introducción
De qué trata este libro
Como deseo que puedas mantener la atención, este libro es corto. En unas cien páginas, te explicaré por qué el autoconocimiento es la solución al sufrimiento y cómo puedes llevar esta idea a tu vida diaria. Porque si haces el esfuerzo de mirar dentro de ti, descubrirás que las circunstancias externas pueden sacudirte, pero nunca te harán perder el rumbo.
Escribí este libro por dos razones:
1. A mi yo del pasado le habría caído de maravillas que existiera.
2. Tu yo actual puede evitar el dolor que alguna vez experimenté.
Este es el punto. Durante gran parte de mi juventud y de mi adultez temprana, creí que los logros externos aliviarían mis conflictos internos. Si no estaba en paz, pensaba que había alguna ambición que necesitaba cumplir o alguna meta que alcanzar para justificar un periodo de tranquilidad. En mi mente, la paz no era algo que llegaba solo. Tenía que ganármela una y otra vez.

Por supuesto, esta es una creencia falsa, pero una cosa es saberlo y otra muy distinta comprenderlo. Mientras el conocimiento se enseña con información, el entendimiento se aprende con la experiencia. Así que, aunque racionalmente puedas saber que los resultados externos no son la respuesta, tu experiencia diaria puede sugerir lo contrario. Probablemente sigas persiguiendo el prestigio, el éxito y la aprobación porque te condicionaron para hacerlo; solo después de buscar durante décadas, logras acumular suficiente experiencia para ver el carácter ilusorio que hay detrás de todo ello.
El objetivo de este libro es cerrar la brecha entre el conocimiento y el entendimiento de manera breve. Se trata de tomar la esencia de lo que, por lo general, tomaría años experimentar de primera mano y condensarla en cien páginas que construyan un camino corto hacia la comprensión. Al terminar de leer este libro tendrás las herramientas mentales para fortalecer tu determinación, la cual es puesta a prueba cada día, y confiar en una voz única: tu intuición.
Esto es importante porque cada día nuestra determinación es puesta a prueba. Vivimos en un mundo donde muchas personas tienen incentivos que perturban nuestra calma interior, por lo general haciéndonos sentir insuficientes o solos. Por ejemplo, las redes sociales, a las que nos sometemos libremente en nombre del entretenimiento, no son otra cosa que recopilaciones de momentos destacados diseñadas para generar envidia. Con el poco tiempo que dedicamos a explorar la profundidad de nuestra mente, no es extraño que terminemos dejando nuestro buen juicio en manos de otros.

Este libro es una invitación a cambiar el rumbo y hacer que tu atención vuelva hacia tu mundo interior. No hay fuerza más grande que la autoafirmación, pues es el único camino duradero hacia la plenitud. Todo elogio o crítica que venga de fuera, aunque en el momento parezca muy importante, se desvanece pronto en los rincones de la mente. Lo único que permanece es el laberinto de tu mundo interior y, como todo lo que de verdad vale la pena, requiere esfuerzo para recorrerlo y comprenderlo.
Así que, en nombre del entendimiento, damos nuestro primer paso hacia lo desconocido. Al hacerlo, asumimos el compromiso de confiar en nosotros mismos, sin importar lo que otras voces puedan decir.

TU
BRÚJULA
INTERIOR
capítulo 1
La búsqueda de la paz
La depresión no es sentirse mal cuando las cosas van mal, sino sentirse mal incluso cuando van bien.
Lo sé porque, cuando tenía veintitantos años, me quedé mirando al precipicio durante un largo tiempo. A pesar de tener un techo sobre mi cabeza, comida en el estómago y seres queridos que se preocupaban por mí, no podía quitarme de encima la sensación de que algo andaba terriblemente mal. Existía una distancia entre la realidad de mi seguridad biológica y el contenido de mi malestar psicológico; cada día que pasaba, esa distancia se iba convirtiendo en un abismo.
Es difícil describir qué es la depresión tanto a alguien que no la ha padecido como a quien sí la ha vivido. Lo más difícil es la creencia en su particularidad: que el tipo de depresión que tienes es único. Esto te hace pensar que nadie puede entender lo que estás viviendo y tu desesperación se hace más profunda. Muchas veces, la soledad tiene poco que ver con la falta de personas a tu alrededor, sino más bien con la falta de personas que te entiendan.

Por ello, terminas refugiándote en tus propios pensamientos, muchos de los cuales se han contaminado con el desprecio que sientes de tu propia persona. Cuando de verdad crees que nadie te puede entender, entonces empiezas a preguntarte por qué la gente te ama.
¿Están obligadas a hacerlo? ¿Qué hice para merecerlo? ¿Por qué amarme a mí cuando hay tantas otras personas que lo merecen más?
Si estas preguntas te parecen absurdas es porque lo son, pero cuando tu mente está en un lugar oscuro, intenta justificar esa oscuridad mediante el engaño. Atenuará cualquier fuente de luz hasta que ya no la puedas encontrar. De esta manera, las personas que sí son amadas pueden sentir que no lo son, mientras que aquellas que ofrecen aceptación pueden
