INTRODUCCIÓN
F1 PARA ROOKIES
La Fórmula 1, como muchas otras cosas, cuanto más la conoces, más te gusta. Al principio te puede parecer que solo son coches dando vueltas en circuitos y tal vez te suenen un par de nombres de pilotos, pero poco más.
Sin embargo, si lo analizas con un poco más de detalle, entiendes que detrás de cada carrera hay elementos de estrategia, historia, ingeniería, economía, logística, política… y, por supuesto, muchísimo drama. Y sí, sé que al principio puede parecer un mundo la gran cantidad de reglas que hay, pero te prometo que es mil veces más sencillo de lo que parece.
Cada detalle que descubres hace que todo sea más emocionante: empiezas a reconocer las personalidades de los pilotos, sus amistades y rivalidades, sus frases icónicas por radio… De repente, un simple cambio de neumáticos te tiene al borde del sofá, empiezas a controlar el lenguaje de este deporte y hasta empiezas a adelantarte a los equipos e intentas adivinar qué estrategia de carrera sería la más correcta en ese momento.
Y es que cuanto más te adentras en este mundo, más te das cuenta de que la Fórmula 1 no es solo un deporte: es un universo, complejo, sí, pero fascinante.
En España, muchos conocimos este universo en los primeros años del siglo XXI gracias a un asturiano, Fernando Alonso, que empezó a ganar domingo sí y domingo también (gracias, papá, por obligarme a quitar Los Simpson y sentarme delante de la tele a ver las carreras). Fue la época en la que las conversaciones en la calle giraban en torno a qué carrera tocaba esa semana y las discusiones eran sobre quién había tenido la culpa del último accidente.
Para mí (y para muchos de mi generación) este fue el punto de partida. Nací en España en 1998 y esa es la era de la Fórmula 1 que me ha tocado vivir y sentir como propia, pero este mismo fenómeno se ha repetido muchas veces a lo largo de la historia: otros se iniciaron en la F1 gracias a Adrián Campos en los años ochenta, un piloto que más tarde se convirtió en director de equipo y el responsable de impulsar carreras como la de Fernando Alonso. También ha sucedido lo mismo en otros países: en Argentina con Fangio y Reutemann; en México con los hermanos Rodríguez y Checo; en Colombia con Montoya; en Venezuela con Maldonado… Y si (como seguramente sea el caso, ya que tienes este libro en tus manos) estás iniciándote en la Fórmula 1, ahora puede ser tu momento: la era que estás viviendo hoy es la que, dentro de unos años, recordarás como la tuya. Y no es para nada una mala era, ¿eh?
Total, que la Fórmula 1 dejó de ser un ruido de fondo lejano en la televisión para pasar a ser protagonista en las sobremesas, y en cualquier bar en el que entrases estaban poniendo la carrera por TV. Ese entusiasmo colectivo encendió una chispa que marcó una generación. Aquellos años dorados le dieron a España dos títulos mundiales y algunos finales de temporada memorables, con momentos tan intensos como el de 2012, que muchos aún recuerdan emocionados.
Alonso llegó a la última carrera del campeonato de 2012 con posibilidades de ganar el mundial, y logró mantener viva la ilusión hasta la última vuelta en el circuito de Brasil. Sin embargo, al final se tuvo que conformar con el 2.º puesto, lo cual fue muy doloroso para sus seguidores.
Y como suele ocurrir en la vida, todo lo que llega también puede irse. Poco a poco, la pasión que había irrumpido con fuerza en los aficionados comenzó a apagarse.
La Fórmula 1, que no solo había sido el centro de las conversaciones, sino también un fenómeno social en España, comenzó a perder esa fuerza. La emoción de ver a un compatriota competir domingo tras domingo se fue diluyendo cuando dejó de tener posibilidades de ganar, y los nuevos protagonistas aún no conseguían despertar el mismo entusiasmo colectivo.
Los cambios en los equipos, en los motores y en las normas alejaron a numerosos seguidores de aquella época, y este deporte dejó de ocupar ese lugar privilegiado en la cultura popular española.
A pesar de todo lo anterior, para muchos de nosotros la Fórmula 1 nunca se fue. Seguía ahí, en silencio, esperando que alguien volviera a contarla con ilusión. Y, tal vez por eso, cuando el ruido se apagó fue cuando más ganas tuve de hacer que otros volvieran a escucharlo. Si nadie mencionaba la Fórmula 1, lo hacía yo. La colaba en cualquier conversación y convencía a mis amigos para ver las carreras conmigo (gracias a todos vosotros, de verdad, por aguantarme). Fue así como me di cuenta de que a mucha gente no es que no le gustara este deporte, sino que simplemente aún no lo entendía.
Y ahí lo comprendí: lo mío no era solo ver las carreras, era contarlas. Traducir un deporte complejo a algo que cualquiera pudiera disfrutar. Y eso es lo que llevo años haciendo en redes sociales. Porque es un deporte apasionante que, si lo entiendes, te atrapa. Y esa es mi intención con este libro. Tanto si te lo ha regalado tu pareja o algún amigo o familiar para que por fin veáis la Fórmula 1 juntos, como si has decidido aprender por tu cuenta algo acerca de ese deporte del que no paran de hablar en el trabajo a la hora del café, o simplemente por curiosidad.
Así pues, te presento F1 para rookies. La idea es sencilla: transmitirte toda mi pasión por este deporte y ayudarte a entenderlo de forma clara, divertida y sin tecnicismos innecesarios (prometido). No te voy a contar solo lo básico, sino también trucos, curiosidades y pequeños detalles que marcan la diferencia, de esos que hacen que la Fórmula 1 se comprenda como si la hubieras seguido toda la vida.
La palabra rookie se usa para llamar a los que compiten por primera vez en un deporte. En el caso de la Fórmula 1, sería un piloto que corre su primera temporada. Pero cuando termines este libro, ¡rookie ya no será una palabra que te describa!
Este libro ha pasado por dos controles de calidad muy importantes. Por un lado, el de mis amigas de toda la vida, a las cuales no les puede importar menos la Fórmula 1. Aun así, se han leído cada página sin tener prácticamente ningún concepto previo, para asegurarme de que todo se entendía de verdad. Creo que a alguna la reclutaré para ver esta temporada juntas.
Por otro lado, el filtro técnico: mis amigos ingenieros que trabajan en escuderías de Fórmula 1, que se han encargado de revisar los conceptos más complejos par
