MIGUEL
Recuerdo que eras un niño envejecido, Fernando, un niño viejo. Tu cuerpo era enorme y en tus manos abiertas cabía con holgura una cabeza humana. De hecho, a veces jugabas con nuestras cabezas, las cabezas de tus hermanos: las tomabas, las movías de una mano a otra como peloticas y te reías. Nosotros también reíamos hasta que nos sacudías muy fuerte sin darte cuenta y entonces nos quejábamos y acababa el juego. Tenías un tronco extenso que lucía más seguro cuando estabas sentado que cuando caminabas inclinado y oscilante como un simio. Tus piernas eran largas, frágiles y dobladas como serpentinas que se aferraban con vacilación al mundo. Eras un niño avejentado, tenías el pelo cano con apenas unos pocos años, la frente arrugada y el semblante serio y, sin embargo, a veces soltabas una risa delirante, abierta y fácil que te hacía parecer feliz. Y sí, lo eras de alguna extraña manera.
Eras un niño gigante, Fernando, parecías un niño tonto, pero no lo eras. Las canas te daban dignidad. Eras un niño añoso, un niño sabio. Conocías muchas cosas que nosotros desconocíamos. Por ejemplo: hacer crucigramas, ninguno de nosotros lograba acabar uno, ni uno solo; no teníamos esa paciencia que a ti te desbordaba. Por ejemplo: sabías un montón de palabras que sacabas del diccionario y que usabas las pocas veces que hablabas y que no siempre entendíamos. Más aún, había algo que solo tú sabías, ¿cómo fue tu muerte?
Mas no solo te admirábamos por esas cosas que sabías y que para nosotros eran tan solo enigmas, también te apreciábamos por tu silencio. Eras un ser callado y no porque tu forma de hablar fuera confusa, tu dicción enrevesada y eso te cohibiera, sino porque te resguardabas bien tras el silencio: era tu territorio, la zona en que más confiabas. En consecuencia, evitabas las palabras, las usabas únicamente para resolver tus crucigramas, para solicitar algo, para asentir o negar; de resto, tu mutismo era inviolable. Cuando caminabas producías un ruido tenue como si tus pies fueran de lana. Procurabas pasar desapercibido, pero el titubeo, el arrastre al andar, a veces te delataban. Al principio pensamos que nos espiabas con ese vagar imperceptible por el apartamento. Llegamos a desconfiar de ti, pero muy pronto supimos que tú no eras sino un ser sumido en el silencio; que no querías fisgonear nuestro comportamiento, sino que en ocasiones transitabas por el espacio del apartamento con la necesidad de poseer una geografía breve pero propia: un pasillo, un par de salones y unas cuantas habitaciones por mundo. La calle estaba vedada para ti.
FERNANDO
Hoy, madre me dejó en una nueva casa. Me dijo que desde ahora ese era mi hogar. Que tendría otra familia: primos, tíos y tías, hermanos y padres. Y no sé por qué. No los conozco. A mí siempre me ha gustado vivir con ella. Aun en ese cuartucho en el que hemos estado estos años. Allí hacía mucho frío. Era muy pequeño. Había mucha gente en los cuartos alrededor, pero estaba en su compañía. Sé que ha tratado de explicármelo: hijo mío, estarás con una familia que te va a querer. Va a cuidar que estés bien. Que tomes las drogas. Que puedas moverte con tranquilidad. Que puedas comer todos los días. Que duermas en una cama tú solo. Tendrás unos hermanos para jugar. Y una buena pareja de padres. Eso me dijo. También que vendrá a visitarme a cada rato. Que pronto podremos irnos a vivir juntos de nuevo. A un lugar nuestro. Pero, aunque me lo haya dicho y repetido, prefiero estar con ella esté donde esté. No sé si podré vivir sin ella. Ha sido mi vida. No conozco a nadie distinto.
Horizontales
- Plural, sitios multifamiliares donde se viven muchas incomodidades.
- Separación respecto de los seres queridos. Neutro español.
- Desarrollo Rural Integrado, que fue del Ministerio de Agricultura. ¡Güepajé! Al revés, aproveche el alfabeto y disfrute de la literatura.
- Al revés, recite plegarias. Progenitora.
- Partes bajas de edificio. Fantasmita.
- Fabuloso fabulista griego. Inclina.
- Nota posesiva. Al revés, municipio sabanero de Cundinamarca. Necesidad en inglés.
- Letra griega para psicólogos y para parapsicólogos. Caminad por ahí.
- Una como la Eco mitológica. Ulmácea que no produce peras.
- Subiesen por peldaños. Contracción gramatical.
- Máquina gringo-europea de guerra en el Atlántico Norte. Al revés, ion cargado negativamente.
- Blablabladero de los países americanos. Par.
Verticales
- Falta de “camello” que aqueja a muchos colombianos.
- Sueño producido por narcóticos.
- ¡Alto ahí!, grita el atracador. Comience.
- Dominio internético de Estados Unidos. Quita bruscamente. Sigla de transporte aéreo.
- Plural de vocal de punto. Obsérvenla.
- Al revés, Nuevo Liberalismo. Símbolo del polonio que es un río italiano. Estado asociado a la condición de huérfano.
- Suba la bandera. Sagradas.
