«Mi sueño era como los cuatriciclos que me regalaban de chico: cada vez tenía más potencia»: Franco Colapinto cuenta su historia por primera vez

El piloto argentino presenta Soy Franco y Nací para correr, dos libros donde narra por primera vez su historia.

Antes de cumplir los 22 años, Franco Colapinto logró lo que ningún piloto argentino había conseguido en más de dos décadas: llegar a la Fórmula 1. Desde muy chico, su vida estuvo marcada por los motores, la velocidad y la determinación de no rendirse jamás. En Soy Franco y Nací para correr, Colapinto comparte por primera vez su recorrido: dos libros que cuentan la misma historia desde distintas miradas, una para adultos y otra para chicos, donde se mezclan la emoción de los inicios, los desafíos de vivir lejos de casa y la certeza de que los sueños se construyen paso a paso.

¿Cuándo supiste que correr era sueño al que no ibas a renunciar?

Creo que, a los cuatro años, cuando me regalaron mi primer cuatriciclo. Me encantaba la velocidad. Le pedía a mamá que atara una soga a mi “zapatilla” y corriera. Mi tía Adri dice que me gustaba andar con un autito o una máquina en la mano todo el tiempo. Me encantaban las máquinas grandes, las excavadoras, las grúas, las que trabajaban en la calle o en una obra; tenía miniaturas de esas máquinas. Mi abuela se acuerda siempre de que “todo era motor” para mí, autos, máquinas de vialidad, y cuenta que me dejaban subir a las que hacían obra en la calle o en una construcción de mi barrio. No tenía más de tres años y ya les caía bien a los ingenieros y a los mecánicos.

A los nueve, corrí mi primera carrera de karting, me encantaba el karting, pero me pasaba mirando la Fórmula 1. Ese era mi sueño. Me preguntaba por qué no había nadie de mi país. ¿Tan complicado era? Yo seguía insistiendo: ¿por qué no hay nadie?

Nunca renunciaste al sueño, pero seguramente sí a otras cosas.

Sí, renuncié a muchas cosas, no tuve ni tengo una vida convencional, pero la satisfacción es enorme. Tuve que adaptarme a una forma de crecer diferente, distinta a la que se espera de un pibe de mi edad. No pasé por la etapa del club, de un deporte con otros pibes, de salidas, de viajes con amigos. Terminé el colegio a distancia, volvía cada tres meses a rendir materias.

Renuncié a ser un adolescente como tantos. Me fui a vivir solo a Europa a los catorce años. Un poco fue un shock con mi mamá, con Martu, las tías, los abuelos, con toda la familia. Para el resto de mi familia fue muy duro, todavía más que para mí.

Mis tías Adri y Lola me decían: “mirá, Franco, que es difícil llegar”. Sé que les parecía algo inalcanzable. Y cuando llegó el momento de irme, sé también que fue desgarrador para todos. Igualmente, todos me apoyaron un montón. La familia nunca me dejó solo.

¿Cómo se hace para no desanimarse, para no bajar los brazos cuando el camino es difícil?

Insistí aun cuando fue difícil, no me rendí en los días malos. Es duro volver a tu casa y estar solo cuando tuviste una mala carrera. No hay una comida rica que te espere, nadie te da un abrazo. Pero me preparé toda la vida y cuando digo toda, digo toda, porque cuando era chiquito me volvían loco las herramientas y arreglar cosas. Uno de mis lugares favoritos era el taller de mi abuelo. Escuché una vez algo que me quedó grabado: problemas vas a tener siempre, pero los mejores son los de tu deseo, de tu vocación. Senna siempre decía que, aunque tuviera problemas en una carrera, esperaba ansioso la próxima porque siempre intentaba superarse. El sueño te pide compromiso, quedarte a pesar de lo que pase. Si no, te quedás flotando en una nube, te decís todos los días: qué lindo sería si…, qué groso sería que…, pero no te movés en ninguna dirección, no tomás decisiones.

En tu familia había una relación muy fuerte con las carreras, ¿no?

Mi papá tuvo un equipo de TC, crecí entre motores, crecí yendo a las carreras. Mis abuelos vivían muy cerca del autódromo, el ruido de los autos era mi banda sonora. Pero siempre miraba ese horizonte lejano de la F1. Me preguntaba por qué no había pilotos argentinos. ¿Era imposible? ¿No había manera? Todo lo que no sabía, lo pregunté, lo leí, lo averigüé.

Cuando digo que se construye el camino hacia el horizonte que soñás, digo que se construye así: con conciencia de que podés adquirir las habilidades, las capacidades, que se puede aprender. Se puede leer, estudiar, buscar a alguien que sepa, que sea tu mentor, que te guíe.

