¡Muy espectacular!

Fernanda Laguna

Fragmento

Diario de la yo montada de artista

DIARIO DE LA YO MONTADA DE ARTISTA

Cuando me refiero a ¡Muy espectacular! como título de este libro quiero manifestar la expresión que uso para aludir a las obras sobre las que escribo. Soy muy de decir ESPECTACULAR (siempre se dice así con mayúsculas). Me fascina lo que hacen les demás, por eso trabajo mucho colectivamente. Les demás son les ESPECTACULARES, aun teniendo en cuenta que lo espectacular no tiene que ver con grandes obras, grandes hitos o grandes mentes. Lo pequeño, lo raro, lo sucio, lo roto, lo dejado a un lado es espectacular por su épica. Lo popular es espectacular. Esa palabra es un trampolín que impulsa, levanta. Alguien nos pregunta ¿cómo tengo el pelo? y decimos ESPECTACULARRRRR, aunque lo tenga torcido. Porque la belleza es queer y habla de la ternura, esa forma maravillosa de amor que abraza lo frágil. Hace varios años Maxi Masuelli y Ana Wandzik me invitaron a hacer una compilación de los textos que escribo que rodean al arte, a la poesía y a no sé qué más. Y ¡Muy espectacular! recopila los últimos textos que escribí y algunos que encontramos perdidos en el plasma por ejemplo del 94. El libro muestra el proceso de mi aprendizaje: mis primeros años cuando hablaba con extraterrestres (ellos no me contestaban), también cuando aprendía sobre el amor romántico y la sociabilidad, el desarrollo en el uso de palabras y conjugaciones de verbos, etc. Es una especie de diario de la yo montada de artista. Es una especie de manual que me hice para aprender, como esos donde estudiábamos la pampa húmeda, los planetas, el delta del río Nilo, los jardines colgantes de Babilonia, las guerras, la célula, el aparato reproductor de las flores, los pueblos originarios y mucho más.

Fernanda Laguna

Marzo de 2025

CHARLA JUNTO A LA LAGUNA

—… ?

—Pienso mucho en la inauguración. Es... afecto.

—… ?

—A mí me gusta que sea así. ¿Por qué cambiar? ¿Por qué lo diferente? Mirá lo que me pasó después de que vos vieras todos los cuadros de extraterrestres. Me compré (este libro) Ami regresa. Es el rescate. Está todo lo que pinté, ¡qué emoción! A mí me gusta creer en lo que a mí me gusta… por ejemplo cuando sueño me gusta todo lo que sueño.

—… ?

—... algunas cosas que podrían ser pesadillas, ahora me gustan. Y es así, después lo leí. Cuando vinieran los extraterrestres es cuando íbamos a estar muy bien, queriéndolos a ellos y queriéndonos a nosotros.

—… ?

—El cuadro primero es una amiga.

—… ?

—... sola en mi cuarto, sola, siento la presencia, miro el universo y pienso “ya está lleno de gente”. Hoy, por ejemplo, fui a la plaza y estaban todos los perros sueltos; yendo de un lado para el otro, a ningún lado. Van, huelen una piedra; uno hace pis, viene otro y hace pis. Es una ternura que me da.

—… ?

—Mi amiga es extraterrestre y esta soy yo. Con un camino.

—… ?

—Es el rescate: están con banderitas para que los encuentren. Luego de este cuadro leo El rescate… y en el libro hay muchos cielos rosas, lilas. Ahí habla de que recibimos mensajes, y creo que yo por ahí recibo mensajes. A veces me confundo porque es como si tuviera dos vidas, una en la que puedo creer todo...

—… ?

—Siempre quería hacer cosas abstractas, y de repente surgieron. Me gustaba hacer algo abstracto; pero no podía, me esforzaba, y no se puede hacer cualquier cosa... Las cosas vienen y van más allá de lo que yo quiera.

—… ?

—No cambio de color. Lo veo, lo veo, digo “naranja”, pero nunca es el color que veo. Casi.

—… ?

—En los abstractos jamás toqué nada; en los otros sí porque son más compositivos. Me encanta pintar.

—… ?

—Cuando quiero pintar, entonces compongo. Con los abstractos no es composición, ya vienen, es como el color. Es ver los colores, uno, el otro, mezclo todo lo que hay en la paleta, todo lo que ponga... está bien; en ese momento todo está bien. Pongo la cinta, pinto este, este y este. Cuando se secan pinto este, este y este.

—… ?

