Poesía completa III

Juan Gelman

Fragmento

Lo que nunca se podrá decir, Por Eduardo Vázquez Martín

LO QUE NUNCA SE PODRÁ DECIR

LA VIDA SIGUE

Después de trece años de exilio en Roma y París, Juan Gelman visita Buenos Aires. Su relato de aquella experiencia es similar al de otros desterrados del mundo, que al volver a la patria de la que fueron despojados la encuentran extraña, hostil incluso: le faltan a Buenos Aires su hijo Marcelo y su nuera María Claudia García Iruretagoyena, secuestrados y asesinados por los militares en 1976, tampoco se sabe todavía el destino que corrió la hija de ambos, la nieta que hace tiempo busca el poeta, nacida en cautiverio y desaparecida tras la ejecución de su madre. Faltan los amigos caídos durante la dictadura y muchos de los que se fueron y aún no regresan; tampoco están ya en los cafés ni en los boliches de siempre los viejos camaradas, escritores, periodistas y poetas. Aunque reconoce los barrios de la ciudad le es difícil encontrarse a sí mismo en ellos.

En aquel viaje, sin embargo, Juan coincide en el homenaje a la escritora Tununa Mercado con la psicoanalista Mara La Madrid, que como la propia Tununa y su marido Noé Jitrik había encontrado refugio en México en los terribles años de la dictadura y estaba también de vuelta en la Argentina. Lo que sucedió ahí es que se enamoraron Mara y Juan, como él mismo cuenta en la estupenda entrevista que registra el cineasta Jorge Denti para su documental Juan Gelman y otras cuestiones (2005). El inicio de esa relación lleva al poeta a seguir a la psicoanalista hasta la ciudad de México: “para ver cómo vivía”, dice. Averiguarlo, confiesa sonriendo, fue una curiosidad que lo ocupó el resto de su vida.

Gelman fue un exiliado en Roma y también en París, pero no en México: a esta tierra no lo trajo el exilio sino el amor a Mara. Cuando el poeta decide residir en este país, el aparato judicial argentino, todavía en manos de agentes de la dictadura, ha desistido finalmente de perseguirlo. Esta circunstancia es relevante para su biografía y también para su obra, porque a partir de los primeros poemas escritos en México su pareja sentimental no sólo será destinataria de muchos de los versos de tema amoroso que escribe, sino su principal interlocutora vital e intelectual.

Además de la complicidad sentimental que estableció con Mara, Juan reconoció en repetidas ocasiones que fue ella quien dio el golpe de timón al proceso de búsqueda de su nieta, en aquellos tiempos empantanado en los laberintos burocráticos del Vaticano. Mara le propuso a Juan reconstruir el vía crucis de María Claudia desde su secuestro y desaparición hasta el momento en que le arrebataron a su hija y le privaron de la vida. Las investigaciones suponen seguir sus huellas por los oscuros sótanos de cuarteles y comisarías de Argentina y Uruguay, entrevistarse con oficiales y celadores: conocer la verdad por voz de cómplices y verdugos. Fue al cruzar ese siniestro túnel que finalmente encuentra, en el año 2000, a María Macarena Gelman García, de entonces veinticuatro años.

Es necesario leer, a la luz de este contexto, el antiguo proverbio judeoespañol inscrito en el pórtico de Incompletamente (1993-1995): Los bivos no pueden fazer el offizio de los muertos. Esa cita está ahí como la declaración de un compromiso vital y poético: el del escritor que, sin renegar del dolor que guarda, decide ejercer el oficio de los vivos. La poesía que escribe Gelman en México, a partir de Incompletamente, será en gran parte la bitácora del taller donde el poeta trabaja la vida.

Cuando Gelman asume el oficio de los vivos abraza también la presencia de lo amado ausente; se trata de nombrar a los que no están y de encontrarse con ellos en la palabra poética. Desde su exilio romano, gracias a la relectura de los místicos españoles —Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, pero también al descubrimiento de la poeta novohispana Juana Inés de Asbaje—, el poeta se reencuentra con nuestra tradición espiritual y halla ahí la forma de conversar con los que faltan.

/duele el que buscaba

la novedad de cada pérdida

como salario del vivir/

Desde aquella dimensión, la ausencia de los amados desaparecidos le lleva a decir, como un acto profundo de resistencia, que “La muerte no quiere/que el miedo (…) ocupe todo/el peso de sentir/no quiere/que te creas final”. Gelman asume en México que el amor convivirá inevitablemente con la pérdida, pero también que el desgarramiento no será coartada para ahogarse en las aguas trágicas del pasado ni en la mansedumbre de la derrota. Por el contrario, conservará la furia y la rebeldía de aquel que se resiste a sacar “los pies de la esperanza”. Es la decisión de no claudicar frente a los asesinos lo que le hace escribir Valer la pena (1996-2000), donde dedica estos versos a José Saramago:

El sueño

era otros y es otro hoy que otros

lo niegan o creen que no existió

Mara y México le ofrecen al poeta un nuevo universo afectivo y familiar donde la vida empuja —como le dice José Agustín Goytisolo a su hija Julia—; vida que ahora encarna en las hijas de Mara y los nietos que ellas cargan. Frente a Marcela y Paola, Andrea e Iván, el poeta asiste a la renovación de la vida con la certidumbre de que “Bajo el sol doble de la furia y la pena/la vida sigue”. Son muchos los poemas que les dedica, pero ninguno condescendiente o aleccionador; únicamente versos que enseñan el trabajo de cavar en las profundidades del lenguaje y las complejidades de la existencia. Es eso lo que el poeta les comparte a los más jóvenes: ésa es su herencia.

Consecuencia de aquellos años son País que fue será (2001-2004) y Mundar (2004-2007).

