Introducción
¿Por qué un manual
antirracista?
Para comenzar este manual me gustaría contarles un poco sobre mí y las razones por las que decidí escribir este libro. Para empezar, ¿por qué escribí un manual de antirracismo mexicano?
Muches estamos de acuerdo en el hecho de que, hasta 2020, hablar sobre racismo en este país era una odisea casi imposible —se reconocía ampliamente el clasismo, pero el racismo no, qué va, eso nomás era en Estados Unidos—. Esto no significa que no hayan existido personas que denunciaran esta violencia, no obstante, no se les escuchaba con la misma atención que ahora y no existían las circunstancias para hablar de este fenómeno de manera extendida en el territorio mexicano. Con la llegada de las redes sociales, surgió la posibilidad de crear plataformas de mayor accesibilidad para que las conversaciones en torno a la violencia institucional en México no dependieran únicamente de lo que los medios de comunicación tradicionales quisieran discutir. Los smartphones permitieron que cualquiera pudiera grabar injusticias que viviera o presenciara, subirlas a internet y denunciar lo ocurrido. Llegamos a la era de los lords y las ladies; personas de la élite racial y económica del país que estaban acostumbradas a hacer lo que se les pegara la gana sin importar a quiénes se llevaban por delante, repentinamente expuestas ante millones de personas en internet por sus transgresiones. Con la llegada de la pandemia de covid-19 la atención se volcó de manera inusitada hacia lo que ocurría en el espacio virtual. El asesinato de George Floyd a manos de la policía en Estados Unidos, así como las protestas que ocurrieron en consecuencia, reverberaron en México. ¿Acaso existía el racismo en México? Y, sobre todo, ¿quiénes tuvieron el poder de hablar (o no) sobre este tema históricamente?
Fue en este contexto que muchos colectivos y cuentas de redes sociales que publicaban contenido informando sobre el racismo y el antirracismo cobraron fuerza y presencia en internet. Era evidente que, para gran parte de la población, hablar de racismo no solo era un tema de interés, sino una necesidad; los comentarios despectivos de tías lejanas sobre el tono de piel en las fiestas familiares, del guardia de seguridad que nos sigue por toda la tienda, del “le reviso su mochila antes de salir”. Un sinnúmero de agresiones que dolían mucho más porque constantemente se descalificaban por terceros. “Ay, no fue para tanto”, “no exageres”, “¡Qué sensible!”. Quienes vivimos el racismo sabemos muy bien que estos eventos nos marcan. El poco valor que se le da a nuestras vidas y la deshumanización de la que somos objeto son heridas que se reabren constantemente, no podemos sencillamente ignorarlas. Por ello, este manual es, en primer lugar, una herramienta para las personas a las que nos ha atravesado el racismo. Un recordatorio de que no lo imaginaste, no estabas exagerando y no merecías que te trataran así. Espero que las palabras aquí contenidas puedan ayudarte a explicar lo que experimentaste y saber que no fuiste la primera persona en sufrirlo, que existen palabras para describir lo que pasaste.
No obstante, este libro también es para aquellas personas que, aunque no viven de manera negativa el racismo, buscan solidarizarse y contribuir a crear una sociedad distinta. Esta lectura pretende ser una guía que acompañe a todas las personas lectoras hacia una acción antirracista en su día a día, es imperativo desmantelar el racismo —¿cómo empezar?—.
