PRÓLOGO
QUIÉN SOY, DE DÓNDE VENGO Y POR QUÉ ESCRIBO ESTE LIBRO
Observo la niebla, que parece tener vida propia. Avanza con elegancia, sigilosa, desplegándose sobre los verdes pastizales, hasta la orilla del río. Entre estacones de madera forrados de musgo, se aposenta y me inunda.
En medio de este paisaje, que parece tener una dimensión fantástica, escribo desde una pequeña casita, la que he pintado de negro para que se camufle entre las sombras de los bosques y las nubes cargadas de agua del sur de Chile.
Desde aquí, enciendo el fuego en la antigua salamandra con las ramas que he recogido del suelo. Crujen y le dan vida propia a mi refugio. El lugar indicado para contarles cómo llegué a vivir la vida que siempre quise vivir. La luz de mi casa interrumpe la niebla, como un faro en medio del mar.
Me gusta pensar que la escritura aplica como la develación de un papiro o de una nota encontrada en una botella en el mar. Nos revela, desde otro punto de vista, desde otra línea de tiempo, partes propias que no descubriríamos si no nos hubiéramos puesto en perspectiva de leernos como un observador y vernos reflejados.
¿Has visto la carta del arcano El colgado del tarot? A primera vista parece algo fuerte, pero si observas con detención te darás cuenta de que el protagonista de la carta aparece colgado de los pies, casi como si fuera un trapecio, para ver desde otra perspectiva, con una postura que ilumina su cabeza, como una ampolleta cuando vislumbra una idea, una solución, un cambio. Es interesante contemplar nuestros recorridos desde otro punto, para entendernos mejor, atendernos y conocernos.
Los arquetipos del tarot en esta tarea de escribir y entenderme se unen como una herramienta lúdica que te contaré más adelante. Descubrirlo fue un antes y un después para ver la vida. Como en un juego de roles, puedo elegir mirar desde la perspectiva de los arcanos menores o mayores. Y la mirada del arquetipo seleccionado, ya sea de manera voluntaria o al azar, resulta muy inspiradora. Verás que en alguna oportunidad menciono una carta o arquetipo como una analogía o energía del capítulo.
Otra cosa fascinante a la hora de escribir es leer. Repasar la historia desde una nueva perspectiva a través del tiempo hace que tu misma vida, en cada visita, tenga una resignificación asombrosa. Permite integrar nuevas piezas para nuestro puzle personal, que antes no podríamos haber reconocido. La vida es un viaje de autodescubrimiento y desarrollo constante y maleable. Cuanto más te conoces, más confianza tienes para vivir, y eso te hace agradecer estar vivo.
Si observas tu vida, ¿podrías responder que aceptas tu historia? Es difícil aceptar lo que te pasó cuando es una vida dura, pero una vez te conoces y ves lo que tuviste que pasar, es imposible no tenerte cariño. Tu forma de ser hoy es el resultado de cada batalla que atravesaste. ¿Cómo no amarte, entonces? Hiciste lo que pudiste en ese entonces y ahora mírate: aquí estás.
La vida es lo que nos ocurre, pero también lo que hacemos con ello. Es lo que les ocurrió a tus antepasados y lo que aprendieron a hacer con eso, es lo que les pasa a tus vínculos cercanos y te impacta. Son estados, etapas, ciclos. Y por muy eterna que parezca la rueda, llega un día en que se detiene. En ese momento podrás responderte a ti mismo si abrazas con amor y gratitud tu propia historia. Eso deseo con este libro.
La vida es un ciclo, como la luna misma, como la naturaleza. Un día estamos en un estado de plenitud, otro estamos en la noche más oscura del alma, y así todo cambia y se transforma para volver a renacer una y otra vez. Hay que aceptar y amar la vida, con todos sus matices y gama de colores. Ser consciente de que vives en un arcoíris, entre días brillantes y oscuros, te permite vivir tu historia en plenitud. Ser soberano en tus propias sombras activa la libertad, porque no escapas ni te resistes a ellas. Les pones atención, conversas con ellas, las intentas entender y, a cambio, esa oscuridad te entrega un regalo, otra valiosa pieza de tu puzle personal, para atravesarla con nuevas cicatrices y herramientas.
Tarde o temprano, las sombras aparecen en el camino. Y es en lo más oscuro donde nace lo más puro de tu forma de ser, lo que te hace una persona única, como cada expresión de vida que pasa por un proceso de gestación. Y es mejor si te acompañas en ese proceso y honras tu línea de tiempo y única existencia. Tu historia y tu autenticidad en libertad. Así puedes mirar el pasado en paz y hacia el futuro con confianza, porque sabes que estás ahí para ti. Vives en el presente con tu historia integrada, no en un pasado nostálgico ni bloqueado con creencias limitantes por el futuro. El ahora es el único lugar que tienes para accionar. Si logras apreciar ese milagro, tu propio viaje, llamado vida, te mirarás a ti mismo con misericordia y empatía, y así podrás contenerte y cobijarte con lo que más necesitas en cada momento.
Te invito a comprobar el importante papel que la soledad tuvo en mi vida, para ser quién soy. Quisiera que pudieras apoyarte en tu historia, como yo hice con la mía. Quisiera que no te sueltes cuando las cosas se compliquen y, por instinto de sobrevivencia, te nazca salir corriendo a callar el llanto de tu espíritu. Quisiera que no te des la espalda, que no duermas tus sentidos, que veas en esa oportunidad el llamado a conectar contigo mismo. Que luches, contengas, prepares y sanes. Encuentres la dicha, la virtud, el reconocimiento y el amor propio cuando la recompensa llegue. Quisiera que te apasiones por la experiencia de vivir tu historia en gratitud en cada etapa. Que en ti encuentres el propio refugio, donde vivir cualquier estación de la vida, el calor del hogar, el orgullo de ser protagonista en tu propia, preciada y original historia. Y que, con tu experiencia, encuentres tu propio valor y mejores tu calidad de vida en cada ciclar, en cada invitación a vivir.
Vivir nuestra vida es la mejor forma de aport
