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¿POR QUÉ ESCRIBÍ ESTE LIBRO?
Escribí este libro porque me di cuenta de que era el que me hubiese gustado leer en aquel momento de mi adolescencia en que nada parecía salir bien.
Observaba mi vida y había algo que no quería para mí. Tenía 18 años y solo encontraba miedo, soledad, timidez y, sobre todo, las preocupaciones y las preguntas sobre si todo aquello, que me afligía tanto, mejoraría. Había vivido durante toda mi infancia conflictos en las escuelas, dificultades para aprender, sucesos inesperados de robos repetidas veces y muchos problemas para comunicarme y ser quien quería ser.
En este entonces, luego del cansancio de ver que todo seguía igual, empecé a tomar la vida como un juego. Me di cuenta de que el miedo era lo que me paralizaba en cada situación y no me dejaba vivirla como quería. Estaba saliendo de una relación amorosa que había idealizado por completo y, destrozado, me apoyé en diferentes libros para comprender mejor el plano espiritual y el análisis de las emociones.
Han pasado los años. Con la información que fui recopilando, pude ver lo que no quería y, a partir de ahí, tener más claro lo que sí quería. Con el tiempo, la desesperanza fue desvaneciéndose; apareció la certeza de que había algo más en esta vida, a lo cual no le encontraba explicación. Se transformó en una convicción sobre cómo tener una vida inspirada y disfrutar al máximo de todo.
En aquel entonces, y en todas las circunstancias que se iban dando, la vida empezó a mostrarme que había algo que, en realidad, sí estaba mejorando. Fue suficiente para hacer crecer, de manera notable, mi creencia. Seguí jugando con este “poder” para escapar de mi realidad anterior. El hábito de esta conducta me hizo dar cuenta de que mi realidad, luego de unos meses, había cambiado por completo. En muy poco tiempo, ya no hubo soledad, ni miedos ni peleas ni conflictos sociales, nada que me hiciera sentir mal.
Mi vida fue cambiando, aun con momentos de caídas emocionales y resultados inciertos.
Me enfoqué hacia lo que quería hacer con mi vida. Terminé mis estudios de Electromecánica, pero supe que no era lo que pretendía, y estudié Licenciatura en Nutrición, ya que había sufrido sobrepeso en la niñez, lo que me había marcado mucho. Enfoqué mis estudios un 50% en nutrición y otro 50% en libros de autoayuda, espiritualidad, metafísica y todo lo que potenciara mi conocimiento sobre quién soy.
Después de más de diez años con estas lecturas, comprendí que la nutrición y las emociones estaban totalmente relacionadas. Entendí que las soluciones llegan de la mano de aprender a valorarse; creer que lo que buscamos, lo que amamos, lo que vinimos a realizar en este mundo, tiene un fin que llenará de inspiración este bello camino de la vida. Solo que ese fin no es la meta en sí misma, sino el camino que recorremos.
Quiero transmitir cómo conectarnos con esta energía que crea mundos, cómo romper miedos, preocupaciones y creencias limitantes que el sistema y nuestro ego hacen que persistan en nuestras mentes. Liberarnos por completo de ataduras emocionales y aprender a practicar el desapego. Y, sobre todo, aprender a pensar y así poder crear o atraer lo que queremos en nuestras vidas, cambiando la frecuencia vibratoria de energía que proviene de la “necesidad” a la “gratitud”, y erradicar todo tipo de pensamientos negativos para darles poder a los que generan la abundancia.
Este no es un libro para leer y guardar, sino para resaltar todos los párrafos o ideas que sientas que pueden ayudarte. Para leerlos en un futuro. La idea es brindarte toda la información para lograr un resultado positivo en tus pensamientos y emociones. Intentaré mostrarte lo valiosa que es tu vida, y lo increíblemente poderosa que es la energía que llevas dentro.
Está intencionado de tal forma que, cuando abras el libro, puedas conectarte con el contenido de inmediato, para que se relacione con tu situación actual. En cada momento de confusión o duda, puedes abrirlo durante el día o antes de ir a dormir y observar la señal que estás emitiendo al universo en ese instante.
