Contenido
Portadilla
Créditos
Dedicatoria
Prólogo
Poema
Cita
1. Pesadilla
2. Déjalo ser
3. Ramiro
4. Disparen a matar
5. Invitación
6. Una rosa roja
7. Buenos Aires, violenta
8. Romance
9. Esther
10. Encuentro en Buenos Aires
11. Silencio
12. Buenos Aires, 1977
13. Último aviso
14. Eugenio C
15. La escuela
16. La búsqueda
17. Mendoza, 1984
18. Pax bonaerense
19. Los Tachi
20. Madrid
21. Epílogo
Nota del autor
Agradecimientos
Todos los personajes...
Notas
Dedicatoria
Para mis hijos, Sebi y Tommy
Prólogo
Prólogo
Durante la década de 1970 Argentina estuvo inmersa en un proceso violento donde los asesinos y sus víctimas eran vecinos, amigos, colegas y, a veces, hasta hermanos. Nada ha escapado al horror de un fenómeno fratricida que en mucho se ha parecido a una guerra civil, donde el Estado estaba de un lado, y grupos de ciudadanos armados del otro.
Los de nuestra generación, la de Marina, hemos sido testigos silenciosos de la barbarie. Los miedos de nuestros padres, de un lado o del otro de la confrontación, han sido nuestras pesadillas.
Marina de Buenos Aires es una novela histórica, y como tal una mezcla de realidad con ficción, de rigor histórico con momentos y situaciones inventadas. Sin embargo, he sido cuidadoso en no confundir la fina línea que en una novela histórica separa la realidad de la ficción. Hacerlo hubiese sido engañar al lector. Por ello, todas las situaciones y referencias históricas son reales y verídicas, y la parte de ficción está basada, en muchos casos, en personajes reales y situaciones que han sucedido. Nada de lo que pasa en esta novela no ha sucedido, o no hubiese podido suceder.
La primera edición argentina, en abril de 2004, generó reacciones encontradas. Los lectores de izquierda pensaron que el libro de alguna manera fomentaba la teoría «de los dos demonios», de dos bandos de delincuentes que se enfrentaron tomando de rehenes al resto de la población, cuando en realidad lo que hubo fue un gobierno militar y dictatorial que reprimía, de forma violenta e ilegal, a sus opositores, muchas veces sin mayor agravante u ofensa que el hecho de pensar diferente, representando en efecto una perversión de las instituciones básicas de la sociedad. No es sorprendente que los lectores de derecha pensaran justamente lo contrario: que lo que el libro presentaba como una «guerra sucia» no fue más que legítima defensa del orden social por parte del gobierno de turno.
Quizá la verdad no la conozca nadie con exactitud, y todos hayamos visto y vivido tan solo una parte de ella. Quizá la verdad no sea un concepto absoluto y único; quizá no sea un concepto bipolar, donde lo que no es verdad, es mentira. Sobre todo porque nos toca formar nuestra percepción de lo que es verdad o mentira, basados en lo que nos cuentan, en lo que sabemos, en lo que vemos. Y nunca nos lo cuentan todo, nunca lo sabemos todo, nunca lo vemos todo.
En Marina de Buenos Aires, como en la vida real, cada personaje vive su mundo, y en él su realidad, y cuenta por lo tanto su cara de la verdad. Cada lector, seguramente, sentirá esta novela de manera diferente.
EZEQUIEL SZAFIR
Poema
Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida;
tengo miedo de las noches
que pobladas de recuerdos,
encadenan mi soñar...
Pero el viajero que huye
tarde o temprano detiene su andar;
y aunque el olvido, que todo destruye,
haya matado mi vieja ilusión,
guardo escondida una esperanza humilde
que es toda la fortuna de mi corazón.
Fragmento del tango Volver,
de GARDEL y LE PERA,
marzo de 1935
Cita
Launcelot: Sí, es verdad, pues fíjate, los pecados del padre caerán sobre los hijos; te prometo que así me lo temo. Siempre he sido directo contigo, por lo tanto ahora expongo mi consternación con este tema: honestamente, estás maldecida. Hay tan solo una esperanza que puede ser buena para ti, y ella es una especie esperanza bastarda.
Jessica: ¿Y qué esperanza es esa, te pregunto?
Launcelot: Tú puedes al menos tener la esperanza de que tu padre no sea tal, que no seas la hija del judío.
Jessica: Tal es, muy cierto, una esperanza bastarda; pues entonces los pecados de mi mad