POETA EN MÉXICO

Juan Gelman sabe que la poesía no es propiamente una acción premeditada, un oficio como otros tantos, que se puede ejercer de forma disciplinada y sistemática, incluso mecánicamente, sino la desconcertante irrupción de una voz. El yo lírico o poético, más que emerger de las profundidades del individuo, parece ser una presencia externa que se hace de su cuerpo y escribe a través de él; una manifestación relativamente autónoma del yo, con agencia propia —aquella “voz de la tribu” a la que se refería Stéphane Mallarmé—, que le permite al lenguaje abrirse a nuevos significados y asomarse a la comprensión de lo real tanto como a la intuición de sus misterios. Gelman sabe que el tema de la poesía es fundamentalmente la poesía misma, porque todo cuanto sucede en ella forma parte del hechizo del mundo en los ojos del poeta. A esa voz Juan Gelman se refiere con humor e intimidad como “la señora”, con lo que subraya el género femenino de la poesía; presencia que lo visita a horas y a deshoras, que como viene se escapa, que infiel se va con otros y otras, compañeros de destino que, con más o menos herramientas, obedecen sus dictados.

Para Juan Gelman, México será en gran parte sinónimo de los poetas que lo habitan, a quienes pronto convierte en destinatarios de sus poemas —esos hipócritas lectores, semejantes y hermanos, a los que se refería Charles Baudelaire—. Uno de los primeros poetas con los que se encuentra Gelman en México también pertenece a la diáspora latinoamericana que ha echado raíces en la capital mexicana, tras los sucesivos golpes militares de los años setenta, que tanto dolor infligieron al continente: me refiero al uruguayo Eduardo Milán. Veintidós años menor que Gelman, comparte con él la estirpe vanguardista de la poesía del sur latinoamericano: aquella que desciende de Vicente Huidobro y César Vallejo y que, desde comienzos del siglo XX, tensionó los límites del lenguaje para trascender las convenciones sintácticas y gramaticales heredadas. Para esa estirpe, el explorar las potencias expresivas, polisémicas, sonoras y visuales de la palabra forma parte de un proceso de autodeterminación intelectual, incluso política. Aunque ese impulso reconoce antecedentes en la poesía antigua (Nezahualcóyotl, por ejemplo), su historia en lengua española comienza con la monja jerónima Juana Inés de la Cruz. En la modernidad, sin embargo, encuentra en Rubén Darío a su gran libertador: un verdadero Simón Bolívar de la literatura. Como lo explica Guillermo Sucre: “La crítica del lenguaje, también su liberación y su aventura, empieza en nuestra literatura con la poesía”*.

Eduardo Milán reconoce a Juan Gelman como un poeta cercano a su generación, la que de alguna manera le sigue los pasos. Como consecuencia de las transformaciones políticas y culturales de los años sesenta, setenta y ochenta, esa generación se ha propuesto experimentar la mezcla de los géneros y puede incluso identificarse con el gentilicio literario de “transplatinos”, que los sitúa más allá de Río de la Plata: una poesía en lengua española que ha cruzado fronteras para dialogar con la poesía concreta de Brasil, con su herencia antropofágica y con las posibilidades de un quehacer poético que se desprende de los linajes nacionalistas y asume una praxis expandida de los lenguajes poéticos.

La lectura de Milán fue muy importante para introducir a Juan Gelman en México. La definición de su poesía como “dislocada” —procedimiento que recuerda al que realiza la pintura cubista— abrió su perspectiva y la acercó al ámbito mexicano, al poner en valor una obra que implicaba también una alta conciencia crítica del estado de descomposición del mundo.

Pero las reflexiones críticas que pueden definir de alguna manera la escritura de Gelman no constituyen una frontera impermeable y excluyente ni una propuesta sectaria. El poeta se sabe traductor de la voz poética que lo visita, es decir de una externalidad —el lenguaje mismo— cuya materia es una resonancia viva, con voluntad propia, en constante movimiento y resignificación. De manera que Gelman desconoce la arrogancia de suponer que no hay más ruta que la suya —como sí lo pensaba el pintor comunista David Alfaro Siqueiros— y abre los brazos para recibir el llamado de una poesía mexicana que ha estado, por lo menos hasta finales del siglo XX, muy enraizada en sus antecedentes decimonónicos y modernistas —claro que con notables excepciones: el estridentismo, las obras de José Juan Tablada, Octavio Paz, Eduardo Lizalde, o la temeraria apuesta de los detectives infrarrealistas que inmortaliza Roberto Bolaño.

Juan Gelman encuentra, con más curiosidad que prejuicios, a los poetas mexicanos de los que se sabe contemporáneo y a quienes su opción por México vincula definitivamente; escritores de diferentes generaciones, como Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño, Hugo Gutiérrez Vega, Tomás Segovia, Francisco Hernández, Eduardo Hurtado o José Ángel Leyva, por ejemplo. Con todos ellos Gelman desarrolla una suerte de correspondencia poética, destinándoles versos que de una u otra forma constituyen el desarrollo de un diálogo, consecuencia poética de lo que antes fue en la ciudad encuentro, conversación pública y lectura íntima.

En la poesía de Gelman escrita en México resalta la presencia de Marco Antonio Campos como la más cercana y constante; una poesía cuyo tema predominante es la dimensión ética del ejercicio literario, contrario a la impostura y la simulación de “poetas hábiles/en la abyección, (que) pisan la poesía, su fuego…”. En el libro De atrásalante en su porfía (2007-2009), dedicado en conjunto a Marco Antonio, Gelman escribe con urgencia:

Poesía, apurémonos antes

de que la oscuridad sea completa.

Estos tiempos que sangran

de perversión merecen

algo de luz, algo de claridad,

un coraje que enfrente

sus peligros, los restos

de la maldad mecánica

Además de los poetas mexicanos, Gelman en este mismo período no dejó de conversar, desde el poema, con los compañeros del sur, como el chileno Gonzalo Rojas, el uruguayo Eduardo Galeano y los compatriotas Jorge Bocanegra o María Negroni, procedimiento poético en el que involucró también a los españoles José Ángel Valente, Ángel González, Antonio Gamoneda y Luis García Montero.

