Notas
1. LA LENGUA DE LA LITERATURA AFRICANA
1. «Las lenguas europeas se hicieron tan importantes para los africanos que estos llegaron a definir su propia identidad en buena medida en función de ellas. Los africanos empezaron a definirse entre sí como francófonos o anglófonos. El propio continente llegó a definirse en términos de estados anglófonos, francófonos o hablantes de árabe.» Ali A. Mazrui, Africa's International Relations, Londres, 1977, p. 92.
El árabe realmente no entra en esta categoría. Por ejemplo, en vez de estados hablantes de árabe, Mazrui debería haber hablado de estados lusófonos. El árabe ya es una lengua africana, a menos que queramos excluir a todas las poblaciones indígenas del norte de África, Egipto o Sudán de la categoría de africanos.
Y, como suele ocurrir con Mazrui, sus inteligentes descripciones, observaciones y comparaciones sobre las realidades del África contemporánea en la medida en que están afectadas por Europa se encuentran, desgraciadamente, a menudo contaminadas por la aprobación o por una sensación de inevitabilidad irreversible.
2. El congreso fue organizado por la Sociedad para la Libertad Cultural, una organización anticomunista con sede en París pero inspirada y financiada por Estados Unidos. Más tarde se supo que, de hecho, estaba financiada por la CIA. Esto demuestra cómo ciertas tendencias en nuestras opciones culturales, políticas y económicas pueden ser planificadas desde los centros metropolitanos del imperialismo.
3. Este es un argumento que a menudo emplean los portavoces del colonialismo. Compárese el comentario de Mphahlele con el de Geoffrey Moorhouse en Manchester Guardian Weekly, 15 de julio de 1964, citado por Ali A. Mazrui y Michael Tidy en su obra Nationalism and New States in Africa, Londres, 1984: «En ambos extremos de África, y especialmente en Nigeria y en Ghana, en Uganda y en Kenia, la expansión de la educación ha redundado en una creciente demanda del inglés en los niveles primarios del sistema educativo. Lo más llamativo es que el inglés no ha sido rechazado como un símbolo del colonialismo; más bien ha sido adoptado como un lenguaje políticamente neutro que trasciende los reproches de tribalismo. También es una propuesta más atractiva en África que en la India o en Malasia, porque comparativamente pocos africanos están completamente alfabetizados en las lenguas vernáculas o incluso en las lenguas de comunicación regionales, como el hausa o el swahili, que hablan millones de personas pero que solamente unos miles leen y escriben» [las cursivas son mías].
¿Está Moorhouse diciéndonos que el inglés es políticamente neutral vis a vis en la confrontación de África con el neocolonialismo? ¿Nos está diciendo que en 1964 había más africanos alfabetizados en inglés que en las lenguas africanas? ¿Que los africanos no serían capaces, si ese fuera el caso, de ser alfabetizados en sus propias lenguas nacionales o regionales? ¿Está de verdad Moorhouse cortándoles la lengua a los africanos?
4. El título en inglés es Tales of Amadou Koumba, publicado por Oxford University Press. La traducción de este pasaje en concreto, procedente de la edición parisina de Présence Africaine, la hizo para mí el doctor Bachir Diagne en Bayreuth.
5. Este ensayo está incluido en la colección de artículos de Achebe Morning Yet on Creation Day, Londres, 1975.
6. En la introducción a Morning Yet on Creation Day, Achebe obviamente asume una posición más crítica que la que tenía en 1964. La frase es adecuada para toda una generación de escritores africanos, la nuestra.
7. Gabriel Okara, Transition, n.º 10, septiembre de 1963, tomado de Dialogue, París.
8. Chinua Achebe, op. cit.
9. Gabriel Okara, op. cit.
10. Cheikh Hamidou Kane, L'Aventure Ambiguë. Este pasaje me lo tradujo el doctor Bachir Diagne.
11. Un ejemplo de trabalenguas: «Kaana ka Nikoora koona koora: na ko koora koona kaana ka Nikoora koora koora». Le debo este ejemplo a Wangui wa Goro. «El hijo de Nicola vio una ranita y salió corriendo: y cuando la ranita vio al hijo de Nicola salió corriendo también.» Un niño que hable gikuyu tiene que ser capaz de adoptar el tono correcto y la duración de las vocales y las pausas para hacerlo bien. Si no, se convierte en un lío de kas, erres y enes.
12. «La producción de ideas, de conceptos, de la conciencia misma, está en primer lugar imbricada con la actividad y el contacto materiales entre los hombres, el lenguaje de la vida real. Imaginar, pensar, el contacto intelectual entre los hombres aparece en este estadio como un producto directo de su comportamiento material. Lo mismo es aplicable a la producción mental tal y como se expresa en el lenguaje de la política, la ley, la moral, la religión, la metafísica, etc., de un pueblo. Los hombres son productores de sus conceptos, ideas, etc., los hombres reales y activos, tal y como los condiciona el desarrollo particular de sus fuerzas productivas y de los intercambios que este conlleva, hasta sus formas más sofisticadas.» Marx y Engels, «La ideología alemana», la primera parte del ensayo publicada bajo este título, en Feuerbach. Opposition of the Materialist and Idealist Outlooks, Londres, 1973, p. 8.
