidad de piezas dispares. Al igual que el diario estudiantil de Woj, mis clases motivan a los estudiantes a hacer un producto que de manera individual estaría fuera de su alcance, pero que como grupo sí logran.
Odio la pérdida de tiempo y de energía. Y como profesor odio leer material que no va a pasar de mí. No quiero que los estudiantes elaboren trabajos para que a mí me gusten. No quiero que sientan la seguridad de saber que su trabajo será leído simplemente porque soy su maestro y tengo que hacerlo. Quiero que hagan trabajos que sobrevivan en la vida real. Y la presión de crear trabajo que será público hace la diferencia: los estudiantes son responsables de lo que han hecho, y van a tener una idea más completa y representativa de cómo su trabajo se relaciona con los demás. Aprenderán que su trabajo, sin importar su complejidad, es comunicación. Ninguno de nosotros vive en el vacío, y tampoco nuestro trabajo debería.
Gracias, Woj.
JAMES FRANCO

PARTE I


1
LA REVOLUCIÓN DEL APRENDIZAJE EN LÍNEA
Esther Wojcicki
En su reconocido libro Who Owns the Learning?: Preparing Students for Success in the Digital Age (¿Quién posee el aprendizaje? Preparando estudiantes para el éxito en la Era Digital), Alan November, líder en tecnología de la educación, cuenta la historia de Gary, un joven que irrumpe en el laboratorio de computación de la escuela al inicio de las vacaciones de verano. El chico sólo quería aprender a programar. No se robó la computadora, pues era un modelo de escritorio pesado, sólo quería usarla para trabajar en su proyecto. Terminó el curso en una semana sin interacción con, o ayuda de su profesor. Fue una revelación para November. Primero pensó que era imposible que el estudiante hubiera completado un curso de un semestre en una semana. Pero cuando Gary presentó las tareas terminadas y perfectas, November cambió de opinión. Se percató de que “la tecnología informática realmente puede tener amplias implicaciones en el proceso educativo”. La clave del éxito de Gary fue que la computadora le daba retroalimentación inmediata. Además, se sintió totalmente responsable por su trabajo y trabajó con el entusiasmo de un niño cuando juega en la computadora.
Las tres características del aprendizaje en línea que lo hacen tan poderoso son: 1) la retroalimentación inmediata, 2) el estudiante es dueño del aprendizaje y 3) el profesor no desempeña el papel central. Tener el control de su propio aprendizaje es clave para la efectividad de los estudiantes.
Este libro trata de aprendizaje mixto y de educación basada en proyectos donde el aprendizaje en línea va de la mano con el del aula. Michael Horn, del Innosight Institute, define el concepto como “un programa de educación formal en el cual el estudiante aprende al menos una parte a través de la instrucción y la entrega de contenidos en línea, con algún control suyo sobre el momento y el lugar, la ruta o el ritmo; y otra parte, supervisado en una ubicación física fuera de su hogar”.
HERRAMIENTAS MOONSHOT
Visita www.edutopia.org para escuchar una explicación de la profesora Linda Darling-Hammond de la Universidad de Stanford acerca de por qué el aprendizaje emocional y social es una parte crucial al educar a un niño.
El momento para el aprendizaje mixto es ahora. Hoy es el momento moonshot, hoy podemos apuntar a la luna. El presidente Barack Obama ha solicitado un presupuesto de 68,800 millones de dólares para apoyar a los educadores en la creación y uso de recursos digitales de aprendizaje, incluyendo dispositivos móviles. El proyecto también busca ampliar la colaboración y el compromiso de los padres, los maestros y las redes profesionales. Éste sería el mayor monto alguna vez asignado a la educación en Estados Unidos y abriría la puerta a logros importantes. Otro apoyo a este momento moonshot en educación es el movimiento Future Ready School (Escuela Listas para el Futuro) anunciado por la Casa Blanca en octubre de 2014 para apoyar a los distritos en la transición a una educación personalizada.
Este libro se llama Moonshots en la educación por varias razones, pero la principal es que se requerirá mucha audacia por parte de maestros y administradores para transformar la cultura tradicional del aula como ha venido aplicándose durante siglos —el método de conferencias— hacia un sistema verdaderamente interactivo.
