·14 ·CAMPEÓNDELMUNDOen Uruguay 1930MEDALLA DE ORO EN LOS JUEGOSOlímpicos de París 1924 y Ámsterdam 19283 COPAS AMÉRICA EN 1923, 1924 Y 1926 CAMPEÓN DE LIGAcon Nacional y PeñarolDEBUTÓen Club Atlético Bella Vista en 1921Nació el 22 de noviembre de 1901 Murió el 5 de octubre de 19573CopasAméricaLAMARAVILLANEGRAguay era tan desconocida que su bandera se colocó de cabeza y su himno se confundió con elde Brasil.Poco antes del inicio,espías de su rival,Yugoslavia, fueron a verlos practicar. Andrade se dio cuenta y convenció al resto del plantel de rea-lizar una pantomima: embaucaron a los pobres balcánicos,entrenando como si no tuvieran ideade lo que era ese deporte.Un día después,vayasorpresa, los charrúas goleaban siete a cero.Ronda a ronda, las gradas se enamoraban del mejor equipo del planeta y del arte del primer fut-bolista negro que habían conocido. Su cambio de ritmo,su aceleración,su destreza,sus acrobacias.Uruguay ganaría el oro y Andrade se conver-tiría en uno de los consentidos de la noche pari-sina,de los cabarets,de las salas de danza dondebailó unos tangos con la famosa Joséphine Baker, llamada La Perla Negra. Así surgió el apodo que Andrade cargaría en los siguientes dos títulos mundiales con Uruguay: La Maravilla Negra.Ella, la primera estrella de cine negra. Él, el pri-mer negro crack del futbol, fiel a los tres preceptos de su padre, ese esclavo liberado y hechicero. De su padre,ese esclavo que logró huir deBrasil e instalarse libre en Uruguay, José Lean-dro aprendió tres cosas: primero, nunca sería subordinado o visto para abajo por el color de supiel; segundo, derrocharía magia en la cancha tal como su papá hacía en el campo, apegado a los hechizos de sus antepasados africanos; y, ter-cero, jugaría con un ritmo sólo equiparable al que imprimía al tambor en los carnavales.Futbol y baile, rebeldía y brujería, José Lean-dro Andrade trabajó en cuanto pudo,sin jamásdejar de tocar instrumentos con la Compañía Libertadores de África. Lustró zapatos, fue bailarín, afinó pianos, incluso continuó vendiendo perió-dicos en una esquina de Montevideo después dedebutar como futbolista.Antes, en 1921, el gran capitán uruguayo, José Nasazzi,lo observó dominarun balón en las calles,detectóuna elasticidad digna de pier-nas de goma, descubrió un fut-bol diferente al que él y todo elmundo habían presenciado.Impresionado,loinvitó al Club Atlético Bella Vista y de ahí se lo llevó a la selección.En los Juegos Olímpicos de París 1924, Uru-
JOSÉ LEANDRO
ANDRADE