“CON ESTOS VERSOS NO HARÁS LA REVOLUCIÓN”

El militante Juan Gelman sabía que la poesía era también un arma, pero no aquella “cargada de futuro” que deseaba Gabriel Celaya, sino otra diferente, cargada quizá de un “furioso silencio” o de una “ira de fuego”; el dolido fulgor que anima a las almas indómitas a resistir con dignidad la muerte y la adversidad. No podemos olvidar que hablamos de alguien que se adhirió de joven al Partido Comunista, que formó parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y de Montoneros —tan militante del compromiso político como de la disidencia crítica, pues con todas esas organizaciones mantuvo también sus discrepancias—, y que en México vio con simpatía los procesos sociales desatados por el levantamiento indígena del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, al punto de reunirse con el Subcomandante Insurgente Marcos, de trabar una profunda amistad con el poeta y periodista de izquierdas Hermann Bellinghausen o de acompañar al poeta cristiano Javier Sicilia en el reclamo de justicia para su hijo asesinado y para todas las víctimas de la violencia.

Sin embargo, en su tiempo mexicano, la obra de Gelman se radicaliza, no en lo que se refiere a la dimensión política sino poética. Lo que acontece en las esferas del poder y la sociedad sigue siendo importante para el ejercicio periodístico que no dejó nunca de practicar, pero no necesariamente para su poesía: aquella que efectivamente cava —concepto al que recurre en distintas ocasiones— en otras minas de la experiencia.

Da gusto encontrar la inteligencia, el humor incluso, con que Gelman trae a cuento su marxismo en el espacio poético, tal como lo hace en uno de los poemas que le dedica a Paola, la hija menor de Mara, donde acusa al capitalismo porque “No cree en el deseo que ve su imperfección”, o denuncia que “La eternidad es una idea violenta/capitalista/acumular futuro”. Mientras en “Derechos de autor” escribe:

El cheque cuantifica

el precio del libro de poesía,

no el de la poesía de ese libro:

el número de compradores del libro,

no el de lectores de esa poesía;

y en términos de libertad de mercado

(suponiendo que algo así existe),

cuál es el mercado de la libertad

poética (suponiendo que algo así existe)

Porque ésa es otra de las formas de resistir a la “despasión”, que trae consigo el imperio del capitalismo global y la virtualización de la realidad: un humor que echa mano del pensamiento crítico, aunque desconfíe siempre, como descendiente inocultable de la desobediencia romántica, del poder vertical de la razón:

El

desastre quiere luz y buscamos

la envoltura de la razón y es

una bestia más para el corral

tan lleno.

LA LENGUA GELMAN

Todos heredamos una lengua, pero los poetas son capaces de crear la propia. Como todas las lenguas, la de Gelman tiene raíces y se transforma con el paso de los años, incluso de una página a otra. Las raíces de esta lengua se remontan al sonido de los versos de Pushkin, recitados en ruso por su hermano mayor, y se alimenta en la acentuación argentina que convierte en graves las esdrújulas y agudas las graves; pero también bebe del lunfardo porteño, penitenciario, barrial y proletario, que hace posible la poética del tango. Desde luego que Gelman padece, como el joven Jorge Luis Borges, fervor por Buenos Aires. Se trata de una lengua decididamente contraria a los dictados de la eugenesia, porque en los versos “busca la perfección en las imperfecciones de sí./(ese) bosque de/alrededores de la vida/que plantan caos”. Su tango es gotán; “una voz extraña”, dice, cuyo impulso para renovar la lengua no deviene de la ocurrencia ingeniosa, sino del “vértigo de ser”, de un impulso y un procedimiento que también lo vincula con su compañera, la psicoanalista Mara La Madrid: entreabrir “las palabras/para ver qué callaron”.

El lenguaje poético Gelman hace un uso intenso de encabalgamiento, pero en su caso un verso no necesariamente sigue el camino del otro; cabalga, sí, pero se desvía, y su galope se convierte en deriva, porque la poesía que cabalga no lo conduce por caminos conocidos, ya caminados, sino de una afirmación a su contrario, muchas veces del hallazgo de una certeza a la incertidumbre de otra pregunta —aunque la pregunta, la perplejidad, conlleve en Gelman el boceto de una posible respuesta—. No se trata solamente del uso retórico de la pregunta, sino de convocar la potencia profética de la palabra, presente en la tradición talmúdica de la que procede un poeta como él, descendiente de madre judía.

HOY

Si bien el presente volumen comprende una selección de poemas inéditos y dispersos, escritos entre 1989 y 2013, me parece necesario cerrar esta reflexión refiriéndome centralmente al último libro que publicó en vida. Hoy (2011-2012) es un poema extenso, dividido en CCXCVI cantos y una coda consistente en cuatro preguntas. En su pórtico aparece una referencia al mito de Sísifo, en la que el personaje mítico afirma que nunca supo “qué era esa roca”. La analogía es inquietante: al final de su vida, el poeta abierto durante medio siglo a la presencia de esa voz lírica y su escritura, a la presencia de esa “señora”, reconoce que nunca supo en verdad lo que era la poesía. Ese no saber al que se refiere Gelman tiene su contestación en los versos de su querido Juan de Yepes, cuando en “Aunque es de noche” reza: “Su origen no lo sé, pues no le tiene,/más sé que todo origen della viene”. Escribir 296 cantos para nombrar lo que no se sabe, lo que no se puede decir, es un ejercicio poético desconcertante pero profundamente coherente, pues desde muy pronto y en repetidas ocasiones el poeta expresa que la materia que enhebra la vida con la poesía, y el poema con el lenguaje, es de naturaleza misteriosa.