—Los tiré. Después de que vos vinieras la otra vez, tiré un montón de cuadros, eran piedras. Los tiré, dije: “Estos no me gustan”. Me gusta haberlos tirado; después arreglé el placard, regalé zapatos. No va a pasar nada diferente por tirarlos o no. El problema de la pintura es qué hacer después con los cuadros. La música es más real, no ocupa lugar. Los cuadros pueden estar o no, no es lo importante. No creo que sean necesarios. La música no te pide nada, la podés escuchar y no entender nada... llorás o estás feliz, es como que va al corazón, podés hacer lo que querés. Por eso el vernissage es la parte de la emoción, es hermoso. Los vernissages son lo más básico de todo; es como ser artista, el hecho de estar ahí. Disfruto tanto ese momento. Va a haber unas bandejas con pirámides de Ferrero Rocher. A mí me encantan las personas elegantes, con respeto, toda la gente diciendo beautiful...

—… ?

—Amalita.

—… ?

—Me encantaría ser su dama de compañía... que me regale cosas. Tengo una clienta (de acrílicos) que me lleva a comer a lugares caros. Me encanta eso.

—… ?

—Los cuadros que me gustan son como matemáticos, no veo la figura, es como un número. Ahí no sucede nada importante, por lo tanto no hay (posibilidad de) equivocación. Es como si fueran cuadros telepáticos. Son muy decorativos.

—… ?

—A ella se lo regalaría. Ella me va a regalar un departamento.

—… ?

—Porque yo le haría compañía.

—… ?

—Para mí las estatuillas van en una mesita de luz. Es como si hablaran. Una mascota. No las puedo separar de algo de animación, no las puedo pensar como objetos inanimados.

—… ?

—Mi sueño es que los cuadros sean como joyas, algo precioso. Una cosa misteriosa. Como decir “¡de dónde salió!”. No es ni lindo ni feo, es algo que se te aparece y que despierta como un respeto... En el libro Ami... decía que en el futuro había gente que imaginaba los cuadros y aparecían en la pantalla. Aparecía como un paisaje que todo el mundo veía. Es como la poesía, que aparece... Yo quiero que todo sea hermoso. Fácil, simple. La belleza en realidad es simple.

Transcripción Jorge Gumier Maier

Octubre de 1995

AVE MARÍA PURÍSIMA, TE QUIERO Y SOS MI ÍDOLA, AUNQUE MUCHOS NO TE QUIERAN

Fui a confesarme hace muy poco. Mis amigos me esperaban a la salida de la iglesia, con paciencia, tomando cerveza en la vereda. Entré y me arrodillé en el confesionario con devoción. “Ave María purísima”, rezó el sacerdote; “sin pecado concebida”, le contesté. “¿Por qué te has acercado a confesarte?”, me preguntó, y yo le dije que porque me sentía mal, porque sentía un dolor en el pecho y muchas ganas de llorar hacía meses. En realidad, quiero volver al lugar donde nací, la Iglesia, reinsertarme en un espacio que ya no me corresponde y que ni siquiera me gusta. Como meter mi inmenso cuerpo dentro de la panza de mi mamá. Sé que es un impulso, algo inconsciente. No me gusta la religión con la presión que tiene sobre mi mente y mis emociones, pero me produce una inmensa excitación lo sacro. Hago en la vida todo lo que para la religión está mal. Frente al cura, comencé a hilvanar de manera coherente un listado de pecados que terminaban con una inmensa pasión por la Virgen María, mi madre, mi amante, y a la vez el prototipo de todas las chicas que me gustan. El cura no me dio ninguna penitencia porque creo que no entendió, ya que cuando yo le decía los pecados se los contaba con entusiasmo. Es decir, al final el sacerdote no me absolvió de nada. Le pateó la pelota a Jesucristo, diciéndome que primero me acercara a él y luego volviera a confesarme. Yo salí feliz a reencontrarme con mis amigos.

