Yo quiero ser una estrella de Instagram

Ignacio Esains
Malditos Nerds

Fragmento

Corporativa

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Penguin Random House

Cómo usar este libro.

¡Hola! Primero, gracias por comprarlo (o al menos hojearlo un ratito en la librería).

El libro es una colección de consejos útiles para los que tengan una imagen en la mente y no sepan cómo hacerla realidad, para los que hayan sentido la emoción de acumular likes en una imagen y quieran repetirlo, para los que sueñan (quieran admitirlo o no) con convertirse en estrellas de Instagram.

Podés empezar donde quieras ¡Ni siquiera mires el índice! ¡Yo sé que está acá al lado, pero resistite! La mejor forma de aprovechar el libro es abrir una página al azar y vas a encontrar un capítulo completo que te enseña a hacer algo que quizás no sepas. Cada capítulo está diseñado para que puedas marcarlo y volver cuando quieras refrescar lo básico sobre los temas que más te interesen.

Cada capítulo tiene material extra. Al final de cada sección tenés los “links” que te llevan a otros capítulos relacionados, consejos adicionales, instagrammers que vale la pena seguir, propuestas de actividades para hacer, y algunas imágenes de ejemplo.

¿Qué tenés que tener? Lo mínimo. Una cuenta de Instagram, un celular con una cámara más o menos competente (cualquiera comprado en los últimos cinco años), y el rango de atención necesario como para leer una página entera sin distraerte, ¡vos podés!

En junio de 2018, Instagram batió su propio récord, alcanzando los mil millones de suscriptores. Superó los de Twitter hace rato y se acerca cada vez más a los 2 mil millones de “papá” Facebook.

En el mundo de los social media, Instagram es relativamente joven. Si la venís usando casualmente por ahí no sepas con precisión qué la diferencia de otras redes, pero acá está tu nuevo libro favorito para contarte:

No hay una forma directa de re-compartir contenido ajeno. Instagram no tiene un equivalente al botón de “compartir” de Facebook o el instintivo RT de Twitter. Se pueden usar aplicaciones externas como RePost, pero está claro que esta limitación existe para incentivar contenido original.

Por eso también es que en Instagram se comparte menos contenido que en otras redes. Cuando seguís a 400 o 500 personas, el muro de Facebook y la línea de tiempo de Twitter pueden ser una tortura. Instagram te incentiva a tomarte un rato para hacer que cada post destaque y por eso es raro que un usuario actualice más de dos o tres veces por día. Tu perfil de Instagram es una expresión de cómo ves el mundo y por lo tanto vas a querer inyectar personalidad a cada foto.

Por eso es que Instagram genera mayor “engagement”. Este término se refiere a la forma en la que el que ve tu post se relaciona emocionalmente con tu contenido. La menor cantidad de posts y la competencia por generar contenido llamativo hace que el usuario de Instagram revise su “feed” de forma más tranquila. Es probable que recibas más “me gusta” y comentarios en Instagram que en cualquier otra red social.

Propuesta. Hacé la prueba del engagement vos. Posteá la misma foto en Twitter, Facebook, e Instagram. Un día después, fijate los likes que recibiste en cada una (divididos por tu número de seguidores). Lo más probable es que en Instagram hayas recibido + ♡

follow @instagram

La cuenta oficial se dedica a difundir y popularizar un usuario distinto cada día.

Tu cuenta y tu perfil

El nombre de tu cuenta tiene que ser fácil de recordar y, de alguna forma, hablar de tu contenido. Si tus posts van a ser personales está perfecto que sea tu nombre, pero tratá dentro de lo posible de evitar números e iniciales, guiones y puntos: cuanto más simple, más reconocible. El nombre de usuario no es lo mismo. Si tu @ es un guiño, el nombre debería ser tu nombre real.

La biografía de tu perfil es importante, ya que si alguien encuentra tus fotos por casualidad (a través de un hashtag o un comentario en una foto ajena) va a querer saber algo sobre vos antes de seguirte. Tenés 150 caracteres para convencerlo/a: contá quién sos de forma clara, resaltando lo que a vos te parezca lo más interesante que tenés. Hay poco lugar así que la timidez no da. Si querés usar emojis, que nadie te censure. Acordate también de que este es el único lugar en que podés compartir links a sitios externos.

Finalmente, lo más importante: la foto de perfil, que va a salir en cada una de las imágenes que postees (¡cuánta presión!). A menos que lo tuyo sea una marca o la fotografía abstracta, tiene que ser tu cara. Las selfies no quedan bien tan chiquitas, así que pedile a un amigo que te ayude. Centrá la cara en el circulito y evitá los fondos locos porque en este tamaño no se entienden. Un primer plano. Una sonrisa. No es mucha ciencia.

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Propuesta.

¿No se te ocurre nada para tu perfil o tu biografía? Dejá que Instagram te inspire. Elegí un hashtag sobre algún tema que te interese y metete en los perfiles de gente que haya posteado fotos que te gusten. Algo vas a encontrar que encienda tu creatividad.

Por ahí te hiciste la cuenta para participar de un sorteo o para stalkear a un o una ex y ahora te diste cuenta de que Instagram te gusta. No te preocupes si sos @2013cacho_lopez: en Instagram el nombre de usuario se puede cambiar cuando quieras. (Nomás mandá una foto simpática o un videíto anunciándolo a tus seguidores para que sepan quién sos).

follow @marutaro

Shinjiro Ono postea fotos y videos de Maru, un Shiba Inu adorable. Ejemplo perfecto de una cuenta temática con un nombre claro y un objetivo bien definido.

La foto perfecta

Paisajes. Selfies. Perritos. Tu desayuno. Si en Instagram todos parecen compartir lo mismo ¿qué diferencia a una buena foto de una mala? Es imposible predecir qué imagen será la que capte una catarata de likes, pero si algo tienen en común las cuentas de miles de seguidores es su capacidad para llamar tu atención.

Una buena foto en Instagram debe generar una emoción simple y directa.

Propuesta

Abrí la galería de fotos de tu celular. Elegí un mes al azar y detene en las imágenes que te llaman la atención: ¿qué colores te impactaron? ¿qué emociones te causan? La mejor manera de descubrir tu punto de vista es dejar que tu propio ojo te guíe.

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