¿Qué encontrás en las historias de tus ídolos, los deportistas que admirás que te inspira?

Cuando conocés la historia de los más grandes, te das cuenta de que no hay casualidades. Tengas o no tengas ganas de salir a entrenar, de hacerlo otra vez más, de mejorar tus marcas, de superarte, terminás haciéndolo. Porque hay algo más grande que tus ganas de cada día. Cuando lográs ese objetivo diario, ya estás protagonizando tu propia historia, porque trabajaste tu fuerza de voluntad. La gente podría pensar: este pibe llegó, ya está. Pero no se llega de la noche a la mañana sin tenacidad, aunque tengas condiciones, de las buenas y muchas, para hacer lo tuyo. El talento es apenas una parte. Problemas nunca faltan, no hay un camino de logros o de éxito completo. Es en ese momento cuando se juega tu fortaleza, tu persistencia, tu aguante. No bajás los brazos ante los obstáculos. Siempre supe que no iba a ser fácil. Pero ¿quién quiere algo solo porque sea fácil?

¿A qué tuviste que adaptarte para poder avanzar?

A mil cosas, y sigo haciéndolo todos los días. Desde la vida cotidiana, cocinar, lavar ropa, hasta cómo estar en una rueda de prensa en el extranjero. El desafío es constante. En esto no hay llegada, no hay bandera a cuadros. Me encontré con un mundo de mucha exposición, muchas presiones. Casi como en una largada, cuando tenés 200 pulsaciones por minuto. Todo te demanda entrenamiento de cuerpo, de corazón y de cabeza. Soy una persona abierta, espontánea. Así fue siempre, me educaron para decir con libertad lo que pensaba y siempre con respeto. Pero cuando estás bajo los focos, antes cientos de pares de ojos, miles o millones que viralizan tu video, tu declaración en redes, tuve que aprender a frenar porque entendí que estoy en otro nivel de profesionalización. Tuve que trabajar mi paciencia, regular mejor los impulsos.

¿Cómo se maneja la presión de estar en la máxima categoría?

Cuando llegó la oportunidad de correr en el exterior y la tomé, sin tenerlo del todo claro en ese momento, ya había empezado a entender cómo manejar la presión. Entré en el cambio con confianza, motivado por mis metas. Ahora que pasó tanto desde aquel momento, sé que todo es un aprendizaje continuo. Hay que aprender a mantenerse al margen de las cosas que no importan, hay que aprender dónde está lo que te puede transformarte para bien y te hace crecer, y dónde, no. Si creías que ya manejabas, el mundo de la F1 te pide una vuelta más: manejar la carrera en un sentido profesional.

¿Cómo gestionás el estrés?

Somos personas y hay mil situaciones que nos recuerdan lo vulnerables que somos. La preparación es muy diferente en lo deportivo, en lo mental. El calendario establece veinticuatro fines de semana por año en distintos circuitos con dificultades que varían en grado. Consume mucha energía ese calendario. Tengo que tomar un montón de aviones por año para ir a los diferentes circuitos. El jet lag es tremendo, pone patas para arriba la posibilidad de descanso. Entreno con ciclismo; con ejercicios puntuales para el cuello para resistir la fuerza de la velocidad. Hago mis prácticas de meditación y de relajación; depende del momento del día, es una o es otra. La meditación es diaria y es un entrenamiento mental. Uso mis mantras, a veces me hablo arriba del auto. Cuando todo está perfecto, como tiene que estar, es más fácil enfocarse.

¿Qué importancia tiene el equipo cuando estás a cargo del auto en la pista?

Adentro del auto va el piloto, pero los ingenieros están a cargo. Los que ven la carrera, en realidad, son ellos. Los que están en el box. Yo estoy arriba del auto, sé qué pasa con el que tengo adelante, pero no con el resto, los dieciocho o diecinueve que están corriendo. Los que realmente saben lo que está pasando son ellos. Cuando el box te habla durante la carrera, no te dan un consejo, te dan una orden. Puedo tener mi opinión, mi punto de decisión, pero no hago lo que quiero. Es un deporte de equipo. ¿Qué deporte no lo es? Aunque salgas solo a la pista como en el tenis, en el box está tu equipo mirándote, dándote indicaciones y aliento. La comparación vale para lo que hagas. No estamos enteramente solos, ni actuamos solos, ni todas las decisiones las tomamos solos. Qué mejor en la vida: contar con un equipo que funcione como tu soporte, que esté cuando las cosas salen perfectas y, también, cuando no salen. Las carreras de Fórmula 1 son de estrategia, en las que los equipos y los pilotos emplean maniobras tácticas, estrategias de parada en boxes y lo que se conoce como “habilidades de carrera”: técnicas de adelantamiento, conducción defensiva y posicionamiento en la pista. Se hacen cálculos antes, se prueban situaciones en el simulador —donde se pueden reproducir las condiciones con extrema fidelidad, hasta la temperatura que hará ese día sobre la pista—, y se hacen cálculos mientras los pilotos corren. Los ingenieros son más importantes que los pilotos: son carreras de autos, no de pilotos.