Cambiar la cultura implica primero que nada confiar en los estudiantes. Históricamente, nunca se les ha tenido confianza; la premisa era desconfiar de ellos. La base del sistema escolar es la falta de confianza y de respeto hacia el estudiante. Pero, como refleja la historia de Gary, introducir confianza en las escuelas hará que el aprendizaje sea más eficaz. Estudios sobre la educación han confirmado este principio: cuando el estudiante se apodera del aprendizaje, se compromete más y aprende más.
No solamente hay que confiar en el estudiante. También es importante confiar en el docente. En nuestro sistema escolar, la falta de confianza empieza hasta arriba y se extiende hacia abajo. En demasiados distritos hoy en día, los maestros reciben instrucciones cada día del año escolar —qué enseñar y cómo—, porque las juntas escolares desconfían de ellos. Y entonces, para asegurarnos de que los profesores estén haciendo su trabajo, ponemos a prueba a los estudiantes constantemente.
Con razón los estudiantes se aburren. Nada raro que 50 por ciento de los maestros dejen la profesión a los cinco años de ejercerla.
El problema se agrava por el hecho de que vivimos en una nación temerosa. En 1991 el secuestro de Jaycee Lee Dugard, de 11 años, y el secuestro y asesinato en 1992 de Polly Klass, de 12 años, traumaron a una generación de padres. La gente teme dejar que sus hijos caminen solos a la tienda del barrio. Nunca vemos niños caminando solos a la escuela. Incluso en ciudades como Palo Alto, California, donde hay poco crimen, los padres suelen acompañar a sus hijos hasta el aula cada mañana. Tememos dejarlos solos en el supermercado porque podría haber un depredador al acecho en cada esquina. ¿Cuándo fue la última vez que escucharon que vocearan a un niño perdido?
El temor se ha extendido a otras áreas de la vida cotidiana en Estados Unidos, sobre todo en el terreno de la educación. Tememos que nuestros hijos no reciban la educación adecuada, así que aquellos con recursos los mandan a escuelas privadas. Tememos que los maestros en las escuelas públicas sean descuidados, así que hacemos pruebas y más pruebas. Los padres no confían en los administradores o docentes, y a su vez los administradores y profesores no confían en los estudiantes o en sus padres.
Tenemos que romper ese círculo vicioso y trabajar juntos en la crianza de los niños. Para citar a Hillary Clinton en su libro It Takes a Village (Se necesita un pueblo), publicado en 1996: “Los niños no son individualistas endurecidos”, escribió. “Dependen de los adultos que conocen y de miles más que toman las decisiones que afectan su bienestar diario. Todos nosotros, lo reconozcamos o no, somos responsables de decidir si educamos a nuestros hijos en un país que no sólo abraza los valores de la familia, sino que también valora a las familias y los niños”.
La educación hoy en día necesita moonshots para lograr un cambio cultural importante. Cambiar la cultura es siempre lo más difícil, pero es lo que nuestras escuelas necesitan con urgencia. Más de 70 por ciento de los maestros hoy en día utilizan el modelo tradicional por conferencias, que es el statu quo de la educación desde hace siglos. Pero actualmente el docente enseña para los exámenes, porque de esas calificaciones dependen sus propias evaluaciones. Es posible que tengan computadoras, tabletas o incluso celulares en el aula, pero con esos dispositivos solamente no se cambia la cultura. Las hojas de trabajo podrán estar en una computadora y ya no en papel, pero la cultura sigue igual: el maestro es el líder, el director, el que controla el aprendizaje.
Muchos maestros ahora tienen pizarrones electrónicos, pero eso sólo refuerza la imagen del profesor como el “sabio de la clase”, la persona a cargo del aprendizaje. Aunque muchos estudios han demostrado que el alumno aprende mejor cuando tiene control sobre su aprendizaje, seguimos reforzando el concepto del profesor como oráculo.
