Del gin tonic a la meditación

Beatriz Goyoaga

Fragmento

BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DE SRI SRI RAVI SHANKAR

Dicen que algo cambia en tu interior después de ver en persona a Sri Sri Ravi Shankar. Que el hombre tiene la capacidad de llegar al alma, al corazón de sus interlocutores, con solo mirarlos. Que su presencia genera silencio, un silencio especial, que implica otro nivel de conciencia. En los tiempos que corren, tal vez esto suene a magia o exageración, pero él se encarga de hacer ver que, en realidad, nos hemos olvidado de la conexión con nosotros mismos y con el otro y que el camino de vuelta a casa es mucho más fácil de lo que pensábamos.

Sri Sri Ravi Shankar enseña. Guía. En Occidente, la palabra “gurú” muchas veces ha recibido connotaciones negativas, pero en la India significa Maestro. Y Sri Sri Ravi Shankar, desde la India, se ha convertido en el Maestro de millones de personas en todo el mundo. Un Maestro que enseña a vivir. “Lo único permanente es el cambio. Todo cambia rápidamente a tu alrededor. Aun queriendo, no puedes aferrarte a nada. Las cosas van y vienen. La gente va y viene. Sus estados de ánimo cambian, sus emociones cambian. Todo el mundo está cambiando, pero hay algo que no cambia: el espíritu. De allí proviene la fortaleza”. Sri Sri Ravi Shankar habla e inspira. Es reconocido mundialmente por su gran labor social. Durante las últimas tres décadas se ha dedicado a promover los valores humanos, la resolución de conflictos y la armonía interreligiosa. Su mensaje es transparente como el aire: una sociedad sin estrés es una sociedad sin violencia, y cada uno tiene que tomar su responsabilidad y expandirla para construir un mundo mejor. De esa fortaleza habla, de la fortaleza del amor.

Desde pequeño, decía que miles de personas estaban esperándolo y que no iba a parar hasta sembrar una sonrisa en cada rostro. Hoy lo está logrando. Aunque por la energía que irradia y lo que genera a su alrededor parezca un personaje salido de una leyenda, este hombre es real. Nació el 13 de mayo de 1956 en Papanasam, Tamil Nadu, en el sur de India. Sus padres lo bautizaron Shankar en honor al santo hindú Adi Shankar. Era por entonces un chico distinto, capaz de entrar en estados de meditación profunda mientras los otros corrían detrás de una pelota, e incluso podía recitar fragmentos enteros del Bhagavad Gita con apenas cuatro años.

Al ver el interés que mostraba por la sabiduría y las escrituras védicas, sus padres lo llevaron a un tutor espiritual. Su primer Maestro fue Sudhakar Chaturvedi, que tuvo una larga relación con Mahatma Gandhi. Luego entró en su vida Maharishi Mahesh Yogi, que lo tomó como discípulo primero y después se convirtió en su amigo. Sri Sri Ravi Shankar, con diecisiete años, ya había terminado los estudios de literatura védica y física moderna avanzada y era considerado un verdadero prodigio.

Pero fue ocho años después cuando se convirtió en un Maestro. En 1981, tras un período de diez días de silencio y abstracción, Sri Sri Ravi Shankar concibió el Sudarshan Kriya, una poderosa técnica de respiración con la que su vida cambió para cambiar la de millones de personas. A partir de ese momento, eligió seguir un camino monástico y los sabios de Rishikesh le otorgaron el título de Su Santidad.

Cada emoción tiene un ritmo que se corresponde con la respiración. La clave del Sudarshan Kriya es la regulación de esas emociones a través de la respiración. Y con unos pocos minutos diarios de práctica, se logra aquietar la mente, relajar el cuerpo y eliminar todo tipo de toxinas, emociones negativas y estrés. “La vida tiene que ser una celebración, un camino para alcanzar la felicidad”, dice Shankar, que para difundir el Sudarshan Kriya creó ese mismo año El Arte de Vivir, una ONG que creció vertiginosamente y se expandió por todo el planeta inspirando solidaridad, fomentando el voluntariado y las acciones comunitarias, y enseñando a hombres, mujeres y chicos a meditar, a respirar y a vivir mejor, para a su vez ser mejores personas.

En 2011, la Fundación El Arte de Vivir cumplió treinta años y Sri Sri Ravi Shankar reunió a más de cuarenta mil personas de todo el mundo en el Estadio Olímpico de Berlín, en Alemania, para promover la armonía en la diversidad y diseminar en cada conciencia su mensaje de paz, integración y amor. “Somos una familia global”, dijo entonces. Dos mil argentinos estuvieron presentes y otros miles siguieron la ceremonia desde decenas de sedes en nuestro país. Un año más tarde convocó a 150.000 personas en los Bosques de Palermo de la ciudad de Buenos Aires.

Tomando la ayuda y la solidaridad como pilares de una acción efectiva, Gurudev, como lo llaman cariñosamente sus seguidores, creó además en 1997 la Asociación Internacional para los Valores Humanos, una ONG ante Naciones Unidas, que promueve cientos de programas de desarrollo sustentable allí donde el tejido social ha sido dañado. A través de esta asociación, miles de voluntarios trabajan con chicos de la calle, familias en riesgo y personas en situación de marginalidad en países de África y América Latina, y también hay activos proyectos en zonas que han padecido desastres naturales o en naciones con crisis bélicas.

Pero no es lo que el hombre hizo, sino lo que hace, lo que lo vuelve una de las personalidades más importantes de la escena mundial. Sus enseñanzas trascienden las fronteras culturales y religiosas, por eso Sri Sri Ravi Shankar es requerido desde numerosas partes del planeta y viaja todos los años por decenas de países dando conferencias, supervisando proyectos y participando de campañas mundiales para promover los valores humanos, la responsabilidad social, el cuidado del medio ambiente y la construcción de la paz. Ha disertado en Washington, en el Parlamento Europeo, en el Foro Económico de Davos y en Naciones Unidas, entre otros muchos ámbitos internacionales.

La gente lo sigue, lo venera y lo celebra. Miles y miles escuchan sus palabras como algo más que palabras. Es recibido con honores por los líderes de todas las naciones. Le han otorgado innumerables premios y distinciones, e incluso ha sido nominado varias veces para el Premio Nobel de la Paz, pero a él no parecen importarle los reconocimientos, sino la acción.

Sri Sri Ravi Shankar camina lento, liviano, siempre con una sonrisa, siempre atento a las necesidades de quienes lo rodean. Hace de la humildad un culto y del servicio una vocación. Pero, además, sin vueltas, es un sabio de este tiempo. En el mundo, cada vez más gente se vuelca a la espiritualidad y Sri Sri Ravi Shankar y la Fundación El Arte de Vivir son grandes responsables de ese cambio positivo. “No quiero nada, estoy aquí por ti”. Gurudev siembra esa frase para que cada uno entienda que la felicidad propia está también en el bienestar de los demás. Una enseñanza que se eleva como una estrella brillante en un camino que millones y millones de personas ya se han animado a empezar a recorrer.

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