En Hoy, la presencia de la ausencia no duele menos ni la ferocidad cesa; pero hay algo que anuncia la proximidad del final cuando el dolor del pasado se abraza con amor al presente: Hoy no es una recapitulación —la vida que ve pasar frente a los ojos el que se asoma a la muerte— sino la confirmación de la naturaleza relativa del tiempo —antes había escrito, siguiendo a Albert Einstein, que “El corazón pasajero no es/pasajero del corazón”. La confesión de Sísifo en el libro tiene que ver con la aceptación, pero no con la resignación: “Todo va al fulgor que viene lleno de fracasos”. Quizá sea posible intuir el consuelo que significa para el guerrero que se acerca a su reposo el haber acompañado hasta el final a sus amores, presentes y ausentes, así como no haber abandonado en la soledad del olvido a quienes cayeron, ni haberse arrepentido de seguir la luz de la utopía, incluso en su fracaso.

Un aire de serenidad recorre Hoy, que habría sido difícil de imaginar sin la presencia de Macarena, la nieta recuperada, y sin la certeza de que su palabra poética combatió hasta el final, con “furioso fulgor”, y pudo defender siempre la vida y la belleza frente a sus verdugos.

¿Y

si la poesía fuera un olvido del perro que te mordió la sangre/una delicia falsa/una fuga en mí mayor/un invento de lo que nunca se podrá decir?

NEPANTLA

El sábado 18 de enero de 2014, Mara, Macarena, Paola y Andrea, acompañadas de amigos y poetas, esparcieron las cenizas de Juan Gelman, de acuerdo con su voluntad, en las aguas claras y corrientes de un pequeño río que cruza la tierra donde nació Sor Juana Inés de la Cruz. Como se sabe, Nepantla es una voz nahua que significa lugar de “en medio”: un espacio terrenal, pero también espiritual, entre lo próximo y lo distante, entre lo vivo y lo que no lo está, entre lo que se sabe y se ignora, entre lo que se nombra y lo que no se alcanza a decir. Ahí, el calor del trópico y el aire de la montaña se encuentran, pero no es la tierra de lo uno ni de lo otro. En Nepantla nació la niña mestiza que conoció la lengua de Nezahualcóyotl y escribió en el castellano de Góngora versos dedicados al eclipse: un tiempo que no es día ni es noche, pero sí Primero sueño. Ahí quiso que quedaran sus restos el poeta que eligió “esta inocencia de no ser inocente”.

EDUARDO VÁZQUEZ MARTÍN

* La máscara, la transparencia. Ensayos sobre poesía hispanoamericana. Fondo de Cultura Económica. México, 1985.

SOBRE ESTA EDICIÓN

La Poesía completa de Juan Gelman sigue el criterio fijado por el autor, quien consideraba como “completa” a su Poesía reunida, más precisamente la edición que estableció y revisó en Ciudad de México para Fondo de Cultura Económica en 2011. A ese repertorio, se añade ahora su último libro, Hoy (2.ª ed. Era, 2014), y una selección de poemas inéditos y dispersos datados entre 1951 y 2013. El examen de los diferentes originales ha permitido precisar con mayor exactitud las fechas de escritura de cada libro y presentar por primera vez la poesía completa de Juan Gelman según su orden de composición.

Este tercer volumen, centrado en la producción del período 1989-2013, reúne un total de siete libros, desde Incompletamente (1993-1995) hasta Hoy (2011-2012). En cuanto a los poemas inéditos, dispersos y demás escritos de raíz poética, se consultaron ediciones originales, parciales, antologías y publicaciones periódicas del archivo Gelman-La Madrid, depositado en la Universidad de Princeton, de la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca Nacional de México, la Biblioteca Nacional Mariano Moreno y el Archivo Lafuente. El editor agradece la ayuda brindada por los equipos profesionales de esas instituciones y de la Agencia Literaria Carmen Balcells, así como también la colaboración de Jorge Boccanera, Marco Antonio Campos, Alberto Díaz, Edgardo Dobry, Geneviève Fabry, Jorge Fondebrider, Amelia y Antonio Gamoneda, Jesús García Sánchez, Mara La Madrid, José Ángel Leyva, María Negroni, Nancy Rebeca y Paola Stefani.

ALEJANDRO GARCÍA SCHNETZER

Barcelona, 2025

INCOMPLETAMENTE

[Ciudad de México, 1993-1995]

Los bivos no pueden fazer el offizio de los muertos.

Antiguo proverbio judeo-español

EN EL filo de la belleza que

corta la vida/la devuelve

a su no ser/la vida

grita el no ser de la belleza/

en ese estáramos se quema la

cebolla descuidada/la tristeza/

el amor al revés/¿cuándo se llora

en este valle?/ciudadanos

entreguen su dolor para hacer tiempo/

insoportable es todo viaje

al fondo del cubil/calienten

su pescuezo en la mano que aprieta/

cierren la sufridera alta/abran

el sueño que no quiere dormir/

LAS AGUAS de tu vientre cantan al fondo del país/

así estás hecha/

hoy que la lluvia duele

en todo el mundo te posás/

¿dónde escribís tus estaciones?/

¿las trémulas de tu candor?/

¡panadera!/

¡brillás para que nadie sufra!/

¡amigás compañías que empiezan en tu piel!/

¡como penumbras del furor!/

¡así a tus pechos viene el ido!/

¡el que pasaba por tus jugos contra

la olvidación!/

¡apretando los huesitos prestados!/

VOS/QUE miraste como

mar asomado a su ventana/

y en medio de la furia medís

lo que de cuerpo a la palabra va/

¿qué será eso?/¿animalito

que en la boca se hició?/¿paciencia como

viejos amantes?/¿brazos

que pensaron su límite?/

¿por qué/serena/en tu garganta hay miedo?/

¿por qué del uno al otro habrá?/

¿por qué de abajo y por afuera

el siglo fuera infancia?/

¿por qué en el viento blanqueás sábanas?/

¿de rama en rama?