No me senté a escribir con la obligación de terminarlo, sino que elegí las ocasiones en que más conectado me sentía con mi ser. Utilicé cada momento de inspiración para sentarme a escribir. Soy consciente de que estamos compuestos por nutrientes, pensamientos y emociones. Soy licenciado en Nutrición y tengo la creencia de que mejorar la alimentación sin mejorar los pensamientos y emociones, y sin un propósito que te haga mantener una vida inspirada, no logrará los resultados deseados. Ya que lo que deseamos, en el fondo de nuestro corazón, es sentirnos realizados; no solo sentirnos bien por cómo nos alimentamos, y mucho menos ver solo una mejora en un espejo o en la balanza.
Creer en mí en los momentos negativos fue lo más valioso que tuve en esta vida, y se potenció cuando observé la relación entre esa creencia y el resultado. Cuando observamos que una idea, una emoción o una imagen mental se materializa al poco tiempo, esa creencia aumenta. Y así crecen nuestros sueños y disminuye el tiempo para alcanzar el resultado. Dicho de otra manera, es esa creencia positiva la que aleja las creencias negativas y cambia el entorno de nuestras vidas.
Te compartiré la información necesaria para iniciar un cambio positivo en tu vida, orientándolo hacia donde tu intuición te guíe.
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ALCANZAR EL DESPERTAR Y VIVIR EN EL AHORA
Mira tu vida: el precio de no enfocarte en el ahora es el exceso de preocupaciones por pensar en tu pasado e intentar controlar tu futuro. Cuando ese futuro llega, tus metas siguen pendientes del ayer y del mañana.
Durante muchísimos años, en innumerables situaciones, no valoré el momento más importante: el ahora. Enfocaba la atención en un tiempo que no es verdaderamente real —el futuro—, ya que cuando ese futuro llega, continuamos queriendo controlarlo. Hay también otras situaciones en las cuales, en el afán de controlar todo en el presente, nos olvidamos de disfrutar; otros siguen pensando en lo que alguna vez vivieron, sin valorar lo que les está pasando ahora.
Quizá no sea tu situación, y actúas viviendo en el ahora; en ese caso, eres una antena de energía que contagia esas ganas y esa llama a todas las personas que están a tu alrededor.
Me di cuenta de que no vivía el momento, no disfrutaba el ahora, vivía queriendo tener algo, y cuando lograba ese “algo” tan anhelado, confirmaba que esa no era la meta, que el objetivo no era tenerlo, sino haber disfrutado de ese camino.
Puedo imaginar que la mayoría de las personas, en un momento, tuvo una crisis similar con alguno de todos los temas que se tocan en este libro. Creo que somos unidades energéticas y estamos totalmente relacionadas por esa energía. Cada una de las palabras de estas páginas surgió en el camino, escuchando mi corazón.
Al ver que el tiempo pasa y entender que ese mismo tiempo no se recupera, empezamos a cuestionarnos el hecho de cómo vivir: si está bien lo que hacemos y si está bien lo que somos.
Lo que nos termina preocupando es una supuesta ley moral que afecta nuestras vidas, y nos cuestionamos día y noche ciertos “por qué”, a los cuales contestamos con autojustificaciones de por qué hacemos lo que hacemos.
Tratamos de racionalizar nuestras emociones constantemente, de entendernos y de autojustificarnos. Buscamos la solución afuera, en los demás, buscamos una llave secreta que nos realice como personas, y así podemos encontrarla para sentir, otra vez, paz, equilibrio y autorrealización.
Quiero, con este libro, producir ese cambio de percepción: en vez de vivir la vida buscando la felicidad, empezar a ser felices para vivir la vida, empezar a ser nosotros mismos sin pensar en el que dirán. Lo que, en realidad, las personas admiran es esa seguridad y esa autenticidad de vivir. De esta forma, al ser toda una unidad, te sentirás autorrealizado y sabrás que puedes disfrutar del proceso de vivir.
Vivir sin miedo a perder y, sobre todo, sin miedo a ser juzgado por ese juez fantasma que nos persigue a todos lados.
Con el tiempo terminamos aprendiendo que no somos seres lógicos, somos seres emotivos, afectados por las opiniones de los demás y, en muchos casos, transformados en hierro para que esas opiniones no nos lastimen; disfrazados de seres insensibles por miedo a sufrir y, más que nada, mintiéndoles a nuestro corazón y nuestra intuición con la idea de que viviendo apartados de las emociones vamos a ser felices.
La idea es solo aceptar nuestras emociones, dejar de querer controlar todo y aprender a fluir, encaminados hacia una meta y un objetivo que nos realice como seres humanos y que, en verdad, nos haga felices, ya que a eso venimos a este mundo.
