La nueva vida de Rayo (Huellitas por la casa 2)

Fragmento

La nueva vida de Rayo

—Parece que a alguien le regalaron un chaleco nuevo —dijo Puli.

—No se rían, no saben lo que ladré, pero no pude hacer nada. ¿Cómo me van a poner un chaleco con margaritas? —ladró Bulldog.

Rayo se adelantó en la ronda, sonriendo con un movimiento de cola:

—A mí me parece perrecioso.

—Se dice “precioso”, Rayo —corrigió Golden.

—¡Ay, no! ¡Odio las margaritas! Qué mal gusto tienen los humanos a veces. Yo no sé cómo hacen ustedes para vivir las veinticuatro horas con ellos. A mí, con verlos durante algunas horas al día me alcanza —gruñó Vagabunda.

Enseguida Golden, que se tomó de manera muy personal el comentario de su amiga, agregó:

—Bueno, pero vos porque sos muy independiente, no somos todos iguales. ¡PARA MÍ, VIVIR CON HUMANOS ES LO MEJOR!

—A mí también me gusta vivir con humanos. Me cuidan, me dan de comer. Salvo la vez que me cortaron de más el flequillo, no tengo nada de qué quejarme —acotó Puli.

—Lo que pasa es que hay distintas clases de humanos, yo conocí de todo tipo. ¡CON DECIRLES QUE UNO ME ABANDONÓ PORQUE PARA ÉL YA ERA VIEJO! —dijo Rayo.

—¿Viejo? —exclamó Golden.

—Para lo que él me quería, ya no servía.

Vagabunda se acercó a Ray

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