EL ESPLENDOR de pájaros es mucho

y sufrir esta fiebre/

¿a dónde ir de pluma a padecer?/

¿de vuelo a llanto?/¿de aire

a cuerpo que atardece como

quien habló en el desierto?/¿hueso

que la lluvia quemó?/¿decir que caiga

como ceniza de tus pechos?/¿alba

que en tu ropa creció?/

¿calor de tu vestido?/

¿camino que dejabas

al que perdió tu llave?/¿como invierno

del hijo que viniera

porque temblaste tanto?

CON LA harina del ocaso

amasan otro corazón/

la palabra herida

pasa/su silencio

se demora en el cuerpo/

la pasión repite acasos/

gira la palabra perdida

que en plena sombra daba luz

para que el abrazo empezara/

calla el espejo/la voz

que contaba tu paso

hacia la nada

también calla/está abierta/

golpea otro morir

NO DADO, dicho/la espesura

se cierra sobre sí/

¿dónde, pies?/allá hundidos

en la aventura del espanto/

rostros vacíos/mano

en el envés del callado solar/

casa entregada

a la desolación del año duro/

ya no vendrán los jóvenes

oscuros de dolor/cara al tiempo los sueños

que escribían/y el pobre ser, atado/

la bestia náufraga se desimisma

la pasión/cara al mar

con su abrigada soledad/

MANO QUE ya lavara la cuchara

como quien arde/suena

con extrañez cercana la caída

en la verdad del pájaro lento/

así termina el centro de la entraña

que apretaba el fuego amoroso/y

cerca del sol nacía

la música o tristeza/

los huesos disfrazan la memoria

de corta eternidad/es la noche

y la ternura de su apagamiento

tropieza en cada ser/subirá el frío

como si tardara

en gente mi animal/

SI SE miraran cara a cara

las razones del pájaro excluido

la nada iría a sábana cantora/

y cuando el mundo duele

el viejo cielo cae más allá

de su centro/como trato interior

de lluvia no enviada/participa

la llaga que se obstina/tarda el aire

en recibirse de pasión/

no basta el ser hundido en su sí mismo

dando lo que no tiene

como alma otra/la desconocida/

la que yace en silencio mismo cuando

los huesos son un puro crepitar/

SE DESHACE y canta lo

que no pasó/gira ignorante

de sí como árbol seco/así se inclina

toda mudez en la palabra para

darla al pedazo de desgracia

entrada a mundo/saca

su ciega luz de tanta vista/

está desnuda/rompe su

sombra en contemplaciones/ya conoce

los hielos de la furia/

el vacío que se muda en vacío/

los saberes que vagan

escribiendo a los otros

cuando gritan en su dolor natal/

EN LA cama de la verdad enferma

cantó una vez la primera mañana

sin que el olor a odio lisiado

le tomara la luz/nunca se agota

la fiesta de la furia/los deudores

sufren la cruenta salvación/

¿a cuánto asciende ese fuego final?/

nadie merece el río/

el sueño que no era se escribió

en un muro de espanto/amor parado

en la calle como naufragio tibio/

¡salgan de su refugio la

ceguera que más sabe/el corazón

imposible/las voces reales!/¡ya!/

¿DÓNDE INDICAN las luces

que todo fue nomás sombra de pájaro/

no pájaro/sonido

de agua sin agua?/¿dónde

pájaro y agua como piedras

golpean la herida dispersa de mundo?/

en este suelo soy

sombra de sombras que en el nombre fueron

la no palabra/

NADA SE sabe de la luz que hay

al final del libro/la que

es no es y como enemigo

cierra el tiempo/duele el que buscaba

la novedad de cada pérdida

como salario del vivir/vacío

el cuerpo en los dos filos del presente/

la tibia joya entregada al pasar/

el deseo que ocupa lo que deja/

viajes al fondo que no existe/y

el puro acabamiento/olvido blanco/

el breve signo anotado en el aire

del paciente imposible/su mirada

ciega/

CUANDO LA luz corrige las paredes

del alba/el olvido

es amo/sonámbulo

el sueño vaga

y en su concavidad se anuncia

lo que no puede ser/en el tejado

de donde cae el coraje de tantos

desesperadamente hay sol/

la tinta que callaba/

las señales del pájaro constante

como terror en los alrededores

de la falta/la vida involuntaria

que borra niños del cuaderno

SE MEZCLARON la mano y el espacio

entre la mano y tu silencio/así

tocaría lo lleno que en la falta

se cubre el rostro para ser

el silbo que pasó/no digas

que el fruto no da pájaros/qué tinta

escribe lo verdadero falso

de la muerte/oscurecida

memoria vaga en su rigor/

criatura

vestida con espanto/con maneras

de la repetición/

como río que moja

el pecho actual/

LA DESOLADA luz no tiene

memoria ni proyecto/va

a su cuenta de pérdidas/no cesa

en su alusión al perro/al niño/a

la certeza terrible/llama

a las puertas del límite/se sume

en la placenta de humo trémulo

que le da furias de existir/está

asombrada/saca

ruinas de su no ser/persigue

a la ceguera que todo se lleva/

¿y el sonido del sueño

en arrabales del dolor?/

¿la tierra rota del desastre?/

EL SUFRIMIENTO de olor amarillo

se desconcierta en la animal

