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Cuida todo lo que amas
Doce tesis sobre la economía de los muertos
El infinito, ahora
Los siete niveles de la desesperación
«Hablaría de mi amor suavemente»
¿Dónde estamos?
¿Una guerra contra el terrorismo o una guerra terrorista?
Hablemos del miedo
Un momento en Ramala
¿Un maestro de lo inexorable?
Diez comunicados acerca de la entereza ante los Muros
Pier Paolo Pasolini o el coro que traemos en la memoria
La carne y los discursos
A punto de la desconexión
Diez comunicados. Dónde hallar nuestro lugar
Una desesperación imbatible
Un otro lado del deseo
Mirando cuidadosamente. Tres mujeres fotógrafas
Fuentes
Notas
Sobre el autor
Créditos

Cuida todo lo que amas
Para John Berger
mientras el ladrillo de la tarde guarda el calor rosa del viaje
mientras la rosa germina un invernadero para respirar
y florece como el viento
mientras los esbeltos abedules murmuran sus historias del viento a lo urgente
en los camiones
mientras las hojas de los setos guardan la luz
que el momento pensó haber perdido
mientras el cuenco de su muñeca pulsa como el pecho de un gorrión en el aire ondulante
mientras el coro de la tierra encuentra sus ojos en el cielo
y los devela para uno y para otra en la rebosante oscuridad
cuida todo lo que amas
la caligrafía de los pájaros que surca la mañana
los millones de manos del hacha, la suave mano de la tierra
un paso adelante del tiempo
los dientes rotos de las tribus y su vasto lugar esparcidos por la estepa y juntos
la diminuta asa de barro, sobreviviente, el cercano fantasma de un cántaro
viajando a nosotros por el suelo
la promesa de unos brazos abiertos, el manto único de nuestro caminar común
el mapa de la palma contenida
en un nudo
pero que se brinda como tea
cuida todo lo que amas
los senderos que tallan hacia nosotros y lo lejos que nos abrimos hacia ellos
la justicia de una brizna de yerba que desmadeja palacios pero aloja las canciones de la búsqueda
el bajel que nombra las olas, la vasija de esta vida, conforme se llena con los días
y se hunde para volverse lo que ama
la memoria que crece para formar el árbol que siempre conoció como semilla
las palabras
el pan
el niño que busca las verdades tras la puerta
el anhelo de comenzar juntos de nuevo
animales ávidos dentro del parlamento del mundo
la gente en el cuarto la gente en la calle la gente
cuida todo lo que amas
19 de mayo de 2005
GARETH EVANS
Doce tesis sobre la economía de los muertos[1]
(1994)
1. Los muertos circundan a los vivos. Los vivos son el núcleo de los muertos. En este núcleo se encuentran las dimensiones del tiempo y el espacio. Lo que rodea al núcleo es infinitud.
2. Entre el núcleo y lo que lo circunda hay intercambios que, por lo general, no son claros. Todas las religiones se han preocupado por aumentar su claridad.
La credibilidad de la religión depende de la claridad de ciertos intercambios inusuales. Las mistificaciones de la religión se derivan de su intento de sistematizar tales intercambios.
3. Lo excepcional de los intercambios claros se debe a que es también muy raro que algo pueda cruzar intacto la frontera entre la infinitud y el tiempo.
4. Ver a los muertos como las personas que alguna vez fueron tiende a oscurecer su naturaleza. Intentemos considerar a los vivos como podríamos asumir que lo hacen los muertos: colectivamente.
No sólo a través del espacio se acumularía lo colectivo sino también a lo largo del tiempo. Incluiría a todos los que alguna vez vivieron. Y entonces también estaríamos pensando en los muertos. Para los vivos, los muertos son únicamente aquellos que vivieron; mas en su propia gran colectividad los muertos ya incluyen a los vivos.
5. Los muertos habitan un momento sin tiempo, de construcción continuamente recomenzada. La construcción es el estado del universo en cualquier instante.