Cuando era chica iba a comulgar casi todos los días, esperando el éxtasis que nunca llegaba. Era probar una y otra vez. Sentir el sabor desabrido de la hostia pegada en mi paladar e intentar despegarla con la lengua. Concentración. Pensar mucho previo a la comunión. Vaciar los pecados de mi interior, para que Jesús me tomara en sus brazos y me llevara al cielo al menos unos segundos. Luego, a los dieciocho, cuando me hice jipi, descubrí que el sexo era la zona libre de la razón y que era ese el éxtasis que de niña buscaba. Más grande, volví a comulgar sin confesión ni nada, después de haberme fumado un porro. Y volví a no sentir nada, pero sigo creyendo que es una incapacidad mía no acceder a ese orgasmo espiritual, ya que quizás no se llega a él por el pensamiento sino por la fe. Ahora que ya no soy más jipi y soy una especie de tecno concheta, encuentro en la intelectualidad (mi zona imposible de alcanzar ya que no leo nada) el éxtasis inaccesible de la razón, como la comunión. Y la tomo como una especie de fe a medio camino. Pura luz. La Virgen es el opuesto, la que no entiende nada y por eso vive siempre en el éxtasis. En una nube. Y es como que la nube tapa la luz de la razón y por eso a través del sexo que no puede realizar sí se puede llegar al orgasmo. Ella es la única representación sexual de la Iglesia, ya que es la única a la que se le otorga el nombre de virgen. Y ella vive en un orgasmo permanente porque todo Occidente se la quiere coger y ella dice “¿A mí?”; “Sí, a ti”. Es la que se aparece, tiene un cuerpo carnal, vivo y sexual. Es superlésbica. Usa vestidos preciosos y lánguidos. Oculta sus pechos para ¿provocar? Sexo fantástico. Desvestirla como a una cebolla para descubrir un cuerpo espléndido. Ella es la que dice que sí, la madre buena que te dice siempre que sí. Los y las gays deberían amarla. Ella es la amante siempre dispuesta.

Yo no vivo en éxtasis ni ahí todo el tiempo, vivo más bien en la desolación. Estoy en las tierras intermedias entre el sexo, la fe y la razón. Tal vez debería volver a la tierra en que nací y hacerme monja para seguir probando con la comunión y llegar al éxtasis inalcanzable de la fe. O no, y dedicarme a otra cosa. No sé. Tampoco sé dónde está la Virgen, nunca se me ha aparecido, y si le rezo no me da lo que le pido, igual la quiero. Ella solo sabe decir “sí, sí, sí”. Me gusta mucho y me la tatué. También me gustan otras chicas que son la representación de su cara y viven el sexo que a ella tal vez le fue vedado. También me gustan los chicos que son más parecidos a una virgen que a Dios.

En fin, queridos amigos, en fin… ¡Qué más puedo decir! Pura confusión que también merece ser escrita. No se me ocurre más nada. Sean felices si pueden. Y me gustaría terminar citando a algún santo o santa o escritor famoso, pero como no conozco a casi ninguno y de los que conozco no me acuerdo nada, voy a terminar así nomás, a secas.

Publicado en la revista The Clinic

Chile, 2003

TODO TIENE QUE VER CON TODO

Para Agustín Inchausti, Ruy Krygier y Vicente Grondona

Me gustaría escribir mil cosas y que todas tuvieran que ver con todo. Siempre lo que hago tiene que ver con eso. Que todas las cosas confluyan en una: en todo. Una forma de integración para siempre. Que una cosa hable de todos. Que lo general hable de lo particular. Que hacer cualquier cosa tenga relación con temas específicos. Encontrar la vuelta a las cosas para que siempre den las respuestas que necesitamos. Que meterse en problemas nos provea de soluciones inimaginadas a temas inesperados. Que lavar los platos me dé el puntapié para una teoría que creía que no necesitaba postular.

Hace poco me pidieron de la Biblioteca Nacional que montara unas obras mías en unas vitrinas con libros que hacían alusión a los treinta años de la dictadura militar. El artista que lo iba a hacer no pudo y tenían un día para resolver el “problema”. Yo les dije que tenía unas acuarelas pequeñas medio infantiles. Ellos me dijeron “Perfecto”. Cuando llegué distribuí las acuarelas entre caras de Videla y libros de literatura argentina que hacían referencia al golpe. Un señor muy serio le preguntó a Horacio González (director de la Biblioteca Nacional) qué tenían que ver las estampas infantiles con esos libros tan oscuros. González le respondió: “Todo tiene que ver con todo”. En ese momento, el hombre y yo nos quedamos mudos y felizmente tranquilos. No sé si las cosas a simple vista tienen que ver entre sí, pero en el infinito de las posibilidades todo se toca de forma seria y contundente. En el infinito tiene sentido todo. Especialmente la contradicción.

Me gustaría identificarme con esta canción: “No soy un filtro, no soy un curador. No soy un experto, no soy un defensor. No sé qué vale la pena o no. En la calle de la expresión no importa si lo haces bien. Me gusta oír nuestra voz sintiendo cambiar” (de la banda Jesús y Cleopatra).

Agustín Inchausti / Ruy Krygier / Vicente Grondona

Luz, transparencia y anilinas. Tres materiales muy diferentes pero que se llevan muy bien porque parecen venir de lo mismo. Luz de la pantalla que tiñe el espacio de color. Transparencia que hace de pantalla para dejar ver formas atrapadas. La transparencia de las anilinas que dejan ver formas como reveladas por la luz. Luego la poética de los materiales al hacerse figuras toma el aspecto de aparición.