que va de sangre a más dolor/

¿dónde se esconde la placenta

que espera?/¿a qué fondo del tiempo

toca?/¿por qué es de triste el viaje

que busca su materia?/¿qué

hace el espanto original?/extraño

es el péndulo/noche

de círculo evadido

que no perecerá/abrieron

a la piedra desnuda

en los finales del amor/hay órdenes

que obedece la madre pertinaz/

COMO EMPIEZA la cuerda del violín

a recorrer su sombra y cae

tiempo que multiplica la conciencia/

la voz se profetiza/algún pasado

desgarra lo que es/¿estás despierto?/

nunca hubo camino/sólo hay

regreso al repetido porvenir/

¿estás ahí/gran muerte/o ir

más allá/para el río

de ya escogido amor?/

se cansa el mundo de no ser

desvelada obra del sueño/

clavado a su vacío

como paciente claridad/

EN EL espacio de un dolor

cabe todo el olvido/estoy

en la calle de afuera/

sombra de diferente soledad/

¿por qué sosiega la razón?/

duró un relámpago su mano/

hay mucho mar sufrido sin

solución/sacrifican el sueño

de la sangre hacia el recién nacer/

se retuerce la paridad

del niño del cariño/al fin

cae la suerte en un cajón/

estábamos sencillos para tanto

descanso del pensar/

LA CUALIDAD de tu aire/o

mar desviado de la muerte/

es el otro en tranquilo padecer/

la isla que no existe sino

en muda libertad/y come y nunca

tiene/lenta/clara/

va por la calle del perdón

como la atada soledad/

estás arriba de tu ser continuo/

no sabés que sabés/

en la concavidad de la torcida

suerte abrigás tu resplandor/

te parecés a niña de tu niña

para que no dolieras tanto/

a andreíta

A QUIEN tantea al niño que murió

la envoltura de lo no visto le

recita el nunca estar/el pecho

atado a espanto/el sueño

perplejo es una carne

estirada que se repite/trapo

que tapa la memoria y ya no va a cantar/

atada a un cepo de palabras

como un amargo amor

nunca dicho/en la

orquesta del ido

suena el violín abstracto

que yace en la página muda

por muchas bestias

EL PÁJARO se desampara en su

vuelo/quiere olvidar las alas/

subir de la nada al vacío donde

será materia y se acuesta

como luz en el sol/es

lo que no es todavía/igual al sueño

del que viene y no sale/traza

la curva del amor con muerte/va

de la conciencia al mundo/se encadena

a los trabajos de su vez/retira

el dolor del dolor/dibuja

su claro delirio

con los ojos abiertos/canta

incompletamente

TU ALEGRÍA tiene la gracia

que arrincona a la muerte/está sentada

de espaldas al espejo

que un dolor adormece con

días que fueron y devuelven

su oscura autoridad/la desterrada

sombra que ambula por la calle

pasa de máscaras vestida/

se deshoja la idea mientras el

espanto se distrae

de sol/ya le deshilan

el vacío/está perra

la pasión incumplida/y es

alma volcada el rostro nunca hecho

a andreíta

LA ENFERMEDAD que perturba a la noche

da pensamientos que no hay

y sacan

tiempo del niño/vaga

por el centro dolido/está cansado

lo que pasó/menos tu mano

que vuelve aún/devuelve

el olvido al amor/la razón

huyó del sueño como perro

disponible a la luz/despierto

está el lecho en cruda eternidad

con las fiebres escritas

en todas partes como

ninguna parte

PASIÓN QUE rompe la palabra en ojo

ciego y visión/la noche múltiple

enciende lámparas de miedo/

pasa sirviendo la médula

del tiempo/trapos húmedos limpian

lo que no hubiera sido/

el lugar de fingida niñez/los

paseos urgentes de la nada

te conducen a la mañana/está

la ardiente vida en tu elección

como mitades de la misma sombra/

pasos que dabas hacia el sueño

y aquí quedaban sin sacar

los pies de la esperanza/

EL TRABAJO del aire

es conocer la muerte

sin pensamiento carnal/sólo

entrado a suelo suave/la razón

amasa su ceguera/quieta

en el tiempo/mal

entra el sujeto en su viviente/

vino casual paralizado/

estamos otro todo el tiempo/cae

la forma separada de la altura/

ahora es nunca la mañana yendo

a lo que sale de la luz/

los gestos del error/

quedarse niño triste/

QUÉ CUENTA el ser cuando está vista

la descomposición del satisfecho

goce/si fuera descubierta

a solas/devorándose/

no habría forma singular del nadie/

ni cumplimiento/ni color/se mueven

las páginas del límite/

nada equivale a ser dolor/se aleja

el saber caído a polvo

como trapo en la calle/el buen Dios

huye como héroe/herida

pasa la pregunta desnuda/la

eterna ambigüedad de sus dos pies/

al otro que no nace

BREVE NOTICIA del final es tu

cesar en la palabra/rota

la sangre del Cordero que

moja la máscara del tiempo

como nacer/consideremos

la lluvia del caído/su trato

que grita en la cocina/

¿y qué se puede ver sino lo visto

en el teatro vacío?/

¿lo necesario en su animal?/

¿los desperdicios del otoño?/¿el rostro

que no tiene semblante?/

¿el yo en su vaga estancia

que no se puede liberar?