6. Según su memoria de vida, los muertos saben que el momento de construcción es, también, un momento de colapso. Habiendo vivido, los muertos nunca pueden ser inertes.
7. Si los muertos viven un momento sin tiempo, ¿cómo pueden tener memoria? No recuerdan sino ser lanzados al tiempo, igual que todo lo que existió o existe.
8. La diferencia entre los muertos y los que aún no han nacido es que los muertos tienen esta memoria. Conforme aumenta el número de muertos, la memoria se agranda.
9. La memoria de los muertos, existente en la infinitud, puede pensarse como una forma de la imaginación relativa a lo posible. Esta imaginación es cercana a (reside en) Dios; pero no sé cómo.
10. En el mundo de los vivos existe un fenómeno equivalente pero contrario. Los vivos a veces experimentan la infinitud, como les es revelada en el sueño, en el éxtasis, en instantes de extremo peligro, en el orgasmo, o tal vez en la experiencia misma de morir. Durante estos instantes la imaginación viva cubre el campo completo de la experiencia y rebasa los contornos de la vida o la muerte de cada quien. Roza la imaginación expectante de los muertos.
11. ¿Cuál es la relación de los muertos con lo que no ha ocurrido, con el futuro? Todo el futuro es la construcción en que su imaginación se empeña.
12. ¿Cómo viven los vivos con los muertos? Hasta antes de que la sociedad fuera deshumanizada por el capitalismo, todos los vivos esperaban alcanzar la experiencia de los muertos. Era ésta su futuro último. Por sí mismos, los vivos estaban incompletos. Los vivos y los muertos eran interdependientes. Siempre. Sólo esa forma moderna tan particular del egoísmo rompió tal interdependencia. Y los resultados son desastrosos para los vivos, que ahora piensan en los muertos como los eliminados.
El infinito, ahora
(abril de 2006)
El mundo ha cambiado. La información se comunica de manera diferente. La desinformación desarrolla sus técnicas. Migrar se volvió el principal medio de supervivencia, a escala mundial. Militarmente hablando, el Estado nacional de quienes sufrieran el peor genocidio en la historia se volvió fascista. Los Estados nacionales se han reducido en lo general y, políticamente, su papel se minimizó a uno de vasallos al servicio del nuevo orden económico. El visionario léxico político de tres siglos se tiró a la basura. El Fin de la Historia, lema global de las corporaciones, no es un vaticinio: es una orden para borrar el pasado y lo que nos legó en todas partes. En suma, ya quedó establecida la tiranía global, económica y militar de hoy.
Al mismo tiempo se descubren nuevos métodos de resistencia ante esta tiranía. Al interior de la oposición creciente, la cooperación natural reemplaza la autoridad centralizada. En vez de obedecer, los rebeldes deben confiar más en sí mismos. Las alianzas urgentes en asuntos específicos sustituyen los programas de largo plazo. La sociedad civil aprende las tácticas de guerrilla de la resistencia política y comienza a practicarlas.
Hoy el deseo de justicia es multitudinario. Esto significa que las luchas contra la iniquidad, las luchas por la supervivencia y la dignidad propias, en pos de los derechos humanos, no deben nunca considerarse en términos de sus demandas inmediatas, de la organización que las haga posibles o de sus consecuencias históricas. Ya no pueden reducirse a «movimientos». Un movimiento describe un gran grupo de personas que colectivamente se mueven hacia un objetivo definido, el cual logran o no pueden lograr. Pero dicha descripción ignora, o no tiene en cuenta, las innumerables decisiones personales, los encuentros, las iluminaciones, los sacrificios, los nuevos deseos, los pesares y, finalmente, las memorias que ese movimiento hace emerger y que, en sentido estricto, serían incidentales.
La promesa de un movimiento es su victoria futura, mientras que las promesas de esos momentos incidentales tienen un efecto instantáneo. En su int