Para cuidar la individualidad de las similitudes, me pareció necesario mantener aisladas las obras de los tres. Entonces pensé en habitaciones, en cómo se aíslan las personas en sus cuartos para hacer cosas similares de diferentes maneras. Y cómo los cuartos son la pantalla perfecta de las apariciones… como cuando uno apaga la luz al irse a dormir y puede contemplar cómo se proyectan en el espacio negro manchones con forma de misterio. También en el cuarto se cuentan las historias: las fantásticas y las cotidianas. Y uno que escucha o recuerda puede proyectar en la habitación de la mente lo contado. Los departamentos son atrapasueños y espantos. Construcciones tangibles por donde deambulan relatos.

La creación es una aparición inasible. Una fantasía, un invento, una realidad: “… lo que quiero demostrar, por supuesto, es invisible, así que me cuesta tanto sostenerlo” (de la banda Jesús y Cleopatra).

2006

Querida Victoria: No sé como reempezar o rescribir la carta que comencé a escribirte en Invierno. Ya es casi primavera y no puedo sostener nada que no este abierto a mutar.

Me pasaron un montón de cosas, entre ellas que me pirateen un disco de Thirteenth floor elevators. La música que estoy escuchando ahora. También viajar a Río de Janeiro a realizar la muestra que te hablé y que no me pagaron ni un peso pero que fue un fuego total. Victoria hagas lo que hagas con esta carta que siempre sea en castellano. Yo no hablo casi Inglés... (Acabamos de hablar x tel y me decís que si o si hay que traducirla porque si no es elitista y excluyente.... tenés razón entonces ;Traduzeámosla! ¡dale! porque me lo pedís con esa voz tan dulce. Oue muchos no entiendan y se sientan excluidos también puede ser una forma de comunicación ; Acaso la sociedad no sestiene sistemas basándose en la exclusión?) También ahora... que ya pensé tanto al respecto de esta carta, pienso ¿A quien realmente le estoy escribiendo? si a vos o si a la Américas Society o a mis compañeros de muestra o al futuro o a mi conciencia dentro de un montón de años (antes de morir). Hoy voy a ir a ver a mi tía Coca que esta muriendo. Necesito verla. Así seré yo. Esta vida que parecería ser tan importante nos vuelve hacia el final...a todos por igual: Ligeras. Pero bueno...sigo con esto que te prometi. Y ¿Porque te lo prometí? Ya te lo dije pero te lo vuelvo a recordar. Acepté participar en la muestra porque:

1.- Fuiste siempre muy cálida y generosa conmigo. Y me encantó tu idea de la muestra aunque me aterró la institución que nos acogería Y Pensé: ¿Por que a mí.... justo a mí justo allí? Estuve meses dudando, consultándolo con amigas sociólogas, amigos historiadores. Y todos me decían " .. y es medio medio (malo) ese lugar... ¿Para que querés participar?" y yo les decía. "No sé siento que algo que me dice que debo hacerlo"

Debería haber dicho que no pero finalmente acepté porque es una buena oportunidad:

1.- Para derribar la imagen políticamente correcta que tiene de mí mucha gente y por sobre todo la buena imagen que tengo yo de mí misma.

2.- Admiro con pasión verdadera a todos los artistas que participan en la zona histórica. Y me gustan mucho los que están en la zona de los contemporáneos (artísticamente). Y Judy que, aparte de que me encanta lo que hace, ella me encanta. (esto no es una declaración de amor)

3.- Me viene bien la plata de producción de obra para tener plata y poder hacer cosas en nuestro Centro de arte de Fiorito. En Buenos Aires los uSs 1200 equivalente al $3600 Tres veces y pico más.

4.-Algo misterioso, oculto y sagrado me dice algo que no entiendo y yo confio en que no entender es una buena razón para actuar.

Balance positivo hasta el momento de lo que escribí Thirteenth floor elevators + Judi Werthein + Sebastián Villar Rojas + Ligeras

No voy a corregir mas nada de lo que escribí hasta aquí

Por lo general cuando hago algo relacionado con cualquier cosa que no sea pintar existen tres factores (o más pero ahora te pongo estos):

a.- Que el lugar me excite, me incentive (ej: algún atributo arquitectónico que me cope, que el paisaje que lo rodea me guste, alguien que trabaje en el lugar que me interese especialmente, alguien específico que se que puede ir a verlo)

b.- Que t

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