13. Citado en Eric Williams, A History of the People of Trinidad and Tobago, Londres, 1964, p. 32.
14. Ibid., p. 31.
15. En sus referencias a África en la introducción a sus conferencias sobre Filosofía de la historia, Hegel le da expresión y legitimidad histórica, filosófica y racional a todos los mitos racistas imaginables de Europa acerca de África. A esta se le niega incluso su propia geografía donde no se corresponde con el mito. Así, Egipto no es parte de África, y el norte de África es parte de Europa. África propiamente dicha alberga bestias depredadoras y toda clase de serpientes. El africano no es parte de la humanidad. Solo su esclavitud a manos de Europa puede elevarle, quizá, hasta el estrato más bajo de la humanidad. La esclavitud es buena para el africano. «La esclavitud es en sí misma injusta, porque la esencia de la humanidad es la libertad; pero para esto el hombre tiene que ser maduro. La abolición gradual de la esclavitud es más prudente y más equitativa que su abolición súbita.» (Hegel, The Philosophy of History, edición Dover, Nueva York, 1956, pp. 91-99.) Hegel claramente se revela como el Hitler intelectual del siglo XIX.
16. Este ensayo está ahora incluido en Akivaga y Gachukiah, The Teaching of African Literature in Schools, publicado por el Kenia Literary Bureau.
17. Léopold Sédar Senghor, introducción a sus poemas, «Éthiopiques, le 24 septembre 1954», en respuesta a la pregunta: «Pourquoi, dès lors, écrivez-vous en français?». Aquí está todo el pasaje en francés. Véase cuán lírico se muestra Senghor cuando habla de su encuentro con la lengua y la literatura francesas: «Mais on me posera la question: "Pourquoi, dès lors, écrivez-vous en français?" parce que nous sommes des métis culturels, parce que, si nous sentons en nègres, nous nous exprimons en français, parce que le français est une langue à vocation universelle, que notre message s'adresse aussi aux Français de France et aux autres hommes, parce que le français est une langue "de gentillesse et d'honnêteté". Qui a dit que c'était une langue grise et atone d'ingénieurs et de diplomates? Bien sûr, moi aussi, je l'ai dit un jour, pour les besoins de ma thèse. On me le pardonnera. Car je sais ses ressources pour l'avoir goûté, mâché, enseigné, et qu'il est la langue des dieux. Écoutez donc Corneille, Lautréamont, Rimbaud, Péguy et Claudel. Écoutez le grand Hugo. Le français, ce sont les grandes orgues que se prêtent à tous les timbres, à tous les effets, des douceurs les plus suaves aux fulgurances de l'orange. Il est, tour à tour ou en même temps, flûte, hautbois, trompette, tamtam et même canon. Et puis le français nous a fait don de ses mots abstraits —si rares dans nos langues maternelles—, où les larmes se font pierres précieuses. Chez nous, les mots sont naturellement nimbés d'un halo de sève et de sang; les mots français rayonnement de mille feux, comme des diamants. Des fusées qui éclairent notre nuit».
Véase también la respuesta de Senghor sobre la cuestión de la lengua en una entrevista con Armand Guiber publicada en Présence Africaine (1962) con el título «Léopold Sédar Senghor»: «Il est vrai que le français n'est pas ma langue maternelle. J'ai commencé de l'apprendre à sept ans, par des mots comme "confitures" et "chocolat". Aujourd'hui je pense naturellement en français, et je comprends le français —faut-il en avoir honte? Mieux qu'aucune autre langue. C'est dire que le français n'est plus pour moi un "véhicule étranger" mais la forme d'expression naturelle de ma pensée.
»C'est qui m'est étrange dans le français, c'est peut-être son style:
»Son architecture classique. Je suis naturellement porté à gonfler d'image son cadre étroit, sans la poussée de la chaleur émotionnelle».
18. Zimbabwe Herald, agosto de 1981.
19. Chinua Achebe, op. cit., p. 59.
20. Muchos de los escritores venían de distintas universidades. El público lector era fundamentalmente un producto de las escuelas y las universidades. Por lo que respecta al tema subyacente a mucha de esta literatura, es revelador el testimonio de Achebe en su ensayo «The Novelist as Teacher»: «Si yo fuera Dios, lo que peor me parecería sería nuestra aceptación, por las causas que fueren, de nuestra inferioridad racial. Ya es demasiado tarde para hacerse cruces o para echarle a otros la culpa, por mucho que se merezcan la condena y el desprecio. Lo que tenemos que hacer es mirar hacia atrás y tratar de descubrir dónde nos equivocamos, cuándo empezó a golpearnos la lluvia.