Para transitar al siglo XXI, las escuelas tienen que arriesgarse: hacer un moonshot. Necesitan encontrar una manera de cambiar la cultura del aula: del modelo dirigido por el profesor a uno liderado por el estudiante. Ésa es la base del aprendizaje mixto. Los estudiantes, con el apoyo de la tecnología, pueden empoderarse de al menos una parte de su propia educación. Los estudiantes de hoy tienen toda una biblioteca en el bolsillo, en su celular. Lo que quieran saber, pueden encontrarlo ahí en un minuto. Y, sin embargo, en muchos distritos escolares, incluyendo algunos de los más grandes de Estados Unidos, los celulares están prohibidos, la web está censurada, las computadoras y tabletas se usan muy poco. Los Angeles Unified, uno de los distritos más grandes de la nación, censura Google, bloquea Facebook y YouTube. En 2013, distribuyó iPads a los estudiantes en un plan de mil millones de dólares, sólo para quitárselos semanas más tarde luego de que los estudiantes hackearan el sitio de Facebook.
Google+ no se utiliza en las escuelas de Estados Unidos por temor a violar leyes federales como la Ley de Protección Infantil en Línea (COPPA) y la Ley de Protección de Niños en Internet (CIPA). Google+ sería una excelente herramienta, pues les permitiría a los estudiantes juntarse en línea para hacer la tarea en un Google Hangout. Pero se evita por esas leyes. Está bien que nos preocupemos por proteger a nuestros niños de los depredadores, pero también debemos preocuparnos de no sobreprotegerlos demasiado, porque inhibimos su aprendizaje real.
Los estudiantes deben aprender a buscar con inteligencia y entender los resultados de sus búsquedas. Se les debe enseñar cómo diferenciar entre hechos y opiniones, cómo saber quién es el creador de un sitio web, cómo determinar la veracidad de la información. Necesitan aprender a navegar en la web, saber enfrentar el acoso y convertirse en ciudadanos digitales inteligentes y responsables. Éstas son algunas de las habilidades indispensables para un aprendizaje que dure toda la vida.
Hay varios capítulos en la Parte I que se ocupan de estos temas, y muchos libros y artículos han sido publicados sobre la importancia de la tecnología digital en el proceso educativo y en la preparación para la vida. No podemos darnos el lujo de detenernos en un mundo que cambia rápidamente.
¿Qué se necesita para que nuestras escuelas eduquen para el siglo XXI, para que le enseñen al estudiante a navegar en la web real, y no en una versión censurada? Se necesitará la misma energía y audacia que se necesitó para apuntar a la Luna.

2
¿QUÉ ES UN MOONSHOT?
Esther Wojcicki
Escogimos ir a la luna esta década y hacer otras cosas no porque sean fáciles, sino porque son difíciles.
JOHN F. KENNEDY
LA PRIMERA VEZ QUE SE APUNTÓ A LA LUNA
25 de mayo de 1961. El presidente John F. Kennedy se dirigió al Congreso para hablar sobre “Urgent National Needs” (Necesidades Nacionales Urgentes), que incluían la meta de poner un hombre en la Luna y traerlo a salvo de regreso a la Tierra a finales de esa década. Los escépticos dijeron que el cronograma de Kennedy era demasiado ambicioso. Justo un mes antes de que el presidente se dirigiera al Congreso, el cosmonauta ruso Yuri Gagarín se había convertido en el primer ser humano en viajar al espacio. Gagarín había orbitado la Tierra y ahora Kennedy apuntaba a la Luna.
Al cabo de un año, dos astronautas estadounidenses viajaron al espacio. Doce meses después, otros cuatro orbitaron la Tierra. La exploración espacial continuó durante toda la década de los sesenta, y cada misión nos llevaba un paso más cerca de la meta: el aterrizaje en la Luna.
El 20 de julio de 1969 se hizo historia: Neil Armstrong se convirtió en la primera persona en caminar sobre la Luna. Desde entonces, el término moonshot representa el pensamiento audaz que conduce a nuevos descubrimientos que impulsen a la sociedad hacia el futuro.
PENSAMIENTO MOONSHOT MODERNO
Los moonshots implican objetivos difíciles de alcanzar, quizás imposibles en apariencia. Cuando piensas en innovación actual, puede que pienses en el trabajo de Google. Después de haber construido un motor de búsqueda utilizado por más de mil millones de personas al mes, los investigadores de Google trabajan en nuevas ideas audaces, como el diseño de coches sin conductor y cómo proporcionar acceso a Internet, a través de globos en la estratósfera, a las dos terceras partes de la población mundial que aún carecen de él.