Imaginemos que nuestra vida es una película. Preguntémonos: ¿la mirarías? ¿Qué pensarías de ti mismo?
Ser nuestra versión, y morir siendo nosotros, no es lo mismo que vivir la versión que los demás quieren que seamos.
Lo que nos llevamos al otro plano son momentos, sentimientos, energía, o como quieras llamarlo. Depende de nosotros aprender a identificar si las opiniones que buscamos, las buscamos para autojustificarnos por nuestros errores o, en realidad, queremos aprender y evolucionar, buscar una idea o una forma de pensar que nos transmita armonía y, de esa manera, ser felices y vivir de la forma que deseamos.
Cuando intentamos aprender de las personas que ya transitaron su camino, encontramos siempre las mismas respuestas: arrepentimiento por no haber vivido y disfrutado cada momento. Casi nunca encontramos arrepentimiento por no haberse esforzado más en tener un mejor cargo o una mejor imagen frente los demás. Es decir, queda de lado el poder y lo material, y solo en ese final vemos la importancia a lo que hoy no se la damos.
Esto no quita que no nos esforcemos por ser mejores en lo que hacemos. Al contrario, significa ser mejores en lo que hacemos viviendo y disfrutando del proceso, no solo de una meta alcanzada. Disfrutar de las cosas que hacemos y de los momentos que vivimos nos permite alejarnos del control en el resultado; así podremos encontrar más rápido la paz en nuestros pensamientos.
DECLARACIÓN DE ABUNDANCIA
Cierra los ojos y siente que mereces TODO. Que viniste a este mundo a realizar algo INCREÍBLE. Conecta con la abundancia, el amor, la alegría, el AGRADECIMIENTO. Siente en tu cuerpo esa MANIFESTACIÓN. Gracias, gracias, gracias.
3
SINCRONIZA CON EL PODER DE LA ACEPTACIÓN
Cuando abandonamos el control y encontramos la aceptación, el mundo parece conspirar a nuestro favor.
Cuando estudiamos de nuestros antecesores todo lo vinculado a la energía, la tranquilidad interior, la motivación y la autorrealización, observamos que siempre hablan de la aceptación. En diferentes libros y autores siempre se la nombra y se la explica con diferentes puntos de vista, orientada a un único fin: la paz, la tranquilidad, el equilibrio, el silencio; todo lo que nos lleve a sentirnos bien y a eliminar el control o el apego al resultado.
Aceptar no es resignarte a la solución, sino eliminar la resistencia mental a ese suceso y tener una mirada comprensiva. Al modificar la disonancia de tu pensamiento con ese suceso, las emociones cambian por completo.
Entender y aceptar son cosas muy distintas. Así puede pasar con un cambio de trabajo, o cualquier otro tipo de noticia que traiga un cambio en sus vidas; pueden prepararse anticipándose a un hecho, pero que esto no afecte de manera negativa su estado anímico. Encontrar lo positivo en la mayoría de los sucesos es una herramienta increíble para mantener una frecuencia energética elevada y sentirse bien.
Con este libro pretendo brindar herramientas para aprender a manejar nuestras emociones de modo consciente, ya que ellas nos pueden ofrecer momentos de amor o de tristeza, dependiendo de cómo asimilemos los hechos.
La mayoría de los pensamientos y de los problemas hace que nos preocupemos por sucesos que, finalmente, no ocurren y situaciones sin verdadera importancia. Nos aferramos a lo conocido y a la rutina y pocas veces aceptamos los cambios que no dependen de nuestra voluntad como algo positivo, cuando en muchas ocasiones son simplemente cambios, ni positivos ni negativos. De nuestra percepción depende qué frecuencia queremos darle a ese suceso, y de esa decisión dependerá qué pasará luego.
Muchas veces, situaciones que observamos como negativas —como la pérdida de un trabajo que no nos agrada o la ruptura de una pareja— terminan siendo, en realidad, hechos que mejoran nuestras vidas y que logran que nos reconectemos con nosotros mismos.
La base de todo malestar está en nuestra percepción; la forma en que asimilamos lo que pasa a nuestro alrededor, la percepción de lo que observamos, es la encargada de hacernos sentir bien o mal. Es nuestra tarea tener una percepción que nos permita lograr energía positiva y aprendizaje, y así disminuir, notablemente o casi por completo, las emociones de culpa o preocupación.
Ente