»Así que esta es una revolución que yo debo asumir: la de ayudar a mi sociedad a recuperar la fe en sí misma y dejar de lado los complejos de todos los años de denigración y autodesprecio». (Morning Yet on Creation Day, p. 44.)
Como el campesino y el obrero nunca han tenido dudas sobre su africanidad, el tema solo podría interesar a quienes han recibido una «formación» o a la pequeña burguesía africana. De hecho, si se sustituye la expresión «el pequeño burgués» por la palabra «nuestro», y «la clase pequeñoburguesa» por «mi sociedad», la explicación es acertada, precisa y describe bien el público al que va dirigida. Por supuesto, una revolución ideológica en esta clase afectaría a toda la sociedad.
21. David Diop, «Contribution to the Debate on National Poetry», Présence Africaine, 6, 1956.
22. Ibid.
23. El término «literatura afroeuropea» puede dar la sensación de poner demasiado énfasis en el elemento europeo de la literatura. ¿Literatura euroafricana? Probablemente los componentes ingleses, franceses y portugueses debieran ser entonces «literatura angloafricana», «literatura francoafricana» o «literatura lusoafricana». Lo más importante es que esta literatura minoritaria conforma una tradición distintiva que requiere un concepto diferente que lo distinga de la literatura africana, en vez de usurpar este título tal y como es la práctica habitual en el discurso académico actual. Incluso ha habido declaraciones arrogantes de algunos académicos que hablan como si la literatura escrita en lenguas europeas estuviera más cercana a la africanidad de su inspiración que obras similares escritas en lenguas africanas, que son mayoritarias. Tan absolutamente ha usurpado la «literatura afroeuropea» (¿la literatura euroafricana?) el nombre de «literatura africana» en el discurso académico actual que la literatura escrita por africanos en lenguas africanas es la que necesita ser matizada. El libro, por lo demás oportuno, de Albert Gérard, se titula African Language Literatures.
24. Chinua Achebe, op. cit., p. 27.
2. LA LENGUA DEL TEATRO AFRICANO
1. Véase también el ensayo de Ngugi wa Mirii «On Literary Content», Working Paper, n.º 340, IDS, Nairobi, abril de 1979. Él sitúa su discusión del contenido literario en el caso del Centro Educativo y Cultural Comunitario de Kamiriithu, en un análisis de clase sobre la comunidad local.
2. Jomo Kenyatta, Facing Mount Kenya, Londres, 1938.
3. Le debo a Wasambo Were la comparación entre El espacio vacío del título de Peter Brook y la práctica de la literatura africana, durante una discusión que mantuvimos en Londres sobre el teatro en Kenia en 1983.
4. Compárese también con la obra de Wole Soyinka The Lion and the Jewel, el diálogo entre Lakunle, el profesor de literatura que cita insultos sacados del Oxford Dictionary, y Sidi, la mujer analfabeta de pueblo que probablemente habla en yoruba. ¿En qué idioma está hablando Lakunle, en yoruba o en inglés? ¿Y qué pasa con Sidi? Por supuesto, en el texto ambos hablan en inglés.
5. Ngugi y Ngugi, I Will Marry When I Want, Nairobi y Londres, 1982, pp. 21-29.
6. Karl Marx, El capital, vol. I, cap. VII.
7. Ngugi y Ngugi, op. cit., p. 39.
8. The Daily Nation, 22 de enero de 1982.
9. The Standard, 29 de enero de 1982. Los dos artículos de The Daily Nation y The Standard contienen muchos otros comentarios y citas textuales de participantes que ofrecen una visión clara sobre la base popular del teatro.
3. LA LENGUA DE LA FICCIÓN AFRICANA
1. «Ningún desastre humano, con la excepción del Diluvio Universal (si esa leyenda bíblica es cierta) iguala en sus dimensiones destructivas al cataclismo que sacudió África. Todos conocemos la historia de la esclavitud y sus efectos traumáticos en los negros trasplantados, pero pocos de nosotros somos conscientes de los horrores que ocurrieron dentro de África. Inmensas poblaciones fueron desarraigadas y desplazadas, generaciones enteras desaparecieron, las enfermedades europeas cayeron como una plaga, diezmando el ganado y a las personas, se abandonaron ciudades y pueblos enteros, se desintegraron núcleos familiares, se derrumbaron reinos, los hilos de la continuidad histórica y cultural se desgarraron de forma tan salvaje que desde ese momento hubo que pensar en dos Áfricas: la de antes y la de después del Holocausto.» Ivan Van Sertima, Blacks in Science. Ancient and Modern, New Brunswick y Londres, 1984, p. 8.
2. Ngugi wa Thion