Es posible que te preguntes de qué manera la exploración espacial y los coches sin conductor están relacionados con tu vida como docente. Quizá tu escuela ya implemente iniciativas de tabletas 1:1, o haya cambiado su enfoque para alinear su plan de estudios con los Common Core State Standards (Estándares Comunes Estatales). Puede que sientas que es demasiado para aprender en poco tiempo y que este nuevo conocimiento es abrumador. Es ahí donde este libro podría ayudarte. La enseñanza es una carrera inherentemente difícil. No eres el único al que le parece así. En este libro, no sólo analizo herramientas y métodos que han funcionado con éxito en otras aulas, sino también proporciono recursos y redes que puedes utilizar cuando necesites un consejo o cuando desees compartir ideas. Mi objetivo principal es ayudar a los maestros a “apuntar a la Luna” a pesar de lo difícil que parezca. Parafraseando al presidente Kennedy, optamos por enseñar no porque sea fácil, sino porque es difícil. Y como la investigación ha demostrado de manera consistente, el aprendizaje tampoco es fácil. El éxito en la escuela y más allá de ella tiene que ver con la capacidad de enfrentar retos y superar obstáculos.
CÓMO UTILIZAR LA PARTE I
El tema de la perseverancia en tiempos difíciles aparece en toda la parte I. En primer lugar, discutiremos los resultados de investigaciones recientes sobre las llamadas “habilidades no cognitivas” —determinación, tenacidad y perseverancia— que, como se ha demostrado, son fundamentales para el éxito. La cobertura mediática de la educación a menudo se centra en el logro en una materia específica, como matemáticas o lectura, pero nosotros destacamos factores fuera de las habilidades académicas que pueden ser cultivados e integrados a la vida en el aula.
Después, ofrecemos historias de éxito por medio del aprendizaje mixto en las aulas de Estados Unidos y el mundo. Te darás cuenta de que aunque haya puntos en común en muchos de los programas que se discuten, cada situación es única a su maestro y sus alumnos. Te invitamos a considerar cuál de estos métodos podría encajar mejor en tu aula y cómo podrías crear una experiencia personalizada que se adapte a las necesidades de cada estudiante.
Y luego presentamos una lista cuidadosamente elegida de herramientas y tecnologías que por experiencia sabemos que son eficaces en la enseñanza y el aprendizaje. Esta lista no pretende ser exhaustiva, sino más bien un punto de partida para que comiences a experimentar para ver qué funciona mejor para ti y tus estudiantes. Como por definición las tecnologías innovadoras siempre evolucionan y cambian, nos encantaría conocer las maneras en las que tú has integrado aplicaciones, software y otros recursos complementarios en tu salón de clases. También vamos a seguir aumentando nuestra lista de herramientas en nuestro sitio web y foros en línea, para que podamos mantener viva la discusión.
HERRAMIENTAS MOONSHOT
La organización sin fines de lucro For Each and Every Child (Para Todos y Cada Uno de los Niños) en www.foreachandeverychild.org está trabajando para brindar un marco amplio para educadores, investigadores y legisladores con el fin de ayudar a apoyar la equidad y la excelencia en todas las escuelas públicas de Estados Unidos.
Creemos que interactuar con una comunidad activa es clave para la enseñanza y el aprendizaje exitosos, por lo que en la siguiente sección analizamos las redes de apoyo a los maestros. Ha sido de gran inspiración para nosotros intercambiar opiniones con otros educadores, tanto en línea como de manera presencial. Sabemos que el cambio puede ser intimidante, especialmente cuando se trata de la aplicación de tecnologías nuevas. Recuerda, no estás solo. En el capítulo 14, ofrecemos algunas guías para mantenerse actualizado con lo último en educación y tecnología, y dónde asesorarse con colegas que probablemente hayan vivido experiencias similares. Tenemos la esperanza de que después de leer este libro, tú te sientas preparado para poner en práctica algunas nuevas técnicas y herramientas en tu salón de clases, no porque sea fácil, sino porque es difícil.
¿POR QUÉ NECESITAMOS UN MOONSHOT AHORA?