- Al revés, principal en inglés. Final en inglés.
- Alcohólicos Anónimos. Descuido de las personas que nos necesitan.
- Argumenta. Ídem.
- Poner a funcionar la pituitaria. Vinculado a uno por algo que puede ser más fuerte que la sangre.
- Situación de aislamiento, abandono. Rizos de mar.
FERNANDO
No he podido dormir en toda la noche. El dolor de cabeza me lo ha impedido. Extraño tanto a mi madre que no he podido descansar. Aquí todos han sido amables. Me han dejado una habitación para mí solo. Me han dado de comer. Ellos, mis padres, son muy cariñosos. Los otros, mis hermanos, me observan con sorpresa. No saben muy bien quién soy. De dónde vengo. Por qué estoy aquí entre ellos. Mis padres (me siento muy raro diciéndolo) les han dicho que soy su nuevo hermano. Que se porten bien conmigo. Ellos acatan. Pero quizá más que despertarles curiosidad mi verdadero origen, mi condición de hermano, noto que se preguntan por mi cuerpo. No acaban de entenderlo. Jamás han visto algo parecido. Dudan sobre mi verdadera condición humana. No comprenden mi dificultad para caminar. Jamás han visto a un joven giboso. Observan mi rostro una y otra vez. Tratan de discernir mi verdadera edad. Quieren ver mis ojos tras los lentes gruesos. Desean sumar los años que muestra mi cabello canoso. Después procuran juntar las piezas a ver qué les da. No saben por qué un hermano puede ser tan viejo. Y tan raro.
Empiezo a sentir de nuevo la punzada en mi cerebro. Corro hacia el diccionario. “Migraña”: f. Jaqueca: Dolor de cabeza.// Dar a uno una jaqueca. fr. fig y fam. Molestarle, importunarle. ¡Qué poca cosa decía el diccionario sobre mi sufrimiento! Decir que mi cabeza me molestaba o me importunaba era una mala broma. No, mi cabeza no me inoportuna o molesta. Mi cabeza se convierte en un pedazo insoportable de mi cuerpo. En un trozo torturado. En un infierno concentrado.
FERNANDO
Mi nueva madre es una señora muy hermosa. Tiene el pelo negrísimo y brillante y sus ojos parecen dos pepas renegridas. Es bondadosa y reza mucho. Dice que hay que ayudar a la gente y confiar en Dios. Lo dice a cada rato como si de repetir esa frase dependiera el movimiento del mundo. Mi nueva madre trabaja mucho, pero siempre regresa ansiosa por vernos a nosotros, sus hijos. Le gusta volver del trabajo y estar con nosotros, preguntarnos qué hicimos, revisar las tareas de Lucho y Miguel, incluso jugar un rato con todos. Le gusta ser madre. A mí me presta mucha atención. Apenas llega a la casa me busca en donde quiera que esté para abrazarme. Me pregunta cómo me siento, si he tenido dolores, si me he tomado la droga, si mis hermanos me han hecho daño. No es una mala nueva madre, pero yo, sin decírselo, prefiero a mi otra madre.
Mi nueva madre se llama Juliana, aunque casi nadie la llama por su nombre, solo Isabel que le dice señora Juliana o doña Juliana. Nosotros la llamamos madre y mi padre, mi único padre, le dice Juli a secas. Él no habla mucho, no es muy cariñoso y siempre huele bien. Tampoco se la pasa en la casa, llega tarde en la noche y sale muy temprano en la mañana; entra y sale de ella como si hiciera escala entre una cosa y otra. Es un hombre menudo, pero muy fuerte. Parece una gran bombona de gas. Una vez lo encontré tirado en el piso del baño. Estaba borracho y seguro se había caído pero sin hacer ruido ni hacerse daño. No es fácil herir su cuerpo, lo supe, ni sacarle sonidos. No es gordo, es grueso, fornido quizá, corpulento, tal vez espeso, eso, es un hombre espeso. Lo cogí de las manos y lo arrastré hasta su habitación, me pareció que jalaba una bolsa de jabones; luego lo alcé y lo dejé en su cama. Madre dormía profundamente.
Fui a mi habitación, tomé el diccionario y busqué la palabra “borracho”. Ebrio, que se embriaga habitualmente.// Aplícase a algunos frutos y flores de color morado//Dícese de las telas cuyos colores se corren al lavarlos.//Fig. y fam. Poseído de alguna pasión, y especialmente de la ira. Sin duda esta última parte cobraba razón, padre a veces se dejaba poseer de la ira. Había visto u oído cómo les pegaba a mis hermanos, especialmente a Lucho, y alguna que otra vez a madre. A mí nunca me había tocado, pero en realidad yo no era su hijo.
MIGUEL
Muy poco sabemos de tus primeros años, Fernando, pero no es arriesgado deducir que no estuvieron rodeados de comodidades y menos aún de libros. Es muy posible que no existiera una biblioteca donde quiera que hayas crecido y eso hace más misterioso el hecho de que sintieras un auténtico amor por los diccionarios. Cuando Blanca Luz te dejó en nuestra casa, ibas despojado de “las cosas del mundo”, excepto por un par de mudas de ropa, el cepillo de dientes y un libro ajado, pero aún resistente: el Diccionario ideológico de la lengua española de Julio Casares.