EL OPACO lugar del otro fuera

el cada uno semejante

a la escisión rebajada a partida

de la tachada realidad/

el desaparecido que aparece

con su pérdida es fondo

del tiempo que no suelta su

pregunta o sueño de la muerte/o se

retira a pájaro raptado

por lo real no verdadero/acción

del impensable cuerpo ido

de su ferocidad/todo parece/

la memoria se mira

en el río que borra su rostro/

EN CADA boca nueva la palabra

tiembla mientras hiere

con su vejez/desconcertada

la herida que se abre gozosa

al otro lado del ser/aspirando

a su no ser de cuerpo almado/la

habla del amor discontinuo

más ciega que la luz/sorda/solísima

en su verdad que miente/entraña

que sube a rostro por azar/o por

dolor del signo impreso

en el instante del pensar/se mece

la eternidad en la manita de

niña que alza su candor

a andreíta

EN TODA vida se derraman

los fantasmas del sol/tarda

el oro que viene/

se une el alma con el velo donde

hace la letra su pasión

en el cuerpo que la retiene contra

el desalojo que desnuda

a la pobre verdad temblando

con su ferocidad de madre ante

las puertas que cerró/

el ser que sólo existe dicho

nada sabe de sí/se piensa

en las migajas desechadas

acabadito de comer

¿QUÉ MAÑANA se apartará

cuando pases al lado oscuro?/quién

sabe/está claro

el espanto del sol/

el cuerpo forma nubes en la pared

y una mujer blanquísima cuida

los ángeles del miedo/

¡estábamos tan libres en el sueño sin sentido!/

¡bajo la noche torpe!/

¡procurando refugio y temblor!/

EL UNO que no viene del cuerpo

es infancia perdida/en la

vida que soy se agolpa

la claridad del nunca sido/llega

el sufrimiento/el peso

y la medida del espanto/

no soy quien piensa/¿quién

piensa en la distancia de mí

al claro solo herido?/

están paseando a la inocencia

por las calles del barrio/se desnuda

la ropa del acaso/el vértigo

puro/o desgracia en las

habitaciones del vacío

LA SECRETA dulzura del dolor

es transparencia/sale

de la furiosa resignación del sueño/

suena en la boca del perdido

en su origen/en su

rumor de inexistencia que

le clava la cabeza al gran espanto/

al doble andar/al doble hilo/a la

no verdad del estar como no estar/

el vuelo torpe que los cría/

lo que rompe la luz/memoria

confusa por sus números/

pecho que dura como huella/

la nada que te ama/

LA LUMINOSIDAD de lo que vive

es señal de los sueños que

trajeran su demasiado ver/nada

calma el deseo que se borra

en la palabra/hambreando

a la esperanza se calienta

la vida de otra vida/lo que pesa

de absurdo el corazón/

puerta que no se sabe abrir/nómada

del dolor siempre en otro/

como necesidad que no bastara

a las explicaciones del hacer/

las vaguedades del presente/

los perros/

LO QUE cae/los huesos que se quedan

al sol de la miseria/el alma

si es que volvida del destierro mire

lo amado tanto/el tiempo

cuando no había nadie

en la noche/la vida

como abanico en la visión

que pasaba con uno

a cuestas/la palabra

que entrega lo perdido/

el hueco con adioses/

la falta que desmiente

a criaturas que fuiste/

a toda nada

EL SILENCIO incurable rompe

lo pecho de vivir/irrumpe

como desierto en fuego/estaba triste

el yo no sé/cambiáramos

las dudas por un niño/sueña

la hoja caída con

la caída/el paisaje del

transcurrir en el aire/adónde

se detuvo el dolor/mirada igual

a ninguna parte/o suceso

del ser/quieta la muerte en su

frontera o razón del presente/casi

piedad/animal suelto

en recibir nada por lámparas/

NEGÁNDOSE SIN destruir

su levantada irrealidad/el peso

de lo vivido teje

el amor/habitado por

lo que no ha de ser/la instintiva

pasión asustada por el

día siguiente/los pedazos

del velo de ida y vuelta/la memoria

que se convive como perro y gato/

apenas aproximación/

suelo movido por el lloro

y la divagación/¿dónde estamos?/

¿en qué infierno pasado o por pasar?/

¿en qué espanto?/¿en qué amor?

