Karina Sainz Borgo: «Corrijo hasta la muerte. Hasta odiar el texto»
Hay algo revelador en los escritorios. No solo son lugares de trabajo, sino también refugios, laboratorios y, a veces, trincheras. En ellos se acumulan papeles, tazas, libros subrayados, fotos antiguas, notas escritas a toda prisa. El escritorio de un escritor puede decir tanto como sus libros, y quizás por eso, visitarlo siempre es una forma de entrar en su mundo desde otro ángulo. Con esa intención -y sin ánimo de interrumpir demasiado- nos acercamos a la casa de Karina Sainz Borgo para conocer sus rutinas y los pequeños hábitos que rodean su proceso creativo y para fotografiar -a través de la mirada de Jeosm- el corazón de su escritura, el lugar donde todo empieza.
Por Jeosm

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LENGUA: ¿A qué hora sueles ponerte a escribir?
Karina Sainz Borgo: A la hora que sea, en el lugar que sea. Escribo en los taxis, en el teléfono, en los aviones, en los hoteles, en los trenes, en las salas de espera. Si estoy en casa, procuro que sea muy pronto en la mañana, en mi estudio. Si cae la noche, prefiero el salón.
LENGUA: ¿Escribes todos los días?
Karina Sainz Borgo: Absolutamente.
LENGUA: ¿Prefieres seguir una rutina o escribir cuando te apetece?
Karina Sainz Borgo: Si el libro está en marcha, me obligo a hacerlo siempre con el ordenador. Si estoy barruntando ideas, lo hago en el móvil o a mano.
¿Dónde sueles escribir? ¿Siempre en el mismo sitio?
Karina Sainz Borgo: Insisto: escribo en todas partes. El periodista Juan Fernández Miranda se ríe de mí porque escribo de pie en la redacción y andando.
LENGUA: ¿Qué objetos no faltan nunca en tu escritorio?
Karina Sainz Borgo: El cuaderno de trabajo donde tengo notas y esquemas, los libros que esté trabajando para la novela. Y, por supuesto, cigarrillos, mechero, cenicero, alcohol.
LENGUA: ¿Tienes algún objeto especial que te acompañe cuando escribes?
Karina Sainz Borgo: Ya no. Antes, quizá, las flores bien dispuestas en un bello jarrón.
LENGUA: ¿Escribes a mano, con ordenador o mezclas ambos?
Karina Sainz Borgo: Escribo hasta dormida.
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LENGUA: ¿Escuchas música mientras escribes? ¿Qué tipo o qué grupos?
Karina Sainz Borgo: Cada novela tiene una música. La hija de la española la escribí con ópera; El tercer país con oratorios y las pasiones de Bach; La isla del doctor Schubert, con Schubert por supuesto, y con música del ensamble La Spagna; Nazarena la he escrito con todo tipo de música, sobre todo, Folías. Escuché mucha música para cuartetos de cuerdas.
LENGUA: ¿Corriges mucho o escribes del tirón?
Karina Sainz Borgo: Corrijo hasta la muerte. Hasta odiar el texto.
LENGUA: ¿Cómo sabes cuando un texto está terminado?
Karina Sainz Borgo: Nunca estoy segura.
LENGUA: ¿Te cuesta empezar o sueles arrancar con facilidad?
Karina Sainz Borgo: Lo que me cuesta es el trasiego, el acordeón de la historia.
LENGUA: ¿Sueles tener libros a mano mientras escribes? ¿Cuáles?
Karina Sainz Borgo: Siempre. Normalmente son los que marcan el tema de la novela que estoy trabajando. Aunque algunos no me abandonan. Por ejemplo, las Metamorfosis de Ovidio.
LENGUA: ¿Te molesta que te interrumpan cuando estás escribiendo?
Karina Sainz Borgo: Me enfurece. Quienes me conocen saben, perfectamente, la forma en la que me aíslo.
LENGUA: ¿Le enseñas tus textos a alguien antes de publicarlos?
Karina Sainz Borgo: Por supuesto. Mi hermana Cristina es, siempre, la primera en leer mis textos, antes que nadie.
LENGUA: ¿Te inspiras en lo que ves desde tu escritorio o en tu entorno cercano?
Karina Sainz Borgo: Mis ventanas están dentro de mí misma. Pero necesito un cristal limpio, una habitación bien aireada y un jarrón de flores.
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