Durante los siguientes siete capítulos revisaremos distintos ámbitos en los que se expresa el racismo en nuestra vida cotidiana; algunos ejemplos que nos permitan comprender qué significan los conceptos propuestos y, por último, algunas preguntas para continuar el ejercicio de reflexión en torno a cada tema. El capítulo uno es una introducción a los conceptos básicos que se utilizan para hablar de racismo; es fundamental tener las mismas referencias para saber con certeza que estamos hablando de los mismos fenómenos y categorías. El segundo capítulo está dedicado a la historia del racismo en México; cómo es que la dominación colonial creó categorías para distinguir a la población y la forma en la que estas se fueron adaptando a nuestras dinámicas sociales actuales. El capítulo tres habla acerca de la interseccionalidad, explicando la manera en la que el racismo se vincula con otras formas de opresión, por qué no podemos pensar el antirracismo de manera aislada y cuáles son los referentes para crear solidaridad y organización entre diversas comunidades. El capítulo cuatro es sobre la educación y la manera en la que la creación de conocimiento estuvo atravesada por sesgos racistas, proponiendo la importancia de utilizar la educación como un medio para la liberación colectiva. En el quinto capítulo hablamos acerca del uso de estereotipos racistas en los medios de comunicación y el propósito de estos personajes cómicos para reforzar dinámicas sociales opresivas. Además, revisaremos el fenómeno de los “whitexicans” y los posibles usos subversivos del humor. El capítulo seis está dedicado a las redes sociales y la inteligencia artificial; nos preguntaremos qué es la “cancelación”, si realmente funciona y hacia dónde se dirige la lucha antirracista cuando hablamos de tecnología e inteligencia artificial. El séptimo y último capítulo es una reflexión abierta sobre el antirracismo: ¿cómo podemos contribuir?, ¿cuáles son los siguientes pasos? Este es un recordatorio de que no podremos crear una realidad nueva a menos que la imaginemos primero.
Para explicar los conceptos básicos haré referencia a pensadores y pensadoras de México, así como de otras partes del mundo, cuyas ideas no necesariamente son de amplia circulación en nuestro país debido a las barreras lingüísticas o por la falta de distribución de sus libros en este territorio. No solo es importante entablar diálogo con los movimientos antirracistas de Estados Unidos, sino mirar hacia otros países latinoamericanos y del Caribe, con quienes compartimos características que nos permiten articularnos de manera conjunta. ¿Qué dicen las mujeres afrobrasileñas que es relevante para las mujeres afromexicanas? Asimismo, voy a responder algunas preguntas frecuentes con las que me encontré respecto a cada tema que revisaremos.
¿A quién le corresponde hablar sobre racismo?
¿La respuesta corta? ¡A todes! Tenemos la idea de que las únicas personas que pueden y deben denunciar la opresión sistémica son las afectadas. Sin embargo, históricamente los movimientos sociales obtuvieron el reconocimiento a sus derechos gracias a la organización de las personas violentadas junto con quienes se solidarizaron con sus esfuerzos. Como veremos a lo largo de este libro, los sistemas de opresión no existen por separado, “cada quién por su lado”, puesto que se construyen en conjunto y dependen unos de otros. En otras palabras, cuando nos enfrentamos al racismo, también cuestionamos la homofobia, el clasismo, la transfobia, el capacitismo1 y muchas otras formas de violencia. Aunque a todas las personas nos corresponde señalar y cuestionar el racismo, debemos tomar en cuenta que dependiendo de la forma en la que se nos perciba en el espacio público (la racialización, el género, etcétera) se nos escuchará en diferente medida. A algunas personas se les tomará en serio y a otras no. Por ello, habrá algunas circunstancias en las que debamos identificar si nuestra voz es necesaria en ese momento o si es mejor hacernos a un lado para dejarle el micrófono a alguien más. Exploremos por qué ocurren estas diferencias y qué podemos hacer al respecto.
¿Cómo hablaremos del antirracismo?
Este libro está escrito para ser lo más comprensible posible, utilizo palabras sencillas, y si es necesario usar conceptos especializados, explico claramente a qué me refiero, con el propósito de que cualquier persona, sin importar su grado de estudios, pueda aprender y participar en esta conversación. Aunque recurrí a fuentes académicas, también quiero que este libro ayude a las personas lectoras a revalorar el conocimiento que ya tienen, pero que el sistema racista decidió que vale menos porque no se enseña en un aula. Mi presencia en redes sociales hablando sobre racismo y antirracismo comenzó por un interés en facilitar el acceso a la información; condensando conceptos y fenómenos que aprendí de textos académicos y comunicándolos con un lenguaje sencillo, en el que todes les lectores puedan comprender y utilizar la información explicada. Si voy a hablar de racismo, opresión sistémica o interseccionalidad, por poner algunos ejemplos, es fundamental que tú, que me estás leyendo, sepas a qué me refiero y que así estemos (literalmente) en la misma página. De lo contrario, la información no será de utilidad porque solo las personas que se especialicen en determinado tema podrán hacer uso de los conceptos.