LA MUERTE no quiere

que el miedo te ocupe todo

el peso de sentir/no quiere

que te creas final/

siniestra corte es la memoria/el sentido

normal del padecer/pequeño

sería así el pasado

en un rostro que nunca supe dónde/

ya floreciera

el vacío del sueño que comen

los sueños para ser/el amor

que desequilibraba al mundo

en propio pulso/como

nada que tiembla

UNA MITAD de la muerte amorosa

te pertenece/no

te distraigas/se

apartan sombras en el callejón

cuando volvés oscuro

y entrás a tu paciencia/estancia

de puro sueño/amor

que llega hasta el final/el íntimo

horror que pasa a fuente como

lo afuera que se calla/una

palabra que se pueda decir

cuando aparezca la más triste/

LA MEMORIA no se quiere apagar/

lo sabe

el animal dolor/razón

del gran silencio/sombra

de lo que ya no fue/vacío

lleno de rostros

en el no ser que insiste

como un niño golpeando su sangre

contra la luz/calló el pedazo

familiar de la boca/

los dioses ahora inmóviles

en su devastación/

a mara

EN LA separación de la palabra

el padre dicta su ley/es

pesadilla que espera muerto luz

que nunca le darán/el otro

de sí mismo soy yo/su sueño

de cielo que nos cubre

como parodia de piedad/el padre

cumple promesas que

nunca hizo/está clara

la desocupación de lo vivido

en tiempo/en ansia/en pozo donde

el padre vuela

y no atiende al ocaso como

si hubiera viento/

CONVALECER DE la

enfermedad que no se tiene se

parece a los pactos de Dios

que en su miseria canta/el despertado

mira atrás sin saber

cuándo fue el sueño/o si

el suceso de ser le muerde

los hermanos sacrificados/o

lo que se lleva de esta vida

a la tierra común/piel aparte

y boca presa en

la lluvia que cayó en un otoño

cuando el niño miraba

espantos por venir/

a juan carlos pla

TU IMAGEN entre el ser y el mundo

me devuelve a la luz angosta

del sueño/mezcla

el dolor y el espanto

cerca de la locura donde

tu mano toca mi corazón como

pájaro al aire/ligera

es tu escritura en nada/diáfano

tu desamparo/retrocede

el desastre a su ignorada

ciencia de cada día/come

su olvidada razón/

no hay puertas

para que te ame solamente/

¿QUÉ AQUIETARÁ la furia del

perdido?/¿lo roto

por donde ya se fue?/ríen en las

galerías abandonadas

de la ceniza que vendrá/

así el abismo va al abismo/calla

el animal encadenado

a su mucha pasión/dora

su dispersado olvido/

su estar en todo y nada con

el instante de fuego que empoza

a la alta estrella y vuelve

a la desesperada

sombra del tiempo/

LA NADA viva en el pulso

nombra cada latido como si

el mal del bien se acostara con

la lengua del principio/hay

las ruinas del momento/el paso

de lo oculto/el trecho

de dolor que se cumple

en caminar/el laberinto

es incurable/cualquier viento

barre las calles del pensar/

¿quién abrirá la casa del que sufre

en la caja del alma común?/

ESTÁ QUIETO en la lluvia

lo que no tiene nombre tras

el hueso de la sien/allí cae

el íntimo errar de

una existencia en otra/arden

pasos en nadie/el cuerpo alzado

a la muerte como clara verdad

que no cesaba de escribir

su furia en su pasión/o mano

que nada sabe retener/la humana

cosa de ser/la pobre/

que clavan al dolor/el

temblor que te sostiene

en tardes tristes/

EL NOMBRE se hunde en una

grieta del soplo que lo sostiene y

pacta con sus entrañas/¿qué

querrá decir nombre escandido

por su vacío que navega en lo

no sucedido?/enferma

es su desolación/tierno el río

que no guarda su rostro/sale

del cuerpo escrito/váyanse

los desastres de su cunita/dura

será la causa de los brazos

que te devuelven al estar/

a tu nombre cantado como

único nombre/

a andreíta

EN LA ternura hay

mundo que los amantes recorren

sin ver el día que vendrá/

la muerte de la voz

pronunciándose/ronca

la cama/la cabeza

en la porfía

del paladar/el tiempo nómada

fuera ya del oasis/como quien

llora en un cuarto sin luz/apenas

vivido en el sabor

del pudo ser/impaciente del cielo

que no sobrevendrá/con más

amor y antes

a andreíta

EL DESCONSUELO activo piensa

en lo que nunca fue/fantasma

de lo que va a venir/estalla

en el fondo de la calle de fiebre/

es el refugio del

paraíso/la sombra de la entrada

a las aguas del alma que corren

a recibir nada por gracia/

allí destejen la palabra muda/

lo más tranquilo del dolor/

noche: vení/crecé/ya no te irías

al puro amor sin más/

la nada que no engaña/

LO QUE viene del cuerpo convertido

en azarosa luz/recinto

de todo sueño/rostro

en la marea que hay

que tener de no tener/crepúsculo

como recién nacido despertado

al temblor ciego que se arrastra

de boca a voz como delicia/puro

grito callado en el espacio/la

palpitación de la esperanza alzada

a su nunca morir/el leve

fulgor de lo que fue/la condición

de vivir como sombra

que roban los mendigos

SUEÑO QUE no se entiende

a sí mismo/delirio

fiel solamente a la palabra que

se hace noche/reflejo

que arde solo/oro oscuro

en la pasión de nadie que es de todos

y abandonada luz/no sabe

lo que dice/ve sin ver/se piensa

como dolor/es clara la hermosura

de su memoria aterrada

en cada despertar/el desgarrón

de la conciencia y la mano que toca

el peso de sus entrañas como

voz sin destino/

EL ENCENDIDO amor no sabe

lo que sabe/hunde su mano en la

pasada fiesta/moja

sus desprendidos pájaros

en la paciente soledad/en su

orquesta oculta de mirar

las floraciones del reloj que gira

en lo que fija el ser/estaba abierta

la dolorosa vida espléndida

por los lados del cielo/la vestida

de tiempo/tristeza invisible

de quien mezcla su horror

con los días iguales/

LA PALABRA que calla lo que dice

es alterado fuego

al pie de vida/canta

en su desluz o campo abierto a la

desolación del imposible que

hieren líneas cerradas/hay dolor

en la entrega/duele más

el pensamiento fiel

a lo que desampara su pasión/

días y noches de terco delirio

del cuerpo ardiendo/criatura

que nace sola

después de haberse ido/

a jorge boccanera

LA OSCURIDAD de la conciencia/

exterior a sí misma/celebra

su nunca despertar/

en la boca arrastra

sangre de puro amor/oh vida

que llora en comprender nada de nada

de su materia ansiosa/fuera

del espejo que se desgarra en

la imagen que no da/

la forma sin figura

del tigre involuntario/más acá

de lo creído tanto/

COMO AIRE de temblor entregado

a la hermosura o destino

al que le lavan la desdicha sueños/

arrabal del amor donde

todo afuera pesa/menos los

cielos que te esperaban en

el futuro que fueron/desatás

el camino pasado/la voz

que no habla/desvelás

el hueso/el breve estar/la sombra

insoportable/las sienes que laten

bajo la fría luna

como tenerte/

a andreíta

LA PALABRA llama a su

parentela y se asoma a

la voz sin cuerpo para

no verse más/qué importa

sino la oscuridad común/los oros

desconocidos/el centro que está

afuera/la duda

como un barrio lento/

se calienta el cariño

dispuesto a su devoración/

como lo que no ha sido/te

palpan de alma con violenta

desolación las islas/

la sombra de una vaca

LA IDEA es más oscura que la suma

de oscuridad que hay en su cuna/calla

el que vio con los ojos cosidos

el envés del volar/los pedazos

heridos/la canción

de la infancia caliente/

LO TUYO no es lo que sos/otra vez

verás la cifra verdadera

de tu no estar aquí y el devastado

amor dará sus aguas nítidas

por los resquicios del sentir/hay ley

en el ocaso súbito del nadie

que desconcierta al bosque humano

con lucidez de loco/estaba honda

la desesperación del pobrecito/

lo que desabrigaba

sencillamente de verdad/qué cuerpo

vaga por ocasiones del abismo/

el olvido ignorante/

el sello de existir/

EL VACÍO de aquello amado ido

toca al desconocido

y sucede la vida sin embargo/

nunca emigra el temblor a la intemperie

y no se sabe más/el hueco del

último fondo pesa/

¿cómo vive consigo la

conciencia?/¿se sueña?/¿comercia en penas

para saber su paradero?/pasan

los ruidos del universo/la tinta

que no cesa de no apagar la sangre

de la apurada soledad/la leve

congoja de la razón/

las piedras y los árboles/países

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