LAS PLAYAS DE CHILE I
No eran esos los chilenos destinos que
lloraron alejándose toda la playa se
iba haciendo una pura llaga en sus ojos
No eran esas las playas que encontraron sino más bien el clarear
del cielo frente a sus ojos albo como si no fuera de ellos
en todo Chile espejeando las abiertas llagas que lavaban
i. Empapado de lágrimas arrojó sus vestimentas al agua
ii. Desnudo lo hubieran visto acurrucarse hecho un ovillo sobre sí tembloroso con las manos cubriéndose el purular de sus heridas
iii. Como un espíritu lo hubieran ustedes visto cómo se abrazó a sí mismo lívido gimiente mientras se le iba esfumando el color del cielo en sus ojos
Porque no eran esas las playas que encontraron sino el volcarse de todas las llagas sobre ellos blancas dolidas sobre sí cayéndoles como una bendición que les fijara en sus pupilas
iv. Porque hasta lo que nunca fue renació alborando por esas playas
v. Ese era el resplandor de sus propias llagas abiertas en la costa
vi. Ese era el relumbrar de todas las playas que recién allí le saludaron la lavada visión de sus ojos
Porque no eran esas las costas que encontraron sino sus propias llagas extendiéndose hasta ser la playa donde todo Chile comenzó a arrojar sus vestimentas al agua radiantes esplendorosos lavando frente a otros los bastardos destinos que lloraron
LAS PLAYAS DE CHILE II
Miren las playas de Chile
Hasta el polvo se ilumina en
esos parajes de fiesta
i. Las playas de Chile son una fiesta en sus ojos
ii. Por eso hasta el polvo que los cubría se hacía luz en sus miradas benditos lavándose las mortajas
iii. Por eso la patria resplandecía levantándose desde el polvo como una irradiada en las playas de sus ojos relucientes para que hasta los sepultos puedan ver la costa en que se festejaron cantando esos dichosos
LAS PLAYAS DE CHILE III
Véanlas mecidas bajo el viento:
Chile entero resurgía como una
línea de pasto en el horizonte
i. Chile entero resurgía como una línea de pasto por el horizonte
ii. Por eso las playas parecían mecerse como espigas frente a ellos lejanas esparciéndose en el aire
iii. En que ni sus sueños supieron del resurgir de toda la patria donde nosotros somos apenas una línea de pasto meciéndose en el horizonte como espejismos ante Usted por estos aires besando la costa que Chile entero esparció iluminada bajo el viento
LAS PLAYAS DE CHILE IV
Celestes clavaron esos cielos:
Usted era apenas el horizonte
en las playas de este calvario
i. Las playas de Chile fueron horizontes y calvarios: desnudo Usted mismo se iba haciendo un cielo sobre esas costas de nadie
ii. Por eso las cruces también se llamaron playas de Chile: remando esos botes se acercaron a ellas pero sin dejar estelas en el agua sino sólo el cielo que soñaron celeste constelándose sobre esas miserias
iii. Por eso ni los pensamientos sombrearon las cruces de este calvario donde es Usted el cielo de Chile desplegándose sobre esas miserias inmenso constelado en toda la patria clavándoles un celeste de horizonte en los ojos
LAS PLAYAS DE CHILE V
Chile no encontró un solo justo en
sus playas apedreados nadie pudo
lavarse las manos de esas heridas
Porque apedreados nadie encontró un solo justo en esas playas sino las heridas maculadas de la patria sombrías llagadas como si ellas mismas les cerraran con sus sombras los ojos
i. Aferrado a las cuadernas se vio besándose a sí mismo
ii. Nunca nadie escuchó ruego más ardiente que el de sus labios estrujándose contra sus brazos
iii. Nunca alguien vio abismos más profundos que las marcas de sus propios dientes en los brazos convulso como si quisiera devorarse a sí mismo en esa desesperada
Porque apedreado Chile no encontró un solo justo en sus playas sino las sombras de ellos mismos flotantes sobre el aire de muerte como si en este mundo no hubiera nadie que los pudiera revivir ante sus ojos
iv. Pero sus heridas podrían ser el justo de las playas de Chile
v. Nosotros seríamos entonces la playa que les alzó un justo desde sus heridas
vi. Sólo allí todos los habitantes de Chile se habrían hecho uno hasta ser ellos el justo que golpearon tumefactos esperándose en la playa
Donde apedreado Chile se vio a sí mismo recibirse como un justo en sus playas para que nosotros fuésemos allí las piedras que al aire lanzamos enfermos yacentes limpiándonos las manos de las heridas abiertas de mi patria
LAS ESPEJEANTES PLAYAS
i. Las playas de Chile no fueron más que un apodo para las innombradas playas de Chile
ii. Chile entero no fue más que un apodo frente a las costas que entonces se llamaron playas innombradas de Chile
iii. Bautizados hasta los sin nombre se hicieron allí un santoral sobre estas playas que recién entonces pudieron ser las innombradas costas de la patria
En que Chile no fue el nombre de las playas de Chile sino sólo unos apodos mojando esas riberas para que incluso los roqueríos fueran el bautizo que les llamó playa a nuestros hijos
iv. Nuestros hijos fueron entonces un apodo rompiéndose entre los roqueríos
v. Bautizados ellos mismos fueron los santorales de estas costas
vi. Todos los sin nombre fueron así los amorosos hijos de la patria
En que los hijos de Chile no fueron los amorosos hijos de Chile sino un santoral revivido entre los roqueríos para que nombrados ellos mismos fuesen allí el padre que les clamaron tantos hijos
vii. Porque nosotros fuimos el padre que Chile nombró en los roqueríos
viii. Chile fue allí el amor por el que clamaban en sus gritos
ix. Entonces Chile entero fue el sueño que apodaron en la playa aurado esplendente por todos estos vientos gritándoles la bautizada bendita que soñaron
LAS PLAYAS DE CHILE VII
Muchos podrían haberlo llamado Utopía
porque sus habitantes viven solamente
de lo que comparten, de los trabajos
en las faenas de la pesca y del trueque
Ellos habitan en cabañas de tablas a las
orillas del mar y más que con hombres
se relacionan con sus ánimas y santos que
guardan para calmar la furia de las olas
Nadie habla, pero en esos días en que la
tormenta rompe, el silencio de sus caras
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