Como dice el refrán, no hay mejor momento que el presente. El estado de la educación en Estados Unidos requiere grandes cambios. Menos de la mitad de los niños estadounidenses en familias de bajos ingresos están listos para la escuela a los cinco años de edad. A los cuatro años, los niños de bajos ingresos ya van detrás de sus pares en familias con más recursos. Con sólo 51 por ciento de los niños de tres años matriculados en la enseñanza preescolar y 46 por ciento de los maestros de escuela abandonando la profesión a los cinco años de ejercerla, la educación pública está en peligro. Estas estadísticas preocupantes no sólo son problema para las personas directamente afectadas. Cuando la mitad de nuestros estudiantes no está preparado para la escuela y la mitad de nuestros maestros no puede con el desafío, la situación afecta a todos y cada uno de nosotros. El cambio de sistema es imperativo, y sabemos que las reformas a gran escala cuestan mucho tiempo y dinero. Pero estamos convencidos de que el cambio puede comenzar con el individuo.
Recomendaciones: Cinco Pilares de la Política Educativa


3
CIRCA EN EL AULA MIXTA
Esther Wojcicki
Todo comenzó en 1987, cuando recibí una beca del estado de California. Me mandaron ocho equipos Macintosh, pero nadie me preguntó si sabía o no usarlos. Cuando llegaron no tenía idea de cómo prenderlos. Entonces me di cuenta de que mi proyecto estaba destinado al fracaso si no recibía ayuda de inmediato. Busqué a colegas que pensé que podrían ayudarme, pero ninguno tenía la menor idea. Nuestra escuela no tenía departamento de informática. Así que decidí arriesgarme y confesarle a mis alumnos que no sabía cómo utilizar los nuevos equipos y que necesitaba su ayuda. Resultó ser un golpe de suerte, a pesar de que en ese momento no lo creyera así. Fue el inicio de mi nueva metodología de enseñanza.
Los estudiantes estaban emocionados por ayudarme (¡imagínense!, ¡ayudar a un profesor!). Así inicié mi modelo de enseñanza colaborativa. Sólo que, en ese momento, no tenía nombre. De hecho, tuve que esconderlo de otros colegas que pensé que podrían rechazarlo. Los estudiantes y yo terminamos pasando horas después de la escuela y los fines de semana aprendiendo a usar las computadoras y a conectarlas en red. Nunca había oído la palabra “red” en un contexto cibernético. Fui uno de los primeros maestros en California que integró la computadora al aula, y, posiblemente, la primera en Estados Unidos en usarla en un salón de clases de periodismo.
Pronto compré la idea de la colaboración, el respeto y la confianza en el aula. Y resulta que crear una cultura de colaboración, respeto y confianza es clave para lograr el éxito en un salón de clases mixto. Lo primero que debe hacer un maestro al principio de clases cada otoño es instalar esa cultura. Esto podría, a primera vista, parecer una pérdida de tiempo, pero, de hecho, su importancia no puede enfatizarse demasiado. Una parte importante de esa cultura es entender que el profesor no es el único experto en el aula. De hecho, los estudiantes a veces incluso conocen más que el propio maestro algunos aspectos de lo que van a hacer juntos.
Las computadoras, las tabletas y otros dispositivos electrónicos por sí solos no van a cambiar el aula. Es el cambio de cultura lo que hará la diferencia.
Para que todos recordemos lo que se requiere para crear una cultura que funciona, propongo el acrónimo CIRCA. Cada letra representa una parte importante de la cultura.
C = Confianza
I = Independencia
R = Respeto
C = Colaboración
A = Amabilidad
CONFIANZA
Lo primero que se debe establecer en el aula es una cultura de confianza. Esto no significa que a los estudiantes se les dé libertad total para volverse locos y hacer lo que quieran. Significa que los estudiantes confían el uno en el otro para apoyarse en el proceso de aprendizaje y el profesor confía en los estudiantes. Los límites deben establecerse al principio del semestre. Hay una serie de ejercicios que un maestro puede utilizar para construir esa confianza: desde el juego del ciego hasta caminar contra las paredes.
Dado que el profesor es el que tiene el control, es él o ella quien debe tomar la iniciativa y ubicarse en una situación donde el estudiante pueda mostrar que es di
