Gerencia De Felicidad

Daniel Cerezo

Fragmento

Prólogo
Alejandro Melamed

Conocí a Dani hace algunos años, pero en realidad creo que nos conocemos de toda la vida.

En el momento en que nos encontramos y nos re-conocimos nos dimos cuenta de que era mucho lo que compartíamos, fundamentalmente valores y visión sobre la vida. En realidad, creo que nos re-encontramos

Establecimos un vínculo que me permitió aprender y enriquecerme en cada intervención, a medida que me fue compartiendo sus experiencias, historias y vivencias. Al día de hoy sigo pensando quién es el mentor de quién. Dani es fuente inagotable de energía, pasión, compromiso y conocimiento, siempre dispuesto a compartirlas con generosidad y actitud colaborativa. Escucharlo emociona, interactuar con él inspira, compartir impulsa a la acción.

Y si hay dos palabras que lo describen, y tanto lo identifican, son CREER y HACER. Pero no como entidades separadas, sino como una unidad indisoluble, donde una sin la otra carece de sentido.

Y en este nuevo sueño —uno más— que inicia Dani, el de escribir y transmitir sus conocimientos a través de la palabra escrita, nos invita a recorrer un camino en el que se fusionan su vida personal y laboral, sus recuerdos y sus sueños, sus ideales y la realidad.

Y el texto se convierte en una partitura, donde cada palabra es una nota y la armonía es una constante. Porque Dani lleva la música en su ADN y ella no podía estar ajena a él en esta etapa tan importante.

¿De qué nos habla este libro? Nos propone un camino de resignificación de conceptos, de cambio del sentido de las palabras, de desafío al status quo, de repensar una amplia gama de nociones: desde qué es la pobreza, la vulnerabilidad, la felicidad, el trabajo, la profesión, el liderazgo, el poder, el éxito, hasta la función de las áreas de Recursos Humanos —o en su propio vocabulario, Relaciones Humanas—, la motivación, la evaluación y la retroalimentación, el conflicto, la colaboración, el capital vincular y las nuevas generaciones.

El libro es identidad, es historia y futuro, es deseo, afecto y amor, es barrio, cárcel y empresa, siempre narrado de un modo personal e íntimo, en un relato que se convierte en diálogo e interacción, ¡es vida!

Porque difícilmente uno es el mismo después de escuchar la historia de Dani, estoy seguro de que uno tampoco sigue siendo la misma persona una vez que se conecta con su libro. Siempre simple y directo —y no por ello menos profundo— desafiante e inspirador. Con enseñanzas en cada página, basadas en aprendizajes que le dio la vida, la escuela que lo educó y formó admirablemente.

Parte de lo que nos deja el libro es considerar la importancia del camino, el revalorizar aquellas cosas que damos por sentadas, la conexión con lo cotidiano y con lo trascendente. Comprender dónde reside la auténtica riqueza —quién es pobre, quién es rico en este mundo— cuál puede ser el camino para lograr la auténtica felicidad, el verdadero valor de familia.

Y lo más interesante es que nos invita a ser protagonistas, no desde el deber, sino desde el ser. Tal vez ahí resida su secreto. Porque el texto no es una receta tradicional, sino un relato transgresor, transformador y trascendente.

Sintetizando, este es un libro cuyo hilo conductor es el de los valores, tan presentes en Dani y tan ausentes tantas veces en las situaciones cotidianas de las empresas. Está escrito desde su corazón —tan amplio, tan generoso, tan sabio— y apunta a nuestro corazón.

Ojalá podamos interpretar adecuadamente su música. No tengo dudas que todos saldremos revitalizados y así podremos aspirar a ser mejores seres humanos y construir entre todos y colaborativamente —en sus palabras, en comunidad— mejores organizaciones y contribuir a tener una sociedad mucho más sensible, saludable, vivible y sostenible en el tiempo.

Alejandro Melamed 1

1. Contador Público y Doctor en Ciencias Económicas. Director General de Humanize Consulting. Autor de Historias y Mitos de la Oficina; Empresas más Humanas; ¿Por qué no? Cómo conseguir y desarrollar tu mejor trabajo y Empresas Depredadoras.”

Introducción

A raíz de mi poca formación académica, tengo miedo. A la crítica, al qué dirán, a que alguien refute lo que digo con argumentos como: “¿Y vos quién sos? ¿Cómo te atrevés a transmitir ideas que claramente son disruptivas?” Quizás el miedo surge porque siento el peso de la palabra libro. En general los libros son escritos por personas con un nivel académico más alto que el mío, filósofos o expertos.

El hecho de que un muchacho como yo esté escribiendo un libro rompe con todos los paradigmas que conozco. Siento que son muchos los que podrían escribir con más solvencia tantas cosas, tantas verdades. ¿Por qué yo? Me tocó a mí, tal vez porque tengo experiencias para contar, vivencias de las que nace todo lo que pienso y todo lo que transmito en este libro. Tal vez porque la vida me da una oportunidad de romper con mi miedo al prejuicio ajeno y a la crítica.

Me da mucho pudor y me asoman muchas dudas. Me gustaría estar presente cuando otros lean este libro, saber qué piensan, qué dicen, cuáles son sus críticas, si les suma en algo lo que están leyendo. Todas estas opiniones me enriquecerían mucho, tanto las buenas como las malas, y me encantaría que existiera ese ida y vuelta.

Sin embargo, debo admitir que el miedo, el pudor, la duda, dejan lugar a la alegría y la satisfacción cuando pienso que esto puede servir para que otros se identifiquen con mis ideas, para que encuentren algo nuevo, algo que quizás nunca habían escuchado. Y ojalá también le sirva al que opina totalmente distinto y critica mi postura, como invitación a evaluar por qué elige o piensa otra cosa.

Me tranquiliza la idea de pensar estas páginas como un relato de las conversaciones que tengo conmigo mismo. Si las lee una persona que lleva treinta años trabajando en Recursos Humanos, tal vez considere que no sé lo suficiente. Y quizás es así. Por eso me parece bueno aclarar que esto es el relato de mis procesos mentales, vivencias y opiniones. Así que aquí estoy, aprovechando la oportunidad que se me brinda de poner por escrito lo que creo, de transmitir lo que la vida me fue enseñando, con la esperanza de que pueda ser útil en distintos ámbitos.

¿Por qué aprendí lo que aprendí? Hay cuatro hitos que marcaron mi vida profundamente, de donde extraje las mayores enseñanzas que hoy me hacen ser quien soy y pensar lo que pienso. El primero: la muerte de mi papá, cuando tenía cinco años. En lugar de hacer que mis hermanos y yo nos aferráramos a esa tristeza y nos victimizáramos, mi madre fue una leona y salió a combatir

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