Sobre los libros

Soy Franco es la historia de un chico que nunca renunció a su sueño: correr en F1. Hacía 23 años que la Argentina no tenía un piloto en la más alta categoría de las carreras de autos. Antes de cumplir los 22 años, Franco Colapinto lo logró. El esfuerzo ha sido –y sigue siendo– enorme. Dejó su vida adolescente para vivir solo en Europa e ir, paso a paso, haciendo el camino que lo llevaría a tener su “butaca” en lo más alto. ¿Cómo lo hizo? ¿Cuál fue su aprendizaje? ¿Cómo se entrena? En este libro cuenta cómo construyó una trayectoria que todavía tiene un enorme futuro pero que ya es un presente brillante. Soy Franco es, también, una reflexión profunda de alguien muy joven, muy observador, inteligente, pícaro, que se atrevió –como cuenta en este libro- a mirar de frente a sus miedos y a hacer su propio camino de superación.

  • ¡En oferta!
  • Fuera de stock
Franco Colapinto cuenta en primera persona escenas desconocidas de su vida y también cómo lo hizo, cómo lo hace y cómo batalla codo a codo con los grandes de la Fórmula 1.
Ver más
Formatos disponibles
$ 29.999
(IVA Incl.)

Desde su llegada a la Fórmula 1, Colapinto se convirtió en ídolo de chicos y chicas, tanto en Argentina como en el mundo. En Nací para correr. Mi camino hacia la Fórmula 1, el piloto cuenta su historia en primera persona y lo hace en un libro infantil, dirigido a niños y niñas a partir de 9 años. La fascinación que siempre sintió por los motores, su experiencia en las competencias de karting y los desafíos que tuvo que enfrentar para crecer como piloto hasta lograr su objetivo más grande: correr en la máxima categoría del automovilismo.

“Siempre me encantaron los autos y desde muy chico supe que quería llegar a lo más alto: ser piloto de Fórmula 1. Fue un camino increíble, aunque tuvo sus momentos difíciles, pero si hay algo que aprendí es que nunca hay que bajar los brazos y hay que estar listo para dar lo mejor.”

  • ¡En oferta!
  • Fuera de stock
Un sueño que parecía imposible. Una pasión a prueba de todo. Y una convicción firme: nunca bajar los brazos. Libro oficial de Franco Colapinto .
Ver más
Formatos disponibles
$ 24.499
(IVA Incl.)

Gentileza del autor.

Franco Alejandro Colapinto nació en Pilar, provincia de Buenos Aires, el 27 de mayo de 2003. A los 9 años empezó a competir en karting y logró en esa categoría dos campeonatos argentinos: en 2016 y 2018. Desde entonces y después de competir en karting en el exterior, hizo los pasos necesarios para acceder a las pistas de Fórmula 4, 3 y 2 –en las que hizo varios podios y sumó puntos– hasta llegar, finalmente, a la tan ansiada F1, máxima categoría de las carreras. Hizo parte del secundario en la Escuela Técnica Roberto Rocca, en Campana, y finalizó en una escuela de Pilar con un plan de estudios personalizado. Es amigo de Bizarrap, hincha de Boca Juniors y una calle de la localidad de Luján lleva su nombre. 

Otros artículos

Recomendaciones

Leé como un piloto de Fórmula 1: Los libros preferidos de Franco Colapinto
Leé como un piloto de Fórmula 1: Los libros preferidos de Franco Colapinto
Franco Colapinto hizo historia al convertirse en el primer piloto argentino en más de 40 años en sumar puntos en la Fórmula 1....
Tu transformación empieza hoy: libros para alcanzar tus metas
Tu transformación empieza hoy: libros para alcanzar tus metas
Una selección de libros de bienestar y superación personal para que te animes a dar ese primer paso.
Maradona en primera persona: el sueño del 86 contado por Diego
Maradona en primera persona: el sueño del 86 contado por Diego
Testimonios de Diego sobre momentos clave del campeonato que lo coronó campeón y símbolo eterno del fútbol argentino.
Añadido a tu lista de deseos