También utilizaré mi experiencia personal como referencia para explicar algunos de los conceptos abordados, ya que a través de los años facilitando talleres presenciales y virtuales aprendí mucho de las personas que asistieron y participaron en estos espacios. Respecto al formato, decidí utilizar el lenguaje inclusivo para este manual y no utilizar el plural masculino porque es parte de una dinámica social en la que se invisibiliza a las mujeres y las personas de la diversidad de género. En la medida en la que decidamos apropiarnos de las lenguas que hablamos, podremos imaginar posibilidades de existencia y enunciación que describan precisamente lo que queremos construir. Si no tienes la costumbre de leer o hablar utilizando la “x” o la “e” neutra, esta es una invitación para conocer otras formas de apropiarse y utilizar la lengua, incluso a cuestionar la incomodidad si llegaras a sentirla. Como veremos a lo largo de este libro, en estos sentimientos es que hallamos la posibilidad y la dirección para crecer.
Tal y como explicaré más adelante, la idea rígida y binaria que tenemos del género tiene una relación cercana con el racismo, por ende, utilizar lenguaje inclusivo tiene el propósito de quebrar la noción de lo masculino como lo neutro y utilizar términos que favorezcan la crítica al uso machista de la lengua. Además, cuando existen instituciones dedicadas al registro y estudio del castellano que insisten en limitar los usos que hacemos del lenguaje por considerarlo “incorrecto”, voltearnos y hacer lo que se nos pegue la gana también es una forma de ejercer el antirracismo.
¿Por qué escribo yo este texto?
Aunque ya existen libros que hablan sobre el racismo en México, quiero contribuir a la conversación a través de lo que estudié y experimenté como una mujer afrodescendiente y asiáticodescendiente del estado de Veracruz. El racismo se vive de manera distinta dependiendo del género, la expresión de género, la clase, la orientación sexual, el estatus migratorio, la ciudadanía, las discapacidades, entre algunos otros factores. Este texto hace énfasis en dichas intersecciones y en la combinación de teoría y experiencia vivida. Las conversaciones y espacios destinados a hablar sobre racismo se centran muchas veces en lo que ocurre en la Ciudad de México como consecuencia natural del centralismo. Sin embargo, la diversidad racial y cultural del país exige que escribamos sobre lo que ocurre en otras latitudes.
¿Por qué leer sobre antirracismo?
El racismo es un sistema que está presente en cada íntimo detalle de nuestras vidas, estemos conscientes de ello o no. Para el escritor afroestadounidense James Baldwin, eran “los millones de detalles las veinticuatro horas del día que te recuerdan a cada instante que eres un ser humano despreciable”. Se trata de una forma de opresión que, además, se ha desarrollado a lo largo de 500 años en este continente. Está tan presente en nuestra cotidianidad que resulta difícil imaginar cómo era la vida antes de esta destrucción. El racismo ha erradicado sistemas enteros de conocimiento, lenguas, tradiciones, historias de vida y memoria. No obstante, desde que existe el racismo, también ha estado presente el antirracismo (aunque no siempre nombrándose de esa manera) resistiendo y saboteando la violencia racista. El antirracismo es una manera de reapropiarse la narrativa y sus efectos sobre nuestros cuerpos, nuestra historia y hacer el esfuerzo por sanar las heridas que deja en nuestras vidas. Supone desarticular la explotación de los cuerpos que “aguantan más”, de los que supuestamente no sienten dolor, y de los que han sido considerados meros animales de carga. El antirracismo se puede expresar de muchas formas, y este texto está dirigido a todas las personas interesadas en conocer más al respecto y ejercer el antirracismo. Lo que yo puedo ofrecerles en este libro a las personas que han vivido la violencia del racismo es un conocimiento que les reitere que las experiencias que han tenido son válidas; no fueron exageraciones, ni inventos, sino agresiones que son inadmisibles y que debemos erradicar. A las personas blancas, les ofrezco el espacio para aprender sin juicios, con la información básica que deben saber para adoptar también la lucha antirracista, creando un espacio para desaprender el racismo que nos han inculcado a todas las personas por igual.
El primer paso para ejercer el antirracismo es informarse. Me encuentro frecuentemente con personas que animadamente expr
